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Las mejores películas estrenadas esta semana en RTVE PLAY, gratis y en 'streaming'

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 'Jaulas' | El mejor cine internacional y nacional gratis
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Jaulas (2018)

Reparto: Ibrahim Al Shami J., María Cabrera, Manolo Caro, Manuel Cañadas

No recomendado para menores de 16 años Somos cine - Jaulas - Ver ahora
Transcripción completa

(Trinos)

(B.S.O de Pablo Cervantes)

(Bullicio)

(Trinos)

(Puerta abriéndose)

Antoñito, vamos.

Vamos.

(Trinos)

Es bueno, ¿eh?

-Qué bueno el pájaro este.

Venga, Falín.

(IMITA TRINO)

(SIGUE IMITANDO TRINO)

¡Sí, señor! ¡Sí, señor!

¡Muy bien!

Antoñito, vámonos.

(IMITA TRINO)

(CONTINÚA IMITANDO TRINOS)

(Risas y aplausos)

-¡Qué bueno eres!

¡Aquí no hay más que hablar!

Qué bueno. Trae pa acá.

Trae, trae, trae, trae.

¡Tira ahí!

Sí.

(Ladridos)

(Trinos)

(Cacareo)

(Ladridos)

Es un buen macho.

Sí, sí, pero fíjate.

Tiene el pico rizado.

¿Y?

Nuestros viejos nunca vieron de buen agüero cazar uno de estos.

¿Qué decían?

Que era un signo de desgracia.

Bah, tonterías.

Todo depende de quién lo mire.

La misma cosa puede ser desgracia para uno que para otro fortuna.

Como tú veas.

(Ladridos)

(Cacareos)

Nos vemos. -Vale.

(Cacareo)

(Ladridos)

(Trinos)

(Trinos)

(Golpes en la mesa)

(Trinos)

¡Ah!

(NIÑO) ¡Adiós!

(Canción "Saraiman" en la furgoneta)

(IMITA TRINOS)

Pero ¡qué bueno, qué bueno!

(Aplausos)

¡Venga, aflojando!

-¡Basilio!

¡Basilio!

Sí, soy yo.

¿Quién os manda?

(ACENTO RUMANO) Venimos de la costa.

A nosotros hablar de aquí mi primo Beniamin.

¿Benjamino el ruso?

El rumano, hombre.

¡Bueno! Ruso o rumano, ¿qué mas da?

Él es mi sobrino, él canta como Beniamin.

-¡Joe! No era nadie el Beni.

(RÍE)

Bueno, venga, pasad, pasad.

Niño, quítate de ahí.

Toma 30.

Dame el jilguero, niño.

(Trinos)

(Trinos)

(Trinos)

(Murmullos)

Empieza tú, chaval.

(IMITA TRINOS)

(IMITA TRINOS)

(IMITA TRINOS)

-¡Madre mía!

-¡Muy bien!

(BASILIO) Antoñito.

(Llaman a la puerta)

-¡Antonio!

"¡Antoñito!"

"¡Abre la puerta!"

"¡Abre la puerta si no quieres que te zurre aquí mismo!".

¿Que no me vas a abrir?

(Música instrumental suave)

(Cencerros)

¡Antonio!

¡Antoñito!

(Balidos)

(Ladridos)

Se habrá escondido entre cualquier carrizo.

Te ha cogido miedo.

Demasiado me lo has breado.

Yo no sé cómo... ha aguantado tanto machaque

ni cómo yo lo he tolerado.

Porque te convenía.

¿Y qué comíamos si no?

¿Acaso tú hacías otra cosa

que no fuera castigarlo como si fuera un animal?

Era necesario para que cumpliera.

Ya aparecerá.

No tiene dónde meterse.

¿Y qué hacemos mientras?

¿Nos comemos las piedras?

Dale unas horas, volverá.

Este se dejaría cortar las manos.

Lo conozco.

Mi hermano está hecho de orgullo, como yo.

En cambio, tú y tu gente no.

Mira,

mira...

con lo que te conformas.

Yo no soy como tú.

Mi ambición sabe esperar.

Esperar, esperar...

Esperando nos comen las ratas.

Mañana iremos a la feria,

seguro que el Platillo nos deja fiados

un buen manojo de globos que vender.

Contigo siempre va a ser igual.

Tú me buscaste.

Calla.

Hubiera saltado por encima a tu hermana...

y ahora no te quejarías.

¡Calla he dicho! ¡Calla!

¡Ah!

Sácamelo.

Sácamelo.

Sácamelo.

¡Ah!

(Música instrumental suave)

(Trinos)

Ah.

Cuidado.

(ACENTO RUMANO) Yo puedo curar.

Así curar.

¡Adela!

(Ronquidos)

(RONCA)

(Balidos)

(Música instrumental suave)

(Trinos)

¡Adela!

¿Con quién andabas? Con nadie.

Con nadie, con nadie...

Que me corté el pie con la alambrada.

Eso te pasa por "zangarosa".

¡Con nadie!

Con nadie...

Con nadie, ¿no?

Mira, mira, ¿eh? De verdad.

(Música animada)

(Cloqueos)

¡El verde!

¡Quiero verde!

(HOMBRE) ¡Adela!

(Canto de gallo)

Buenos días. -Buenos días.

(Ladridos)

(Carraspeo)

Canario.

Eh...

(Martillazos)

Vete corriendo, diles que se estén quietecitos.

Corre.

Eh... Buenas, Canario.

Bueno, no me conoces, soy... -Chist, chist, chist.

¿Y tu amigo el gordo?

¿Dónde te lo has dejado? -Está de baja.

-¿Qué? ¿Ya ha parido?

Sí.

Soy Bienvenido Martos.

Soy el nuevo técnico del Ayuntamiento, ya sabe,

de la Delegación de Familias y Zona de Actuación Especial.

¿Especial?

Tú sí que eres especial,

señor...

primavera,

que eso es lo que eres tú,

un primavera.

Bueno, disculpe, Canario, mire, yo le he traído...

No...

Nada de eso, primavera,

los papeles pa el que los sepa entender,

¿estamos?

Le comprendo, Canario, pero es que las cosas han cambiado.

El nuevo delegado y la promotora han llegado a un acuerdo

y han decidido negociar, 36 000 euros.

Seis millones de las antiguas pesetas

para cada familia.

Ocho millones y en paz.

(Ladridos)

Canario, Canario, ¿adónde vas?

Hazlo por tu hija, maldita sea.

¿Qué haces? ¿Por qué no lo coges? ¡Déjame!

Sé lo que hago.

(BIENVENIDO) ¡Canario!

¡Canario!

Está bien.

Tú ganas.

Cincuenta mil euros...

para cada familia...

y se acabó, señores.

Mañana os queremos ver lejos de aquí.

-No me des mi dinero, Canario.

Si lo cojo,

sé lo que haría.

Yo con dinero, no...

no pienso...

y el no pensar es ruina.

¿Qué quieres que haga?

Guarda lo mío con lo tuyo,

así me aseguro de que vaya contigo.

Me conozco, ¿eh?

Cuando me pongo ansioso,

pierdo...

¿Cómo se dice?

La compostura.

Eso, eso.

Y me olvido de mi mujer y hasta de mi sombra.

Está bien, Platillo.

Mañana, nada más llegar a las Minas, haremos las reparticiones.

Saldremos temprano...

si es que nos deja el cielo.

(Cacareos y ladridos)

(Trinos)

(Trinos)

(IMITA TRINOS)

(Trinos)

(IMITA TRINOS)

(Trinos)

¡Ah! ¡Ah!

