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La querella del franquismo, en manos de la juez argentina que investigó la desaparición de bebés

       
  • Servini de Cubría tendrá que decidir si admite o no a trámite la querella
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  • La juez tuvo un encontronazo con Garzón en los 90 por el 'Yomagate'

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La juez argentina María Romilda Servini de Cubría será la encargada de decidir si admite o no a trámite la querella presentada este miércoles en Buenos Aires por organizaciones de derechos humanos y víctimas del franquismo para denunciar el "genocidio" que tuvo lugar en España entre 1936 y 1977 después de que el Supremo haya acordado sentar al juez español de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en el banquillo por investigar las desapariciones durante la guerra civil y la dictadura.

Pero, ¿quién es esta mujer? Servini de Cubría fue la primera juez que investigó la desaparición de bebés durante la dictadura argentina cuando estuvo en el juzgado de menores. De hecho, presume de haber sido "la única jueza que atendió a las Abuelas de la Plaza de Mayo en plena dictadura", según subrayó en una entrevista en el diario Página 12 en 2002.

Fui la única jueza que atendió a las Abuelas de la Plaza de Mayo en plena dictadura

Pero Servini, que nació en 1937, también es una magistrada polémica que llegó a grabar, incluso, en los años 90 una conversación telefónica con Baltasar Garzón sin que éste se enterara para intentar demostrar que no estaba favoreciendo a la familia del ex presidente Carlos Menem en el caso Yomagate, sobre el blanqueo de capitales provenientes del narcotráfico que destapó, precisamente, el juez español de la Audiencia Nacional.

La casualidad quiere ahora que sea esta juez federal la que tenga sobre la mesa una querella para investigar lo que a Baltasar Garzón le ha valido su procesamiento por prevaricación: los crímenes del franquismo. 

Y para mayor coincidencia, en el auto por el que Garzón se inhibió en favor de los juzgados provinciales en esa causa, el juez dijo que el robo de niños en el franquismo fue más grave incluso que en Argentina.

Investigó desapariciones de bebés

No será la primera vez que Servini se enfrentará a desapariciones de una dictadura. Los dos primeros chicos a los que restituyó su verdadera identidad fueron Emiliano Hueravillo en 1977 y Cecilia Méndez en 1976. En la entrevista en Página 12 explica que las Abuelas "tenían una lista" y que fueron buscando. "Era lo que correspondía que hiciera", apuntaba entonces.

En esa misma conversación, recuerda el reencuentro de la abuela Cecilia Viñas con su nieto desaparecido: "Fue muy duro, me dolió tanto cuando el chico entró tan armado, vio a la abuela, le estiró la mano y le dijo "cómo le va, señora", se me caían las lágrimas (...) Yo no puedo entender por qué la gente no valora su identidad, por qué no quieren saberlo. No entiendo porque no pueden vivir con el que los crió si quieren y tener su verdadera identidad, su verdadera abuela, ese tía, ese hermano que los buscó tanto tiempo".

Pero sus esfuerzos por reestablecer la justicia en el caso de las dictaduras no se circunscribe a Argentina. Investigó también el caso Prats, sobre el asesinato del ex comandante en jefe chileno Carlos Prats en Buenos Aires en 1974, en el que según su instrucción estuvo directamente implicado el dictador Augusto Pinochet.

Una jueza de portadas y telediarios

María Romilda Servini de Cubría se ha visto envuelta a lo largo de su vida en varias polémicas y es habitual verla en las portadas de los periódicos y en los telediarios. Una de las últimas polémicas en las que se vio envuelta tuvo lugar hace dos años cuando interpuso un recurso para conseguir que se bloqueara el acceso a información e imágenes relacionadas con su persona en los buscadores Yahoo y Google.

Servini perdió esta cruzada en junio del 2009, cuando la Cámara Civil y Comercial revocó un fallo que en primera instancia había dado la razón a la jueza federal.

Su encontronazo con Garzón por el 'Yomagate'

Pero si por algo se conoce a Servini de Cubría en Argentina es por su instrucción del caso Yomagate, que investigaba una red de narcotráfico y blanqueo de capitales que destapó el juez español Baltasar Garzón en los años 90 y en la que estaba implicada la cuñada y secretaria de audiencias del ex presidente argentino, Carlos Menem, Amira Yoma.

Servini fue acusada de ser parcial en la instrucción de este caso, de mantener informado a Menem, que fue quien la nombró jueza federal, del proceso cuando todavía no se había levantado el secreto del sumario y de no cumplir con la orden de detención que emitió Garzón contra Yoma. En 1991, la revista Cambio 16 relataba que el juez español estaba muy molesto por la falta de colaboración de Buenos Aires.

En la entrevista de Página 12 de 2002 Servini dio su versión de aquellos hechos: "¡Si Garzón no había pedido la detención en Argentina! A mí me llega un telegrama de Interpol pidiendo por unas personas que ni siquiera estaban bien identificadas. Y como conozco cómo pedía Garzón las detenciones, porque ya había recibido uno, mandé un exhorto a España que se contestó seis meses después y al que tuve acceso recién en el 94. Yo tuve que grabar una conversación con Garzón porque era la única prueba con que contaba para demostrar que la detención de Amira no se había pedido".

Servini reprodujo esta conversación ante un grupo de diputados argentinos que la acusaban de no hacer nada. En la cinta, según relata Cambio 16, se oía decir a Garzón que no tenía "nada" que demuestrara que "el presidente Menem estaba al tanto de lo que pasaba con el lavado de dinero procedente de la droga".

Dos décadas después de aquello, las biografías de Servini y Garzón volverán a tener un punto en común. Esta vez por los crímenes del franquismo.

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