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En Burundi, un pequeño país del África subsahariana situado en la región de los Grandes Lagos, vecino de Ruanda, se produjo uno de los genocidios más terribles de la historia reciente: en los 90, cientos de miles de muertos, la mayoría a machetazos.

El próximo 10 de diciembre, se celebra el Día Internacional de los Derechos Humanos. Con motivo de esta conmemoración, Centro Sefarad Israel organiza la conferencia Genocidios en la historia. El profesor Hernando Valencia Villa será el encargado de explicar qué se entiende por genocidio, analizar los elementos comunes que tienen y hacer un repaso por los genocidios de los últimos tiempos.

El Tribunal Supremo holandés ha fallado que sus cascos azules destinados en Srebrenica, en Bosnia, en 1995 solo podían garantizar en un 10 por ciento la supervivencia a 350 bosnios musulmanes refugiados en su base. Cuando les evacuaron les mataron las tropas serbobosnias. Los familiares solo podrán reclamar al Estado holandés un 10 por ciento de indemnización.

Marie Mukamunana vivió en primera persona las masacres contra los tutsis en 1994, en una zona rural alejada de la capital en el este de Ruanda. Su testimonio ha sido vital para identificar, juzgar y condenar a Octavien Ngenzi y Tito Barahira, dos alcaldes que dirigieron las masacres en el pueblo de Kabarondo y cumplen hoy cadena perpetua en Francia. Es la última historia que nos deja nuestro compañero Santiago Barnuevo desde Ruanda, donde este fin de semana han tenido lugar los actos conmemorativos del genocidio contra los Tutsis de 1994.

Ruanda ha recordado el genocidio que hace 25 años acabó con la vida de 800.000 personas, en medio de la pasividad de la comunidad internacional. Este domingo, ha sido una jornada de homenaje a las víctimas de la mayor masacre de finales del siglo XX. Para no olvidar lo ocurrido y honrar a las víctimas, se han levantado seis memoriales en lugares donde hubo matanzas.

Estamos a las puertas de conmemorar el 25 aniversario del inicio de uno de los peores genocidios del siglo XX: el de Ruanda. El país africano -un cuarto de siglo después- se esfuerza en conseguir que las nuevas generaciones pasen página, cierren heridas.

Al menos 800.000 personas -principalmente de la minoría tutsi- murieron masacradas por los hutus que tomaron el poder después de que un 6 de abril de 1994 se derribara el avión en el que viajaba el entonces presidente.

En Ruanda, sigue el enviado especial de RNE, Santiago Barnuevo.

Cientos de miles de muertos y millones de desplazados. Ese fue el balance del conflicto entre hutus y tutsis, dos etnias de Ruanda, que se libró en el año 1994 y que fue uno de los más violentos que se recuerdan. Nuestro enviado especial Miguel Molleda fue testigo del horror de lo que allí sucedió cuando visitó los campos de refugiados ese mismo año.

Entre 1975 y 1979 se escribió el peor capítulo de la historia de Camboya. Durante esos cuatro años la población vivió bajo el régimen de terror de la guerrilla de los jemeres rojos. Cerca de dos millones de personas fueron torturadas y ejecutadas. 40 años después, los dos últimos líderes vivos de esa organización han sido condenados a cadena perpetua por un delito de genocidio y crímenes contra la humanidad.

La Misión de la ONU en Birmania ha denunciado este lunes en un informe el "genocidio intencionado" a manos de las tropas birmanas para exterminar a la minoría étnica rohinyá. En el documento, el organismo recopila las múltiples violaciones de derechos fundamentales contra los rohinyás en el último año: violaciones múltiples, esclavitud sexual, trabajos forzosos y detenciones arbitrarias, entre otros. Pide que la Corte Penal Internacional investigue a seis generales del Ejército por liderar la "operación de limpieza" contra la minoría musulmana, todo ante la pasividad de la líder y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi.

  • El exlíder militar serbobosnio ha sido condenado en La Haya a cadena perpetua
  • La asociación Madres de Srebrenica se dice "parcialmente satisfecha" con la pena
  • Su presidenta lamenta que no se haya juzgado el genocidio en otras localidades
  • Muchos de los supervivientes han roto a llorar tras el fallo: "¡Morirá en La Haya!"