¡No!

¡No! ¡No! ¡No!

¡No! ¡No!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

¡Canario!

¡Canario!

¡Suelta a la niña!

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

¡No!

(LLORA)

(Llantos)

(LLORA)

(Ronquido)

(Crujido de madera)

(Ronquido)

(RONCA)

¡Adela!

¡Adela!

Déjame.

Sé a quién buscas, vamos.

¿Adónde?

Yo me voy con él.

Escúchame.

¿Qué?

Le quiero.

Déjame.

Y yo no me voy a negar, corazón mío,

no me voy a negar.

Mira.

Mira.

Vámonos.

(Música de intriga)

¡Concha!

¡Corre!

(Ladridos)

¡Vamos!

¡Concha! ¡Ah!

¡Adela, ayúdame!

¡Ayuda!

¡La rebeca!

¡Corre!

¡Corre! ¡Corre! ¡Adela!

¡Cabrona!

¡Corre, sube!

No está.

¡Canario!

-(GRITA EN RUMANO)

¡No, no, no, no, no!

(GRITA EN RUMANO)

(GRITA EN RUMANO)

(Música instrumental suave)

Antoñito.

Quédate aquí.

Antoñito.

Antoñito.

(Canción "Saraiman")

Shhh.

(Canción "Saraiman")

Venga, chaval, que se te va a juntar el día con la noche.

¿Tienes hambre?

Bueno, está un poquito duro, pero menos da una piedra.

¿De dónde eres?

Rumanía, señor.

Ah.

¿Y cuántos años tienes?

Dieciocho.

Mmm.

Entonces ya tendrás hijos en tu país, ¿no?

No tengo hijos, señor.

Ah, ¿no?

Pues agénciate una mujer que te dé hijos, hombre,

que aunque los hijos hacen pasar malos ratos,

ver reír a un hijo es una bendición.

Sí, señor.

A mí lo que me gustaría tener sería... un nieto,

un chavalín,

pero a mi hija no hay quien la case.

Esa es mi pena, ¿sabes?

Cada uno tiene su pena.

¿Quién es la forastera?

Concha...

¿Qué haces aquí?

¿Cómo te has enterado?

Rosa, lo siento mucho.

¿Y el hermano?

Antoñito, ¿ya no te acuerdas de mí?

Soy Rosa, tu hermana mayor.

(Música instrumental melancólica)

Adela, dale... un beso a tu tía.

Tuvimos una hija.

(LLORA)

Cierra.

Bueno, chaval,

que tengas suerte.

Aquí dormía mi suegra.

Pobre vieja.

Si se enterara que su hijo ha muerto...

¿También murió?

Poco le queda.

Su prima se empeñó en llevársela al pueblo.

Poco a poco, fue perdiendo la memoria.

Antoñito, tú puedes echarte aquí.

(Puerta cerrándose)

(Ladridos)

¿Quién es?

Mi hijo Fernando.

Adela, tú dormirás aquí.

¿Cuánto dices que ha pasado?

¿Veinte años?

O más.

¿Y cómo has sabido dónde buscarme?

Cuando fui a ver a la tía Rafaela,

ya estaba muy malita,

me dijo que la escribías

y me dio una de tus cartas.

A la semana murió.

Me llevé a Antoñito conmigo.

Desde entonces, ando bregando con el hermano.

Y ahora que tiramos pa Francia, pa' la vendimia,

"pos"...

A eso has venido,

a dejarlo.

Es lo justo.

¿Y de Canario...

qué fue?

Murió...

de un... un infarto.

(Música melódica)

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

(Ladridos)

(Tictac)

(Sirena)

¡Mmm!

¿Qué haces?

Anda, déjame a mí. Mira.

Eres igual que tu padre.

¿Lo conociste?

No.

Tu madre me habló de él.

Mira.

Yo le llamo "la máquina de no pensar".

Si quieres, puedo enseñarte.

Vamos, vamos.

¿A qué esperas, chucho?

(Bombo girando)

(Ladridos)

(Trinos)

(Trinos)

Buenos días, Rosa.

¿Qué haces aquí?

Vengo a presentarte mis respetos.

Tú no respetas ni a los muertos.

Siempre me has creído de mala condición, ¿eh?

Por el canto se le conoce al pájaro.

Me ha dicho un pajarito que lo vas a poner en venta.

Antes de vendértelo a ti, lo regalo.

No me lo vendas si no quieres, te daré dinero,

lo que tú quieras, lo que me pidas,

por utilizar el bar para un buen negocio,

así podrás pagar tus deudas.

Qué sabrás tú de mis deudas.

Vete, Casino,

jamás cogeré tu dinero.

Vete, no soporto verte aquí.

Está bien.

Ya me voy,

pero ¿antes no me vas a presentar a esta palomita?

Vete si no quieres que llame a la Policía.

Ya nos veremos, Rosa.

Ya nos veremos.

(Puerta cerrándose)

No puedo, Concha,

me ahogo estando aquí.

Vete pa la casa, anda, que ya lo arreglo yo.

Venga.

Venga, Antoñito,

aquí te tienes que vestir como un hombre.

Mira en esas bolsas y coge lo que te guste.

Lo que no quieras lo vas bajando y lo vas tirando al contenedor.

Venga.

(Música instrumental suave)

(Ladridos)

Más o menos a tu edad me enamoré por primera vez.

¿Cómo fue?

En la huerta.

Como tu madre y yo no teníamos dinero,

íbamos al campo...

y cogíamos un puñado de melones, de naranjas o lo que hubiera

y luego lo vendíamos.

Y allí, en el campo, lo conocí.

¿Cómo era?

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Diga?

(Sirena)

(Trinos)

¿Rosa Martos es usted?

No sé si tiene conocimiento

que su hijo lleva dos días sin aparecer.

Le dieron permiso, el dinero y un día

y desde hace una semana, ni rastro.

Si lo ve, dígale que no haga tonterías.

¿Me ha oído?

(Radio de Policía)

(Claxon)

(Puerta)

Hola, niña, pon un plato más, que tenemos un invitado.

Ah...

¿Te gustan los callos, chaval?

No sabes lo que es eso, ¿no?

Niña, quítate el mandil para cenar

que a la mesa no hay que hacerle feo.

"Te gusta hacerte de rogar, ¿eh?".

"Llámame, soy experta en protocolo".

(Puerta)

"¿O es que no me ves?".

(HOMBRE) "No lo dudes más".

"Llame ya al 606 66 22 77".

(MUJER) "Llámame".

"¿No te quieres quedar?".

Antoñito, ¿qué haces?

Una.

Una.

Una, una y bingo.

Venga, una y te acuestas.

¿De dónde vienes?

He llamado al bar y no estabas.

Vinieron preguntando por tu hijo.

¿Quiénes?

¿Qué querían?

Lo andan buscando.

Le dieron un permiso y se escapó.

No dijeron nada más.

Eran unos guardias.

Ya lo sabes.

No me mires así.

Tú también lo callarías.

Mira que lo he vigilado,

pero con la Maite se me escapó.

Mi hijo no tenía idea,

esa mosquita muerta lo envenenó con la suya.

Pierde un hijo su sano juicio...

y ves perder to lo demás.

¿Cuánto es lo que se debe del bar?

¿Es que piensas comprarlo tú también?

¿Cuánto?

Tú no tienes dinero para pagarlo.

¿Y si hay dinero?

Si tuvieras dinero,

ya me lo hubieras restregado por la cara.

¿Es eso lo que quieres?

¡Contéstame!

¿Es eso?

