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Pacto de Estado por la crisis, misión imposible

  • El debate sobre el estado de la Nación se convierte en un pleno monográfico de la crisis
  • Las críticas generalizadas a la política económica de Zapatero, protagonistas de la cita
  • Zapatero sale airoso con el anuncio de medidas pero confirma su soledad parlamentaria
  • Objetivos: impulsar el mercado inmobiliario y del automóvil y cambiar el modelo productivo
  • El presidente cierra el debate pidiendo un esfuerzo "pensando en los que no tienen trabajo"
  • El bronco cara a cara entre el presidente y Rajoy, primer debate electoral de las europeas

El PNV se 'venga' por su salida de Ajuria Enea CiU suspende a Zapatero

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El debate sobre el estado de la Nación ha seguido el guión previsto. La cita parlamentaria más importante del año en la que en teoría se analiza la actualidad política, social y económica de España, se ha convertido en un debate monográfico sobre la crisis económica. Una crisis económica que la totalidad de los grupos parlamentarios han utilizado para cargar contra el Gobierno, con más o menos vehemencia, eso sí.

Todos esperaban el as que Zapatero guardaba en la manga para salvar un debate que a priori se le presentaba difícil y en su intervención inicialexenta de discurso ideológico, se empleó a fondo en demostrar que el Gobierno tiene ideas para salir de la recesión. 

Hizo balance de los planes puestos en marcha hasta ahora y lanzó una batería de nuevas medidas con el fin de fomentar el mercado inmobiliario y automovilístico, además de plantear como objetivos prioritarios el fin de la destrucción de empleo y el impulso de un nuevo modelo de crecimiento alejado del "ladrillazo", como el propio Zapatero dijo.

Uno a uno, todos los grupos parlamentarios se han subido a la tribuna con una intención clara: poner en solfa la política económica del Gobierno. Con críticas más o menos constructivas pero con críticas. Tras el debate se confirma la soledad parlamentaria de Zapatero, al que se le presenta una legislatura difícil.

De momento, el pacto de Estado para salir de la actual coyuntura económica se convierte en una utopía. Sólo UPN (antigua marca electoral del PP en Navarra), IU y ICV han tendido una mano al presidente para llegar a acuerdos, aunque estos dos últimos grupos no lo hacen gratis.

 

Exigen un giro a la izquierda del Gobierno, que está acorralado por el paro y se enfrenta ahora a las elecciones del 7-J, que tanto PSOE como PP conciben más cercanas a la política nacional que al Parlamento europeo.

El presidente ha cerrado el debate pidiendo algo que se antoja complicado dada la situación. Ha instado a todos los grupos a hacer un "esfuerzo especial" para superar "el tiempo de divergencia" pensando "en los que no tienen trabajo".

¿Debate sobre el estado de la Nación o debate electoral?

El PP ya había dicho que no se iba a dejar sorprender por los conejos sacados de la chistera de Zapatero y, haciendo oídos sordos a las medidas propuestas por el presidente, algunas de ellas a petición del propio PP,  Rajoy se lanzó al cuello del presidente al que acusó de mentir y de ser el "auténtico problema" de este país. 

El presidente y el líder de la oposición, que se calentaron en su enfrentamiento, protagonizaron un cara a cara muy tenso, en el que se llegó a la descalificación personal.   Zapatero llamó a Rajoy "faltón" y éste le dijo que era un presidente "impropio".

El jefe del Ejecutivo acusó a Rajoy de "jalear" la crisis y utilizarla con fines electoralistas. Volvió a acusar al principal partido de la oposición de no arrimar el hombro, como lleva haciendo durante toda la legislatura.

Rajoy exigió a Zapatero, y por dos veces, que rectificara su política económica como en su día hizo con la antiterrorista, lo que enfadó visiblemente al presidente.

Cada vez más alejado del discurso sobre la crisis económica y más cercano al debate político, el presidente atacó al PP con la teoría de la conspiración del 11-M y arremetió diciendo que no es un partido de centro sino de derechas. "Es un maestro en perder elecciones", le espetó al líder de la oposición. 

Sin achantarse, Rajoy le acusó de utilizar expresiones "impropias de un presidente" y de ser el responsable de llevar a España a tener cuatro millones de parados. 

Con el jaleo, los aplausos y los gritos de la bancada socialista y popular, Rajoy se atrevió a decir: "Pero si ustedes no sabe ni leer". 

La venganza de Erkoreka

El chorreo de críticas continuó durante todo el martes con las intervenciones de los portavoces de PNVCiUERC, IU y ICV y ha continuado este miércoles con los discursos de CC, BNG, UPyD, NaBai y UPN.

Además de Rajoy, uno de los que más ganas tenía a Zapatero era el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, de cuya intervención se saca la conclusión de que su formación no ha superado la pérdida de poder en el País Vasco. Como el resto de grupos centró su discurso en la crisis, pero el trasfondo de la política en Euskadi estuvo presente durante toda su alocución. 

 

Acusó al presidente de gobernar bajo la improvisación y jugando "simultáneamente distintas partidas con varias barajas". "Eso sí, para Eukadi, siempre reserva la baraja española, asegurando las complicidades patrióticas".

Las críticas más duras del resto de grupos

El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, también fue muy duro, a la vez que claro. Dio a Zapatero un "suspenso" y le acusó de ser 

"incapaz de aplicar un plan valido contra la crisis". Al igual que Erkoreka, el portavoz convergente barrió para casa y pidió a Zapatero que dejara de ser "injusto" con Cataluña.

ERC resaltó la soledad de Zapatero en el Congreso de los Diputados y también acusó al presidente de no cumplir sus compromisos en relación a la financiación autonómica.

Muy crítica también ha sido este miércoles Rosa Díez, de UPyD, que le ha dicho a Zapatero: "Si no es capaz de convocar un pacto de Estado para salir de la crisis, convoque elecciones".

Tras dos días de debate, ahora solo queda ponerse de acuerdo en quien ha ganado la batalla parlamentaria, la primera de las que faltan hasta el día de los comicios europeos. Ese será el día en que muchos ciudadanos planteen su visión sobre el estado de Nación en forma de voto.