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El "dolor, rabia y tristeza" de Íñigo Pérez representa a una familia rayista más unida que nunca tras perder la final

  • El Rayo Vallecano se quedó a las puertas de hacer historia tras perder la final de la Conference ante el Crystal Palace (1-0)
  • El presidente del club, Martín Presa, dejó entrever en unas declaraciones a RNE que Íñigo Pérez no seguirá en el banquillo
Íñigo Pérez: "Animo a que vayáis al barrio para comprobar de qué pasta está hecha la gente de Vallecas"
RTVE.es

"Siento dolor, rabia y tristeza porque se ha escapado una oportunidad. La sensación que uno tiene cuando gana es de felicidad, pero cuando pierdes y ves a la gente llorar, quedas destrozado. Te deja sin fuerzas y más por nuestra gente, sabiendo cómo se entregan y lloran de emoción. Ellos hacen que levantes la cabeza pese a ser duro y difícil de digerir para nosotros". Estas han sido las primeras palabras de Íñigo Pérez, el entrenador del Rayo, tras perder la final de la Conference League ante el Crystal Palace en una oportunidad histórica para los de Vallecas.

Un solitario gol del delantero francés Jean-Philippe Mateta a los 49 minutos dio a los ingleses la victoria en la final de la Liga Conferencia y dejó a un paso de la gloria al Rayo Vallecano, que perdió una final continental histórica, la primera en sus 102 años de existencia.

"Me centraré para pasar este dolor porque la ambición no se mide en una sala de prensa, se mide por los actos, y estos jugadores van sobrados y ojalá pueda esta ocasión perdida ser favorable otro día", comentó el técnico navarro, que, a sus 38 años, ha vivido su primera final como entrenador.

"Esto es eterno y uno no tiene palabras para poder agradecerlo. Son momentos delicados que hay que pasar, pero si algo he aprendido del rayismo es la aceptación del sufrimiento, desde ahí lo solventamos, aunque estoy muy orgulloso de los jugadores, de esta afición y de este barrio", comentó.

Y es que los rayistas abandonaron entre aplausos de reconocimiento a su equipo las gradas del Estadio de Vallecas después de ver a los de Íñigo Pérez caer por la mínima frente al Crystal Palace inglés, en su partido más importante en 102 años de historia.

"Cuando uno pierde, estás mal, tienes dolor y, cuando te acercas y ves sus caras, no puedes mantenerte con la misma composición porque ves lo que serían si ganas y te da rabia no ver una explosión terrible. La afición es el principal motor de que el Rayo esté sobreviviendo y es por ellos por los que nos rompemos cuando nos acercamos", aseguraba el gran artífice de una de las mejores temporadas de la historia del Rayo

"Me da rabia no poder entregar una celebración total. No estoy cansado, no pienso en retirarme y no hablar de fútbol. Somos unos privilegiados. Hemos perdido un partido de fútbol, pero creo que no hemos perdido la oportunidad de demostrar cómo entendemos la profesión. Eso se muestra en el día a día, cuando son los auténticos muestrarios para ver lo que pasa. Ahora se ha terminado la final y volvemos a la realidad y se puede ver de qué pasta está hecha la gente del barrio", concluía el técnico navarro de 38 años.

"Orgullosos y cabeza alta"

Toda la gran familia rayista, incluidos los jugadores, se quedaron con esa decepción que lastra durante días tras perder una final como la de la Conference League, y más, en un equipo que no está acostumbrado a pelear por títulos europeos.

Luis Alfonso 'Pacha' Espino, el lateral uruguayo del Rayo, dijo que, pese a la dura derrota, deben estar "orgullosos e irse con la cabeza alta" por lo demostrado esta temporada.

"Queríamos ganar pero no pudo ser. Agradecemos a la gente que, aunque querían la victoria, se van contentos en distinta medida. Nosotros le queríamos regalar la copa y estamos jodidos", dijo Espino, en la zona mixta del Red Bull Arena.

"No nos sentimos cómodos en ningún momento y no supimos cómo hacerles daño, salvo un centro de Álvaro García. Nos costó mucho, ellos jugaron mejor y en un partido así, cuando solo tienes una oportunidad, lo pagas. Aún así, hay que estar orgulloso e irse con la cabeza alta", hizo hincapié el lateral uruguayo.

Y es que, la sensación general es que el Crystal Palace fue mejor durante los 90 minutos, mejor plantado en el campo y exponiendo sus argumentos sobre los del Rayo Vallecano, como reconocía también Lejeune tras perder la final.

"Es una pena porque no hicimos el partido que queríamos. En ningún momento estuvimos cómodos, nos faltó movilidad, agresividad a nivel ofensivo, y creo que la sensación es que con poco nos han hecho daño. Es una pena porque no hemos visto el Rayo de siempre", decía también Florian Lejeune, el central francés del Rayo Vallecano, tras el partido.

Martín Presas da por hecha la salida de Íñigo Pérez

La derrota en la final y la victoria del Getafe en la última jornada de Liga han dejado al Rayo sin esa oportunidad de volver a estar en Europa la campaña que viene e intentar emular la misma gesta de esta campaña. Además, según las palabras del presidente del club, Martín Presas, tampoco hay muchas esperanzas de que Íñigo Pérez siga al frente del banquillo.

"Es difícil, pero nosotros intentaremos tener un entrenador; nuestra ambición es que sea mejor que él -Íñigo Pérez-, cosa que es muy difícil, pero es cierto que esa debe ser la ambición. Nosotros ya hemos tenido que cambiar de entrenadores porque, al final, somos un equipo humilde; es normal que cuando se hacen bien las cosas, tengamos que ir cambiando de entrenadores. Lo hemos hecho varias veces y habrá que hacerlo una más", confesaba el presidente rayista a los micrófonos de RNE.

"Hay que preparar un buen proyecto, tenemos una buena plantilla para el año que viene e intentar hacer una buena temporada con el principal objetivo, que es conseguir la sexta permanencia consecutiva, volver a batir nuestro propio récord que hemos logrado este año y trabajar para tener una estructura que nos permita volver a vivir un sueño como el de hoy", concluía Martín Presas.

El Rayo, como equipo humilde que es, deberá encontrar un nuevo director de orquesta para la campaña que viene que le permita seguir soñando no solo con la permanencia, sino con asentarse en esa mitad de la tabla que le permita luchar por los puestos europeos.