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Esta es la imagen de este domingo en el aeropuerto Adolfo Suárez, de Madrid. Mucha gente, como es habitual, pero no en todos los puntos. Así se encontraban algunos de los mostradores con destino a Oriente Medio.

Una semana después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, y a pesar de la reapertura parcial del espacio aéreo, son muchos los que han cancelado sus viajes. Otros, sin embargo, que hacen escala en puntos como el aeropuerto de Jedah, en Arabia Saudí, continúan con sus planes. Aunque no esconden cierta intranquilidad.

Unos 31.000 españoles se encontraban en la región cuando estalló la guerra. De momento, más de 4.000 han sido repatriados en vuelos comerciales y militares. Otros han podido regresar por su cuenta. Los últimos, esta misma mañana. Otros continúan en la zona. Exteriores advierte a los ciudadanos sobre los riesgos de desplazarse a determinados países como Israel, Irán o Líbano, mientras que para otras naciones cercanas, como Turquía, mantienen advertencias específicas.

Foto: Ricardo Rubio / Europa Press

Yates, rascacielos, coches de lujo. Es la vida de ensueño que durante años han promocionado los países del Golfo para atraer turistas y talento extranjero.

"Dubái es la segunda ciudad más segura del mundo". Una imagen de seguridad, ahora en entredicho por los misiles de Irán. Muchos residentes extranjeros se replantean su vida allí.

Andrea dirige una agencia para ayudar a expatriados a establecerse en Dubái. Miles han llegado atraídos por sueldos altos y bajos impuestos. Ahora observan el desarrollo de esta guerra para decidir su futuro.

Las petromonarquías del Golfo consiguen interceptar la mayoria de misiles y drones disparados por Irán. Pero el impacto de esta guerra, nos dicen expertos, amenaza su reputación de oasis de seguridad en una región convulsa.

Parte del daño que pueden provocar estos acontecimientos es el daño a la imagen, y son países que dependen mucho de la imagen que transmiten al resto del mundo. Con grandes recursos naturales, pero escasa población local, los países del Golfo necesitan cerebros y mano de obra extranjera para su ambicioso plan de desarrollo.

Foto: AP Photo/Altaf Qadri

Por la noche en Teherán llegan los peores bombardeos. Esta madrugada Israel ha atacado cuatro instalaciones petroleras, tras estos bombardeos, las autoridades iraníes han anunciado un límite a la gasolina: 20 litros por persona y día. La capital iraní ha amanecido cubierta por una nube tóxica. La ofensiva en el país deja ya más de 1.300 fallecidos en una semana.

El régimen iraní ha lanzado ataques contra objetivos militares estadounidenses en Baréin y Kuwait. En Emiratos han dejado al menos cuatro muertos. El presidente Pezeshkian, que el sábado se disculpó con los países del Golfo y dijo que no volverían a atacar, ahora se desdice: sí seguirán atacando intereses de EE.UU. Estas declaraciones llegan después de las críticas de los partidarios de la línea más dura.

Es difícil conseguir testimonios de la población civil iraní, conocer sus opiniones, saber cómo lo están viviendo. El régimen mantiene el bloqueo a Internet y ha lanzado amenazas a la población: cualquier "reunión ilegal" o "colaboración con el enemigo" se castigará con pena de muerte.

El régimen islamista intenta sobrevivir. Ya han elegido a un sucesor de Jameneí, según medios iraníes, pero no han hecho público el nombre. Israel asegura que también acabarán con el nuevo líder supremo.

Foto: Majid Asgaripour/WANA

La capital iraní ha vuelto a ser blanco de los ataques aéreos de Israel. En esta ocasión, Tel Aviv ha cargado por primera vez contra las instalaciones petrolíferas del país persa, como esta refinería al sur de Teherán. El Ejército hebreo también ha confirmado el bombardeo sobre el aeropuerto de Merjabad. Aseguran que, desde allí, el régimen iraní transportaba armas y dinero para milicias como Hizbulá, en Líbano.

Es el otro frente de Israel, que una noche más, ha intensificado los bombardeos sobre Beirut.

Las represalias de Irán han hecho sonar las sirenas de Tel Aviv. La cúpula de hierro ha interceptado varios misiles balísticos. Según la Guardia Revolucionaria Islámica, han alcanzado una refinería de petróleo en Haifa.

Los ataques se extienden por toda la región. Los drones iraníes han impactado contra este edificio en Dubái, donde también ha muerto un hombre por la caída de metralla. Se han registrado explosiones en los aeropuertos de Kuwait y en el de Erbil, en el Kurdistán iraquí. Y en Bagdad, más drones han alcanzado la embajada estadounidense.

En Afganistán, desde su vuelta al poder, los talibanes han aprobado leyes para despojar a las mujeres de los derechos más básicos. Pero ellas siguen luchando por su visibilidad. La periodista Jadiya Amín, refugiada en España, cuenta su historia de malos tratos y violencia vicaria en un documental.

"Cuando tenía 19 años, mi familia me obligó a casarme con un hombre que no conocía y me maltrataba. No pude más".

—Te divorciaste y ahora tus hijos están con tu maltratador, con su padre.

—Sí, el padre de mis hijos les utiliza para hacerme daño y, desde que salieron de Afganistán, no sé dónde están.

El de Khadija es un caso de violencia vicaria recogida en el documental '¿Dónde están mis hijos?'. No se resigna, nunca lo hizo. Salió de la violencia machista y cumplió su sueño de estudiar y ser periodista. Hasta que llegaron los talibanes: tuvo que refugiarse en España. En ese momento su exmarido aprovechó que las leyes afganas favorecen a los hombres, incluso falsificó documentos y la declaró como fallecida.

"Ella quería desde el primer momento dar esa voz a las mujeres. O sea, al final es el reflejo de todo lo que están sufriendo las mujeres allí". Los talibanes acaban de legalizar que los maridos peguen a sus mujeres si no les rompen huesos.

"Lo que más me sorprende de esta situación es que la comunidad internacional no está reaccionando sobre lo que está pasando en Afganistán", afirma. El documental es también un grito desesperado para que no ignoremos el sufrimiento de las mujeres afganas.