La Administración estadounidense enfrenta un país paralizado por el cierre del Gobierno. Casi un millón y medio de empleados públicos continúan sin salario, las ayudas sociales permanecen congeladas y los servicios esenciales se encuentran en pausa. El bloqueo presupuestario, motivado por el pulso entre demócratas y republicanos sobre la sanidad y el gasto público, amenaza con convertirse en el más largo de la historia. La parálisis ya impacta la economía nacional, con una reducción visible del crecimiento y una sensación de incertidumbre que contrasta con los discursos triunfales del presidente Donald Trump en su gira en Asia.
Foto: JONATHAN ERNST
Con las gafas de Anna Bosch