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El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha exhibido la operación militar que acabó con la muerte de 23 disidentes de las FARC en un bombardeo.

El Gobierno la ha presentado como uno de los mayores golpes de los últimos años contra los grupos armados en el país. Ha sido en el Guaviare, en el sur de Colombia, contra las disidencias de las FARC: grupos que no se acogieron al acuerdo de paz o después volvieron a las armas.

De la Espriella se ha desplazado hasta allí para reivindicar su estrategia de mano dura: "Lo prometí y lo estoy haciendo. Vine a derrotar al terrorismo y lo estoy cumpliendo". Es el tercer bombardeo que ordena en apenas tres semanas.

Entre los fallecidos está El Tigre, un poderoso jefe de uno de los grupos armados de la zona, responsable también del reclutamiento de niños en sus filas.

De la Espriella ha asegurado que va a continuar su estrategia de puño de hierro: más presión militar y cero negociación. Pero los grupos armados también han respondido y continúan con los ataques.

En Los Patios, cerca de la frontera con Venezuela, un coche bomba contra una estación de Policía ha dejado un muerto y 11 heridos. En distintas zonas se repiten los ataques contra policías y militares con drones cargados de explosivos. La incógnita es si esta estrategia del nuevo Gobierno conseguirá reducir la violencia o acabará alimentando una nueva escalada.

Foto: Presidencia de Colombia/EFE — Rueda de prensa del presidente colombiano en Riohacha

Este lunes se cumple una década del histórico acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC. Diez años después, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia ya no existen como guerrilla, aunque no todos dejaron las armas. Más de 13.000 de sus miembros se acogieron al acuerdo, pero otros lo rechazaron o volvieron a las armas después de firmarlo. Son las llamadas disidencias de las FARC, que siguen disputando territorio, entre ellas la de Iván Mordisco.

El país sigue haciendo frente a otros grupos armados, a los que promete combatir el nuevo presidente, Abelardo de la Espriella.

Fotografía: Sebastian Marmolejo / Long Visual Press

El presidente de Colombia ha rebajado la cifra de víctimas mortales del terremoto: de 304 a 289, aunque todavía quedan 143 personas sin localizar. Mientras miles de familias siguen sin casa y esperando soluciones, el ministro de Vivienda Jaime Andrés Beltrán se iba el fin de semana a la playa. Hoy la oposición presenta contra él una moción de censura por desatender sus funciones. El presidente De la Espriella ha respaldado al ministro y ha cifrado en unos 10.000 millones de dólares las pérdidas provocadas por el terremoto.

A la reconstrucción se ha sumado también Shakira. La cantante ha visitado Chocó, y ha anunciado que ayudará a reconstruir la Universidad Tecnológica y diez colegios en una de las regiones más pobres de Colombia.

Foto: EFE/ Mario Baos

El terremoto que ha sacudido el territorio noroeste de Colombia este lunes no es algo inusual en la zona. Los colombianos saben bien lo que es enfrentarse a las consecuencias de los seísmos debido a que la región está entre tres placas tectónicas muy activas: La del Caribe, que en este caso no ha estado involucrada; y la placa de Nazca y la Sudamericana, cuya fricción ha sido la causante de la tragedia. Afortunadamente, el hipocentro ha sido profundo, a 110 kilómetros. Eso ha hecho que, pese a la magnitud de 7,4 no ha llegado al grado de devastación que vimos en Venezuela, donde los terremotos fueron más superficiales, a tan sólo 10 kilómetros de la superficie. Aún así, la destrucción existe.

Según la OCHA, cerca de 5.000 edificios han sido dañados por el movimiento telúrico y al menos 61 han colapsado completamente. La reconstrucción y la búsqueda de supervivientes supone un nuevo reto para el neoliberal y ultraconservador Abelardo de la Espriella, que llevaba apenas tres días en el cargo y había jurado reducir el gasto público.

Fotografía: JOAQUIN SARMIENTO / AFP

Colombia se enfrenta a sus horas más amargas. El último balance oficial de víctimas tras el devastador terremoto que sacudió el noroeste del país este lunes eleva la cifra de fallecidos a 181 personas, según el anuncio del presidente Abelardo de la Spriella, aunque las autoridades regionales contabilizan una cifra mayor, cercana a los 250. Los equipos de rescate trabajan a contrarreloj para hallar señales de vida bajo las toneladas de hormigón y ladrillo, con grúas o incluso con sus propias manos.

El seísmo, que alcanzó una magnitud de 7,4 en la escala de Richter y se originó a una profundidad de 107 kilómetros, ha dejado además más de 900 heridos y una estela de destrucción que todavía está siendo evaluada por las autoridades nacionales.

La prioridad absoluta del Gobierno colombiano es ahora la localización de supervivientes. El Ejército ha movilizado a 180 rescatistas especializados, divididos en cinco pelotones, que han sido desplazados desde las bases de Bogotá y Tolemaida hacia las zonas con mayores reportes de daños. Estos equipos cuentan con tecnología de vanguardia, incluyendo drones, cámaras térmicas y sensores de movimiento, herramientas críticas para detectar cualquier indicio de vida entre los más de 80 edificios que han colapsado totalmente.

