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Un tribunal militar israelí ha sentenciado a la trabajadora humanitaria española Juana Ruiz a trece meses de prisión y 14.000 euros de multa, tras aceptar el acuerdo de culpabilidad con la fiscalía la semana pasada.

Ruiz, detenida en abril por Israel, lleva ya siete meses en la cárcel por los que solo tendrá que cumplir otros seis y pagar la mitad de la multa para poder salir de prisión.

Según el acuerdo, los cargos se redujeron de cinco a dos: "prestar servicios a una organización ilegal" así como "recibir dinero e introducirlo ilegalmente" en Cisjordania, por su trabajo como recaudadora de fondos en la ONG palestina para la que trabajaba, que Israel considera ilegal.

Foto: Efe

La oposición en Cuba mantiene la "Marcha Cívica por el Cambio" convocada para este lunes 15 de noviembre pese a la prohibición por parte de las autoridades, que aseguran que se trata de un intento de desestabilizar el país impulsado desde Estados Unidos.

Los convocantes quieren exigir la liberación de los presos políticos y un diálogo que permita afrontar la "crisis política, económica y social", además de protestar por la violencia contra las manifestaciones del pasado julio, las mayores en el país en décadas.

Uno de los principales promotores de las movilizaciones, el dramaturgo Yunior García, anunció este domingo en sus redes sociales que marcharía "en solitario" y "en silencio" hasta el malecón de La Habana, con una rosa blanca, para simbolizar el descontento social. Sin embargo, García ha denunciado que frente a su vivienda se han concentrado partidarios del régimen que le han impedido salir.

Foto: YAMIL LAGE / AFP

"Bielorrusia os ha traído engañados, no podréis pasar". Es el mensaje que la policía polaca ha lanzado en árabe a los migrantes al otro lado de la frontera, en suelo bielorruso. Mientras, aumenta la militarización de la zona con la llegada de tropas a ambos lados de la valla. La Unión Europea prevé ampliar este lunes las sanciones a Bielorrusia, incluyendo a líneas aéreas o agencias de viajes responsables de la actual situación en la frontera polaca. Lo ha anunciado el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, que ha afirmado que Minsk utiliza a los migrantes en represalia por anteriores sanciones.

FOTO: AFP / BELTA

Para este niño de siete años un albergue de refugiados en Polonia está lejos de ser el fin de los problemas, pero es el fin de una pesadilla. Jafa salió de Irak hace un mes. Cinco días, cinco intentos de cruzar la frontera. Le da igual dónde pedir asilo, el caso es no volver. Kalid, sirio, tiene 9 hijos, perosu familia está repartida por varios países. El viaje le costó unos 3.000. A algunos les ha costado más de 12.000. Quiere llegar a un país donde tenga futuro para sus hijos, no puede volver a Siria.

FOTO: REUTERS / BEITA

La crisis migratoria continúa escalando: los encuentran perdidos en el bosque, hambrientos y enfermos. Este bosque, a pocos metros de la frontera militarizada entre la frontera de Bielorrusia y Polonia, es el límite al que las ONG se pueden acercar. Las organizaciones cuentan que, en lo que van de noviembre, han atendido a unas 900 personas en 100 acciones, y unas 3.000 en octubre. 

FOTO: AFP / BELTA

Radio Nacional ha podido confirmar la existencia de redes de vuelos que trasladan a grupos de migrantes que, con un visado de turista, pueden llegar hasta Minsk con la esperanza de entrar en la Unión Europea. Nuestra corresponsal en Oriente Próximo, María Gámez, ha hablado con algunos de los migrantes que se embarcan en este viaje y con quienes intentan ayudarles. "Nuestra situación era difícil en Irak y he venido aquí. Pero esto es peor", cuenta uno. "Yo soy kurdo", dice otro migrante. Una de las activistas polacas que les ayudan nos ha contado que estas personas vienen de países de Oriente Medio: Irak, Irán, Siria, Líbano, Turquía, Yemen o Egipto. Pagan hasta varios miles de dólares a compañías turísticas que organizan un vuelo y les tramitan un visado, individual o en grupo. Visados que, en muchos casos, tramitan también las embajadas o los consulados bielorrusos. "Las autoridades bielorrusas están organizando vuelos charter desde sus países hasta Minsk", denuncia desde la ONG 'Voces desde Bielorrusia'. Cuando llegan a Minsk, muchos se lo toman como si estuvieran de vacaciones y compran lo necesario, el siguiente paso es llegar al bosque en la frontera con Polonia. Algunos caminan entre 10 y 7 días, otros pueden permitirse un taxi. Allí, muchos han sido despojados de toda su ropa, dinero y posesiones, además de haber sido brutalmente golpeados. Su destino final no es Polonia, algunos quieren llegar a Alemania: para ello les piden otros 2.000 dólares más.

