El Papa León XIV ha bendecido este martes las ambulancias de la religiosa sor Lucía Caram. La bendición ha tenido lugar antes de que el pontífice se dirigiese al Estadio Olímpico Lluís Companys, donde preside una vigilia.
Las ambulancias forman parte de una caravana que partirá a Ucrania con ayuda humanitaria. Se trata de la "segunda caravana de la bondad", formada por 31 vehículos. "Queremos que la bondad atraviese Europa, toda esta gente buena puede ser el revulsivo para el cambio de nuestro mundo. Que los kilómetros que vamos a hacer se conviertan en caminos que conducen hacia la paz", ha subrayado la religiosa.
Mucho antes de convertirse en León XIV, antes de los focos, las audiencias y los protocolos de seguridad, Robert Prevost aterrizaba en España como un viajero más.
Sin escoltas, sin cámaras y sin que nadie le reconociera en los aeropuertos. Entonces no era cardenal, ni prefecto del Vaticano, ni mucho menos papa. Era un joven agustino estadounidense con ganas de descubrir un país que acabaría visitando decenas de veces a lo largo de su vida.
El actual pontífice ha recorrido trece provincias españolas durante las dos últimas décadas, consolidando un fuerte vínculo con España mediante visitas de carácter religioso, académico y pastoral. Aunque entonces pocos sabían quién era.
León XIV ha mezclado pasajes en catalán y en castellano en sus primeras palabras al llegar a Barcelona, donde este martes ha iniciado la segunda fase de su visita a España. "Es importante, para cada uno de nosotros, no permitir que nada destruya la unidad en la que Dios nos ha constituido y hacia cuya plenitud nos conduce día tras día", ha dicho en una homilía durante su visita a la Catedral de la ciudad condal.
Miles de personas han recibido en Barcelona por todo lo alto al papa León XIV en la segunda etapa de su visita a España. Ante ellos, el papa ha hablado hasta en dos veces de forma improvisada, en catalán y en castellano: en la propia plaza de la catedral y en el balcón del palacio episcopal.
Tras días de actos multitudinarios en Madrid, este martes por la mañana el papa ha querido reunirse con los voluntarios que han colaborado en el despliegue. 17.000 personas se llegaron a apuntar. Les ha agradecido su trabajo desinteresado en un tiempo, ha dicho, muy influido por "la lógica del lucro".
En el viaje de Madrid a Barcelona, el papa León XIV ha compartido unos minutos con la tripulación del Airbus A320 de Iberia con el que deja atrás tres días cargados de citas históricas en el arranque de su primera visita a España como pontífice. El vuelo, que ha llegado al aeropuerto del Prat sobre la una menos cuarto, ha sido escoltado por un caza del Ejército del Aire. Desde el aire ha podido ver la Sagrada Familia cuya torre principal bendecirá mañana. Durante el vuelo, una imagen de la virgen de Montserrat ha estado presente frente al asiento del Santo Padre. El comandante del vuelo Pablo Martínez Núñez ha invitado al santo padre a pasar a la cabina del avión.
Es la emoción en Barcelona ante la llegada de León XIV. Se ultiman los detalles, la Guardia Civil chequea el avión en el que viajará el papa y, en tierra, amplios despliegues de seguridad, restricciones de movilidad, refuerzos en el transporte público y pantallas gigantes. El pontífice llega a Barcelona con una intensa agenda de dos días: vigilia en el Estadio Olímpico de Montjuïc, visita a la abadía de Montserrat y una multitudinaria misa en la Sagrada Familia, donde va a bendecir la torre de Jesús. Y mientras, Madrid vuelve poco a poco a la normalidad.
La visita del papa León XIV a España ha dejado imágenes inolvidables en el primer tramo de su viaje, que ha transcurrido en Madrid.
Del Palacio Real, a su misa en una plaza de Cibeles abarrotada, pasando por sus contactos con representantes de la sociedad civil, su discurso ante el Congreso o su acto multitudinario en el Santiago Bernabeu. León XIV ha dejado instantáneas memorables.
José Luis Velasco, presidente de Infancia Robada Madrid y víctima de abusos en la Iglesia, ha lamentado no haber sido invitado al encuentro del papa León XIV con víctimas y ha defendido la necesidad de escuchar a todos los afectados. "Para que alguien pueda poner orden en su casa, tiene que decir que está desordenado", ha afirmado, al tiempo que ha explicado que las asociaciones excluidas han permanecido frente al acto para visibilizar una realidad que, a su juicio, sigue oculta: "La única manera de poder hacer visible esta plaga es contarla".
Velasco ha criticado la actuación de la Conferencia Episcopal Española, al considerar que "sigue fallando en muchas cosas" y que las víctimas continúan sufriendo "revictimizaciones" y falta de reconocimiento. Aunque ha valorado algunos avances en los mecanismos de reparación y ha reconocido la disposición del cardenal José Cobo al diálogo, ha asegurado que "no me muestro optimista" mientras la institución mantenga su funcionamiento actual. Además, ha recordado que él mismo "ha estado callado más de 20 años", y ha insistido en la importancia de dar voz a quienes han sufrido abusos.