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Estamos muy pendientes hoy de los debates de los ministros de economía y finanzas de los 27 estados miembros de la Unión Europea. El Eurogrupo intenta superar sus divisiones para encontrar un mecanismo para luchar contra las consecuencias económicas de la pandemia. También nos interesamos por la situación en el Reino Unido y el estado de salud de Boris Johnson, analizamos la situación en Italia y en Estados Unidos, y hablamos de Colombia y de Ruanda. 

El brote de ébola que ha dejado ya más de 1.800 muertos en el este de la República Democrática del Congo cumple un año y lo hace con casos en la ciudad de Goma que han provocado el cierre durante unas horas de la frontera con Ruanda. Repasamos cómo se está intentando frenar su propagación con personal sobre el terreno de Médicos del Mundo, OCHA y Médicos sin Fronteras.
 

Hoy en Cinco Continentes nos acercamos hasta Estambul para conocer la anulación de las elecciones. Además analizamos la estabilidad democrática del país, la de las instituciones de cara a esa nueva cita electoral. También, viajamos hasta Venezuela donde nuestro corresponsal, Fran Sevilla se encuentra en el exterior de la asamblea Nacional y por último viajamos a Ruanda para contar el poder que tuvo la radio como medio para incitar al odio y al genocidio en 1994 y para promover la reconciliación 25 años después.

Marie Mukamunana vivió en primera persona las masacres contra los tutsis en 1994, en una zona rural alejada de la capital en el este de Ruanda. Su testimonio ha sido vital para identificar, juzgar y condenar a Octavien Ngenzi y Tito Barahira, dos alcaldes que dirigieron las masacres en el pueblo de Kabarondo y cumplen hoy cadena perpetua en Francia. Es la última historia que nos deja nuestro compañero Santiago Barnuevo desde Ruanda, donde este fin de semana han tenido lugar los actos conmemorativos del genocidio contra los Tutsis de 1994.

A lo largo de la última semana les hemos venido contando cómo Ruanda ha conmemorado el 25 aniversario del genocidio. Una de las mayores masacres de la historia, 800.000 personas asesinadas en tan solo 100 días. En 2015 el Tribunal Criminal Internacional para Ruanda cesó su actividad habiendo condenado únicamente a 62 personas. Un cuarto de siglo después, las víctimas siguen exigiendo memoria, reparación y justicia. Es un reportaje de nuestro enviado especial, Santiago Barnuevo

Ruanda ha recordado el genocidio que hace 25 años acabó con la vida de 800.000 personas, en medio de la pasividad de la comunidad internacional. Este domingo, ha sido una jornada de homenaje a las víctimas de la mayor masacre de finales del siglo XX. Para no olvidar lo ocurrido y honrar a las víctimas, se han levantado seis memoriales en lugares donde hubo matanzas.

Estamos a las puertas de conmemorar el 25 aniversario del inicio de uno de los peores genocidios del siglo XX: el de Ruanda. El país africano -un cuarto de siglo después- se esfuerza en conseguir que las nuevas generaciones pasen página, cierren heridas.

Al menos 800.000 personas -principalmente de la minoría tutsi- murieron masacradas por los hutus que tomaron el poder después de que un 6 de abril de 1994 se derribara el avión en el que viajaba el entonces presidente.

En Ruanda, sigue el enviado especial de RNE, Santiago Barnuevo.

Cientos de miles de muertos y millones de desplazados. Ese fue el balance del conflicto entre hutus y tutsis, dos etnias de Ruanda, que se libró en el año 1994 y que fue uno de los más violentos que se recuerdan. Nuestro enviado especial Miguel Molleda fue testigo del horror de lo que allí sucedió cuando visitó los campos de refugiados ese mismo año.

Ruanda ha lanzado un servicio de distribución de medicamentos y sangre mediante drones, lo que le convierte en el primer país del mundo en utilizar aviones no tripulados para repartir material sanitario. Los drones distribuirán sangre a cinco hospitales, que se ampliarán a 21 en el plazo de un año. Los aviones no tripulados tienen capacidad para transportar hasta 1,5 litros de sangre, que liberan con la ayuda de pequeños paracaídas.

Cerca de 200 países han llegado a un acuerdo en Kigali para la eliminación progresiva de los hidrofluorocarbonos (HFC), gases que se encuentran en aires acondicionados, aparatos de refrigeración, espumas y aerosoles y que tienen un fuerte impacto sobre el calentamiento global. El acuerdo, adoptado en la capital ruandesa tras una semana de conversaciones y una reunión que se prolongó durante toda la noche, modifica el Protocolo de Montreal, firmado en 1987 para preservar la capa de ozono y podría evitar un calentamiento de 0,5 grados durante este siglo.