Fotografía: Alexis Munera / Anadolu / Getty Images

El terremoto de magnitud 7,4 en Colombia, que ha dejado cientos de muertos en el oeste del país, supone el primer gran desafío para el nuevo presidente Abelardo de la Espriella, quien fue investido el viernes pasado.

Como candidato, el dirigente ultraderechista dijo, entre otras cosas, que haría un severo ajuste fiscal y que congelaría el gasto público, pero el seísmo le ha obligado ya a dar un giro y ha asegurado que habrá ayuda para todos los damnificados.

Foto: AFP Photo/Presidencia de Colombia

Un devastador terremoto ha golpeado a Colombia, afectando gravemente a doce departamentos y dejando miles de edificios dañados. Tras asumir el cargo recientemente, el presidente Abelardo de la Espriella declaró el estado de emergencia oficial y prometió movilizar recursos económicos inmediatos para asistir a todas las zonas más castigadas por la tragedia.

En ciudades como Cali y Pereira, el despliegue del ejército y las labores de búsqueda se intensifican para rescatar personas atrapadas entre los escombros. Ante la amenaza constante de saqueos e inseguridad, los alcaldes locales han decidido ordenar el toque de queda inmediato y militarizar las calles para mantener el orden público.

La solidaridad internacional se ha activado con rapidez ante la magnitud del desastre. Países vecinos como Venezuela han prometido el envío urgente de brigadas especializadas de rescatistas, mientras que Estados Unidos ha ofrecido una primera partida de ayuda económica de quince millones y medio de dólares para apoyar las tareas de emergencia.

FOTO: EFE / ERNESTO GUZMÁN JR.

Al menos 20 personas han muerto este lunes en Colombia por un terremoto de magnitud 7,4, que se ha sentido especialmente en la parte occidental del país. El temblor ha afectado las localidades de Quibdó, Cali y Pereira, aunque también se ha notado en otras zonas como en Bogotá. Las autoridades locales han confirmado 18 fallecidos en Pereira, donde hay decenas de estructuras que se han venido abajo. El seísmo ocurrió sobre las 7.30 hora local y ha durado varios minutos. El seísmo se ha producido a más de 100 kilómetros de profundidad, lo que ha podido evitar una devastación mayor.

Se trata del terremoto de mayor magnitud de los últimos 10 años.

Foto: EFE/ Ernesto Guzmán

El ultraderechista Abelardo de la Espriella estrena su mandato como presidente de Colombia, demostrando por qué su apodo es 'El Tigre'. No han pasado ni 72 horas desde su investidura y ya ha puesto en marcha varias operaciones contra organizaciones criminales.

En Meta, al sureste de Bogotá, una operación militar ha acabado con cuatro miembros de un grupo armado formado por antiguos guerrilleros de las FARC que no aceptaron la paz, mientras que en Antioquia, en el noroeste del país, han sido abatidos dos integrantes del Clan del Golfo, la mayor organización criminal del país, y otros cuatro han sido detenidos.

Foto: AP Photo/Santiago Saldarriaga

Abelardo de la Espriella ya ejerce como presidente de Colombia tras asumir el cargo en una ceremonia inusual. Entre los presentes, Milei o el rey Felipe VI.

En su primer discurso, ante militares, ha prometido mano dura contra el narcotráfico y recortes del gasto público, aunque asegura que mantendrá los programas sociales.

FOTO; Andres Moreno / Xinhua News / Europa Press / ContactoPhoto

Abelardo De la Espriella, de ideología ultraderechista, toma posesión de su cargo como nuevo presidente de Colombia. El acto tendrá lugar fuera de la capital, Bogotá, como señal de la descentralización que propuso en su campaña. Antes de su ascensión al cargo se ha encontrado un vehículo con explosivos a pocos kilómetros de Cali, motivo por el que se ha blindado la ciudad ante la sospecha de un posible ataque. Más de 11.000 miembros de las Fuerzas de Seguridad, sistemas antidrones y anillos de seguridad evitarán actos terroristas en este día histórico para el país, al que asistirá el rey Felipe VI.

En una comparecencia ante los medios —que ha sido telemática, a través de una pantalla— ha defendido fervientemente la libertad de prensa.

Fotografía: AFP / Luis Acosta

El presidente electo de Colombia, el outsider ultraconservador Abelardo de la Espriella, tomará posesión de su cargo este viernes. Se espera que la religión tome un papel importante en su gobierno, ya que asegura que una tragedia familiar le volvió creyente. Sin embargo, durante años se declaró ateo.

Aunque Colombia es un país laico, la religión tiene un enorme peso político y social. De la Espriella, apodado "El Tigre", lo sabe, y comparte la agenda de los sectores cristianos más conservadores: rechazo al aborto, al matrimonio igualitario y a las políticas de género. Está por ver en qué medidas conservadoras se traducirá.

Fotografía: VANEXA ROMERO / AFP