¡Dime!

¿Es eso lo que quieres? ¡Porque si es eso, ya vas a ver!

¡Vas a ver!

¿Dónde está?

¿El qué?

El dinero, la bolsa.

¿Qué bolsa?

¡La bolsa que dejé aquí!

Antoñito las tiró al contenedor.

¿Cómo?

¿Qué?

¡No!

¡Ah! ¡No!

¡No! ¡No es verdad! ¡No!

¡No!

¡No!

¡No!

¡Ah!

¡No!

¡No! ¡No!

¡Ah, ah, ah!

(Vehículo acercándose)

¡Ah, ah, ah!

¡No!

¡Ah!

(Ladridos)

¡Concha!

¡Concha!

¡Concha!

¡Concha!

Rosa...

Rosa...

Rosa...

¡Rosa, ayúdame, por favor! Concha, ya.

Ya. ¡Ayúdame!

Ya, ya. ¡Ayúdame! ¡Ayúdame!

Chist. Sácame de aquí.

Sácame de aquí.

Sácame de aquí.

Sácame de aquí.

Sácame...

(Trinos)

Bueno, ahora que te he dado casa y un trabajo,

debes ir pensando en casarte,

porque estarás pensando en casarte, ¿no?

No, señor. Ah, ¿no?

Como están las cosas,

casarse es la única solución para no tener problemas.

Mira, las cosas son así,

primero consigues un trabajo

y si eres listo

y tu jefe, además de tratarte bien, se hace tu amigo,

entonces tienes que hacer lo posible para casarte con su hija

para así poder heredar el negocio.

Sí, señor.

Y por último,

si el día de mañana, cuando seas viejo,

quieres que alguien te cuide y que siga con el negocio,

¿qué es lo que tienes que tener con la hija del jefe?

Un hijo, Vasile.

Un hijo.

¿Has visto qué manera más fácil de asegurarse el futuro?

Fernando, me llevo esto.

Vasile.

Buenos días, Rosa. Buenos días.

(Trinos)

(Puerta)

Rosa,

mira que te he estado trayendo el pan todos los días, pero...

que me enteré anoche.

Ah, no te preocupes, Fermín.

¿Tu hija cómo está? Hace tiempo que no la veo.

Bien, bien, ahí ando, a ver si la caso.

Oye, por cierto,

¿tú me podrías hacer un trapillo para la iglesia?

Una cosa sencillita

que la niña, mientras más sencilla, mejor se le ve.

No sé, pásate el domingo por la mañana por casa

y vemos lo que podemos hacer.

Que lo siento mucho, que era muy buen hombre.

Muchas gracias, Fermín.

(Teléfono)

(Puerta)

(Teléfono)

Diga.

Sí, Purita, dime.

Claro, claro, mañana a primera hora cojo un autobús y salgo para allá.

Eso es.

Adiós, Purita, adiós.

Nada, hija,

que me voy a tener que ir al pueblo unos días.

Mi suegra, que está malita.

Lo mismo vengo en dos días que en una semana.

Con la muerte, nunca se sabe.

Tú tranquila.

¿Estás segura de que podrás sola con el bar?

Que sí.

¡Ay!

No sé qué es lo que tengo

que es como si se me fueran a salir las tripas por la boca.

Échate a dormir y verás como se te pasa la fatiga.

No es fatiga, es que...

no me gusta dejarte sola en medio de tanta cosa.

Solo van a ser dos días, Rosa.

(Puerta abriéndose)

(SUSURRA) No seas vergonzoso y dile algo bonito.

Dile esas cosas que se le dicen a las muchachas,

"palomita", "gorrioncillo", "cascabel"...

¿Gorrionci...?

Gorrioncillo.

Gorrioncillo.

Les gusta que les llamen como a pájaros.

Nunca falla.

Gracias, "gorrioncitilio".

¿Ves qué fácil?

Eso y "palomita mía", nunca falla, nunca.

(Música instrumental suave)

¿Te acuerdas cuando veíamos las papeletas sin colcha ni na'?

Madre mía la que se lio cuando nos cogieron.

Éramos unas crías.

Por eso nos libramos.

Ay...

Cuando llegué aquí y conocí a mi suegra en la cooperativa,

dejé de hacer "ratonerías".

Ella me enfiló.

Siempre le gusté pa' su hijo.

¿Cómo era?

Terca...

y muy exigente.

Decía que yo era como el carbón,

pero que si se me apretaba fuerte, podía convertirme en un diamante.

Ella me enseñó to' lo que sé.

Pobre mujer.

Tuviste suerte.

Yo no puedo decir lo mismo.

Quisiste tener lo que yo.

Y me equivoqué.

Me equivoqué.

(Timbre)

(Ladridos)

Hola. ¿Está la Rosa?

Uy...

Perdona, ¿no está?

Oye, ¿sabes cuánto va a tardar?

¡Oye!

Fue al pueblo.

Vaya por Dios. No sé cuándo va a volver.

Oye,

tú no sabrás coser, ¿verdad?

Yo sí.

Ah, ¿sí? Ven, Palomita.

Ponte ahí.

A ver...

Perfecto.

Mira, le vas a hacer un traje de novia como si fuera pa ti,

que tenemos día en la iglesia y no podemos retrasarnos.

Venga. Cariño, vámonos, que tenemos muchas cosas que hacer.

Hasta luego. Adiós.

(Ladridos)

Así que has venido al barrio a buscar fortuna.

Vine a buscar a mi hermana.

Tu hermana.

Tu hermana es como su marido,

nunca quisieron aceptar mi dinero,

pero su hijo no, a él sí le gustaban los atajos.

Lo mismito que a ti.

Lo supe na más verte.

Se te ponen los pezones como piedras cuando hueles a dinero.

Vete, déjame tranquila.

Mírame,

tú no eres de esa clase de pobres

que están todo el rato con la excusa esa de la honra.

Tú eres de las mías.

Tú has elegido vivir.

Quita.

¿Te asustas de mí?

Vete, anda.

Búscate el lío en otra parte.

Este es un bar pequeño,

pegado a la autovía,

¿conoces un sitio mejor?

Pierdes el tiempo, esto no es mío.

Pero podría serlo.

Tienes las condiciones.

¿Qué condiciones ni condiciones?

Eres viva y apretada como tú sola.

Bien sabrías hacerle la tapadera a una buena mercancía,

unas cuantas semanas.

Te apoquinaría bien.

Estamos hablando de... un buen pellizco.

(Puerta abriéndose)

¿Y esta niña tan preciosa?

Aligera. Venga, vete.

Vete.

"El concurso de bingo más rápido del mundo o eso dicen sus vecinos".

"A mi vera tengo a Mártir,

que es la mujer que más veces ha cantado bingo

en la historia del concurso".

"Mártir, ¿cómo se lleva desde dentro?".

"¿Hay mucha rivalidad?".

-"Hace dos años, en el último cartón, me entró un estrés de esos

y se me subió a este ojo

y desde entonces, ando como los ponis en la feria,

nublada perdida".

-"Y aquí seguimos, en el popular barrio de La Católica,

corazón de esta barriada

donde todos los años se hace un singular concurso

y es que lo que empezó como una broma entre vecinos,

se ha convertido en una auténtica tradición

en la que esta misma tarde participarán cientos de aficionados

venidos de todos los rincones del país".

"Ya ven los nervios que tienen que aplacar nuestros concursantes

antes de cantar: '¡Bingo!'".

(Música ambiental)

Mira.

(RÍE)

¡Mira, mira, mira, mira!

Espera aquí.

