Enlaces accesibilidad

Las facturas del 'Brexit'

  • La incertidumbre provocaría pérdidas millonarias a la economía británica
  • La factura final dependería de la nueva relación comercial entre el país y la UE
  • Se prevé caída de las exportaciones, subidas de precios y retroceso del consumo
  • El número de parados aumentaría en más de medio millón en los dos primeros años
  • Londres anuncia subidas de impuestos y recortes del gasto público
  • La volatilidad financiera hundiría la libra esterlina y perjudicaría al euro

Enlaces relacionados

Por
Un autobús circula por las calles de Londres
Un autobús circula por las calles de Londres.

Reino Unido en 2015

PIB: 2,57 billones de euros (2,02 billones de libras)

POBLACIÓN: 64.875.165 habitantes

PIB POR HABITANTE: 39.500 euros (31.115 libras)

ACTIVOS: 31.651.000 personas

PARADOS: 1.620.000 personas (4,9% de tasa de paro en febrero 2016)

DÉFICIT PÚBLICO: 4,4%

DEUDA PÚBLICA: 89,2%

EXPORTACIONES BIENES Y SERVICIOS: 704.765 millones de euros (554.913 millones de libras)

IMPORTACIONES BIENES Y SERVICIOS: 755.290 millones de euros (594.636 millones de libras)

Fuente: Eurostat

Las repercusiones económicas de la salida de la UE de Reino Unido se han convertido en punta de lanza de la campaña de quienes defienden la permanencia del país en el bloque, mientras que en el ánimo de los partidarios de abandonarlo pesan mucho más los argumentos políticos, especialmente los de control de la inmigración y recuperación de soberanía ante un club europeo que ven burócrata y poco democrático.

De cara al referéndum del próximo día 23 sobre el denominado Brexit (en inglés, Britain+exit), instituciones, fundaciones y, sobre todo, el Gobierno británico multiplican los análisis que estiman en miles de millones de libras las pérdidas potenciales de crecimiento económico derivadas, primero, de la incertidumbre sobre cuál será la nueva relación comercial y financiera entre las islas británicas y los 27 miembros restantes de la UE, y segundo, por los cambios que produciría esa nueva relación en la economía del país.

En todos los escenarios posibles, el coste de exportar aumentaría para las empresas británicas, al igual que el de comprar fuera del país, por lo que se reducirían las exportaciones y aumentarían los precios, con el consiguiente efecto en la actividad económica. Todo ello se vería agravado por una fuerte salida de capitales del país y un aumento de la volatilidad de los mercados financieros, aún mayor a la que se está viviendo en los últimos días.

Cuatro frentes a la vez

La duración de esa incertidumbre y la gravedad de sus consecuencias dependerán de cómo progresen los cuatro procesos que se pondrían en marcha con el Brexit (ver. PDF): la negociación de las condiciones de desconexión de Reino Unido bajo el artículo 50 del Tratado de la UE; otra negociación distinta que debería iniciarse para definir un nuevo marco comercial con el bloque; la búsqueda de pactos comerciales con otros países del mundo -incluidos los 53 con los que ahora Reino Unido mantiene libre comercio gracias a los acuerdos logrados por la UE- y, por último, la modificación de las normas y regulaciones legislativas internas.

Londres deberá hacer frente a esos cuatro procesos de forma simultánea, por lo que, según ha reconocido, será imposible cerrarlos dentro del período de dos años (ver .PDF) que marca el Tratado antes de que los intercambios comerciales entre el país que sale y el bloque pasen a regularse por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), con todos sus aranceles y barreras al comercio incluidas.

Dentro del país, empresarios y trabajadores están divididos entre las dos posiciones. Más de 300 grandes empresas partidarias de seguir dentro de la UE y los principales sindicatos han mostrado públicamente su apoyo a la permanencia en el bloque. Aunque las esferas económicas que defienden el Brexit están menos definidas, un grupo de unos 250 directivos empresariales ha apostado por la salida de la unión.

