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La ong Manos Unidas presenta estos días su campaña para este año 2020: Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú. La campaña denuncia las consecuencias que el deterioro medioambiental y la crisis climática, tienen sobre los más desfavorecidos del mundo. Así, desde la organización de la Iglesia Católica, recuerdan que 821 millones de seres humanos pasan hambre en el mundo y hay más de 1.000 millones de pobres. Las consecuencias del cambio climático, también tienen multitud de rostros humanos que deben migrar por la contaminación de las aguas y de los suelos. La destrucción de hábitats y ecosistemas de gran valor, la desertización, la deforestación y el agotamiento de los recursos naturales, se ceban sobre los más débiles. El Papa Francisco, nos recuerda en su encíclica Laudato si, que todos compartimos la casa común, el planeta Tierra, y no tenemos recambio para este planeta maravilloso al que llevamos demasiado tiempo maltratando. Hablamos con la presidenta de Manos Unidas, Clara Pardo, y con el padre Alberto Franco, misionero colombiano, defensor de los derechos humanos y ambientales y de las comunidades indígenas.

El medio ambiente, donde nos movemos, respiramos y, a veces, nos contaminamos, vuelve con más fuerza que nunca a la palestra. Y el Grupo Social ONCE, con su compromiso ambiental está, también, a la orden del día. Ilunion calcula por primera vez la huella de carbono para la totalidad del grupo empresarial; la iniciativa está incluída en el proyecto Compromiso Ambiental de su Plan Director de RSC 2018-2021.

Solemos relacionar la contaminación ambiental con enfermedades broncopulmonares como el asma o la epoc, pero la relación entre la contaminación y las enfermedades cardiovasculares -y sobre todo el infarto de miocardio- es tres veces mayor. Los expertos calculan que la contaminación ambiental está directamente vinculada a unas 30.000 muertes al año en España.

Durante el confinamiento, el tráfico de vehículos se ha llegado a reducir hasta un 70 % entre semana, lo que ha reflejado una disminución de la contaminación. Sin embargo, los expertos en seguridad vial y los ecologistas temen que, por miedo al contagio y la limitación de aforo en el transporte público, en el futuro aumente el uso del coche privado. 

Disminuyen los niveles de dióxido de nitrógeno en todas las Comunidades Autónomas, más en el Mediterráneo que en el Cantábrico. Madrid por ejemplo ha caído un 59%. La lluvia de abril ha contribuído a esta mejoría. Los ecologistas piden conseguir mantener estos valores favoreciendo el uso de la bicicleta y reducciendo la velocidad a 30 km/hora en áreas urbanas.

El confinamiento de una gran parte de la humanidad -sobre todo en el mundo rico- ha reducido la contaminación en prácticamente todo el mundo a niveles históricosInforme Semanal pregunta a los que más saben sobre el calentamiento global, biodiversidad y economía sostenible qué deberíamos hacer y qué habría que evitar para convertir esta crisis en una oportunidad para el planeta. Natalia Fabra, catedrática de Economía de la Universidad Carlos III, dice: "Que no se nos haga creer que tenemos que elegir entre el medio ambiente o la economía porque precisamente es el respeto al medio ambiente el que nos va aportar esa fuente de riqueza y esa fuente de actividad para crear empleos".

El freno de la actividad económica a causa d ela pandemia ha provocado una reducción en las emisiones de algunos paises, pero su impacto global en las concentraciones de CO2 en la atmósfera es mínimo. El Observatorio de Vigilancia Atmosférica de Izaña ha registrado 418,7 partes por millón, 2,2 más que hace un año. El impacto del recorte puntual provocado por el coronavirus es nulo en el cómputo global, donde pesa lo acumulado durante décadas. Informa Luisa Pérez.

La contaminación del aire en las ciudades ha disminuido. Sin embargo, son efectos no intencionados de la restricción de movimientos y la falta de actividad económica. De hecho, las organizaciones ecologistas alertan sobre el consumo masivo que estamos haciendo durante la pandemia de materiales plásticos de un sólo uso. Aunque, también reciclamos más.
Informa Luisa Pérez.

Este 22 de abril se celebra el Día de la Tierra. Y con gran parte del planeta confinado, la contaminación está en su nivel más bajo de los últimos años. Además, varios estudios científicos relacionan contaminación y coronavirus: parece que se propaga más fácilmente gracias a las partículas en suspensión. Y con menos actividad humana, algunos animales se dejan ver por las ciudades en imágenes poco habituales.

Un estudio de la Universitat Politécnica de València pone las cifras al descenso de la contaminación. De forma general, el dióxido de nitrógeno, uno de los elementos responsables de la contaminación en el aire, ha bajado una media de 53% en toda España.

Por capitales, destaca el 68% de Barcelona, Castellón un 67% y Bilbao un 62%. Otras ciudades muestran también descensos notables, como Alicante con un 58%, Valencia con el 57% o Madrid con un 49%.

Elena Sánchez, Investigadora de la Universitat Politècnica de València, comenta los resultados del estudio: “Los resultados, aunque eran de esperar, fueron muy sorprendentes porque esperábamos una disminución pero no tan drástica. Aún así, si todo lo hacemos de igual forma, cuando
volvamos a salir a la calle, los valores de emisión serán exactamente iguales a como eran. Por lo tanto lo que deberíamos hacer es concienciarnos, cambiar nuestras rutinas y hábitos para así entre todos contribuir positivamente a nuestro medio ambiente y a la calidad de aire de nuestras ciudades que tantas vidas también se cobra a lo largo del año”.

La cuarentena tiene efectos en los que merece la pena detenerse. Adrián Fernández, responsable de la campaña de movilidad de Greenpeace España, ha asegurado que "el parón se ha notado desde el primer día en la calidad del aire". "Hemos estudiado el NO2, dióxido de nitrógeno, en Madrid, Sevilla y Barcelona y se ha reducido, sobre todo por el tráfico", ha señalado en el programa 24 horas de RNE. "Tenemos un aire doblemente mejor que lo mínimo exigible para respirar un aire limpio, también ha colaborada la borrasca que pasó por la península poco después de decretarse le estado de alrama", ha explicado.

Sobre el gas responsable del efecto invernadero, el CO2, dióxido de carbono, ha indicado que es pronto para cuantificar su reflejo en la capa de ozono y ha lamentado que "es una guerra que no se va a librar por reducir las emisiones unos meses".