(TARTAMUDEANDO) ¡Dime dónde tienes nuestro puñetero dinero!

Te juro que lo perdí.

Lo perdí.

-Déjame a mí, déjame a mí, déjame a mí.

¡Ah!

¡Ah!

¿Entonces qué?

¿A mí tampoco me vas a decir...

dónde escondes el dinero?

(VOZ ENTRECORTADA) Te juro que lo perdí.

¡Ah!

No quieras que te mate aquí mismo, pichona.

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

Ah...

Ah...

Escúchame, si no nos lo devuelves,

iremos a por tu cría,

luego a por tu hermanito...

y de final,

acabaremos contigo.

(HABLA CON DIFICULTAD) Dos días...

Dame...

dos días.

(TOSE)

(RESPIRA FATIGADA)

Ah...

(Puerta cerrándose)

(Canción "Saraiman")

(VASILE HABLA EN RUMANO)

(EN RUMANO)

(AGONIZANDO) Ayúdame...

Llévame... a la casa.

(Puerta)

(Televisión encendida)

(TV) "Fuerte aplauso para ella".

(TARAREA)

Ah...

(TV) "De los maravillosos productos...".

(Agua corriendo)

(Tarareo)

(TARAREA)

(Canción "Saraiman")

Ah...

¡Ah!

¡Mmm!

(TARAREA)

(Puerta)

(Música instrumental melancólica)

(Trinos)

(Trinos)

(SUSURRANDO) Despiértate.

Chist. Niño.

Niño.

Escucha.

Escúchame.

Niño.

Chist.

Escucha.

Llévatela.

Llévatela de aquí.

Esta noche, a las 12, te vienes a buscarla

y os vais lejos de aquí.

¿Me oyes?

Y no debéis volver nunca.

Nunca.

Ahora, vete.

Vete.

A las 12.

Ah...

Ay, por favor...

Adela.

Adela.

Ayúdame, anda, que tengo que... salir.

¿Adónde?

Ma, ¿qué pasa?

Ay, yo no puedo...

Adela, escúchame,

"tienes que tener mucho cuidado...

y hacer todo lo que te diga".

(Música instrumental de tensión)

Dile a tu madre que hace bien en considerar mi oferta.

El dinero es lo único que aleja las desgracias.

Mi padre dice que haré lo que me pida.

En este negocio, es importante no perder los nervios.

Los nervios traicionan.

Defender lo que he conseguido...

requiere un sacrificio.

A ti no te van a perder los nervios, ¿verdad?

(TV) "¡Un aplauso!".

"¡Bien!".

(Aplausos)

Bueno, yo me voy ya.

Palomita, hija, apaga la tele y vete a la cama, que ya es tarde.

Buenas noches.

Buenas noches.

(Puerta cerrándose)

Vasile,

no se te vaya a olvidar tirar la basura antes de acostarte, ¿eh?

Vale.

(Puerta cerrándose)

(Tictac)

(SUSPIRA)

(Ladridos)

¿Qué pasa?

¿Qué pensabas,

que por ser rumano no ibas a tener despedida de soltero?

Venga, baja, que aquí no acaba la sorpresa.

Trae la basura.

(RIENDO) Toma.

-(CANTA FLAMENCO)

Venga, vístete, que te vamos a dar tu última vuelta al ruedo.

¡Toma! -¡Vamos, maestro!

¿Qué empezamos, por Casa Paco?

Venga. Venga, vámonos.

Vamos. ¡Vamos!

Venga. -¡Olé!

(Risas)

(Música instrumental suave)

Va, dale.

(Golpean la puerta)

(Golpean la puerta)

¿Quién es?

¡Venga, mamá, abre!

Así que soy tu primo.

Dime la verdad,

¿qué hacías a esta hora por aquí?

Recogiendo.

¿A quién quieres engañar?

Si ya has terminado, vamos.

Es tarde.

(SUSPIRA)

(Música instrumental de intriga)

(Risas)

(Risas)

¿Qué haces aquí?

Me has mentido.

No ha venido.

¡No ha venido!

¿Has hecho lo que te dije?

¿Lo has hecho?

¡No ha venido!

¡No ha venido!

¡No! ¡Chist, chist, chist!

Contéstame. ¡Ah!

Contéstame. ¡Ah!

¿Has hecho lo que te dije?

¡Contéstame!

Ya.

Ya.

Ya.

(Campanadas)

(Pasos)

Señor,

no puedo casar.

Yo pensar en Dios,

él decir que yo casado con él.

Anda, anda,

que para servir a Dios, nuestro padre,

no hace falta ser cura,

pero para agradecerle a tu padre la tierra,

este, que te ha dado un trabajo,

una cama, una mujer, que es una santa,

eso, eso sí que es cumplir como un cristiano.

Sí, señor, pero... Mira, Vasile,

yo ya sé que mi hija no es ningún caramelito,

pero te voy a decir una cosa,

esa ha salido a su madre, que en paz descanse,

que al principio les puede la timidez, pero luego...

No, no, no, no, no es eso, no así, señor.

Verdad, para mí que...

Yo no querer.

Si yo lo entiendo, ¿eh?

Para qué nos vamos a engañar, muy fina no me ha salido,

pero digamos el Evangelio,

ella es fea,

tú eres pobre y yo...

oye, pues yo mis dineros tengo

y Dios me libre de obligarte,

que yo no soy de los que fuerzan estas cosas.

¿No, señor?

No, pero he vivido lo mío y tengo mucha trastienda con las mujeres

y sé que cuando una mujer te llena el buche día a día,

al final, se la ve bonica...

y si es fea,

más en paz vive el hombre.

Venga, que estás estupendo. Vámonos, que ya es la hora.

Venga, vamos.

(Ladridos)

(Música instrumental de tensión)

(Puerta cerrándose)

¡Chist, chist, chist, chist!

¿Adónde vas, pajarito?

Que me he dejado las llaves de... de la caja en el piso.

¡Ah, chist!

¿Y nuestro dinero?

¿Dónde te lo has dejado?

En unas horas, tendréis vuestro dinero.

Más te vale.

Anda.

(Puerta)

(TV) "Bueno, vamos a ello, como siempre, veamos...".

¡Adela!

"¿Sigues tirando o te plantas?". ¡Adela!

-"Sigo tirando". -"Seguimos tirando".

¿Qué pasa?

Nada, no preguntes, corre.

¡Corre!

¡Corre!

¡Corre!

¡Arriba! ¡Sube, sube!

¡Sube!

¡Sube!

¡Corre!

¡Corre, corre!

¡Corre!

¡Sube, sube!

¡Ah!

Ayúdame. ¡Vamos!

¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

(Ladridos)

(LLORA)

(ATEMORIZADA) No.

No, no, no, no.

que no.

¡No!

¡Ah!

(LLORA)

¡Salta! No.

¡Salta, ma!

No puedo. ¡Ma, sí puedes!

¡Mamá! (LLORANDO) No puedo, no puedo.

¡Salta!

¡Salta!

Ah...

(LLORANDO) Salta.

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

¡Ma! (LLORA)

Esa es mi bata.

¡Mi bata!

¡A la ladrona!

¡Mi bata!

¡A la ladrona, a esa!

¡A la ladrona!

-¡Vamos, corre!

¿Qué haces?

¡Eh!

(Vehículo acercándose)

¡Ah!

¡Por la otra calle, por la otra calle!

¡Por la otra calle!

Ah...

No puedo más.

Ah...

(HABLA CON DIFICULTAD) No puedo más.

Hija...

(SUSURRA) Mamá.