"Un riesgo para la economía europea y mundial"

Multinacionales como Nestlé, Hyundai, Ford y Goldman Sachs han anunciado que, si vence el Brexit, reducirían su presencia en el país, mientras que un grupo de grandes empresas europeas -entre ellas, las españolas Telefónica, Inditex e Iberdrola- defiende la permanencia de Reino Unido como única vía de garantizar una Europa fuerte.

También desde fuera de Reino Unido, organismos como el FMI, la OCDE y el G7 alertan de los riesgos que presenta el Brexit tanto para la economía británica como la europea y la global.

Durante una visita reciente al país, el presidente estadounidense, Barack Obama, ha avisado de que si Reino Unido abandona la UE se pondría "a la cola" en las negociaciones de los acuerdos comerciales, por lo que le costaría "largos años" conseguir un mercado accesible en buenas condiciones para sus bienes y servicios.

La salida de Reino Unido también sería un golpe intenso para la Unión Europea, aunque sobre eso existen menos estudios y los cálculos escasean.

Desde el BCE se describe el Brexit como "el mayor riesgo de este año para la estabilidad financiera de la eurozona", por lo que la entidad ha chequeado la preparación de los grandes bancos europeos para hacer frente a "movimientos extremos" en los mercados de divisas y a posibles pérdidas empresariales. Además, el instituto emisor del euro se ha mostrado dispuesto a apoyar al banco central británico para garantizar la liquidez necesaria para que no se colapsen los mercados.

"El Brexit es una pérdida para todos en Europa desde una perspectiva económica, particularmente para Reino Unido. Pero junto a las consecuencias económicas, sería un especialmente amargo paso atrás en la integración europea, así como en el peso de Europa en el mundo", señala el informe de la Fundación Bertelsmann (ver .PDF), que asegura que la UE se debilitaría.

Tamaño de la economía, empleo y calidad de vida

La actividad económica británica ya ha empezado a resentirse desde noviembre pasado, según las conclusiones de la reunión del Banco de Inglaterra de mayo (ver .PDF), que lo relaciona con el aumento de la incertidumbre ligada al referéndum.

Algunas instituciones han tratado de cifrar el efecto que tendría la salida en el PIB, el empleo y los salarios británicos. Estos cálculos son hipotéticos y, como advierten todos los organismos y expertos, el impacto real dependería de cómo Reino Unido organizase al final sus relaciones con la UE-27 y otros socios comerciales después de abandonar el club europeo.

