Enlaces accesibilidad

El Blancos de Rueda endosa un severo correctivo al DKV Joventut

  • El conjunto 'pucelano' se impone 91-72 a la 'Penya'
  • Los vallisoletanos fue muy superior a los de Pepu
  • Van Lacke lideró el ataque de los locales

Por
El base del DKV Joventut Josep Franch, en un lance del partido frente al Blancos de Rueda Valladolid.
El base del DKV Joventut Josep Franch, en un lance del partido frente al Blancos de Rueda Valladolid el pasado mes de noviembre

Ficha técnica:

91 - Blancos de Rueda Valladolid (29+19+23+20): Dumas (5), Van Lacke (22), Robinson (11), Martín (8), Barnes (10) -cinco inicial-, Slaughter (17), López (-), Báez (9), Stanic (6) y Diego García (3).

72 - DKV Joventut (18+15+18+21): Robinson (7), English (11), Hosley (13), Trías (6), McDonald (18) -cinco inicial-, Franch (11), Norel (-), Jelinek (2), Flis (-) y Tomàs (4).

Árbitros: Arteaga, Martínez Díez y Castillo. No hubo jugadores excluidos.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la sexta jornada de la Liga ACB celebrado en el polideportivo Pisuerga de Valladolid ante 4.605 personas.

El Blancos de Rueda Valladolid ha infligido hoy un severo correctivo al DKV Joventut, conjunto al que doblegó por 91-72 debido a que fue netamente superior tanto en defensa como en ataque desde el principio hasta el final.

El Blancos de Rueda puso la intensidad defensiva y el acierto en la anotación que sirvió para endosar al conjunto catalán un parcial de 9-0 en los dos primeros minutos. Van Lacke ponía el "tempo" y la claridad al elaborado ataque vallisoletano, mientras que el DKV Joventut se encomendaba al poderío imperial en la zona de McDonald y al tino desde el perímetro de English para acercar el tanteo a falta de dos minutos para la conclusión del primer cuarto (21-16).

Sin la presencia de estos últimos sobre el parqué de Pisuerga, el DKV Joventut se enredó en la faceta ofensiva, en parte gracias a la capacidad reboteadora de Blancos de Rueda, de lo que se aprovechó el bloque local para forjar la máxima renta hasta el momento cuando el primer cuarto estaba a punto de expirar (29-16). Dos tiros libros de Franch maquillaron el resultado a su conclusión.

En el segundo cuarto, el cuadro de Pepu Hernández seguía atascado. La aguerrida defensa individual vallisoletana le obligaba a abusar del lanzamiento de tres y a cometer cuantiosos errores. Por su parte, el juego interior de Blancos de Rueda Valladolid funcionaba como un reloj suizo, con Slaughter y Báez portentosos bajo el aro.

Sin embargo, cuando restaban más de tres minutos para el descanso, el DKV Joventut empezó a hallar los resquicios por los que hacer daño y reducir la ventaja labrada por la escuadra local. Un parcial de 0-8 daba fe de ello (43-33).

Partidazo de Van Lacke

De ahí que Porfi Fisac diese entrada de nuevo a Van Lacke con el fin de recuperar el criterio perdido en las labores atacantes. Y lo consiguió el argentino, inconmensurable en el día de hoy (22 puntos) pues en menos de un minuto anotó cinco puntos que otorgaron otra vez una importante ventaja al Blancos de Rueda cuando se alcanzó el tiempo de asueto (48-33).

Tras el descanso, el DKV Joventut salió en tromba. Presionó la salida de balón y anotó ocho puntos consecutivos en un minuto. Una importante pájara en defensa de la que el Blancos de Rueda se recuperó enseguida, frenando en seco la remontada visitante.

Van Lacke, escoltado por un emergente Robinson, hicieron que la capacidad anotadora del equipo vallisoletano resurgiese hasta devolver la renta anterior de quince puntos al electrónico a falta de tres minutos para la conclusión del tercer cuarto. Con paciencia e inteligencia, el Blancos de Rueda estaba haciendo que el DKV Joventut más errático se desangrase (69-49).

Sólo McDonald encontraba el camino del aro, mientras el equipo vallisoletano se gustaba en la elaboración para afrontar el último cuarto con la máxima renta del choque (71-51). Pero el DKV Joventut no perdió la cara al partido en el inicio del último cuarto. Al igual que en el tercero, el Blancos de Rueda encajó otro parcial de 8-0, en esta ocasión gracias al acierto de Hosley. El partido cobró vida.

Pero el Blancos de Rueda se puso de nuevo el mono de trabajo y volvió a arrollar en ataque a un adversario desquiciado y que, ahora sí, había arrojado la toalla. La diferencia trepó hasta los 19 puntos al final del partido.