Mamá, por favor. Vete tú.

Mamá.

No. Vete, vete.

No te voy a dejar aquí.

Chist. No te voy a dejar aquí.

Vete. No te dejo aquí.

Vete. No.

No. Vete.

Que no.

No te dejo aquí sola.

No. Vete.

No, ma. Vete.

Vete.

¡Vete! ¡Ah!

(LLORA)

¡Están aquí, corre, corre!

(Trinos)

Ah...

(Pasos acercándose)

(Música instrumental melancólica)

(Graznidos)

(Bullicio)

¿No es ese tu yerno?

¡Vasile!

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

(Música instrumental triste)

Concha, ¿qué te han hecho?

Concha, ¿quién ha sido?

Concha, escúchame.

Ahora no, ahora no, ahora no.

Escúchame.

(HABLA CON DIFICULTAD) Rosa,

perdóname.

Perdóname.

La niña...

La niña...

Mi niña...

Mi niña...

(LLORANDO) Concha.

(LLORA)

Concha.

Concha.

(Timbre)

(Timbre)

Adela.

¡Adela!

(LLORA)

(Llanto)

Antoñito.

Antoñito, ¿qué haces?

¿Por qué no quieren escapar?

¿Por qué no se escapa?

¡Les abro y no quieren escapar!

No quieren escapar.

No quieren escapar.

No es que no quieran,

es que no pueden.

No pueden escapar.

No pueden escapar.

(Música de acordeón)

(Trinos)

(Trinos)

(Televisión encendida)

Palomita, ¿cómo ha ido eso, hija?

Bien.

¡Ay!

(TV) "Decir sí ya no está de moda,

cada vez menos gente interesada

en decir sí en el altar o ante un juez

mientras aumentan las parejas

que deciden poner fin a su relación".

"En nuestro país,

el número de matrimonios ha caído en un 56 %".

Anda, come, que la sopa fría no vale nada.

(Trinos)

(Trinos)

(Trinos)

(Sirena)

(Música de guitarra)

# Si lo que me diste era mentira,

# ¿a quién he dado mi vida?

# Dime de una vez qué es lo que quieres.

# Te di mi suerte y mi muerte,

# mi vida yo te di.

# Te di mi suerte y mi muerte,

# mi vida yo te di.

# Ay, amor, que me fatigas

# y desdibujas mi camino.

# Una traición deliberada soy.

# Una mentira sostenida,

# cansada de tanto vivir,

# de tanto vivir.

# Te di mi alma, te di mi calma.

# Te di mi alma, te di mi calma.

# Mi vida yo te di.

# Mi vida yo...

# te di. #

Somos cine - Jaulas - Ver ahora

En un poblado andaluz que se ha quedado anclado en el tiempo, Concha y su hija Adela sueñan con una vida mejor. Harta del ambiente opresivo y de un marido cruel, Concha decide arriesgarlo todo y escapa con su hija a la ciudad. Su huida se convertirá en una aventura en la que lucharán por escapar de las jaulas que siempre han sido sus vidas. Dirigida por Nicolás Pacheco, este genial film consiguió el premio de sección oficial en el festival de Valladolid de 2018. Mira más sobre este largometraje en nuestra web.

Invencible – Unbroken (2014)

Reparto: Jack O'Connell, Domhnall Gleeson, Garrett Hedlund
Directora: Angelina Jolie

Contenido disponible hasta el 6 de agosto

No recomendado para menores de 12 años Cine - Invencible (Unbroken) - Ver ahora
Transcripción completa

Ahí lo tenemos.

(RADIO) "A 8000 pies".

"Preparaos, chicos".

-"¿Lo tienes, Zamp?".

Afirmativo.

Te invito si das en el blanco.

No pienso ir contigo, guaperas.

Las embobas a todas.

(Silbido)

Sacad la cámara.

Voy a soltar las luces de Navidad.

Piloto a bombardero, el avión es suyo.

Bombardero a piloto, recibido.

Bombardero, abriendo compuertas de bombas.

¡Compuertas abiertas!

¡Mierda de antiaéreos!

¡Eh, cuidado!

¡Venga!

¡Vamos, Zamp!

Ya te tengo.

¡Bombas fuera!

Bombardero a piloto, es suyo. "Recibido".

De acuerdo.

Vamos allá.

¡Yuju! ¡Yuju!

Sí.

Igualito que en Navidad.

Las compuertas están atascadas.

¡Oh, oh!

Caza enemigo a nuestra altura.

"Recibido" ¡Mierda!

-"Chicos, cazad sus posiciones".

"Hay que cerrar la compuerta". Recibido.

¡Dale, dales, dales, Mitchell!

¡Uno por arriba, a las nueve!

¡Otro a las tres!

¡Cárgatelos, Mitchell!

(Disparos)

¡Otro a las cinco!

(Disparos)

(MITCHELL GRITA)

¡Viene uno por la otra puerta!

(Disparos)

¡Abajo, vienen por abajo!

(Disparos)

¡Brooks, por debajo! ¡Va hacia tu lado!

(Disparos)

¡Glassman! ¡Glassman!

¡Un reparado, Mac!

(Disparos)

¡Por abajo, por abajo, vienen por abajo!

-¡Oh!

-¡Entendido! ¡Vale, vale!

Ya sé que duele. Deja que te mire.

¡Joder!

(GIME)

Sé que te duele. Tienes que aguantar, ¿vale?

Pero mírate.

Sigues siendo guapo.

(GIME) Me das asco.

¡Joder!

¡Sí!

Tranquilo. ¡Louis!

Te pondrás bien.

Quiero ir a casa. Irás a casa, Harry.

Piensa en volver a casa, ¿vale?

-¡Arriba la grupa, arriba la grupa!

(Grito)

(Grito)

¡Jodido japo!

(Disparos)

-¡Louis!

¡Lambert!

Ten, coge esto, toma.

Cógelo.

Tranquilo, cógelo. -¡Arriba!

-Arranca la puerta.

Pillsbury.

-"Buen trabajo, chicos".

Han destrozado la parte trasera.

Falla el sistema hidráulico, pero volamos.

Estamos sin "flaps", Phil. No tenemos frenos.

¿A cuánto está la base?

No sé, a cinco horas, si es que llegamos.

La pista no llega a 2000 metros y, sin frenos, necesitaremos 3000.

(HOMBRE) Dios creó dos grandes luces:

la luz mayor para que reinase en el día...

y la luz menor para que reinase en la noche.

Estas dos cosas,

luz y oscuridad,

día y noche,

están siempre separadas.

Dios creó a cada una en su lugar.

No creó una lucha entre ellas. -"Ascolta".

Él dijo: "Yo he creado esas dos cosas".

"Vosotros debéis superar la noche".

"No luchéis contra ella".

"Ascolta te l'ho detto".

-Pues Dios dijo: "La noche también es mía".

Y nos envió a su hijo Jesús no para luchar...

ni para combatir los pecados del hombre,

sino para perdonarlos.

Perdonad el pecado.

Sonreíd al pecador.

Aceptad la oscuridad.

Superad siempre la noche.

Amad a vuestro enemigo.

(Ladridos)

¡Zamperini!

¡Eh!

(CHICO) Por aquí, huele a ajo.

-¿Qué haces, espagueti?

-¿Por qué no os volvéis a Italia tú y tu familia, comepasta?

Levantadlo. -Arriba.

¡Eh! -¡Quitádmelo!

-Quédate en el suelo, espagueti de mierda.

¡Eh, eh, eh! -¡Sujetadlo, joder!

-¡Eh! -¡Mierda!

