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Ruanda conmemora el trigésimo aniversario del genocidio: "Las lecciones que aprendimos están grabadas con sangre"

  • "La comunidad internacional nos falló a todos ya sea por indiferencia o por cobardía", ha dicho el presidente, Paul Kagame
  • Más de 800.000 tutsis y hutus moderados fueron asesinados en 1994

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Ruanda conmemora el trigésimo aniversario del genocidio
Acto en Kigali en memoria de las víctimas del genocidio en Ruanda Guillem Sartorio/AFP

Miles de personas y una decena de jefes de Estado y de Gobierno han conmemorado este domingo en Kigali el trigésimo aniversario del genocidio de Ruanda, en el que más de 800.000 tutsis y hutus moderados fueron asesinados en 1994.

"Hoy nuestros corazones están llenos de duelo y gratitud en igual medida. Recordamos a nuestros muertos y estamos también agradecidos por aquello en lo que Ruanda se ha convertido", ha dicho el presidente ruandés, Paul Kagame, durante su discurso en el estadio cubierto BK Arena de la capital.

"Nuestro viaje ha sido largo y duro. Ruanda se vio completamente abrumada por la escala de nuestra pérdida y las lecciones que aprendimos están grabadas con sangre", ha dicho Kagame en una intervención en la que también se ha mostrado muy crítico con la comunidad internacional y con el papel jugado durante la matanza por Naciones Unidas. "Esos soldados (los cascos azules de la ONU desplegados en Ruanda) no fallaron a Ruanda. Fue la comunidad internacional quien nos falló a todos ya sea por indiferencia o por cobardía", ha afirmado.

Además del emotivo relato de una superviviente del genocidio, que ha explicado con la voz rota y en lengua kiñaruanda su experiencia, ha intervenido en nombre de los diferentes jefes de Estado y de Gobierno presentes (de países como Etiopía, Sudáfrica, Tanzania o República Checa) el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Moussa Faki Mahamat.

"En un contexto africano e internacional profundamente conflictivo, que se nutre de discriminaciones tribales, raciales, religiosas, culturales, económicas (...), Ruanda ofrece con toda humildad un modelo cuya resonancia positiva trasciende las fronteras de África", ha dicho Mahamat.

Bélgica dividió a la población por etiquetas étnicas durante su dominio colonial

También ha acudido a la ceremonia el presidente del Consejo Europeo, el belga Charles Michel, cuyo país, exmetrópoli, dividió a la población por etiquetas étnicas durante su dominio colonial, privilegiando a los tutsis frente al 85% de la población hutu, lo que se tradujo en décadas de odio que desembocaron en la masacre.

"Soy belga, soy europeo. Estamos aquí treinta años después y sé lo que mi continente, Europa, debe a vuestro continente, África. Conozco la historia con sus raíces, con sus grandezas, también conozco la historia con sus vergüenzas (...) Por eso, el Gobierno belga pidió perdón en el año 2000", ha dicho el dirigente europeo. 

El genocidio empezó el 7 de abril de 1994 tras el asesinato el día anterior de los presidentes de Ruanda, Juvénal Habyarimana, y Burundi, Cyprien Ntaryamira (ambos hutus), cuando el avión en el que viajaban fue derribado sobre Kigali.

La matanza que siguió —el Gobierno acusó del magnicidio a los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés (RPF), contra los que libraba una guerra desde 1990— causó la muerte de al menos 800.000 tutsis y hutus moderados en poco más de tres meses.

Así, en esos cien días, el Gobierno, el Ejército, las milicias juveniles conocidas como Interahamwe y hutus corrientes masacraron, torturaron, violaron sistemáticamente y mutilaron a miles de personas. El genocidio fue una de las peores matanzas étnicas de la historia reciente de la humanidad.