Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

Buques convertidos en prisiones flotantes. Cerca de 20.000 marinos permanecen atrapados desde hace semanas en el Golfo Pérsico. Al miedo a las bombas se suma una crisis humanitaria a bordo: el agua, la comida y las medicinas empiezan a escasear.

Sufren incluso impago de salarios, según denuncian ante la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte. "Hay mucha ansiedad, mucho miedo, hay marinos que nos llaman llorando, que no duermen o duermen vestidos por si tienen que salir corriendo. Hay de todo. Es terrible".

Desde esta organización han ayudado a repatriar a más de 450 trabajadores. Los armadores no siempre colaboran. Denuncian casos de intimidación, amenazas e incluso marinos confinados por el simple hecho de pedir ayuda. "Hay una minoría de armadores sin escrúpulos que todavía existe. Y creen que pueden llevar su barco de manera feudal".

Desde la Organización Marítima Internacional presionan también para desbloquear la situación. "Que se respete el derecho a la libertad de la navegación, particularmente en los estrechos que son claves para el comercio internacional".

Recuerdan que los barcos mueven más del 80% de las mercancías del mundo. Sus marinos, trabajadores esenciales y muchas veces invisibles, son quienes más caro pagan el precio de la guerra en Irán.

Foto: CENTCOM/EUROPA PRESS — Un marine a bordo del transporte anfibio USS New Orleans durante el bloqueo impuesto a los puertos iraníes

El autor del intento de atentado contra Donald Trump, Colle Allen, es un profesor y desarrollador de videojuegos de 31 años que viajó de Los Ángeles a Washington uno o dos días antes para alojarse en el hotel donde iba a celebrarse la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca con el presidente estadounidense. En los minutos previos, dejó un manifiesto en el que tilda de "pedófilo, violador y traidor" a Trump, quien ha asegurado que actuó movido por el "odio" a los cristianos.

Cuando el reactor número 4 de Chernóbil saltó por los aires unas 200 toneladas de material radiactivo quedaron esparcidas por la central nuclear. Alguien tenía que limpiarlo. Lo hicieron los llamados liquidadores: militares, bomberos y trabajadores normales como Alexander que era instalador de ascensores en Moscú.

FOTO: A. ZHUKOVSKY

Mientras pinta, Alí oye explosiones y aviones israelíes sobrevolando el cielo en plena tregua. Su taller está en el salón de su casa, en el sur del Líbano, cerca de Nabatiya, una de las zonas mas castigadas. Pero no se ha ido.

"Me dolería someterme a la amenaza de un enemigo salvaje que nos envía proyectiles, aviones y muerte diaria", asegura. Se queda en su casa pintando la guerra, con cuadros en blanco y negro.

"En esta guerra, aunque no ha sido más dura, la tensión sí ha sido más fuerte, no sé por qué. Como con más presión. Creo que no tuvimos tiempo de recuperarnos de la de 2024 y sus consignas han sido más feroces", dice.

Así quedó el reactor 4 de Chernóbil tras el desastre. Pero donde dieron la voz de alarma al mundo fue a más de mil kilómetros de allí, en una central nuclear en Suecia, que detectó, dos días después, niveles altos de radiación en el aire. Partículas desplazadas hasta allí por el viento. La Unión Soviética de Gorbachov intentó taparlo todo el tiempo que pudo, porque hubo negligencias.

FOTO: Zufarov / EPA

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido evacuado de la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca después de que un hombre armado, que ha sido interceptado y detenido, intentara entrar al evento.

Trump ha salido ileso. Los centenares de asistentes a la cita, que incluían a la plana mayor del Gobierno, tuvieron que ser evacuados.

Foto: Bo Erickson TH/REUTERS

Con el tiroteo de la cena de corresponsales en Washington ya son tres los intentos de asesinato que ha sufrido el presidente Donald Trump en menos de dos años. Pero antes de este último episodio hubo dos momentos que marcaron su campaña y su seguridad.

FOTO: EFE/EPA/DAVID MAXWELL