Colombia afianza su relación con Israel al reabrir su embajada y trasladarla desde Tel Aviv a Jerusalén
- El expresidente Gustavo Petro rompió relaciones con el Estado hebreo como respuesta a la guerra en Gaza
- Diez países reconocen Jerusalén como la capital de facto israelí, ignorando el anhelo palestino sobre parte de la ciudad
El ministro de Exteriores de Colombia, Omar Bula, ha viajado este miércoles a Israel para inaugurar la nueva embajada colombiana en Jerusalén, lo que implica reconocer de facto a esa ciudad como la capital de Israel, pese a que parte de ella está ocupada ilegalmente por el Estado hebreo. Bajo el mandato de Gustavo Petro, Colombia rompió relaciones como respuesta a la ofensiva israelí en la Franja de Gaza y cerró la embajada que, hasta mayo de 2025, operaba en Tel Aviv, la ciudad en la que abrió sus puertas en 1980. El nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, se comprometió a reestablecer las relaciones y a efectuar el traslado de la sede diplomática.
"Este es un paso concreto hacia restauración de las relaciones diplomáticas, una relación de décadas que nunca debería haberse roto", ha indicado Bula desde la nueva Embajada de Colombia en Israel. La apertura de esta sede, ha añadido, refleja el compromiso de Abelardo de la Espriella, "siempre muy enfocado en que esta relación se recomponga y sea aún más fuerte". Antes de asumir el cargo, el presidente se comprometió a "restablecer la alianza histórica con Israel".
El primero en confirmar el traslado fue el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, que indicó en julio que brindaría a Colombia "toda la asistencia necesaria en este importante paso". El ministro de Exteriores, Gideon Saar, ha subrayado este miércoles que se trata de un "día de celebración" para ambos países y ha sostenido que el pueblo colombiano siempre puede "contar con Israel en los buenos tiempos y en los malos", al tiempo que ha recordado que el Estado hebreo envió efectivos para ayudar a las tareas de rescate tras el terremoto que asoló el país en agosto.
Israel busca que cada vez más países establezcan sus embajadas en la ciudad de Jerusalén, un anhelo que pasa por ignorar la aspiración del pueblo palestino de que Jerusalén Este (la parte de la ciudad ocupada por el Estado hebreo en 1967) sea la capital de su futuro Estado.
Colombia recupera una relación "histórica"
"Jerusalén es la ciudad de los milagros y Colombia es la patria milagro", ha dicho la embajadora colombiana, Tania Gillinski, que ha lamentado que el pacto entre ambos países haya permanecido roto en los últimos años. "Abelardo de la Espriella comprendió la importancia las relaciones Israel-Colombia", ha dicho, en alusión a su presidente, para quien, como él dijo, restablecer esta relación supone que "Colombia recuperará sus aliados, su palabra diplomática y su lugar como socio confiable en el mundo".
Saar ha agradecido en un mensaje en X el compromiso de De la Espriella. "Me dijo en Buenos Aires, mucho antes de ser elegido: 'Si soy elegido presidente de la República, trasladaré de inmediato la embajada de Colombia a Jerusalén'. Prometió y cumplió. Israel y Colombia anunciaron el martes el restablecimiento Tratado de Libre Comercio (TLC), un pacto que fue rescindido por Petro. Para Gideon Saar este paso demuestra la "determinación" de Colombia para elevar las relaciones bilaterales "a su punto más alto".
Mientras reabre su embajada en Israel, en julio Abelardo de la Espriella anunció en julio una "optimización" de la presencia de su país en el exterior que incluía el cierre de 15 consulados y 14 embajadas alrededor del mundo, así como la ruptura de relaciones con Cuba y Nicaragua. "En mi Gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías", dijo el presidente, que paralelamente defendió la reapertura de su embajada en Israel y en otros países en los que existan "oportunidades estratégicas".
De la Espriella ha defendido el derecho de Israel a defenderse ante las "crecientes amenazas" que, dice, sufre su territorio y ha reconocido su soberanía sobre los Altos del Golán, un territorio situado en Siria y ocupado por el Estado judío desde 1967.
Un reclamo que rompe el consenso internacional
Gillinski ha defendido a Jerusalén como una "ciudad viviente, no un monumento del pasado", y ha afirmado que Colombia se traslada allí para "ayudar a escribir ese futuro". El país sudamericano se suma así a los otros nueve países que, rompiendo el consenso internacional, han trasladado sus embajadas en Israel desde Tel Aviv a Jerusalén. El Estado hebreo persigue desde hace décadas el establecimiento de toda Jerusalén como su capital, lo que choca con la aspiración palestina de convertir Jerusalén Este en la capital de un futuro Estado.
En 2018, durante el primer mandato de Donald Trump, Estados Unidos se convirtió oficialmente en el único país en tener su representación diplomática ante Israel en Jerusalén. Antes hubo otros, pero desde 2016, todos los países con embajada en Israel la habían habilitado en Tel Aviv. Después de Washington, siguieron sus pasos Guatemala, Honduras, Kosovo, Papúa Nueva Guinea, Paraguay, Fiyi y Nauru. Ahora, Colombia se suma a una lista en la que el Estado Hebreo lleva meses trabajando para ampliar.
"En dos años hemos duplicado el numero de embajadas en Jerusalén", ha celebrado el ministro de Exteriores israelí, que ha reconocido la "compleja" situación diplomática de Israel a nivel internacional que, a su juicio, implica el "no reconocimiento de la historia" de su país. "Esta lucha diplomática es una lucha por nuestra historia. Hay una sola Jerusalén, hay muchos imperios que han gobernado esta tierra, pero solo un pueblo es autóctono y ha tenido aquí su capital, ningún otro", ha defendido Saar.
Desde 1948, Jerusalén quedó dividida en dos zonas; la Oeste, bajo control israelí y la zona Este, bajo control jordano hasta la guerra de 1967, cuando Israel lo ocupó junto a otros territorios palestinos. En 1980, el Estado hebreo declaró Jerusalén "completa y unida" como su capital mediante una ley que la ONU declaró contraria al derecho internacional. De hecho, la organización pidió a sus miembros con misiones en la ciudad que las retiraran y las trasladaran a Tel Aviv.
En agosto, el Gobierno de Israel reactivó el polémico 'plan E1', un proyecto con el que busca dividir el norte y sur de Cisjordania ocupada y aislar Jerusalén Este, pese al rechazo continuado de la comunidad internacional. El último paso dado por el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu fue la licitación para construir 1.234 viviendas en esa zona. La Unión Europea y otros países denunciaron que se trataba de un plan inaceptable que rompía la continuidad territorial de los territorios palestinos.