  • La pérdida de acceso al Mercado Único implicaría un peor comportamiento de las exportaciones de bienes y servicios, menos consumo debido a la menor llegada de inmigrantes y al encarecimiento de los productos importados, y menos inversión, según resume Michael Saunders, economista de Citigroup, que advierte de que todo esto perjudicaría al presupuesto del Gobierno británico, que vería reducirse sus ingresos, por lo que tendría que subir impuestos o bajar gasto público, y enfrentarse a costes más elevados al financiar su déficit.
  • Así, el ministro del Tesoro, George Osborne, ya ha adelantado un esbozo de lo que sería un presupuesto de emergencia tras el Brexit, que incluye un aumento de impuestos equivalente a 15.000 millones de libras (con una subida de dos puntos en el tipo básico del impuesto sobre la renta hasta situarlo en el 22% y de tres puntos en el tipo más alto hasta dejarlo en el 43%, y un alza del 5% en el impuesto de sucesiones hasta alcanzar el 45%), así como un incremento del 5% en las tasas que pagan el alcohol y los carburantes. También ha especificado un recorte de otros 15.000 millones de libras en el gasto público que incluiría una reducción del 2% en el gasto dedicado a sanidad, defensa y educación (equivalente, respectivamente, a 2.500 millones, 1.200 millones y 1.150 millones de libras anuales), a lo que se añadirían rebajas del 5% en el gasto en policía, transportes y presupuestos municipales.
  • El banco HSBC calcula que la libra esterlina perdería el primer año tras la salida el 20% de su valor frente al dólar, con lo que cada libra se cambiaría a menos de 1,10 dólares, un nivel que no se ha visto desde 1985, el año de las grandes huelgas de la minería contra Margaret Thatcher. Los analistas recuerdan que, en los últimos 12 meses, la divisa británica ya ha caído más de un 10% respecto al dólar.
  • El mismo banco estima que, en ese primer año, el PIB crecería un 1,5% menos que si hubiese estado dentro de la UE y la inflación se dispararía (aumentaría un 5% respecto al 1,8% previsto por la entidad para 2017).
  • Según el mismo informe del Tesoro, los salarios reales bajarían de media entre un 2,8% y un 4% en ese período (entre 780 y 1.120 libras anuales), en función del tipo de relación con el bloque.
  • Para una familia media formada por dos adultos y dos niños, el gasto en comida y bebida aumentaría en 120 libras esterlinas al año, y el de ropa y calzado se incrementaría en otras 100 libras anuales en los dos años siguientes a la salida de la UE, según otro análisis del mismo departamento (ver .PDF).
  • El regreso de las barreras a la libertad de movimiento de personas dificultaría la llegada de trabajadores europeos, incluidos los más cualificados, y complicaría la salida y estancia en la UE de estudiantes, trabajadores, jubilados y turistas británicos.
  • Subiría el coste de los viajes al extranjero: para una familia de cuatro miembros, unas vacaciones de diez días en España serían 228 libras más caras, muy cerca del encarecimiento medio de una estancia similar en cualquier país de la UE (230 libras más). Un viaje de 15 días a EE.UU. para esa familia tipo costaría 620 libras más. Además, Londres avisa de que desaparecería la atención sanitaria gratuita en cualquier país de la UE. También las aerolíneas con trayectos a o desde Reino Unido dejarían de estar dentro del mercado único de aviación, lo que repercutiría en el precio de los billetes. La desaparición del roaming en las comunicaciones -prevista en la UE para junio de 2017- tampoco estaría garantizada para los viajeros de Reino Unido.

** Defensores de la salida de la UE** Defensores de la salida de la UE. En este capítulo, el partido UKIP asegura que Reino Unido pierde un 11,5% de su PIB -equivalente a unos 185.000 millones de libras cada año- debido al coste de ejecutar la regulación europea y que eso se recuperaría con el abandono del bloque. Además, argumentan que, si actúa por sí mismo, Reino Unido podría corregir más rápido las políticas, ya que la UE tarda mucho en dar marcha atrás cuando algo no funciona y esa lentitud en los cambios y su flexibilidad limitada se traduce en mayores costes económicos.

El líder del partido eurófobo, Nigel Farage, insiste en que si su país "se libera" de las normas y reglas comunitarias será "más fuerte en el mundo como una nación comercial independiente" y crecerá más rápidamente en mercados como India y Brasil.

El profesor de Economía de la Universidad de Cardiff Patrick Mindford opina que, 10 años después de su salida de la UE, el PIB británico será un 4% superior al que habría si se hubiera quedado en el bloque, gracias a que podrá bajar los aranceles a las importaciones y eliminar regulación, como algunas leyes laborales y medioambientales impuestas por el club europeo.

Para los partidarios del Brexit, los costes de la salida están sólo vinculados a la pérdida de acceso al Mercado Único y son más limitados de lo que el Gobierno y los europeístas aseguran. También creen que empresas y lobbies presionarían para que no variase la situación comercial actual entre Reino Unido y la UE.

El comercio, el gran perdedor

Las relaciones comerciales serían las más perjudicadas por el Brexit y eso repercutiría en el conjunto de la economía británica, a la que el comercio exterior aportó en 2014 el 54%, el doble de lo que supone ese sector para el PIB de EE.UU.

