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El presidente de EE.UU., Donald Trump, le ha reiterado al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que mantiene su apuesta por negociar con Irán antes de tomar otras medidas. Netanyahu y Trump se han reunido este miércoles a puerta cerrada en la Casa Blanca, en un intento del israelí para influir en las negociaciones EE.UU.-Irán que tienen lugar en Omán. El Gobierno israelí quiere que las negociaciones no se restrinjan al programa nuclear iraní, sino que se obligue también a Irán a limitar su arsenal de misiles y a que cese su apoyo a los grupos enemigos de Israel en la región, como Hamás en Palestina y Hizbulá en Líbano.

Foto: REMITIDA / HANDOUT por OFICINA DEL PRIMER MINISTRO DE ISRAEL

Esta semana caduca el START III, último tratado de desarme nuclear que firmaron Rusia y Estados Unidos, dueños del 90% del arsenal nuclear mundial. Ya no hay más prorrogas posibles y desde este próximo jueves no habrá controles ni límites a su capacidad nuclear.

Esta fórmula de tratados se acordó al final de la Guerra Fría. El primero se firmó en 1991 y dos años después, un segundo acuerdo amplió los límites. El actual se acordó en 2010, pero con la guerra de Ucrania, Rusia suspendió su participación.

Foto: REUTERS/Kevin Lamarque

El gesto cotidiano de pulsar un botón para que los dispositivos enchufados a la corriente funcionen es resultado de 180 años de ingenio, esfuerzo y perseverancia. En España hubo ensayos de iluminación muy puntuales a partir de 1852, pero no fue hasta la década de los setenta, tras la invención de la dinamo de Gramme, cuando el prodigio empezó a extenderse a gran escala. Es llamativo el entusiasmo con que nuestro país se subió al carro del electrón, al mismo nivel que las naciones europeas más avanzadas en la Segunda Revolución Industrial. Pronto se comenzaron a explotar los saltos de agua: Hidroeléctrica Ibérica e Hidroeléctrica Española surgen a comienzos del siglo XX. Poco después se empiezan a levantar grandes presas, como las controladas por la sociedad Saltos del Duero. La República diseña un ambicioso Plan Nacional de Obras Hidráulicas que, pantano a pantano, será ejecutado durante el franquismo.

1944 es un año clave por el nacimiento de Iberduero, fruto de la fusión de las grandes hidroeléctricas, y por la aparición de la pública Endesa. Pese a todo, y contra la tendencia dominante en la Europa de posguerra de nacionalizar el sector eléctrico, el capital privado sigue mandando en España. También cuando entra en juego el actor atómico. La llegada de la democracia y el frenazo en las expectativas de crecimiento del consumo dieron paso a una moratoria nuclear que dejó proyectos a medio construir. Las compensaciones se acabarían trasladando a la factura de los consumidores, incluso más allá de la liberalización del mercado eléctrico en 1997. Dos años más tarde el gobierno sacó a bolsa Red Eléctrica de España, la primera empresa del mundo dedicada en exclusiva al transporte y operación de un sistema nacional.

El cambio de siglo introduce nuevas energías renovables: primero la eólica y, más recientemente, la solar fotovoltaica. Su creciente peso en el mix energético, en línea con las exigencias comunitarias en materia de emisiones, obliga a buscar fórmulas para garantizar la estabilidad del conjunto y evitar apagones como el que sufrió la península ibérica el 28 de abril de 2025.

En este documental, con guion de Álvaro Soto y diseño sonoro de Mayca Aguilera, participan Francisco Cayón, profesor de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad Autónoma de Madrid; Mar Rubio-Varas, catedrática de Economía en la Universidad Pública de Navarra; e Isabel Bartolomé, profesora del departamento de Economía e Historia Económica de la Universidad de Sevilla. De analizar el presente y el futuro del sector se encargan Alfredo García Fernández, operador y supervisor de la central nuclear de Ascó; Antonio Turiel, investigador del CSIC y experto en sostenibilidad; Julio Castro, CEO de Iberdrola Energía Sostenible; y José Luis Velasco, autor del libro 'Crónicas eléctricas. Breve y trágica historia del sector eléctrico español'.

