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La fiebre de las tierras raras llega al G-20

  • China produce más del 95% de ellas y ha restringido sus exportaciones

  • Los intercambios comerciales de esos minerales alcanzan 1.500 millones

  • Son vitales para sectores industriales de alta tecnología

Ver también  Especial Cumbre del G-20  en Seúl

Se llaman tierras raras, pero ni son tierras ni son raras. Las 17 materias primas que más preocupan en estos momentos a todos los países occidentales son, en realidad, metales que abundan en todo el planeta, pero para los que hasta finales del siglo XX no se encontró una utilidad lo suficientemente valiosa como para asumir su costoso proceso de producción.

Pero ahora, esos 17 materiales son imprescindibles en sectores tan punteros y vitales como las energías renovables, telecomunicaciones o los vehículos híbridos. El valor de su comercio mundial ronda los 1.500 millones de euros cada año.

China controla más del 95% de toda la producción mundial y sus continuos recortes en las cuotas de exportación –acentuados desde el pasado verano- han puesto a temblar a los países desarrollados y ha colocado el asunto en el centro de la agenda del G-20.

Alarmas encendidas en Europa, EE.UU. y Japón

Estas materias primas tan especiales figuran en la lista de materiales estratégicos elaborada por la Comisión Europea el pasado junio, ya que se considera que son vitales para el desarrollo económico.

La preocupación es tal, que las reuniones de urgencia entre autoridades y empresarios se han multiplicado desde septiembre y 37 conglomerados industriales de EEUU, Europa, Brasil, Japón, Corea del Sur e India han dirigido una carta abierta a los 20 líderes mundiales reunidos en Seúl.

En la misiva denuncian los cuellos de botella que se están formado en los suministros de las tierras raras y que -advierten- pueden bloquear la recuperación económica. “Sin un aprovisionamiento adecuado para abrir el acceso a esos elementos, los esfuerzos globales para controlar el cambio climático, promover la innovación e impulsar el crecimiento global se verán entorpecidas”, alerta ese documento.

También advierten de las fuertes tensiones comerciales que se pueden producir entre las mayores economías del mundo si se cortan los recursos.

Estados Unidos, Canadá y Australia ya han puesto en marcha proyectos mineros para extraer estas materias primas, pero todos tardarán aún varios años en alcanzar el necesario nivel de producción.

Antes de que China consolidara ese control, EEUU era el mayor productor mundial, gracias a la mina californiana de Mountain Pass que cerró en 2002 debido a los bajos precios y las precauciones medioambientales. Ahora, el Congreso estadounidense trata de reactivar contrarreloj esa producción con la aprobación de préstamos específicos para actividades de minería, refinería y manufactura.

También planea reprocesar el material obtenido en las minas de uranio, ya que suele contener trazos de tierras raras.

También hay numerosas investigaciones para encontrar materiales que puedan reemplazar a estas tierras raras o, al menos, reducir su papel en las nuevas tecnologías. Pero, como en el caso anterior, sus resultados no llegarán a corto plazo.

La amenaza china

A finales de septiembre, Pekín empezó a bloquear los envíos de tierras raras a Japón (el mayor importador mundial de este tipo de materiales, junto a EEUU) con la excusa de una disputa territorial en el Mar de China. Poco después, varias industrias europeas y estadounidenses alertaron a las autoridades de sus países que también estaban sufriendo restricciones en los suministros contratados.

En el gigante asiático hay 32 compañías con licencia para exportar tierras raras y sólo 10 de ellas son extranjeras. Todas suspendieron sus envíos a Japón el mismo día.

China ha negado cualquier tipo de embargo o que quiera usar estas materias primas como arma diplomática.

Sin embargo, a través de su primer ministro, Wen Jiabao, ha admitido que “es necesario ejercer gestión y control sobre la industria de las tierras raras” para evitar la sobreexplotación de las minas.

“Lo que perseguimos es satisfacer no sólo nuestra propia demanda interna de estas materias primas, sino también la mundial. No debemos atender sólo el presente, sino que debemos mirar hacia el futuro”, ha concluido el jefe de Gobierno chino.

Las cuotas de exportación chinas para las 17 tierras raras han disminuido de forma constante en los últimos cinco años.

El cupo correspondiente al segundo semestre de 2010 se dictó el pasado mes de julio y supuso un recorte del 72% respecto a la cuota anterior. Así, a mediados de septiembre, las industrias extranjeras ya habían alcanzado el tope de suministros permitidos.

Según el periódico oficial China Daily, el próximo año esa cuota podría reducirse otro 30%.

Las autoridades de Pekín argumentan razones medioambientales para sustentar legalmente esas cuotas de exportación ante una eventual denuncia en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Según los expertos en China, los movimientos de Pekín son una señal más de su renovado nacionalismo y del deseo de los líderes comunistas por demostrar su creciente poderío económico.