45% de exportaciones de bienes de Reino Unido fueron a la UE
53% de importaciones de Reino Unido llegaron desde la UE
8% de exportaciones de UE-27 fueron a Reino Unido
12% de exportaciones británicas fueron a través de acuerdos de la UE con terceros
3 millones de empleos en Reino Unido, vinculados a exportaciones
Sus mayores compradores: EE.UU., Alemania, Holanda, Francia, Irlanda y China

Fuente: Gobierno británico. Año 2014.

  • El abandono de la UE implicaría la salida del Mercado Único y, con ello, el regreso de los aranceles y las barreras no arancelarias, como regulaciones técnicas, certificados de origen y declaración de impuestos como el IVA. Todo eso debería decidirse en una negociación con la UE sobre la desconexión, pero aparte, las condiciones definitivas de la relación comercial se tendrían que pactar con la Comisión Europea, encargada de negociar este tipo de acuerdos en nombre de los 27.
  • La vuelta de esas barreras comerciales multiplicaría por cuatro el actual coste de exportación de las empresas británicas, desde las 50 libras por flete que pagan ahora hasta las 200 o 210 libras, al añadir costes administrativos, certificados de origen y aduanas.
  • En cuanto a los importadores, deberían abonar el IVA al recibir los productos de la UE en lugar de en el momento en que los vendan, lo que les obligaría a adelantar esa cantidad.
  • Tal y como admite el Gobierno británico en uno de sus informes (ver .PDF), Reino Unido depende más de las exportaciones al resto de la UE que los 27 miembros restantes de sus ventas a Reino Unido. Sólo el 3,1% del PIB conjunto de los 27 está vinculado a las exportaciones a Reino Unido, mientras que el 12,6% del PIB británico depende de sus ventas al resto de la UE. "Esto nos colocaría en desventaja en esa negociación" con los 27, en la que, además, cada país defendería a sus industrias.
  • Londres también advierte de que "Reino Unido debe estar dispuesto a hacer concesiones" en la negociación con la UE. En ese proceso, "el tamaño de la economía importa y Reino Unido es un quinto de la economía de los otros 27" países, por lo que -concluye- "existe un riesgo real de que no pudiéramos asegurar términos tan favorables como los que tenemos a través de la UE".
  • Más del 10% de la economía británica depende del sector manufacturero e incluye industrias de alto valor añadido, como automoción y aeroespacial. Los cinco grupos que más exportan son el petrolero, los automóviles, las farmacéuticas, las manufacturas variadas y la maquinaria de generación energética. A menos que se asegurase en las negociaciones posteriores al Brexit un acceso preferencial para esos productos, las exportaciones a la UE y a todos los países con los que ella tiene acuerdos quedarían gravadas con aranceles.
  • El sector del automóvil perdería un 2% de su valor añadido. Reino Unido exportó 1,23 millones de vehículos en 2015, de los que más de la mitad se vendieron a la UE. Ese sector emplea a unos 700.000 trabajadores y aporta el 3% al PIB nacional, según la patronal automovilística. Tras la salida, esas ventas al bloque tendrían aranceles del 10%, un coste de unos 1.000 millones de libras anuales (ver .PDF). Además, más del 40% de los componentes necesarios para producir esos automóviles proceden de la UE y, si no se logra un acuerdo con el bloque, Londres estaría obligado por las normas de la OMC a imponerles aranceles, por lo que resultarían más caros para los fabricantes británicos, que serían menos competitivos.
  • Si se combinan los 27 mercados de la UE, con los 53 con los que el bloque mantiene libre comercio, los países incluidos en la Unión Aduanera, los incluidos en la EFTA (Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein) y los acuerdos comerciales de la Unión Europea cubren 80 países, un tercio del planeta. En comparación, EE.UU. cuenta con 14 acuerdos comerciales (incluyen 20 países) y Australia, con 10 (19 países).
  • Londres tendría que negociar desde cero acuerdos comerciales con la UE (que negocia como un bloque a través de la Comisión Europea), así como con esos 53 países para poder mantener sus mercados. Además, quedaría excluido de las negociaciones en curso para establecer el libre comercio entre la UE y EE.UU., Japón y China, con los que debería abrir un nuevo proceso bilateral. Washington ya ha advertido que su prioridad es negociar acuerdos de libre comercio con bloques, no con países aislados. En 2014, las exportaciones de EE.UU. a los otros 27 países de la UE supusieron más del triple que las ventas estadounidenses a Reino Unido.