La empresa de tecnología verde Gauss Fusion en colaboración con la Universidad Técnica de Múnich (TUM), ha completado un estudio que identifica casi un millar de emplazamientos potenciales en nueve países, destacando a España como una de las naciones que podría albergar en un futuro la primera central de fusión nuclear de Europa.

La expansión de la inteligencia artificial no solo genera beneficios, sino que tiene también un precio: generar la cantidad de energía suficiente para almacenar millones de datos en la nube. Con esta idea en mente, los gigantes tecnológicos apuestan por la energía nuclear.

Google quiere abrir una central en Estados Unidos para abastecerse de energía y Microsoft quiere hacer lo mismo levantando otra planta en el Estado de Pensilvania. Por su parte, Meta y Amazon apuestan por pequeños reactores modulares que todavía están en fase de experimentación.

Algunos estudios calculan que en 2028 los centros de datos de Estados Unidos consumirán la misma energía que toda España o Italia. Se trata de un uso masivo que puede provocar cuellos de botella y obligará a ampliar las redes. Pese a ello, los expertos creen que no amenaza el suministro global.

Foto: Getty

España consume un 20% de energía nuclear y aunque en 2019 se pactó el cierre escalonado de los siete reactores activos, esta semana será decisiva para la primera central que debía cerrar, Almaraz.

La central nuclear de Almaraz produce el 7% de la demanda eléctrica anual de toda España. Es la instalación que más aporta al sistema.

Las empresas eléctricas ya le han transmitido al Gobierno su voluntad de posponer el cierre, mientras en el interior de la central estos días se viven con inquietud.

El debate sigue abierto.

Foto: Getty Images — Central nuclear de Alcaraz

¿Qué sanciones se han impuesto hasta ahora a Rusia en el sector energético y qué efecto han tenido en su economía? ¿Qué nuevas sanciones se podrían imponer? Olena Pavlenko, fundadora y presidenta del think tank ucraniano DiXi group, nos explica las sanciones al petróleo, gas, carbón y energía nuclear rusos.

'Diario de Ucrania' es un pódcast en el que encontrarás el contexto necesario para entender lo que está pasando en la guerra tras la invasión rusa. En cada edición escuchamos a analistas, militares, periodistas, trabajadores humanitarios y a los ciudadanos ucranianos y rusos que sufren en primera persona este conflicto.

Steve Hicks, exempleado de la planta nuclear Y12 en Estados Unidos, transportó uranio enriquecido durante más de 30 años sin la protección adecuada, desarrollando neuropatía, cáncer de riñón y piel, y diabetes, todas ellas enfermedades atribuidas a su trabajo. Hasta el año 2000 no se establecieron protocolos de seguridad más estrictos, y miles de trabajadores como él han enfermado por la exposición a radiación en instalaciones nucleares desde la Guerra Fría.

Aunque la Administración estadounidense destinó más de 25.000 millones de dólares en compensaciones hasta 2024, los recortes del presidente Donald Trump han paralizado las ayudas. Entretanto, miles de trabajadores siguen esperando indemnizaciones de hasta 150.000 dólares, así como cobertura médica para los tratamientos que no pueden costearse.

El Tratado de No Proliferación Nuclear, firmado en 1968 y clave para frenar la expansión de armas atómicas, será revisado en 2026 en medio de su peor crisis. La guerra en Ucrania ha erosionado la confianza en el sistema internacional, impulsando a varios países a reactivar sus programas atómicos. La posibilidad de una reducción de arsenales parece actualmente más inviable que nunca.

Rusia y EE.UU. lideran el número de ojivas mundiales, mientras China acelera su carrera armamentística e Israel e Irán mantienen posturas ambiguas sobre la nuclearización. Aunque regiones como América Latina se mantienen libres de estas armas, el equilibrio global está fracturado. Los expertos advierten que la disuasión sigue siendo el único freno real frente a una guerra que, en caso de estallar, no tendría ganador.

Foto: OFICINA DE PRENSA DEL MINISTERIO DE DEFENSA DE RUSIA

Prescindir de la energía nuclear totalmente plantea en la actualidad un gran dilema, porque todavía no está claro que las energías renovables puedan cubrir la demanda total de electricidad de nuestro país de manera constante. Y sería necesario el apoyo de otras tecnologías que utilizan combustibles fósiles ,lo que complicaría enormemente la hoja de ruta de la transición ecológica.