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La pobreza se reduce a la mitad en los países emergentes y en desarrollo en las dos últimas décadas, según la OIT

  • Constata un aumento de la pobreza en los desarrollados, sobre todo en Europa
  • La pobreza afecta de manera desproporcionada a las mujeres y a los niños
  • Unos 2.000 millones de personas viven con menos de 3,1 dólares al día

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Obreras indias de la construcción que dejan a sus hijos atados a una piedra mientras trabajan
Obreras indias de la construcción que dejan a sus hijos atados a una piedra mientras trabajan.

La pobreza afecta a 2.000 millones de personas en los países emergentes y en desarrollo que viven con menos de 3,1 dólares al día, un 36% de la población del mundo emergente, casi la mitad que en 1990. La evolución de la pobreza extrema ha sido aún mejor, las personas que sobreviven con menos de 1,9 dólares al día son el 15%, con datos de 2012.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su último informe sobre Perspectivas Globales de Empleo denuncia que la pobreza ha aumentado en los países desarrollados -sobre todo en Europa-, donde más de 300 millones de personas tenían unos ingresos inferiores al 60% de la media.

La pobreza afecta de manera desproporcionada a las mujeres y a los menores de 15 años. En los países emergentes y en desarrollo más de la mitad de los niños vive en la pobreza extrema o moderada, mientras que en los países desarrollados uno de cada tres niños vive por debajo del umbral de pobreza relativa.

La OIT también destaca que para combatir la pobreza y la desigualdad es necesario promover el empleo femenino y proteger la maternidad. Es decir, garantizar recursos suficientes a las mujeres con hijos y garantizar los trabajos de las madres fortaleciendo sus derechos laborales y mejorando la protección social.

Diez billones de dólares para acabar con la pobreza

La OIT defiende que sin una mayor creación de empleos de calidadno se alcanzará el objetivo de poner fin a la pobreza extrema y moderada para 2030, una meta para la que calcula que hacen falta unos diez billones de dólares.

El documento señala que el 30% de la población mundial está en situación de pobreza pero solo recibe el 2% de los ingresos globales por lo que, a menos de que se tomen medidas para aliviarla, la pobreza podría perpetuarse de generación en generación.

Sin medidas, la pobreza podría perpetuarse de generación en generación

Una proporción considerable de las personas que han salido de la pobreza sigue viviendo con pocos dólares al día y tiene un acceso limitado a los servicios básicos y a la protección social. Además en los países con altos ingresos donde escasean los empleos de calidad, las familias de clase media están cada vez más preocupadas por su capacidad de conservar su situación económica.

En Asia, Iberoamérica y los Estados Árabes el deterioro económico está revelando la fragilidad de los avances sociales y en materia de empleo, mientras que se incrementa la desigualdad de los ingresos, lo que puede llevar a revertir la reducción de la pobreza. Las últimas tendencias apuntan a un mayor incremento de la pobreza relativa en Europa y otros países desarrollados.

El crecimiento no garantiza la reducción de la pobreza

La OIT indica que en los países exportadores de materias primas el crecimiento económico parece haber exacerbado la pobreza. Dado que los recursos son limitados, a medida que los ricos reciben más ganancias, se limita la posibilidad de reducir la pobreza por lo que la organización subraya que "los ricos deben asumir cierta responsabilidad por la perpetuación de la pobreza".

El organismo matiza que habría que transformar los empleos mediante la ampliación de la base productiva con la promoción de empresas sostenibles, consolidar los derechos laborales y las instituciones del mercado de trabajo, mejorar la eficacia de las políticas sociales y ampliar su alcance. La OIT subraya que la ayuda al desarrollo debería centrarse en generar trabajo decente.

Argumenta que la pobreza suele ser el resultado de un marco institucional débil que margina a los grupos vulnerables, con limitaciones de los derechos laborales, un entorno desfavorable para el desarrollo empresarial y mecanismos de gobernanza ineficaces o corruptos. En resumen, muchos programas sociales y de empleo no logran reducir la pobreza porque no llegan a la población que más los necesita.

El cambio tecnológico y los nuevos patrones de globalización transforman el mundo del trabajo, permiten mejorar la transparencia y los marcos institucionales. Sin embargo, también suponen riesgos para los grupos vulnerables que no cuentan con la cualificación necesaria ni con la fuerza de negociación suficiente para beneficiarse de estos cambios. El informe aboga por que la nueva dinámica laboral impulse la erradicación de la pobreza pero llama a los países a dedicar suficientes recursos a este objetivo.