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El presidente estadounidense, Barack Obama, ha advertido este martes, en su último discurso sobre seguridad nacional, de que estigmatizar a los musulmanes y actuar como si el país estuviera en guerra con el Islam envalentonaría a los grupos extremistas y tendría un coste humano y moral para Estados Unidos, en una clara alusión a la retórica de su sucesor, Donald Trump.

"Nosotros no imponemos test religiosos como prueba por la libertad", ha dicho Obama en su último discurso sobre seguridad nacional, en Tampa (Florida).

El mandatario saliente se refería así a la polémica propuesta del presidente electo de EE.UU., que asumirá el poder el próximo 20 de enero, de someter a los inmigrantes de ciertos países, muchos de ellos con mayoría musulmana, a una "supervisión extrema" basada en "test ideológicos".

"Somos un país que ha derramado sangre contra ese tipo de discriminación y normas arbitrarias", ha subrayado Obama, sin nombrar en ningún momento a Trump.

Durante meses miembros de una tribu Sioux y grupos ecologistas han permanecido en este paraje de Dakota del Norte, intentando frenar la construcción de un oleoducto. Dicen que contaminará las aguas de la zona en una tierra que ellos consideran sagrada. Este domingo tuvieron buenas noticias, el gobierno federal descarta el tramo y propone que se construye en una ruta alternativa. Sin embargo, la victoria de los manifestantes puede durar poco tiempo. La nueva Administración de Donald Trump sí defiende el proyecto y las empresas que lo desarrollan quieren mantener el trazado inicial.
 

Las autoridades han dicho que se preparan para que la cifra de fallecidos en la Party Rave ascienda a 40.Sucedió durante una fiesta de música electrónica en una nave industrial habitada por artistas y creadores. Los bomberos tuvieron dificultades para acceder al lugar debido a que las obras de arte estaban repartidas por estancias y pasillos. Se desconocen, por el momento, las causas del fuego, aunque los bomberos han confirmado varios focos y no descartan que haya más cuerpos bajo la estructura caída del edificio El fuego se originó a las once y media de la noche. La fiesta había empezado dos horas antes y las llamas se hicieron rápidamente visibles en la distancia. Hasta 55 bomberos acudieron a apagarlas y encontraron nueve cuerpos en la planta superior, sobre la que se derrumbó la estructura del tejado.

Después de días de celebraciones, los sectores más anticastristas de la comunidad cubana han pedido cambios políticos en la isla. La muerte de Fidel Castro ha dado energías a las organizaciones anticastristas que esperan que se dé marcha atrás al acercamiento entre los dos países, como propone Donald Trump, si no hay concesiones por parte de La Habana.

Unas 3.000 personas se concentraron este miércoles en la Pequeña Habana de Miami (Florida, EE.UU.) para pedir cambios en Cuba tras la muerte de Fidel Castro.

Muchos llevaban décadas esperando este momento, y otros acudieron en representación de familiares fallecidos. Sectores más anticastristas de Miami piden que se dé marcha atrás en el proceso de restablecimiento de relaciones iniciado entre el presidente de EE.UU. Barack Obama, y Raúl Castro. Esperan que el nuevo presidente, Donald Trump, revierta esta política.

El 56% de los cubano estadounidenses que viven en Miami, sin embargo, apoyan este acercamiento, según un estudio reciente.