-Soltadlo. Vámonos. -Corre.

Si aún no estás en el reformatorio

es por el respeto que les tenemos a tus padres.

Toda la ciudad quiere que te encierren.

Lo siento. Se estaba peleando otra vez.

(HABLA EN ITALIANO)

Ah, y tenía esto.

Ha pintado la botella. Es alcohol.

(Murmullos en italiano)

(REZA EN ITALIANO)

(Silbato)

(CHICA) ¿De verdad? -Sí, eso me dijo.

-Qué gracioso.

-¿Los chicos también van? -Se divertirán.

-Es muy divertido. -No sé si ir.

-Te vas a arrepentir.

-¿Qué hacéis mañana?

(Voces indistintas)

(Pasos de carrera)

-¡Más rápido! -¡Jimmy!

-¡Vamos, vamos!

¡Vas a llegar!

-¡Corre, vas a ganar! -¡Corre!

-¡Vamos! -¡Eso es, sigue!

-¡Venga! -¿Hay alguien ahí?

¿Quién anda ahí?

"Correr es de tontos".

¿Y tú cuándo has sido listo?

Venga, más rápido.

¿Por qué? No me persigue nadie.

Te persigo yo.

No puedo hacerlo, Pete. No soy como tú.

No soy nada, así que déjame seguir así.

¿De qué estás hablando?

No valgo para el atletismo.

No sé por qué te empeñas... Sí que vales.

Quien lucha sin descanso triunfa.

¿Qué?

Quien lucha sin descanso triunfa.

Si te entrenas, si te esfuerzas más que todos los demás, ganarás

y serás el mejor, pero,

si sigues así, acabarás siendo un vagabundo.

Puedes hacerlo, Lou.

Solo debes creer en ti.

Yo no creo en mí.

Yo sí.

Venga.

"Andiamo".

"Forza!".

"Va bene".

(Disparo)

(MUJER) ¿Está sacando buenas notas?

-¿Tú también? Intenta hacer el pastel ese.

-Vamos a verlo.

-Sí.

(PETE) ¡Vamos,

espagueti de mierda!

(Voces de ánimo)

(Silbidos)

(MUJER) ¡Es el mejor!

-¡Vas a ganar!

-¡Vamos, Louis!

(Gritos de entusiasmo)

(ALTAVOZ) "Qué corredor. Va como una flecha".

"Lo llaman el Tornado de Torrance".

-¡Venga! -¡Louis!

(Aplausos y gritos de ánimo)

(Campanilla)

-"Parece que Zamperini no toca el suelo con los pies cuando corre".

-¡Vamos, Louis, corre!

(Campanilla)

-¡Venga, ahora!

-Corre. -Bravo, bravo.

¡Louis, venga! -¡Venga!

¡Venga, Louis!

-¡Vamos, vamos! -"Dai, dai, dai!".

¡Vamos, vamos, vamos!

-"El Tornado de Torrance ha pulverizado la milla

en 4 minutos 21,3 segundos".

"Zamperini se ha convertido en el estudiante más rápido

de la historia del país y va camino de los Juegos Olímpicos".

¿Para qué voy a ir? No ganarás.

Sí, ya lo sé.

Es igual. Ya ganaré... en los próximos Juegos Olímpicos.

En estos, voy a entrenarme. -¡A por el oro!

En Tokio. En Tokio.

-Demuéstrales que eres el mejor.

-Eres listo. -Tendrás una fiesta.

-Cuídate mucho, ¿eh? -¡Trae la medalla de oro!

-Diviértete un poco. -Estamos contigo.

-Y saluda a las alemanas por mí.

No lo dudes. -¡Vamos, campeón!

-Ven aquí.

Gracias, Pete...,

-¡Todos te apoyamos, Louis! ...por todo.

(Voces indistintas)

(Silbato del tren)

-Sube.

-¡Vamos, Louis!

-¡Louis!

Una vida de gloria...

bien vale un momento de dolor.

¡No lo olvides!

Tren desplegado.

Bien. Bajando.

¡Vamos muy rápido! ¡Nos saldremos!

¡Por poco!

Mucha velocidad.

(GIME) ¡Vamos!

¡No, no, no, no!

Vale.

¡Por un pinchazo!

(Grito de júbilo)

(GIME)

-Gracias, Dios mío.

¿Ahora rezas?

Antes estaba ocupado.

Mi madre reza algunas veces.

Sí, hay mucha gente que lo hace.

¿Dios te responde?

Sí. ¿Qué?

Que mi bombardero es un idiota.

¿En serio? Sí.

(HOMBRE) ¿Preparado, colega?

¡Ya!

-¡Eso es! -¡Vamos, venga!

(Claxon)

-¡Eso es!

-¡Sí! -¡Bien, Louis!

-¡Dale duro!

-¡Vamos, Louis!

Sigue así.

Ahora esprinta.

¡Eh, para!

¿Ya?

¿Eh?

¡Toma ya!

4,12. Te estás acercando.

En la cama, no seas tan rápido.

¡Qué bueno!

(Claxon)

¡Muy bien! ¡Así se corre!

-¡Eres un fiera, Zamperini!

-Se acabó la fiesta. ¿Eh?

Tenemos una misión. ¿Qué?

No es de combate, es de rescate.

El B24 que iba a Cantón no ha llegado, así que...

Parece que cayó al agua.

Hay mucha agua.

Sí. Eh... Y tenemos nueva tripulación.

¿Y avión nuevo?

Es como estar en el salón y pretender que vuele la casa entera.

Le han quitado piezas para otros aviones.

Suerte que tiene motor.

El teniente asegura que sí vuela.

"Está certificado", dice.

Sí, por una vieja ciega.

Solo agua.

(RADIO) "Solo agua".

Mitchell. ¿Sí?

Te toca.

Un pato... que entra caminando en un bar.

O pateando si preferís.

El caso es que entra en el bar... Ajá.

...y le dice al camarero:

"Eh, ponme un licor de menta".

(Explosión)

Vamos a ver, si uno está inutilizado,

los otros consumen más. Hay que estabilizarlo.

Eh... Esto...

Oye, tú.

¿Cómo se llama? No lo sé.

Eh, ingeniero, ¿puedes venir a estabilizar el motor?

¿Qué ocurre?

Copiloto llamando a base.

Falta un motor. -El izquierdo.

-Problemas. Hace falta el derecho.

Es lo que da. Hace falta más en el derecho.

Es todo lo que da.

¡Mierda! Los dos izquierdos inutilizados.

No tenemos más en el derecho. Vale.

Eh, Phil. ¿Qué?

Vamos a...

Vamos a estrellarnos.

Artillero preparando equipos de supervivencia.

-Asegurad las ametralladoras.

¿Quién está en las balsas? Glassman.

Llamada de auxilio.

-No podemos.

-¿Habéis preparado las balsas? -Sí.

Las tengo.

-¡Mayday, mayday, mayday!

¡Aquí Green Hornet! ¡Caemos al agua!

¡Mayday, mayday, mayday!

Vale.

¡Preparaos para el impacto!

¡Impacto!

(Gritos de entusiasmo)

(Música épica)

(Aplausos)

(Gritos de entusiasmo)

(RADIO) "Con sus dotes atléticas,

el estadounidense negro Jessie Owens ha ganado cuatro oros,

en los 100 y 200 metros, en salto de longitud

y en los 400 metros de relevos".

"A continuación, los 5000 metros lisos

con el plusmarquista Don Lash liderando el equipo de EE. UU.

y con la nueva promesa Louis Zamperini".

"Fertig".

