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La periodista de RNE en Washington, María Carou, fue una de las asistentes a la cena de corresponsales con el presidente de EE.UU., Donald Trump, que sufrió un atentado frustrado. "Todo el mundo está en estado de shock", ha narrado. Carou asegura que escucharon cuatro o cinco disparos secos y que le llamaron la atención dos cosas: el silencio en la sala y el momento en el que casi todo el mundo se echó al suelo para protegerse.

RTVE Noticias publica 'Dos años de ataques a hospitales en Gaza'. Un documental inédito cedido por Médicos Sin Fronteras (MSF) que contiene testimonios directos de los bombardeos del hospital Al Awda y la clínica de MSF en la ciudad de Gaza. Han sido recogidos por la ONG y los equipos de Datos y Verifica RTVE han geolocalizado los impactos y cruzado los registros hospitalarios con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para confirmar la autenticidad de los ataques.

Foto: MSF/ Diseño RTVE

26 de abril de 1986. Era de madrugada en la planta nuclear de Chernóbil cuando el reactor número cuatro explotó durante una prueba de seguridad. Se liberaron enormes cantidades de material radiactivo que contaminaron unos 150.000 kilómetros cuadrados.

Las autoridades soviéticas guardaron silencio durante dos días. Fue Suecia quien dio la voz de alarma al detectar altos niveles de radiación. Más allá de la treintena de fallecidos tras la catástrofe, se cuentan por miles las víctimas en estas cuatro décadas.

Chernóbil, a 100 kilómetros de la capital ucraniana, tampoco ha escapado a la invasión rusa. Al inicio, Moscú ocupó la central durante más de un mes y el año pasado un dron impactó en la estructura de acero que protege el reactor que estalló en el 86. La Organización Internacional de Energía Atómica ha confirmado que ya no cumple su función: contener la radiación. Pero la guerra tiene paralizadas las tareas de reparación.

Greepeace alerta del riesgo de fuga de un "polvo altamente radiactivo". Francia ha propuesto que el G7 impulse la restauración. Estima que costará 500 millones de euros.

Chernóbil continúa siendo un peligro para la vida humana. Pero sí hay cabida para los animales, que han repoblado la zona de exclusión. Ahora es una de las mayores reservas naturales de Europa.

Foto: SERGEY DOLZHENKO/EFE — Visitantes en la sala de control del reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil

Buques convertidos en prisiones flotantes. Cerca de 20.000 marinos permanecen atrapados desde hace semanas en el Golfo Pérsico. Al miedo a las bombas se suma una crisis humanitaria a bordo: el agua, la comida y las medicinas empiezan a escasear.

Sufren incluso impago de salarios, según denuncian ante la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte. "Hay mucha ansiedad, mucho miedo, hay marinos que nos llaman llorando, que no duermen o duermen vestidos por si tienen que salir corriendo. Hay de todo. Es terrible".

Desde esta organización han ayudado a repatriar a más de 450 trabajadores. Los armadores no siempre colaboran. Denuncian casos de intimidación, amenazas e incluso marinos confinados por el simple hecho de pedir ayuda. "Hay una minoría de armadores sin escrúpulos que todavía existe. Y creen que pueden llevar su barco de manera feudal".

Desde la Organización Marítima Internacional presionan también para desbloquear la situación. "Que se respete el derecho a la libertad de la navegación, particularmente en los estrechos que son claves para el comercio internacional".

Recuerdan que los barcos mueven más del 80% de las mercancías del mundo. Sus marinos, trabajadores esenciales y muchas veces invisibles, son quienes más caro pagan el precio de la guerra en Irán.

Foto: CENTCOM/EUROPA PRESS — Un marine a bordo del transporte anfibio USS New Orleans durante el bloqueo impuesto a los puertos iraníes

El autor del intento de atentado contra Donald Trump, Colle Allen, es un profesor y desarrollador de videojuegos de 31 años que viajó de Los Ángeles a Washington uno o dos días antes para alojarse en el hotel donde iba a celebrarse la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca con el presidente estadounidense. En los minutos previos, dejó un manifiesto en el que tilda de "pedófilo, violador y traidor" a Trump, quien ha asegurado que actuó movido por el "odio" a los cristianos.

Cuando el reactor número 4 de Chernóbil saltó por los aires unas 200 toneladas de material radiactivo quedaron esparcidas por la central nuclear. Alguien tenía que limpiarlo. Lo hicieron los llamados liquidadores: militares, bomberos y trabajadores normales como Alexander que era instalador de ascensores en Moscú.

FOTO: A. ZHUKOVSKY

Mientras pinta, Alí oye explosiones y aviones israelíes sobrevolando el cielo en plena tregua. Su taller está en el salón de su casa, en el sur del Líbano, cerca de Nabatiya, una de las zonas mas castigadas. Pero no se ha ido.

"Me dolería someterme a la amenaza de un enemigo salvaje que nos envía proyectiles, aviones y muerte diaria", asegura. Se queda en su casa pintando la guerra, con cuadros en blanco y negro.

"En esta guerra, aunque no ha sido más dura, la tensión sí ha sido más fuerte, no sé por qué. Como con más presión. Creo que no tuvimos tiempo de recuperarnos de la de 2024 y sus consignas han sido más feroces", dice.