** Defensores de la salida de la UE** Defensores de la salida de la UE. Insisten en que el Reino Unido es el mayor mercado de exportación fuera de la UE para el conjunto de los otros 27 miembros, lo que aumenta las posibilidades de que se logre un acuerdo comercial. Además, opinan que no sería desastroso que ese pacto no se consiguiese. Admiten que los primeros años tras la salida serán inciertos, pero consideran que Reino Unido será capaz de negociar acuerdos favorables con numerosos mercados, como India, China y EE.UU.

Argumentan que la UE supone cada vez un porcentaje menor de las exportaciones británicas, ya que se ha pasado del 55% de 2002 al 45% de 2014, y aseguran que esa proporción caerá aún más.

Recuerdan que la negociación de acuerdos comerciales de la UE va muy lenta y reiteran que los retrasos se deben a objeciones que provienen de otros países en asuntos que, si sólo negociase Reino Unido, no habría problemas.

El sector servicios, el mayor exportador

Lo que más exporta Reino Unido son servicios, especialmente a la UE, y de ellos, los grupos que más venden en el exterior son finanzas, servicios empresariales de consultoría, publicidad e ingeniería, viajes, transportes y seguros.

79% aporta el sector servicios al PIB británico (67% a principios de los años 90)
25 millones de personas trabajan en el sector terciario
43% del total de exportaciones británicas correspondió a servicios, la proporción más alta entre los países desarrollados
2º mayor exportador de servicios comerciales del mundo
17.000 millones de libras de superávit en su intercambio de servicios con la UE

Fuente: Gobierno británico. Año 2014.

Este sector no está incluido en las reglas de la Organización Mundial del Comercio, con lo que necesitaría con urgencia cerrar un acuerdo de libre comercio que especificase el grado de acceso a los mercados de servicios de la UE.

La City, adiós al liderazgo financiero europeo

Los servicios financieros son la joya de la Corona británica: suponen más del 13% del PIB del país. El acceso al Mercado Único ha sido uno de los factores principales en la consolidación del papel de Reino Unido como centro financiero mundial.

Más del 40% de los 5 billones de dólares en transacciones diarias del mercado de divisas internacional pasaron por la City
640.000 millones de euros se compraron y vendieron al día en la City, más del doble que en el conjunto de los 19 países de la eurozona
250 bancos extranjeros empleaban a 160.000 trabajadores en Reino Unido
11% de empleados en la City -más de 38.000- proceden de otros países de la UE
Más de un billón de libras en activos de bancos de EE.UU. depositados en Londres para actuar en el Mercado Único

Fuente: lobby The CityUK y BCE. Año 2015.

