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La NASA anuncia la tripulación de Artemis III: Randy Bresnik, Frank Rubio, Andre Douglas y el italiano Luca Parmitano

  • La misión, prevista para 2027, incluirá ensayos de acoplamiento en órbita terrestre para probar los módulos de aterrizaje
  • Es el paso previo a Artemis IV, en 2028, que supondrá el primer alunizaje del ser humano en más de medio siglo
La NASA anuncia la tripulación de Artemis III: Bresnik, Rubio, Douglas y Parmitano.
De izquierda a derecha, la tripulación de Artemis III: Douglas, Parmitano, Bresnik y Rubio. NASA

La Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) ha anunciado los nombres de los cuatro astronautas escogidos para formar parte de la misión Artemis III, que prevé lanzar en 2027 e incluirá ensayos de acoplamiento en órbita terrestre, para probar los módulos de aterrizaje desarrollados por las empresas privadas SpaceX y Blue Origin. La tripulación está formada por los estadounidenses Andre Douglas, Frank Rubio, Randy Bresnik y el astronauta italiano Luca Parmitano.

El comandante será Randy Bresnik, mientras que el especialista de misión será Frank Rubio, cuyas raíces son salvadoreñas. Andre Douglas también será especialista de misión y Luca Parmitano, de la Agencia Espacial Europea (ESA), el piloto. El miembro de respaldo, en calidad de suplente, será el veterano Bob Hines.

La tripulación comenzará ahora un programa de entrenamiento para familiarizarse con la nave Orion, así como con el funcionamiento de los sistemas de aterrizaje tripulados.

El primer europeo en la tripulación

Si en la misión Artemis II el canadiense Jeremy Hansen hizo historia al convertirse en el primer astronauta no estadounidense en participar en una misión lunar, Artemis III marcará un nuevo hito internacional con la incorporación del italiano Luca Parmitano.

Astronauta de la Agencia Espacial Europea, Parmitano acumula 366 días en el espacio gracias a sus misiones de larga duración Volare y Beyond en la Estación Espacial Internacional. Durante esas expediciones participó en cientos de experimentos científicos, completó seis paseos espaciales con más de 30 horas de actividad extravehicular y llegó a desempeñar el cargo de comandante de la estación orbital.

Tras su regreso a la Tierra, ha trabajado como enlace de la ESA en el Centro Espacial Johnson de la NASA. Además, en 2025 participó en la prueba de recuperación en mar abierto 12 de la NASA, un ejercicio realizado frente a la costa de California para simular la recuperación de la nave Orion y su tripulación en las misiones Artemis.

Frank Rubio, hijo de salvadoreños

También es significativa la presencia de Frank Rubio. Nacido en Los Ángeles —aunque considera Miami su ciudad—, es hijo de salvadoreños. Su madre llegó a Estados Unidos como migrante adolescente y lo crió sola.

Rubio se graduó de la academia militar de West Point en 1998, sirvió como piloto de helicóptero UH-60 Blackhawk con más de 1.100 horas de vuelo —más de 600 en zonas de combate durante misiones en Bosnia, Afganistán e Irak— y obtuvo después un doctorado en Medicina. Médico de familia y cirujano de vuelo certificado, también es paracaidista con más de 650 saltos en caída libre y la licencia D, la máxima categoría en ese campo.

En 2017, decidió dar un paso más: se presentó a la selección de astronautas de la NASA y fue uno de los 12 elegidos entre cerca de 18.000 aspirantes. La inclusión de Rubio en la tripulación de Artemis III consolida la representación hispana en las misiones de la NASA. No es un detalle menor. Artemis fue concebido expresamente como un programa más diverso que el Apolo de los años sesenta y comienzos de los setenta.

Rubio tiene además el récord de permanencia en órbita para un astronauta de la NASA, aunque involuntariamente. Su primera misión espacial, en septiembre de 2022, iba a durar seis meses, pero una fuga de refrigerante en la cápsula Soyuz que debía traerlo de vuelta lo dejó varado en la Estación Espacial Internacional hasta que llegó una nave de sustitución. Cuando aterrizó en Kazajistán el 27 de septiembre de 2023, llevaba 371 días en órbita, más que ningún astronauta estadounidense antes que él.

El paso previo al alunizaje

Esta misión servirá para preparar Artemis IV, prevista para 2028, que supondrá el primer alunizaje del ser humano en más de medio siglo. Aunque persisten retrasos como el desarrollo de los módulos de aterrizaje, fundamentales para volver a pisar la superficie del satélite, la hoja de ruta es clara: establecer una presencia sostenible en la Luna que sirva de trampolín hacia Marte, un salto previsto para finales de la década de 2030, como pronto.

A finales del pasado mes de febrero, la NASA reestructuró por sorpresa el programa Artemis, incorporando una nueva misión de prueba en 2027 (Artemis III) y posponiendo el regreso de astronautas a la superficie lunar al menos hasta 2028, año en el que podría haber hasta dos misiones para pisar el satélite (Artemis IV, a primeros de 2028, y Artemis V, a finales). Tal y como explicó el administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, el objetivo es reforzar la seguridad y acumular más experiencia antes de intentar el primer alunizaje tripulado estadounidense desde las míticas misiones Apolo.

Éxito reciente de Artemis II

El desarrollo de Artemis III no hubiese sido posible sin el éxito de la misión predecesora, Artemis II, culminada el pasado mes de abril. Como primera misión tripulada del programa Artemis, su objetivo principal fue validar en condiciones reales los sistemas que permitirán llevar astronautas de nuevo a la superficie de la Luna. Su éxito consolidó años de desarrollo tecnológico y reforzó la estrategia de largo plazo de NASA para establecer una presencia humana sostenible más allá de la órbita terrestre.

Artemis II se convirtió en una prueba técnica decisiva. Entre otras muchas cuestiones, demostró que tanto el cohete Space Launch System (SLS) como la cápsula Orion están listos de cara a misiones tripuladas más complejas, allanando el camino hacia Artemis III y Artemis IV. La misión permitió verificar el rendimiento de los sistemas de navegación, comunicaciones, soporte vital y seguridad, reduciendo riesgos para las futuras expediciones lunares.

Su importancia también radica en que confirmó la capacidad de Estados Unidos y sus socios internacionales para emprender operaciones espaciales de gran complejidad. Los datos obtenidos servirán para perfeccionar los procedimientos y tecnologías necesarios para futuras estancias humanas en el entorno lunar y para objetivos aún más ambiciosos, como las misiones a Marte.

La misión predecesora no solo marcó hitos tecnológicos y científicos. La tripulación incluyó al primer astronauta negro en una misión lunar, Victor Glover; a la primera mujer, Christina Koch; y al primer no estadounidense en una misión lunar, el canadiense Jeremy Hansen. Esta composición reflejó una nueva era más inclusiva en la exploración espacial y puso de manifiesto el carácter internacional del programa Artemis.