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La OCDE achaca a la economía sumergida que en España "no haya muchas más tensiones"

  • Afirma que el reto de España es "pasar del ladrillo a la neurona"
  • Comprende las protestas porque los jóvenes formados no acceden al empleo

Por
FORO ECONOMICO
El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, en el Foro Global España 2014 de Bilbao.

El secretario general de la OCDEAngel Gurría, ha señalado que en España  "seguramente haya una enorme cantidad de trabajo en negro", lo que  explicaría que con las actuales cifras de desempleo no haya muchas más  tensiones. Una opinión sobre la economía sumergida que coincide con la expresada previamente por el  presidente del BBVA, Francisco González, en el Foro Global España 2014.

Preguntado por las protestas ciudadanas como las que ha habido en Bilbao  con motivo de este foro económico y en las que se expresa el rechazo a  los recortes que se han realizado, Gurría ha dicho que no deben  extrañar, ya que los jóvenes creían que tendrían  garantizado un puesto de trabajo con unos títulos universitarios con los que  "ahora no se pueden tapar ni de la  lluvia".

El gran reto de España es pasar del ladrillo a la neurona

Considera que, aunque todavía no haya una  inflexión muy clara, se ha frenado el crecimiento del desempleo, sobre todo el juvenil. Por  otra parte, ha afirmado que el "gran reto" de España es el cambio de modelo productivo, es decir, "pasar del  ladrillo a la neurona" y ha defendido que era necesario el "ajuste",  aunque entiende que la ciudadanía "exprese su frustración".

Ha precisado que países como España no tenían más opción que hacer ajustes ante el déficit existente. "El mercado estaba a punto de dejar de financiar a España y a Italia",  ha advertido el secretario general de la OCDE, quien subraya el  peligro que tiene no hacer absolutamente nada para atenuar un riesgo.

Contexto económico "muy flojo"

Gurría ha asegurado que el contexto económico europeo y mundial a medio y largo plazo "deja mucho que desear", con cifras positivas "pero muy, muy modestas", alto desempleo, creciente desigualdad y caída en la confianza en todas las instituciones creadas en los últimos cincuenta años.

Además, "cilindros de crecimiento" como las inversiones y el comercio están "a medio gas", mientras que el crédito está directamente entre el plano y el negativo, y los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) "en ralentización clara".

Una vez que se han ido agotando los instrumentos para enfrentar estos problemas -política monetaria y fiscal o gasto público- queda "ir a por lo estructural": innovación, impuestos, infraestructura, o flexibilidad del mercado laboral.

El mexicano ha recordado que durante 15 años los costes laborales han aumentado más que la productividad, por lo que ahora, para mejorar los salarios, ha de volverse a mejorar este factor. En el caso de España ya "se está recuperando la productividad", como se demuestra en que haya superávit por cuenta corriente, y en que estén creciendo las exportaciones a pesar de un entorno internacional "muy flojo y muy débil".

Problema de competitividad en la economía digital

El comisario de Competencia, Joaquín Almunia, ha reconocido en el mismo foro que los costes energéticos son "un problema muy serio" para las empresas europeas y que "invertimos poco en investigación y desarrollo, lejos de lo que hacen nuestros competidores". Avisa de que las compañías que forman parte de la economía digital "no están presentes en el mercado global" porque persisten 28 mercados nacionales en telefonía y telecomunicaciones.

En la energía, Almunia critica que cada Estado miembro tiene un mix energético diferente, falla el mercado interno europeo y hay problemas de interconexión "en la península ibérica, en los países bálticos, en el Reino Unido e incluso dentro de Alemania", además de que las ayudas a las energías renovables son distintas en cada país.

Al final de su intervención, el vicepresidente de la Comisión ha señalado que "la competencia es clave porque nos jugamos el crecimiento" y ha recordado que en los albores del mercado único eran los líderes los que lo impulsaban "incluso Margaret Thatcher", pero ahora son los empresarios los que intentan avanzar y los políticos lo frenan porque "prefieren no dar la cara y tener a su electorado nacional contento".