-"Se han formado tres grupos de corredores

con el americano Don Lash

y los fineses Salminen y Hbckert liderando".

"Estos son los favoritos en esta prueba de larga distancia".

"En el segundo grupo, tenemos al estadounidense Louis Zamperini".

"Los fineses Hbckert, Lehtinen y Salminen

marcan el ritmo y no lo bajan".

"Zamperini también pierde fuelle y queda rezagado".

"Che succede?".

-"Octava vuelta y los fineses siguen a la cabeza

con Salminen en primer lugar".

-Vamos, Louis.

"Vamos, Louis".

-"Y comienza la última vuelta. Los fineses controlan la carrera".

"No parece que Don Lash se traiga la medalla a Estados Unidos".

"Parece que hay movimiento en las últimas posiciones".

"¡Sí, se trata de Zamperini,

que adelanta al noruego Rolf Hansen!".

-"Che succede?". -"Tutto bene".

-"Se ha estado reservando. Está ganando mucho terreno".

(Gritos de entusiasmo)

"Hbckert y Lehtinen llegarán primero, pero miren a Zamperini".

"Tiene el ojo puesto en Lash". -"Che succede?".

"Parece que el gran Don Lash no va a ser el primer estadounidense".

"Es el estudiante Zamperini quien deja atrás a los plusmarquistas".

"No he visto nada igual. ¡No he visto nada igual!".

"El récord de la última vuelta estaba en 69,2 segundos".

"Zamperini lo acaba de hacer en 56".

"Pasará una buena temporada hasta que alguien vuelva a batirlo".

Vamos, Phil, tranquilo. Muy bien.

Vale.

A la de tres. ¡Dos y tres!

Vale, vale.

Cuidado. Tranquilo, voy a atarla.

Ya está.

Glassman no ha sobrevivido.

Cup tampoco.

Oye, no lo pienses, Mac.

Vamos a morir.

Claro que no, Mac.

No saben dónde estamos.

Pero nos encontrarán.

No nos van a ver.

Cállate de una vez.

Cállate, Mac.

Vamos a morir aquí.

Que te calles ya, Mac.

Eh, Mac, chocolate.

Una onza por la noche y otra por la mañana.

¿Vale?

Mac,

dos sorbos al día, ¿eh?

Nos tiene que durar.

Bien.

Zamp.

Zamp. Sí, sí.

Dime, Phil.

Me alegra que tú estés aquí.

Sí, yo también me alegro.

(Música de Alexandre Desplat)

(Golpe)

¿Qué ha sido eso?

(Golpe)

(Avión acercándose)

¡Mac, Mac, Mac, Mac!

¡Coge el tinte, Mac, el tinte! ¡Vale, voy!

¡Eh! ¡Eh!

¡Estamos aquí!

¡Vuelve!

¡Vuelve!

¿Qué has hecho, Mac?

¿Eh?

Ya no importa. ¿No importa?

¿Que no importa?

¡Que no importa!

(GRUÑE)

(Graznido)

¡Agárrala, Mac!

Creo que no voy a poder.

Hay que intentarlo.

Había que intentarlo.

¡Oh!

¿Sabéis qué?

Los peces quizá no sean tan remilgados.

Eh, mirad.

¿Qué? Ha picado uno.

¿Sí?

¡Sí, sí, sí! ¡Sí, sí!

¡Muy bien, Phil! ¡Sí!

Ten, ten, ten.

¡Mierda!

Vale.

Me he hecho daño. Vale.

Ven, Mac.

Ven.

A ver.

"Buon appetito".

¡Mmm!

¿Está bueno? ¡Oh!

¡Oh! ¡Oh!

Los japoneses se lo comen así, crudo.

Para mí, no es comida hasta que no se cocina.

Un poco de limón,

ajito...

Cuando volvamos, os llevaré a probar la comida de mi madre.

¿Os acordáis de aquella historia de "Life"?

La de Eddie Rickenbacker.

Se quedaron sin combustible sobrevolando el Pacífico.

Estuvieron a la deriva 24 días.

Ah.

24 días.

Y sobrevivieron, ¿verdad? Sí.

La mayoría, desquiciados,

pero lo lograron.

Tenemos que hablar,

mantener la mente activa.

¿Sabéis lo que os va a encantar?

Los ñoquis de mi madre.

¡Italianos! Nadie...

(RÍE)

(ACENTO ITALIANO) Nadie los hace como ella.

(RÍE)

Son como nubes...

de ligeros.

Primero,

la masa la hace con una finísima harina.

Tan fina que parece polvo de talco.

Y luego coge como 12 huevos.

(IMITA UN HUEVO CASCADO)

Y los bate, Mac.

(IMITA HUEVOS BATIÉNDOSE)

Bien batidos.

Y los echa por encima.

(Música de Alexandre Desplat)

# Guíame, Señor.

# La noche es oscura

# y estoy lejos de casa.

# Guíame, Señor. #

¿Crees que Dios hizo las estrellas, Phil?

Sí, claro.

Así que tú crees que esto es parte de un plan.

¿Por qué sobrevivimos y los otros no?

¿Por qué estamos aquí?

Este es el plan.

Continúa viviendo lo mejor que puedas,

intentando divertirte de vez en cuando también,

porque un día se acabará.

Te despertarás...

y habrá... un ángel...

sentado en el borde de tu cama.

Y el ángel te dirá:

"Venga,

puedes preguntarme... esas tonterías que te inquietan".

"Tengo todas las respuestas".

¿En eso es en lo que crees?

Sí,

en eso es en lo que creo.

Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre.

Si me libras de esta,

si contestas a mis plegarias..., Hágase tu voluntad...

...te dedicaré mi vida entera. Danos el pan de cada día

y perdona nuestra deudas

como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Cumpliré tu voluntad. No nos dejes caer en la tentación

y líbranos del mal. Amén.

Por favor.

(Trueno)

(Trueno)

(Goteo)

Mac.

Aquí vienen.

Voy, voy. Vale, vale.

¿Lo tienes?

Vale.

Joder.

¡Oh!

Es solo un rasguño.

¿Cómo está? Apesta, pero...

la venda es lo que huele,

no tú.

Batimos el récord de Rickenbacker hace...

cuatro días.

¿Llevas la cuenta?

Sí.

(RÍE)

(Avión en la distancia)

¡Oh!

(SUSURRA) Eh, eh.

(SUSURRA) Eh, eh.

Eh, eh.

Eh.

Eh.

¡Dios!

¡Dios mío!

Eh.

Eh.

(Disparos)

Venga.

Venga.

Otra vez vuelven. Al agua.

¡Vamos!

(Disparos)

Mac. Sigo aquí.

Sigo vivo. Phil.

Si los japos tienen tan mala puntería, quizá ganemos la guerra.

¡Mierda!

Phil.

Ten.

Mac.

¿No te ha sorprendido que Mac lo atacara?

Se ha tirado por ese puto bicho como un bombardero...

y los tiburones se han cagado.

Te ha salvado el pellejo.

Liga del 37.

Máximo anotador en béisbol.

El... El...

El de Detroit.

Gehringer.

Eh, Mac, tienes que jugar.

Mac.

(RESPIRA CON DIFICULTAD) Mac.

(SUSURRA) Sigo aquí.

Sigo.

¿Qué vas a hacer para desayunar, Zamp?

Lo que quieras.

Los ñoquis de tu madre.

¿Ñoquis para desayunar?

¿Por qué no?

¿Me voy a morir?

Tal vez, Mac.

¿Esta noche?

Tal vez.

Sí, señor,

esta noche.

