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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere que su rostro aparezca en los nuevos pasaportes que se emitirán con motivo de los 250 años de la independencia estadounidense. Es el primer mandatario que lo hace y solo un ejemplo más de la megalomanía que le ha llevado a poner su nombre a instituciones oficiales, documentos y hasta una flota de barcos militares. Trump quiere así pasar a la historia y, por eso, su cara ya aparece en algunos pases anuales para visitantes de los parques nacionales o en la llamada "tarjeta dorada" de visados que permite a extranjeros millonarios vivir y trabajar tras pagar una gran suma de dinero.

Foto: EFE/ Departamento de Estado EE.UU.

El rey del Reino Unido, Carlos III, tiró mucho de humor para amenizar el banquete de gala en su honor ofrecido por Donald Trump en Washington, durante su visita a EE.UU. Así cumplía con uno de los principales propósitos del viaje: rebajar la tensión entre sus dos países, tradicionales aliados, pero que han chocado en los últimos meses a cuenta de la guerra de Irán o los aranceles.

La jornada empezó pasando revista a las tropas con 21 salvas de cañón y la alfombra roja desplegada y acabó con un banquete. Por un día los dos países celebraron su amistad como si no estuviesen pasando por su momento más tenso en décadas. Trump llevaba semanas cargando contra el primer ministro británico, Keir Starmer, por no seguirle en la guerra de Irán. Carlos III, en su discurso en el Capitolio, habló de unidad, defendió la alianza de la OTAN, pidió apoyo para Ucrania y alertó sobre la necesidad de cuidar el planeta. Pocos monarcas han pronunciado un discurso ante el Congreso de Estados Unidos y él arrancó aplausos y risas. En la cena, un mensaje: "Estamos aquí para renovar nuestra alianza". Y un regalo a la medida del anfitrión: una campana de oro de la II Guerra Mundial con el nombre de Trump. Al presidente de EE.UU. le agrada tanto la familia real británica que la Casa Blanca bromeó con un pie de foto: "Dos reyes". Solo hubo un momento incómodo, cuando Trump se salió del guion para decir que Carlos III está de acuerdo con él sobre Irán.

Foto: Aaron Chown/PA Wire/dpa

Christian Villanueva, director de la Revista Ejércitos, habla de su nuevo libro Hacia la última guerra en el que defiende cómo está cambiando el propio concepto de guerra, con la tecnología pasando a cobrar un papel dominante en detrimento de la política.

Emiratos Árabes Unidos ha decidido salir de la OPEP, la Organización de Países Exportadores de Petróleo, ante la situación en Oriente Medio. Una decisión más "estética" que otra cosa según Marcos Rupérez de la OBS Business School que cree que "nada va a cambiar" ante esta decisión porque aunque tengán salida al mar, la mayoría del petróleo viaja por Ormuz por lo que con el estrecho cerrado seguirán sin poder exportar.

De hecho apunta a que es una victoria para Estados Unidos, porque no forma parte de la OPEP y le conviene que se "vaya desintegrando". De hecho apunta a que este organismo que controla el precio del petróleo solo funciona bien si el mercado está bajo control, pero con la guerra estas condiciones no se cumplen.

La Franja de Gaza no se ha librado de la violencia pese a existir un alto al fuego desde finales de 2025. Según la ONU, el 92% de los edificios residenciales del enclave palestino han resultado dañados o destruidos en la ofensiva.

También han sufrido el embate israelí —de forma intencionada o no— las instalaciones sanitarias y los trabajadores de este ámbito. Entre octubre de 2023 y diciembre de 2025, la OMS indica que más de 1.700 trabajadores sanitarios fueron asesinados en Gaza, así como 15 miembros del personal de Médicos sin Fronteras (MSF).

En una entrevista en 24 horas, Joan Tubau, coordinador general de MSF para Palestina, asevera que se "ha perdido" el "respeto" por las estructuras sanitarias y los trabajadores, tanto en Gaza como en otros lugares del mundo. "Prevalece los objetivos militares a la vida de los pacientes y trabajadores sanitarios" dice, y sostiene que no se respetan “las reglas más básicas" de la guerra por las que "en cualquier circunstancia no se puede asediar ni bombardear una estructura sanitaria ni a su personal". "Hemos tenido compañeros que han sido asesinados en una parada de autobús cuando iban al hospital", señala Tubau, quien transmite que, "en medio de toda esa brutalidad e injusticia", para los sanitarios en Gaza "lo único que tiene sentido es volver al hospital y al trabajo".

Para los trabajadores sanitarios hoy, la situación en la Franja de Gaza es "extraordinariamente compleja" aunque, traslada el responsable de MSF, "mejor" que antes del alto al fuego. "La violencia no ha parado", añade, ya que "los bombardeos siguen" y "hay violencia también de facciones palestinas en diversos puntos de Gaza". Tubau lamenta que la población civil "continúa sufriendo" con "más de 700 muertos" en bombardeos desde el alto al fuego. No obstante, "la preocupación máxima de la población" es la incapacidad de ofrecer una correcta cobertura sanitaria y de alimentos y agua.

FOTO: Abed Rahim Khatib/Anadolu via Getty.