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Pepu Hernández, 20 años después: "El Mundial fue una consecuencia de cómo trabajábamos"

  • El exseleccionador recuerda cómo se construyó el grupo que hizo historia en Saitama
  • El compromiso y la defensa fueron las claves de 'La Familia' que cambió el baloncesto español
Pepu Hernández a TVE: "Sabíamos que habría equipos mejores que nosotros, pero no como grupo""
AMANDA RAMOS (Texto) / FE LÓPEZ - IRENE SUÁREZ (Vídeo)

Veinte años después, Pepu Hernández sigue hablando del Mundial de Saitama como si aquel oro del 3 de septiembre de 2006 fuese mucho más que un título.

El exseleccionador español, que condujo a la selección a su primer campeonato del mundo, reivindica el valor de un grupo que convirtió el compromiso, la solidaridad y la importancia de cada jugador en una forma de entender el baloncesto: "No era nuestro objetivo ser campeones, pero sí era una consecuencia de cómo estábamos trabajando", recuerda en una entrevista con TVE realizada en Ribadesella, Asturias, tierra de origen de su madre.

Aquel equipo no solo conquistó el primer Mundial de la historia del baloncesto español, también abrió una etapa que se prolongaría durante dos décadas y que convirtió a la selección en una de las grandes referencias del deporte español.

Para Pepu, sin embargo, la clave no estuvo únicamente en la calidad de una generación encabezada por Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, José Manuel Calderón o Jorge Garbajosa, sino en la capacidad de aquellos jugadores para funcionar como un verdadero equipo.

"La palabra importante para mí era compromiso"

"El baloncesto es compartir" no era, según Pepu, una frase bonita construida para explicar aquel éxito una vez conseguido. Era exactamente lo que estaba sucediendo dentro de aquel vestuario. El exseleccionador señala una palabra por encima de todas las demás: "Me daba igual si la tenían con sus compañeros, con su deporte, con sus amigos o con su país. El caso es que existía el compromiso", explica.

Una filosofía que, a su juicio, terminó trascendiendo al propio baloncesto y que ha acompañado a la selección española durante los 20 años posteriores.

Recuerda especialmente la preparación previa al Mundial.

España disputó nueve partidos amistosos y los ganó todos, pero el técnico no interpretaba aquellos resultados como una garantía de éxito. Lo importante era la evolución del grupo y el cumplimiento de unas normas de comportamiento "muy sencillas" que, según destaca, se respetaron "a rajatabla".

"Sabíamos cómo teníamos que competir y que en algún caso todos los jugadores iban a ser importantes", señala. Esa sensación se confirmó cuando llegaron los momentos decisivos: incluso sin Pau Gasol durante parte de la semifinal, los doce jugadores se sintieron protagonistas.

Una defensa capaz de hacer historia

La semifinal contra Argentina fue uno de esos momentos en los que aquella confianza colectiva adquirió todo su sentido.

España tuvo que superar un encuentro exigente ante la selección albiceleste, pero la convicción de que podían competir al máximo nivel llegó incluso antes de ese partido: "Habría equipos que podían ser mejores que nosotros, pero no como grupo, no como formación ni con la preparación que teníamos", recuerda.

Esa idea alcanzó su máxima expresión en la final ante Grecia.

Sin Pau Gasol, España se apoyó en una defensa extraordinaria para dominar a la campeona de Europa. Pepu todavía recuerda las palabras que le trasladó al terminar el partido el griego Theodoros Papaloukas, una de las grandes estrellas del torneo. El jugador le reconoció que nunca habían sentido tanta impotencia ante la defensa de un rival: "Eso también fue muy de agradecer, sobre todo viniendo de un jugador tan importante como él y tan inteligente", cuenta.

El legado de "La Familia"

Dos décadas después, observa con especial orgullo lo que hicieron aquellos jugadores después de Saitama. Algunos desarrollaron carreras históricas en la NBA y en Europa, mientras que otros terminaron ocupando puestos de responsabilidad en el baloncesto.

Para el exseleccionador, ese es uno de los grandes legados de aquella generación: "Están devolviendo al baloncesto lo que el baloncesto les dio en su momento". El éxito de 2006, por tanto, no terminó con aquella medalla de oro, sino que sirvió como punto de partida para una generación que seguiría haciendo historia.

La imagen que mejor resume ese legado para Pepu no procede siquiera de aquel Mundial, sino de la reunión celebrada veinte años después por la Federación Española de Baloncesto.

La FEB celebra el 20º aniversario del primer Mundial de baloncesto con los 12 'héroes de Saitama'

Al subir al escenario se encontró de nuevo con los doce jugadores campeones del mundo: "Me encuentro con un grupo extraordinario", explica. "Todos habían construido carreras diferentes, pero muchos coincidieron al recordar Saitama como uno de los partidos más importantes de sus vidas".

Ahora alejado de la alta competición y con una relación "algo marginal" con el baloncesto, sigue defendiendo el deporte como un espacio "amable, saludable y solidario". Y entre sus próximos planes está seguir especialmente el Mundial femenino de Berlín.