  • El vicepresidente del BCE, Christian Noyer, ha asegurado que las autoridades europeas no permitirían que Londres siguiera siendo el mayor centro de negociación del euro si Reino Unido sale de la UE. "Cuando hay tensiones y los riesgos se materializan, los intereses de un centro financiero extranjero pueden ser prioritarios sobre aquellos del área monetaria", ha señalado el banquero francés.
  • La depreciación de la libra elevaría la inflación y ambos factores llevaría al banco central británico a subir los tipos de interés, encareciendo el crédito y reduciendo los préstamos, con el consiguiente perjuicio al negocio bancario.
  • El Banco de Inglaterra aprobó en su reunión de marzo pasado (ver .PDF) tres operaciones extraordinarias de financiación para proporcionar a los bancos del país la liquidez adicional que puedan necesitar en los días previos e inmediatamente posteriores al referéndum.
  • Las entidades financieras asentadas en Reino Unido perderían el denominado "pasaporte financiero" europeo que les autoriza a operar en el resto de la UE sin necesidad de más permisos o controles, mientras que la responsabilidad reguladora principal de sus autoridades sigue en manos británicas. La mitad de las grandes empresas financieras internacionales que cuentan con ese pasaporte se asentaron en Reino Unido para obtenerlo y operar desde allí.
  • Sin ese pasaporte, la capacidad de la banca británica de seguir operando dentro de la UE dependerá "del grado de reconocimiento mutuo que se acordase con el bloque y de si ese marco podría negociarse o no para que replicase tanto como fuera posible el actual régimen", ha explicado el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.
  • Bancos británicos como el HSBC y el Royal Bank of Scotland ya han advertido que trasladarían sus servicios centrales a Europa continental.
  • El director ejecutivo de JP Morgan, Jamie Dimon, advierte de que una "deslocalización masiva" del núcleo financiero londinense "destrozaría décadas de crecimiento de los bancos internacionales" en esa capital y llevaría a estas entidades a repartirse por Europa y el resto del mundo.
  • Los defensores de seguir dentro de la UE argumentan que, aunque salga, el sector tendrá que cumplir las normas del bloque igualmente si quiere mantener acceso a su mercado y añaden que Cameron ha logrado garantías de autonomía para la City en la cumbre de febrero (mencionan la unión de mercados de capitales que trata de sacar adelante el comisario británico, Jonathan Hill, para que las empresas puedan lograr financiación más barata sin tener que recurrir obligatoriamente a bancos nacionales, lo que puede ser una gran oportunidad para Londres).

** Defensores de la salida de la UE** Defensores de la salida de la UE. El Brexit divide a la City: las entidades internacionales y las empresas mayores defienden seguir en la UE, mientras los brókers más pequeños y los fondos de mayor riesgo apuestan por salir y aseguran que la City seguirá dominando si se libera de la burocracia de Bruselas.

"Fuera de Europa no sufriremos la regulación europea", señala Howard Shore, presidente de Shore Capital Group, un bróker especializado en empresas pequeñas. "Seríamos capaces de liberalizar nuestra economía, fijar nuestro propio marco y reglas que se adapten a nosotros", añade.

Según Crispin Odey, fundador del hedge fund Odey Assset Management, "Europa no quiere mucho a la City. Los franceses y los alemanes siempre han tenido celos de su éxito". "Europa nos convierte en una colonia y nosotros estamos acostumbrados a ser un imperio. No estamos acostumbrados a obedecer normas que no hemos puesto nosotros", añade.

En lo más alto de la lista de sus quejas está la directiva de gestores de fondos de inversión alternativos, que establece nuevas regulaciones que, a su juicio, son costosas y burocráticas. También protestan por la directiva Midfid2, que intenta aumentar la transparencia de los mercados al exigir el desglose de las tasas de investigación y trading que cargan los brókers a sus clientes por gestionar activos. Esto se une al resentimiento generalizado por los topes impuestos a los pluses y bonificaciones de los banqueros y traders.

André Villeneuve, antiguo presidente del mercado de opciones y futuros de Londres, recuerda que las profecías catastrofistas ya se escucharon a finales de los 90, cuando el país descartó entrar en la eurozona. "Dijeron que la City moriría porque Reino Unido no era parte del euro. Dijeron que Fráncfort sería el rey, pero nada de eso ha ocurrido", señala este analista.

Otros creen que, pese a la salida, la City mantendrá muchas de sus ventajas: el horario GMT, la ley inglesa y la educación. "No se puede replicar la formación que se encuentra en Londres", dice Neil Woodford, fundador de Woodford Investment Management.

