Pedro Duque, tras el éxito de Artemis II: "Es posible establecer una base en la Luna"
- El astronauta recuerda su experiencia en el espacio: "Estar en órbita es estar cayendo todo el tiempo"
- "En los vuelos con diferentes nacionalidades se lleva algo típico. Yo aporté queso y chorizo", explica
La misión Artemis II ha marcado un hito en la exploración espacial tras medio siglo sin viajes tripulados a la Luna. Su éxito abre la puerta a una nueva etapa en la carrera espacial. Para entender qué significa realmente este paso, hablamos con Pedro Duque, que ha vivido en primera persona los momentos más críticos de un viaje al espacio. Duque, antes de ser Ministro de Ciencia e Innovación y el actual presidente de Hispasat, ha sido astronauta. Su primer viaje fue a bordo del transbordador espacial Discovery de la NASA en 1998 y el último, en 2003, a bordo de la nave rusa Soyuz con destino a la Estación Espacial Internacional (ISS).
¿Qué es lo que más le ha impresionado de la misión Artemis II?
Todo es bastante impactante, claramente está hecho también con vistas a que sea impactante. Lo más importante de esta misión es que todo funciona en conjunto. Se trata de una prueba tecnológica para verificar que los diseños de cohetes, la nave espacial, el módulo de servicio europeo, todo, funciona en el espacio profundo de verdad y funciona con gente de verdad. Y por lo tanto estamos en condiciones de dar el siguiente paso.
¿Qué valoración haces de esta misión?
Todo el mundo estaba muy pendiente de esta fase de la reentrada a la atmósfera. Era la primera vez desde las misiones Apolo que una nave entraba con tanta velocidad. El escudo que les protegía del calor de esa frenada solo se había probado una vez y había funcionado más o menos bien, con lo cual todo el mundo tenía muchísimo interés en ver que la frenada era correcta. Y habrá muchísima gente, seguramente ahora mismo suspirando y aliviados de que este escudo térmico ha funcionado correctamente y están a salvo.
Usted ha ido dos veces al espacio y conoce bien todos los momentos críticos de una misión.¿Es tan peligrosa la vuelta a la Tierra?
Es igual de crítico el lanzamiento del cohete como la reentrada. En esta fase todo depende de un escudo que está delante y que te protege de ese aire a más de mil grados, que si no fundiría directamente el aluminio.
Empecemos, entonces, por el principio. En la misión Artemis II, el gigantesco cohete mide casi cien metros y pesa unas 2.600 toneladas, y de esa gigantesca infraestructura el 90% es combustible. ¿Qué se siente cuando uno está dentro de la nav
e?
Este cohete es singular porque tiene, lógicamente, mucha mayor potencia para poder llevar a los astronautas mucho más lejos y a mayor velocidad. Entonces te sientas como tres horas antes. Todo ese tiempo, más que nada, es para llenar el cohete de combustible, para asegurar ciertas pruebas electrónicas y luego dar tiempo a toda la gente que ha participado en el lanzamiento a alejarse bien por si acaso. Entonces tú te quedas solo con tu combustible. Haces todas las comprobaciones, repasas cuál es tu papel en caso de que ocurra cualquier cosa que no sea capaz de corregir los sistemas automáticos. Puede haber momentos en los que no haya nada que hacer y es cuando puede que haya nerviosismo. Rusia ponía la música que habías elegido previamente.
En los cohetes en los que yo he estado, cuando lo van a encender, se suceden muy rápido todos los acontecimientos. Este debe ser más o menos parecido. Hay que estar muy atento. Al principio, no hay una gran aceleración hacia arriba porque el cohete todavía pesa muchísimo. Durante dos minutos hay una gran vibración, porque los cohetes de combustible sólido vibran bastante. Después, cuando se ha consumido gran parte del combustible, empiezas a acelerar, acelerar y acelerar. Y entonces, notas que te aplasta contra el asiento. En la última etapa, la aceleración es mayor, y de repente te encuentras que te caes y que te caes todo el tiempo, porque estar en la órbita y caerse es lo mismo. Al cabo de unos segundos notas un golpe cuando el cohete se separa de la nave y entonces ya empieza tu tarea.
¿Y cómo es el regreso a la Tierra?
El volver en este caso es diferente a lo que hacíamos nosotros, porque nosotros estábamos en órbita alrededor de la Tierra. Hay que hacer correcciones en la trayectoria para tocar la atmósfera con el ángulo correcto. Lo más importante: atarse los cinturones, porque esto va a ser movidito. Hay que encender el cohete para frenar. Al principio no notas que te frenas casi nada, pero luego se incrementa rápidamente. Después de haber estado en ingravidez, ahora estás apretado contra el asiento con cuatro veces tu peso y no puedes levantar los brazos, salvo con un gran esfuerzo. Durante este tiempo hay un claqueteo. El aire se calienta a temperaturas de rojo vivo y lo ves por las ventanas, y eso puede asustar. Ese aire calentado al rojo es lo que impide que hables con la Tierra. Y después te preparas para cuando se abra el paracaídas, que también es una cosa muy movidita, y hay gente que lo pasa bastante mal.
Nos gustaría saber algo más de lo que pasa en esa cápsula. Usted ha estado en total 18 días en el espacio, también compartiendo espacio con otros astronautas ¿Cómo es la convivencia y la vida en la cápsula?