De momento, Washington ha abierto una investigación para averiguar si, con esas restricciones, China está subvencionando sus exportaciones relacionadas con energías limpias y así, penalizando las importaciones de esos mismos productos.

Además trata de comprobar si las continuas reducciones de las cuotas de tierras raras -y las subidas de las tasas que gravan su exportación- pretender forzar a las multinacionales a aumentar su producción de alta tecnología en el país asiático.

Eso es lo que denuncian numerosas empresas occidentales, como la química Grillo-Werke, cuyo director ejecutivo asegura que “lo que están diciendo los chinos, directa o indirectamente, es que si se quiere acceso a sus metales de tierras raras, hay que invertir en China”.

Un paso temido por las compañías, que se arriesgan a perder el control de sus patentes en un país poco respetuoso con la propiedad intelectual. “China necesita nuestro saber hacer y nuestras máquinas, pero nosotros tenemos que proteger nuestra tecnología”, explica ese directivo.

Por qué se llaman tierras raras

Estos 17 metales pertenecen a la familia de materiales conocida como lantánidos, porque el lantano abre el grupo en la tabla periódica de elementos químicos. Son metales brillantes y plateados, con un cierto tono verdoso, lo que también ha llevado a bautizarlos como oro verde.

 Nº atómico  Nombre  Símbolo
 57  Lantano  La
 58  Cerio  Ce
 59  Praseodimio  Pr
 60  Neodimio Nd
 61  Prometio  Pm
 62  Samario  Sm
 63  Europio  Eu
 64  Gadolinio  Gd
 65  Terbio  Tb
 66  Disprosio  Dy
 67  Holmio  Ho
 68  Erbio  Er
 69  Tulio  Tm
 70  Iterbio  Yb
 71  Lutecio  Lu

A veces se incluyen como tierras raras algunos materiales pertenecientes a otra familia química, los actínidos, y a los llamados elementos de transición -como el itrio-, también usados en la industria más avanzada.

Sus yacimientos abundan en todo el planeta. Por ejemplo, el cerio, el itrio y el neodimio son más abundantes que el plomo. De tulio -el más escaso del grupo- hay más betas que de oro y platino.

Sin embargo, aparecen muy mezclados con otros minerales, lo que complica su obtención en estado puro. Esto hizo que no se utilizaran para casi nada hasta el siglo XX y que, por eso, se bautizaran como raros.

Su composición química es inestable por lo que, al entrar en contacto con el oxígeno del aire, pueden convertirse en polvo en pocos días. Sus propiedades físicas y químicas varían también mucho cuando presentan impurezas.

Esas características es lo que provoca que su producción sea muy complicada, costosa y –en muchos casos- arriesgada, ya que casi siempre aparecen mezclados con el torio, un material radioactivo.

Hace tiempo, China estableció un plan para crear empresas estatales para la extracción que proporcionaba mano de obra muy barata y escasa exigencia ambiental. Así, logró aumentar la cantidad obtenida y reducir los costes respecto a los conseguidos en Francia, Rusia, EEUU y Japón.

Los productores de fuera de China abandonaron la producción de tierras raras al no poder competir en precios, lo que entregó al gigante asiático el total dominio del mercado internacional.

Los chinos han sido un poco más listos que el resto del mundo al determinar en qué debían sobredimensionar su capacidad”, reconoce Charl Malan, un analista experto en metales preciosos y minería.

Malan también advierte que, debido a la creciente utilidad de estas peculiares materias primas, en 2015 “el suministro será probablemente sobrepasado por la demanda”.

Claves para las nuevas tecnologías y las energías limpias

Las peticiones se estos minerales metálicos se han disparado por sus múltiples usos en sectores de alta tecnología, claves para la industria más puntera.

El europio, por ejemplo, se utiliza en pantallas planas de ordenadores y televisiones, usos para los que no se le conoce aún sustituto. También sirve para controlar neutrones en experimentos de Física avanzada, como la simulación del Big Bang del universo. Actualmente, su precio es de 466 euros, casi un 33% más que hace seis meses. El 99,9% de su producción mundial sale de China.

Sin el samario y el terbio serían imposibles los láseres y las lámparas fluorescentes de alta eficacia. Sin el promecio y el lutecio, la energía nuclear no tendría las mejoras actuales.

El neodimio es fundamental para fabricar los imanes ultrapotentes necesarios para los motores eléctricos compactos que se colocan en los vehículos ecológicos.

El erbio es excelente para elaborar aleaciones muy especiales, mientras que el gadolinio es vital para obtener titanio, componente básico en la producción militar y médica.

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