La energía, conexiones en duda y apuesta por nuclear y fracking

Los británicos han sido pioneros en la lucha contra el cambio climático, ya que fue el primer país que fijó un marco vinculante a largo plazo, lo hizo en 2008 y se propuso recortar sus emisiones un 80% para 2050.

  • El Brexit implicaría muchos cambios en la política energética de la UE y un debilitamiento de la política contra el cambio climático, al tiempo que daría a Londres mucha más libertad para apostar por proyectos nucleares y de fracking.
  • Muchas inversiones se paralizarían por la incertidumbre. Al abandonar el Mercado Único, habría nuevas tasas a la importación de equipos y componentes necesarios para desarrollar el sector nuclear y las renovables. Pero al mismo tiempo, podría eliminar las tasas impuestas por la UE a la importación de paneles solares chinos, con lo que abarataría los costes para ese sector. También se liberaría de las restricciones a las ayudas públicas a determinados combustibles impuestos por la UE.
  • El Brexit podría afectar a las conexiones eléctricas y gasísticas del país con Bélgica, Holanda, Irlanda y Francia. La Comisión Europea ha incluido 17 planes británicos de infraestructuras energéticas en su lista de 195 proyectos de interés comunitario. La salida de la UE no tendría por qué implicar la pérdida de esos proyectos, pero sí podrían dejar de ser prioritarios.
  • El ministro de Energía británico ha avisado que la salida del bloque causaría un "shock eléctrico" que costaría 500 millones de libras al año por quedar fuera del mercado interno de energía. Además, asegura que pondría en riesgo la seguridad energética de Reino Unido.

Fin de la aportación financiera a la UE

Reino Unido es contribuyente neto a la UE, lo que significa que aporta más dinero a las arcas comunitarias del que recibe de los distintos fondos europeos.

En 2014-2015, su contribución al presupuesto de la UE fue de 11.341 millones de euros (el 7,95% de los 142.600 millones del total), mientras que recibió 6.985 millones de los programas comunitarios (el 56,6% de ese dinero procedía del fondo europeo de desarrollo rural, el 24,7% de los fondos regionales y el 14,75 de los de investigación y desarrollo).

  • Tras el Brexit, Londres tendría que reemplazar con gasto interno lo que recibía de los fondos regionales y los subsidios agrícolas de la UE, tal y como destaca el instituto británico europeísta Centre for European Reform.

** Defensores de la salida de la UE** Defensores de la salida de la UE. Creen que el dinero de esa contribución puede usarse mejor, recortando el coste burocrático, apoyando directamente a las regiones de forma más productiva y usando los fondos para ayudar a bajar los precios agrícolas, en lugar de para subirlos. Así, dicen, conseguirán mejores políticas con menos dinero.

Impacto del Brexit en el resto de la UE

El impacto económico en la UE de la salida del Reino Unido se ha analizado menos y, cuando se ha hecho, se ha calificado de menor al que sufrirá ese país.

Tal y como destaca el think tank europeo Instituto Bruegel, sin Reino Unido, el bloque tendría menos porcentaje de la población mundial, el PIB y las exportaciones del planeta, y su influencia internacional se reduciría al perder un país que es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU (donde sólo quedaría Francia) y del G7, así como un potente participante en el FMI, el Banco Mundial y el Consejo de Estabilidad Financiera.

Algunos analistas creen que la salida de Reino Unido eliminaría el mayor obstáculo para que la UE camine hacia una mayor integración económica y política. Sin embargo, Bruegel advierte de que el fuerte impacto del Brexit puede favorecer tanto la integración como la desintegración del bloque, ya que puede atizar el creciente euroescepticismo en otros países.

