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Donald Trump ha amenazado otra vez a Irán: "Deberían espabilar - les dice - Ya no me voy a hacer el bueno". Las negociaciones siguen estancadas, el precio de la gasolina se dispara, la guerra es cada vez más impopular en EE.UU., y una cosa más planea sobre la decisión de Trump: un plazo de 60 días, escrito en la ley. Él lanzó su guerra el 28 de febrero, sin consultar con los aliados ni con el Congreso. La ley dice que no puede prolongarla más sin la autorización del Parlamento.

Solo podría usar 30 días más para retirar las tropas. Otros presidentes esquivaron la ley. El último que pidió autorización fue Bush, para la guerra de Irak. Obama siguió bombardeando Libia pasado el plazo, con la excusa de que no había tropas sobre el terreno.

Foto:  EFE/EPA/Graeme Sloan / POOL

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere que su rostro aparezca en los nuevos pasaportes que se emitirán con motivo de los 250 años de la independencia estadounidense. Es el primer mandatario que lo hace y solo un ejemplo más de la megalomanía que le ha llevado a poner su nombre a instituciones oficiales, documentos y hasta una flota de barcos militares. Trump quiere así pasar a la historia y, por eso, su cara ya aparece en algunos pases anuales para visitantes de los parques nacionales o en la llamada "tarjeta dorada" de visados que permite a extranjeros millonarios vivir y trabajar tras pagar una gran suma de dinero.

Foto: EFE/ Departamento de Estado EE.UU.

El rey del Reino Unido, Carlos III, tiró mucho de humor para amenizar el banquete de gala en su honor ofrecido por Donald Trump en Washington, durante su visita a EE.UU. Así cumplía con uno de los principales propósitos del viaje: rebajar la tensión entre sus dos países, tradicionales aliados, pero que han chocado en los últimos meses a cuenta de la guerra de Irán o los aranceles.

La jornada empezó pasando revista a las tropas con 21 salvas de cañón y la alfombra roja desplegada y acabó con un banquete. Por un día los dos países celebraron su amistad como si no estuviesen pasando por su momento más tenso en décadas. Trump llevaba semanas cargando contra el primer ministro británico, Keir Starmer, por no seguirle en la guerra de Irán. Carlos III, en su discurso en el Capitolio, habló de unidad, defendió la alianza de la OTAN, pidió apoyo para Ucrania y alertó sobre la necesidad de cuidar el planeta. Pocos monarcas han pronunciado un discurso ante el Congreso de Estados Unidos y él arrancó aplausos y risas. En la cena, un mensaje: "Estamos aquí para renovar nuestra alianza". Y un regalo a la medida del anfitrión: una campana de oro de la II Guerra Mundial con el nombre de Trump. Al presidente de EE.UU. le agrada tanto la familia real británica que la Casa Blanca bromeó con un pie de foto: "Dos reyes". Solo hubo un momento incómodo, cuando Trump se salió del guion para decir que Carlos III está de acuerdo con él sobre Irán.

Foto: Aaron Chown/PA Wire/dpa