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La FIFA prohíbe la repetición de jugadas conflictivas en pantallas

  • Graves errores en el Alemania - Inglaterra y el Argentina - México
  • Las pantallas de los estadios pusieron en evidencia a los árbitros

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La FIFA prohíbe la repetición de las jugadas dudosas en los estadios

Como en aquellos tiempos en que se mataba al mensajero de malas noticias, la FIFA ha dado instrucciones a los responsables de las videopantallas de los estadios del Mundial para que no ofrezcan la repetición de jugadas conflictivas durante los partidos y se ha negado a comentar los dos graves fallos cometidos ayer por los árbitros en los partidos Alemania-Inglaterra y Argentina-México.

"La FIFA no comenta las decisiones arbitrales, y el tema de la introducción de nuevas tecnologías es competencia exclusiva del IFAB (International Football Associations Board), que en mayo pasado se mostró contraria", explicó el portavoz de la FIFA, Nicolas Maingot.

Por primera vez desde que comenzó el Mundial, la rueda de prensa diaria conjunta de FIFA y el Comité Organizador local discurrió en un ambiente de tensión y registró preguntas airadas de medios de comunicación británicos que demandaban una explicación a los errores arbitrales.

En el partido Alemania-Inglaterra el árbitro uruguayo Jorge Larrionda no concedió un gol de Frank Lampard que hubiera supuesto el empate a dos, pese a que el balón rebasó casi un metro la línea de meta, y en el Argentina-México el italiano Roberto Rosetti concedió un tanto de Carlos Tevez en evidente fuera de juego.

"El IFAB, en su reunión anual, decidió que de momento no se van a utilizar nuevas tecnologías en el arbitraje, y ni yo mismo ni Jermain Craig (portavoz del Comité Organizador) vamos a hablar de este asunto porque no tenemos competencia en él. Este no es el foro adecuado", insistió Maingot.

Con respecto a la repetición del gol en fuera de juego de Tévez en las videopantallas del estadio Sccer City, Maingot dijo que se han tomado medidas "para que esto no vuelva a suceder".

"Una de las instrucciones que les dimos a los responsables del programa de entretenimiento que se ofrece por las pantallas es que se podían repetir jugadas, pero no acciones conflictivas. Lo de ayer fue un error. Seremos más estrictos para que no se repita", aseguró.

Ante la pregunta de si la FIFA no iba a ofrecer ninguna respuesta al "ridículo" en que ha caído por los graves fallos arbitrales repetidos en los medios de comunicación de todo el mundo, Maingot volvió a insistir: "No comentamos decisiones concretas. Nosotros trabajamos permanentemente en la mejora del arbitraje, pero no comentamos acciones concretas".

Tampoco se mostró más expresivo ante la contradicción que supone tener en el estadio 32 cámaras de televisión y, en cambio, no utilizar ninguna para evitar errores como el de ayer en el gol de Lampard. "No vamos a hablar de eso. El organismo responsable es el IFAB, del que son miembros la FIFA y las cuatro asociaciones de fútbol británicas".

Maingot recalcó que la prohibición de que se emitan repeticiones de jugadas conflictivas dentro de los estadios "obedece a razones de seguridad".

Solución rechazada en 2008

La FIFA tuvo en sus manos la solución para evitar la polémica por los goles fantasma como el del Alemania - Inglaterra. La marca Adidas -que diseña el balón oficial de los Mundiales- presentó aquel año el Hawkeye, el balón inteligente.

El esférico llevaba incorporado un chip que interactuaba con 12 receptores estratégicamente colocados en el campo para avisar al árbitro automáticamente si había traspasado la línea de gol.

Sin embargo, el proyecto quedó literalmente congelado. "Después de varios exámenes, las conclusiones no son definitivas, así que el proyecto queda congelado", dijo entonces el propio Joseph Blatter.

Las reacciones de los implicados en el proyecto, como la Premier League inglesa, fueron bastante críticas con la actitud de la FIFA: "Tanto trabajo acaba de morir en el agua", dijo el portavoz de la FA, Brian Warwick. "Después de millones de libras invertidos han rechazado el futuro", afirmó el director del proyecto, Paul Hawkins, a modo de advertencia