Hoy estamos en Mérida, en el IV Congreso de Periodismo de Migraciones.  En la mesa de análisis contamos con los testimonios de varias voces migrantes como son las de Eileen Truax, directora de Contenidos del Congreso de Migraciones; Andrea Aldana, periodista colombiana y Jefferson Díaz, creador y editor de la newsletter Visa a cualquier parte.

Eileen Truax define la llega de Joe Biden y Kamala Harris al poder en Estados Unidos como un “giro de 180 grados” en las políticas migratorias y la situación de las personas migrantes: “Ahora lo que hacemos es volver a donde siempre hemos estado”, explica. “Hay un sueño americano pero cada cual tiene el suyo. Los motivos para migrar son infinitos”.

Andrea Aldana, por su parte, asegura que “para mucha gente existe el sueño europeo, que vienen tras un deseo” y pone el énfasis en la migración forzada: “Moverse debe ser un acto voluntario. En mi caso me la impusieron. No vienes preparado. Te toca repararte tú y, al mismo, tiempo con los pedazos que tengas vas construyendo”, reflexiona. Jefferson Díaz, por su parte, cree que no existen ni el sueño europeo ni el sueño americano: “Lo que existe para los migrantes, en especial para los forzados, es mucho trabajo. Y hacer entender a las poblaciones de acogida de que nosotros estamos acá para trabajar, aportar, salir adelante y conseguir lo que quizás nuestros países no nos pudieron dar”, reivindica.

Miles de migrantes, entre ellos familias enteras con niños, se amontonan en una franja de terreno de la región de Grodno, en Bielorrusia, junto a la valla fronteriza con Polonia, escenario del pulso entre el presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko y la Unión Europea

Estos días atrás, las autoridades polacas cuantificaron entre 2.000 y 4.000 el número de personas concentradas frente al paso fronterizo de Kuznica. Sin embargo, este jueves eran unas 800, por lo que creen que algunos se han dispersado a lo largo de la valla, informa Miguel Ángel García, enviado especial de TVE a la cercana localidad polaca de Byalistok.

Bielorrusia afirma que en total son unas 4.000 personas, pero Polonia calcula que puede haber entre 12.000 y 15.000 migrantes intentando cruzar la frontera entre ambos países, 350 kilómetros que en su mayor parte siguen el cauce del río Swislocz.

Si alguno de ellos consigue cruzar al lado polaco, los soldados y policías allí apostados (unos 15.000 efectivosles devuelven "en caliente", incumpliendo el convenio de Berlín que establece que tienen derecho a solicitar asilo. A comienzos de semana, cuando la vigilancia no era tan férrea, algunos consiguieron pasar.

Foto: EFE/EPA/LEONID SCHEGLOV/BELTA 

Bielorrusia sigue manteniendo el pulso a la Unión Europea en la frontera con Polonia, donde miles de migrantes de Oriente Próximo tratan de entrar al país. La UE acusa al régimen de Lukashenko de alentar la crisis migratoria como respuesta a las sanciones impuestas por el club comunitario contra Bielorrusia. Por el momento, Lituania y Polonia han declarado el estado de emergencia en sus fronteras y han reforzado la presencia militar. Mientras, las ONG denuncian que cientos de refugiados están siendo detenidos.

FOTO: REUTERS / KACPER PEMPEL