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Multa de 331 millones a una farmacéutica francesa por bloquear la entrada de genéricos en la UE

  • Bruselas sanciona con 97 millones a otros 5 fabricantes de genéricos
  • Servier pactó con ellos para evitar competencia a su fármaco para hipertensión

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Sede central en el sur de París del gigante farmacéutico francés Servier
Sede central en el sur de París del gigante farmacéutico Servier.

La Comisión Europea ha impuesto una multa de 331 millones de euros a la farmacéutica francesa Servier por pactar acuerdos para impedir la entrada en el mercado de una versión más barata de un medicamento cardiovascular. Cinco fabricantes de medicamentos genéricos que accedieron a esos pactos deberán pagar otros casi 97 millones de euros.

El Ejecutivo comunitario ha informado este miércoles de las multas millonarias a Servier, Niche-Unichem, Matrix (ahora, integrado en Mylan), Teva, Krka y Lupin por haber realizado "una serie de pactos encaminadas todos a proteger el medicamento estrella contra la hipertensión, Perindopril, de la farmacéutica francesa, de la competencia de genéricos en la Unión Europea".

Estrategia para excluir a los rivales

La sanción más alta se ha impuesto a Servier, que tendrá que pagar 331 millones de euros, ya que -según los resultados de la investigación de la Comisión- aplicó una estrategia para excluir a rivales y retrasar la entrada de medicamentos más baratos en el mercado mediante una adquisición tecnológica y una serie de acuerdos sobre patentes con competidores fabricantes de genéricos, en detrimento de los presupuestos públicos y de los pacientes.

"Servier empleó una estrategia para deshacerse económicamente y de manera sistemática de cualquier amenaza de competidores para asegurarse de que éstos permanecían alejados del mercado", ha señalado el vicepresidente del Ejecutivo comunitario y comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, quien ha explicado las sanciones en una rueda de prensa.

Perindopril es un medicamento muy vendido contra la hipertensión y solía ser el producto estrella de Servier, que dominaba el mercado porque ningún otro fármaco contra la presión sanguínea alta -salvo sus propias versiones en genéricos- era capaz de competir con la farmacéutica francesa en precios y ventas.

La patente de Servier sobre la molécula perindopril expiraba, en su mayor parte, en 2003. Al acercarse el final de esa patente, los fabricantes de genéricos empezaron a prepararse para entrar en el mercado, y para salvar las patentes secundarias que seguían vigentes -relacionadas con el procesamiento y la forma del medicamento- buscaron productos no sujetos a patentes o cuestionaron legalmente las de Servier, argumentando que bloqueaban indebidamente sus aspiraciones.

En ese momento, encontraron pocas vías para recurrir a tecnología no protegida y, en 2004, Servier adquirió la tecnología más avanzada, con lo que enterró varios proyectos de fabricantes de genéricos y, por tanto, retrasó su entrada en el mercado, según la investigación de la Comisión.

Un porcentaje de ingresos de Servier a cambio de no competir

La farmacéutica francesa reconoció que el objetivo de esa adquisición era "fortalecer el mecanismo de defensa" de la compañía y que la tecnología en cuestión nunca se ha utilizado.

Entre 2005 y 2007, cada vez que una empresa de genéricos estaba cerca de entrar en el mercado, Servier y la compañía en cuestión llegaban a un acuerdo, pero ese pacto no era como los que habitualmente se alcanzan fuera de los juzgados en una disputa sobre patentes, sino que con él, el rival "se abstenía a competir a cambio de un porcentaje de los ingresos" de la farmacéutica francesa.

Esto ocurrió al menos cinco veces en ese período de tres años y los pagos en efectivo por parte de Servier ascendieron a un total de "varios miles de millones de euros", según Bruselas. En uno de los casos, incluso, la farmacéutica francesa ofreció a uno de los fabricantes de medicamentos genéricos licencias para siete mercados nacionales, a cambio de que renunciase al resto de mercados de la UE y dejase de insistir en lanzar su perindopril.

Con estas estrategias, concluye la Comisión Europea, Servier se aseguró de que los productores de genéricos permanecieran alejados de los mercados nacionales y se abstuvieran de tomar medidas jurídicas contra ella mientras durasen los acuerdos.