Algunas de las consecuencias que afectarán a los 27 miembros restantes de la UE son:

  • La zona euro perdería un 1% de crecimiento de su PIB conjunto en los dos primeros años tras el Brexitsegún un informe del Tesoro británico (ver .PDF). El banco ABN Amro prevé una pérdida de crecimiento del 1,5% para la eurozona en la primera década después de la salida británica.
  • Existe consenso entre analistas e instituciones en que el euro sufrirá por el aumento de la especulación contra la divisa, tanto por la debilidad política que supondría el Brexit como por las apuestas de nuevas salidas del bloque.
  • Algunos profesionales de las finanzas temen que no sólo se debilite la City, sino también el conjunto del sector financiero de la UE. Ningún centro financiero heredará lo que ahora es Londres y los bancos y grupos financieros se desperdigarán por el continente, lo que provocaría la fragmentación del sector y reforzaría a los rivales de Londres en Asia.
  • La caída de PIB per cápita británico de entre 220 euros y 1.025 euros para el año 2030 tras el Brexit produciría menor demanda de bienes y servicios, lo que afectaría a las importaciones y, por tanto, a los países de la UE que venden a Reino Unido. Según los cálculos de la Fundación Bertelsmann (ver .PDF), el conjunto de la UE-27 tendría un retroceso medio de entre 0,1% y 0,4% de su PIB per cápita en el año 2030, aunque habría significativas diferencias. Los países más afectados serían Irlanda (de 0,82% a 2,66% de caída de PIB per cápita), Luxemburgo (-0,48% a -0,8%), Bélgica (-0,2% a -0,96%), Suecia (-0,13 a -0,48%), Malta y ChipreEspaña perdería entre 0,08% en el escenario más suave y 0,32% de PIB per cápita en el más duro.
  • A ese coste hay que añadir las aportaciones adicionales al presupuesto comunitario (ver .PDF) que tendrían que hacer los 27 países restantes para cubrir la parte que dejaría de poner Reino Unido. Alemania sería el más afectado, ya que sería el que más tendría que aportar (2.500 millones de euros más), mientras que España debería aumentar su contribución en 906 millones de euros anuales y quedaría al borde de convertirse en contribuyente neto (pagar a la UE más de lo que recibe de ella).
  • La mayoría de los 27 países que quedarían en la UE tiene pocos incentivos para firmar un acuerdo de libre comercio con Reino Unido, según admite el propio Gobierno británico (ver .PDF). Sólo cinco Estados miembros cuentan con una relación comercial intensa con ese país (Alemania, Holanda, Irlanda, Francia y Bélgica) y podrían mantener sus intercambios a través de las reglas OMC. Según un estudio de Bruegel, en ese escenario, el arancel medio para las exportaciones británicas a la UE sería del 3,2%, lo que supondría un coste tarifario de 5.800 millones de euros al año. Con esos datos, el Gobierno de Londres concluye que se producirían interrupciones en la cadena de distribución por las aduanas y las exigencias de las reglas de origen, pero "nada prueba que fueran lo suficientemente dañinas para los miembros de la UE como para acelerar un acuerdo comercial".
  • Si finalmente los británicos deciden permanecer en la UE, eso también tendría consecuencias económicas en el futuro de bloque. Según el acuerdo de jefes de Estado y Gobierno de la UE logrado en febrero pasado por el primer ministro de Reino Unido, David Cameron, Londres podrá aplicar restricciones al libre movimiento de personas dentro del bloque (una de las cuatro libertades básicas del Mercado Único) y podrá oponerse a decisiones financieras y de supervisión adoptadas por la eurozona y los miembros de la Unión Bancaria -a pesar de no participar en ninguno de esos dos procesos-, lo que dificultará una mayor integración, muy necesaria tal y como se ha demostrado en la última crisis económica. Como resume el economista polaco Marek Dabrowski del Instituto Bruegel, "sea cual sea el resultado del referéndum, la UE no será la misma que antes, bien porque se verá muy debilitada por el Brexit, bien porque con Reino Unido todavía dentro, será aún menos coherente internamente".