La cápsula es más grande que la que yo llevaba, pero tampoco es muy grande. Es un sitio muy pequeño y diez días es bastante tiempo. Pero es gente que lleva años trabajando juntos y son capaces de convivir sin problemas. No todos los grupos de cuatro personas se hubieran llevado tan bien. Igual en un futuro puede que haya más habitáculos, pero sí, la convivencia podría haber sido un problema.
El objetivo de Artemis II era comprobar que la nave y todo el sistema funcionan perfectamente con astronautas dentro. Porque el verdadero plan de la NASA es volver para establecer una Base Lunar Permanente. La misión ha sido un éxito. Pero ha habido un problema que ha sido el más comentado. ¿Cómo de importante es un fallo en el retrete?
Tenemos suerte de que los sistemas principales de respiración y de energía han funcionado perfectamente. Lo único que ha llegado a los medios de comunicación es que han tenido un problema con el retrete. Esto es un problema importante, ciertamente, y para diez días se puede más o menos solucionar, pero para un vuelo de mayor duración hubiera sido un problema gigantesco. De hecho, por ejemplo, en el transbordador uno de los fallos que hacen que uno tenga que aterrizar inmediatamente es el fallo completo del retrete. Pero eran tiempos pasados. Todo eso son lecciones que habrá que aprender. Hay que mejorar este diseño, sin ninguna duda. Pero no ha puesto en peligro la misión.
También ha habido algo de controversia porque, en plena retransmisión y cuando los astronautas estaban a punto de batir el récord de distancia a la Tierra, aparecía volando en primer plano un bote de chocolate para untar, con marca incluida. Nos ha llamado la atención porque no parece casual en un lugar donde se controla todo.
En los primeros dos o tres vuelos (de la misión Apolo), la alimentación de los astronautas era bastante poco apetecible. En Estados Unidos hacían como unas pastillitas de caldo que luego tienes que beber. Y en Rusia hacían como unos tubos con los nutrientes. Pero a partir del tercer o cuarto vuelo se entendió que parte de la capacidad de una persona para ser efectiva venía de pequeñas concesiones.Por ejemplo, que la comida fuera más apetecible. Y ya desde hace años ha mejorado mucho. Y también suele darse un pequeño espacio para que las personas puedan llevar alguna cosa adicional. En los vuelos con diferentes nacionalidades, llevabas algo típico. Yo llevé queso, chorizo o cosas así. Al final, llevas algo pequeño que te alegraría un momento malo. Pero hay toda una serie de pruebas. Y bueno, alguien se ha llevado este bote de chocolate para untar. Y cada uno se habrá traído alguna cosa que en un momento te puede alegrar un bajón.
Han pasado 56 años desde el último hombre que pisó la Luna. ¿Por qué se va ahora y no se ha ido antes?
Es una cuestión política y estratégica de las agencias espaciales. Hay dos razones por las que se dejó viajar a la Luna. Una, la decisión de los Estados Unidos de rebajar el presupuesto espacial a un quinto. Eso ocurrió incluso antes del primer alunizaje. Fue una reducción enorme y drástica del presupuesto. Ya consideraban que habían ganado y, por lo tanto, tampoco hacía falta correr más. Y la otra fue la decisión de la Unión Soviética de no perseguir un segundo alunizaje. Decidieron apuntarse a una carrera de largo recorrido para ser los primeros en llegar a Marte y empezaron con otra estrategia que era crear estaciones espaciales, ver cómo las personas podían vivir muchos meses en el espacio, etcétera. Y esas dos decisiones hicieron que nadie tuviera interés en volver a la Luna: unos porque querían reducir el presupuesto y otros porque querían ganar la siguiente carrera.
Pero, como veis, la población entera del mundo se interesa mucho más por los viajes espaciales cuando son para ir a un sitio más lejos. Durante todos estos años siempre ha habido la idea de a ver cuándo. Y en los Estados Unidos, hace unos años, se decidió liberar dinero que ha podido utilizarse, ahora ya sí, para volver a la Luna. Y todo ello impulsado porque China tiene un programa decidido y ya planificado para hacer el alunizaje y, por lo tanto, vuelve a haber una carrera ahora mismo entre Estados Unidos y China.
La carrera espacial ahora es entre Estados Unidos y China, Rusia está ocupada con la guerra pero ¿Qué papel juega Europa y España en la carrera espacial?
Europa ha jugado un papel importantísimo en esta misión y en todas las demás en las que vayan con la nave Orión, porque proporciona prácticamente todo menos la cápsula. Proporciona los motores, el combustible, los sistemas de soporte vital, el oxígeno y la electricidad. Proporciona una unidad que llamamos el módulo de servicio, que va adherido a la cápsula. Todos los sistemas que hacen que la cápsula funcione son europeos. Dentro de la contribución europea, España es la cuarta más importante. Es un gran orgullo que haya funcionado todo a mil maravillas.
Artemis II es un paso en el plan de la NASA para volver a pisar la superficie lunar y establecer allí una Base Lunar permanente. Y de ahí convertir a nuestro satélite en un trampolín para mandar una tripulación a Marte. Pedro, ¿es posible vivir en la Luna?
Lo único que hay que hacer es colocar sistemas que protejan al astronauta de todos esos peligros que tiene el espacio. Todos los sistemas que necesitaríamos para estar en la Luna en gran medida están ya ensayados en la Estación Espacial Internacional. Así que yo creo que sin ninguna duda es posible la base. Es una cuestión de lógica, inversión y tiempo.