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'Mujeres de acero': su desconocido papel en el mundo de la siderurgia

  • Hablamos con 5 mujeres cuya fuerza, resistencia y flexibilidad se asemeja al material que centra la actividad siderúrgica
  • El colectivo no reclama altos salarios, ni empleos estables o mayor igualdad, sino visibilidad y la incorporación de talento

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Magdalena y Eva, ingeniera y gruista: dos ejemplos de 'Mujeres de acero'

Las mujeres que trabajan en el mundo de la siderurgia no reclaman altos salarios, porque ya los tienen. Tampoco estabilidad, porque la tasa de rotación en la industria es menor del 1 %. Ni piden una mayor igualdad a sus empresas, porque reconocen que es real. Lo que sí demandan es algo tan simple, pero a la vez tan difícil de conseguir, como es visibilidad.

Con este objetivo nació en 2016, de la mano de la Unión de Empresas Siderúrgicas (UNESID), la iniciativa ‘Mujeres de acero’, que busca promocionar a las mujeres que trabajan en la industria siderúrgica y atraer talento femenino a un sector tradicionalmente masculinizado.

La denominación alude al material que centra la actividad siderúrgica, el acero, que sintetiza también muchos de los valores femeninos. “Es fuerte, resistente, flexible y adaptable, se recicla infinitamente, igual que la mujer frente a múltiples circunstancias de su vida”, señala a RTVE.es la directora de Recursos Humanos, Organización y Calidad de UNESID, Gema Palazón.

En España, solo un 8 % de los empleados en este sector son mujeres. En función del colectivo, existen grandes diferencias: mientras que en puestos administrativos, técnicos o de gestión, la siderurgia emplea a un 21 % de mujeres, en trabajos operativos de producción o mantenimiento el porcentaje apenas alcanza el 1 %.

Es por ello que desde la organización demandan nuevos perfiles femeninos procedentes de carreras técnicas o Formación Profesional (FP). “Consideramos muy importante informar a las estudiantes sobre las oportunidades que ofrece nuestra industria: empleo estable, de calidad, cualificado y muy bien remunerado”, afirma Palazón.

Y es que, durante el curso académico 2016-2017, solo un 3 % de los alumnos de los ciclos formativos de FP fueron mujeres: mientras que en Peluquería se formaron 4.964, solo una lo hizo en Instalaciones Electrotécnicas y Mecánica. “Nuestro objetivo es atraer talento femenino; necesitamos que haya más mujeres que quieran ser mujeres de acero”, recalca.

La iniciativa 'Mujeres de acero', en busca de mayor visibilidad en la siderurgia

Una profesión vocacional

Ya en el tiempo en el que la siderurgia daba sus primeros pasos en España, existen testimonios de mujeres relacionadas con el oficio. Esta industria, basada en la transformación de la materia prima del mineral de hierro en acero, contaba a principios del siglo XX con mujeres trabajando en el empaquetado de las puntas de alambre que se fabricaban en Trefilerías Quijano (Cantabria), hoy del Grupo CELSA.

En la misma compañía trabajan actualmente Eva Martínez y Magdalena Dávila, la primera como gruista y la segunda como responsable del parque de chatarra en Barcelona. Ambas cuentan a RTVE.es que siempre se han sentido atraídas por este sector, en el que ya acumulan más de 15 años de experiencia.

“Me llamaba mucho la atención la maquinaria, la electricidad, todo lo que es el mundo del metal y, por ello, decidí estudiar una FP de Mecanizado”, señala Martínez. Entre risas, asegura que su puesto de trabajo aún genera curiosidad, sobre todo entre los hombres: “¿Gruista? ¿Pero cómo que gruista?”, le preguntan sorprendidos. Sin embargo, la operaria recalca que, a pesar de que existe un ambiente “muy masculino”, los puestos de trabajos los pueden desempeñar tanto hombres como mujeres y, con el tiempo, espera que se alcance la total igualdad.

Las mujeres ya somos de acero pero yo quiero más mujeres en el mundo del acero

En la misma línea, la responsable del parque de chatarra de CELSA Barcelona explica que “en ningún momento” ha tenido una valoración profesional condicionada por su género ni por sus colaboradores, ni por sus compañeros, ni por sus responsables directos”. Para ella, “la mujer en el sector siderúrgico juega sin duda el mismo papel que el hombre”, sin embargo, “es necesaria la diversidad, la inclusión de perfiles diferentes porque todo ello suma y el resultado final se amplifica”.

“Estoy convencida de que las mujeres ya somos de acero pero yo quiero más mujeres en el mundo del acero”, concluye Dávila.

¿Un sector con futuro?

El mundo de la siderurgia ha evolucionado y se ha transformado en las últimas décadas: el trabajo ya no tiene la dureza de antes, puesto que está automatizado. Además, la digitalización y los avances tecnológicos han permitido adaptar los puestos de trabajo a condiciones más seguras y que no requieren tanto esfuerzo físico.

Una de las pioneras fue Mª Carmen Janeiro, jefa de sección de Medio Ambiente de Acerinox, que acumula casi 30 años en la compañía: “Comencé en el laboratorio de corrosión, luego en el laboratorio químico y actualmente en medio ambiente”, explica a RTVE.es. Precisamente su departamento se encarga de gestionar y minimizar los impactos que se generan en el entorno a nivel de aire, agua, residuos, suelos, ruido, valorización y reciclado de residuos. “Es el sector más eficiente y comprometido con el cambio climático”, recalca.

La siderúrgica es la primera industria en la que todas las empresas están ya comprometidas en la transición hacia un modelo sostenible. “El acero inoxidable es un producto 100% reciclable y uno de los que más contribuyen a la sociedad, tanto desde el punto de vista de fabricación como de su vida útil”, explica Janeiro, quien destaca el papel del sector en la economía circular.

El objetivo de la industria en estos momentos es reducir las emisiones de CO2 que se emiten en su proceso de fabricación y llegar a la neutralidad climática en 2050. A través de las nuevas tecnologías, empresas como ArcelorMittal se encuentran trabajando en varias líneas de investigación para reducir su huella de carbono a corto plazo, por ejemplo, "en procesos enfocados a la fabricación de bioetanol a partir de nuestros gases siderúrgico; y, a medio plazo, desarrollando tecnologías disruptivas como es la reducción del mineral de hierro con hidrógeno", explica su directora de Energía, Cambio climático y Medio ambiente, Esther Alonso.

Desde su compañía reclaman el entendimiento de los gobiernos europeos, en concreto el español, ya que, de no ser así, “existe un riesgo cierto de deslocalización sin beneficio ambiental para el planeta”, subraya Alonso. Y advierte: “El acero que se deje de producir aquí, se seguirá produciendo en otros países, por lo que hay que dejar espacio a la sensatez y al rigor técnico para afrontar una situación, en lo que atañe a nuestro sector, de vital importancia para el planeta”.