El atardecer más luminoso de Alexia y compañía con la cuarta Champions en Oslo
- El ambiente que ha rodeado la final y la celebración del Barcelona han sido espectaculares
- Putellas ha ejercido de gran capitana ante el OL Lyonnes y Kika ha sido el alma de la fiesta
La extraordinaria luz de la primavera cerca de los confines del norte de Europa ha permitido que las jugadoras del Barcelona celebraran aún más radiantes de felicidad su cuarta Champions, con una Alexia Putellas en plenitud en plena madurez y una Kika Nazareth que reivindicado la alegría por encima del resto.
Las azulgranas tenían muchísimos motivos para celebrar este broche de oro a la temporada. Han logrado un nuevo cuadruplete y se han confirmado ante el OL Lyonnes, el dominador histórico del fútbol femenino, como el equipo que está marcando una nueva era.
Y todo ello ha ocurrido este sábado en Oslo, una ciudad que dos días atrás recibió al Barcelona con un chaparrón, pero con un arcoíris que ya presagiaba cosas buenas.
La víspera del partido, la de los análisis y las preguntas, surgieron algunas dudas sobre el potencial del Barça después de los problemas que ha tenido esta temporada con una plantilla muy justa; mientras enfrente el Lyon se había reforzado mucho a base de inversión.
También pesaba en el aire --en una tarde a ratos oscura en la capital noruega-- la incertidumbre por el futuro de algunas estrellas, en particular de Alexia Putellas.
Ambiente familiar e internacional
Así llegó el día del partido. Aún más oscuro por la mañana, con lluvia ligera durante toda la mañana que no impidió que en las calles se empezara a vivir un gran ambiente, tan familiar como internacional, con la afición culé más visible.
Y por la tarde, para la hora del partido, se abrió el cielo. Con todo, los presagios de la luz parecían apuntar al equipo francés, con su afición de cara al sol. Además, parecía más integrada en la cultura local con un aplauso vikingo --el que popularizó la hinchada de Islandia en la Euro 2016--. Un homenaje también a las noruegas de la final.
En la ceremonia de inauguración entre el final del calentamiento y el inicio del partido, el sol reflejado en los atuendos y artilugios plateados del espectáculo de arte urbano y del show publicitario llegaban a ofender. Desde luego no a la UEFA, que sigue incrementando notablemente la difusión de esta competición y de su producto.
En la primera parte los culés tuvieron un gran susto con el gol anulado a Heaps por fuera de juego y lamentaron las dos grandes ocasiones falladas por Ewa Pajor. Pero en el campo no las de Pere Romeu no se mostraron nerviosas. Al contrario, la capitana Alexia transmitía mucha calma. Sabía que iban a sufrir ante el poderío físico de su rival. Estaba dentro de lo previsto hasta el descanso, según dijo luego.
En el segundo tiempo todo cambió con el Barcelona atacando el gol sur (suroeste más bien), con el sol poco a poco más bajo, muy poco a poco.
Kika lo celebra hasta con un guarda
Y a la tercera Pajor acertó y abrió el marcador. Y a la cuarta y entonces la alegría se desató, personificada en Kika, que corrió desde la banda donde calentaba hasta abrazarse con la polaca junto a la portería.
Los dos últimos tantos en las postrimerías ya solo eran el anticipo de la gran fiesta de las campeonas, en la que la jugadora portuguesa ha sido el alma de la fiesta, la que más bromas, más saltos y más gritos ha dado. Se abrazó hasta con un empleado de seguridad y dijo que había que "valorar" bien este éxito.
Las jugadoras de Pere Romeu no pararon de bailar durante mucho tiempo, con Patri Guijarro secundando a Kika como líder de la celebración. Y con Alexia Putellas como la más aclamada por la afición a sus 32 años y 14 temporadas en el primer equipo femenino. "Alexia te queremos, Alexia quédate", coreaba la grada, igual que con Mapi en otros momentos.
Más de una hora después de que la de Mollet del Vallès levantara la Copa, las futbolistas seguían celebrando. Y tras hacerse fotos con todas las personas que se lo pedían, Alexia volvía al vestuario con la única compañía ya de Patri y Kika.
Finalmente, la última en recogerse fue la capitana después de posar para los medios oficiales en el centro del campo ella sola con el trofeo. Con las gradas casi vacías. Un momento para La Reina del fútbol.