Cuando la mezcla está hecha,

hay que extenderla...

añadiendo la harina...

y evitando los grumos...

hasta que quede bien amasada.

(Música de Alexandre Desplat)

Phil.

¿Eh?

Tengo buenas noticias...

y malas noticias.

(GIME)

(Voz en japonés)

(Gemidos)

¿Phil?

(Canto de cigarras)

¿Zamp?

¿Estás bien?

(DUDA)

Es raro estar en tierra firme.

Raro.

Sí.

(Chirrido)

(Voz en japonés)

(Golpe y gemido)

(Gemidos)

(Gemidos)

(Golpe y gemido)

(Golpe y gemidos)

¡Vale ya! ¡Basta!

(Golpe y gemido)

Ya basta.

(Gemido y voz en japonés)

Por favor, basta.

(Canto de grillos)

(Pasos acercándose)

(HABLA EN JAPONÉS)

El coronel quiere saber el despliegue de tropas en Hawái.

No lo sé.

¡Más alto!

Yo no lo sé.

He estado a la deriva desde...

(EL CORONEL HABLA EN JAPONÉS)

-¿Eres tú?

¿Eres un atleta olímpico famoso?

¿En qué parte del avión B24E se encuentra el radar?

Teníamos el anterior, clase D.

¿Eres bombardero? Sí.

(HABLA EN JAPONÉS)

¿Qué pasó con los soldados de la isla Makin?

¿El visor Norden cómo se maneja?

Girando los botones. ¿Qué pasó con los soldados?

El visor, dibújalo.

Fueron decapitados.

(GRITA)

(Gritos en japonés)

(HABLA EN JAPONÉS)

(HABLA EN JAPONÉS)

Quitaos la ropa.

De rodillas.

De rodillas.

¡De rodillas!

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

(Voces en japonés)

¡No, no! ¡No, no! ¡Phil!

¡Phil! ¡No!

¡Phil!

(HOMBRE) Esto es Tokio, ¿no?

Supongo.

Iba a correr aquí en los Juegos Olímpicos,

antes de que los cancelaran.

Ah, ¿sí?

Siempre quise venir a Tokio.

-Cuidado con lo que deseas, amigo.

Soldado. Soldado.

Oficial.

Soldado.

Oficial.

(Grito en japonés)

Buenas tardes,

antiguos prisioneros.

A los nuevos, bienvenidos.

Estáis en Omori,

un campo de prisioneros.

Yo soy el cabo Watanabe.

Vosotros sois...

enemigos... de Japón.

Y se os tratará...

como a tales.

Mírame.

Mírame a los ojos.

¡Mírame!

(GIME)

No me mires.

No me mires.

Nuevos prisioneros,

no podéis romper filas.

Os quedaréis en cuarentena.

No queremos enfermedades...

en los barracones.

(Grito en japonés)

Hola, chicos. -Señor.

Tom Miller, comandante del barracón.

Os asignaré vuestros catres, ¿de acuerdo?

Tú, arriba.

¿305?

Te toca junto a la ballena durmiente.

Todo tuyo.

307, tú aquí.

¿Tú eres?

Frank Tinker.

Tinker, tú arriba.

Has conocido al Pájaro.

¿Por qué le llamáis el Pájaro?

Porque nos escucha.

Y si oyera cómo nos gustaría llamarle,

nos mataría.

-Al parecer, es de buena familia.

Quería ser oficial y esperaba serlo,

pero se lo negaron...

y él no se lo tomó muy bien.

Claro, que ese hecho no explica su conducta imprevisible.

Comandante Fitzgerald.

Zamperini, señor.

Querían información.

-No la consiguieron, ¿verdad?

En absoluto.

Descansa un poco.

Sí, sí.

(Grito en japonés)

(Grito en japonés)

(Grito en japonés)

Enfermería, derecha.

Rompan filas.

Oficiales,

derecha.

Rompan filas.

(HOMBRE HABLA EN JAPONÉS)

(TODOS HABLAN EN JAPONÉS)

(HABLA EN JAPONÉS)

Hay mucho talento...

en el campo de Omori.

Tenemos un cantante de ópera.

¿Quién es el cantante?

También... tenemos un chef...

de Sídney, Australia.

Y...

tenemos un atleta olímpico.

¿Quién es el atleta olímpico?

¿Quién es el atleta olímpico?

(Voces de ánimo en japonés)

No te levantes.

Has fracasado.

No eres nada.

(Golpe)

(GIME)

(GIME)

(Voces indistintas)

(Hombre silbando una melodía)

(HOMBRE) Chist.

Señor.

Lo está copiando para devolverlo

antes de que los japos se den cuenta.

Ha cartografiado toda la guerra.

Hemos invadido las islas Marshall.

Estados Unidos ha invadido las islas Marshall.

Los aliados ganan terreno.

(HABLA EN JAPONÉS)

(HABLAN EN JAPONÉS)

¿Sabes? Te juro que...

Déjalo.

Para toda el hambre que pasamos, cagamos cantidad.

Anda, mira.

Creo que esta es mía.

(HABLA EN JAPONÉS)

¿Te gusta Saipán?

(Golpe)

Voy a matarlo.

Te pegarán un tiro.

Me importa una mierda que me maten.

Así no se les vence.

Se les vence sobreviviendo hasta que acabe la guerra.

Esa es la forma.

Será nuestra venganza.

"Quien lucha sin descanso triunfa".

Exacto.

Mi hermano Pete decía que yo era capaz de lograr cualquier cosa.

Creía que era mejor de lo que soy.

¿Acaso no lo eres?

(Explosiones)

Nos estamos acercando.

(HABLA EN JAPONÉS)

¿Por qué me obligas a pegarte?

(HOMBRE) Estás muerto.

En América dicen:

"Zamperini ha muerto".

Le han dicho a tu familia que tú has muerto en la guerra.

Radio NBC ha dicho:

"Famoso corredor olímpico,

Zamperini,

ha muerto".

-¿Quieres decir a tu familia que tú no muerto?

Estos caballeros...

son de Radio Tokio.

Nuestro programa se emite en el mundo entero.

Su nombre es "El cartero llama".

Hola, madre.

Te llama tu hijo.

Madre, yo te quiero.

Estoy vivo y bien.

(HABLA EN JAPONÉS)

Solo diré lo que yo quiera.

Por supuesto.

Hola, América.

"Ikimasu".

Esto es "El cartero llama".

Hoy, el cartero llama a la señora Louise Zamperini,

de Terrance, California.

Louis Zamperini no está desaparecido ni está muerto,

como les comunicó erróneamente su Gobierno.

Está sano y salvo con nosotros.

Así que siga escuchando, señora Zamperini, y no nos lo agradezca.

El placer siempre será nuestro.

Hola, madre, hola, padres, hermanos y amigos.

Os habla vuestro Louis...

y es la primera vez en dos años que oiréis mi voz.

"No me han herido. Me encuentro bien".

Ahora estoy preso en un campo de concentración de Tokio

y me tratan todo lo bien que se puede esperar en guerra.

"Espero que Pete todavía pueda ir a visitaros

todas las semanas desde San Diego".

Papá,

ten mis armas en buen estado para ir de caza cuando vuelva a casa...

y caza algún conejo para acompañar los ñoquis de mamá.

Os deseo una feliz Navidad y un próspero año nuevo.

Con cariño, vuestro hijo Louis.

(Voces en japonés)

Lo has hecho bien, muy bien.

Podrás hacerlo otra vez.

No puedo decir esto.

-¿Por qué no? Porque no es cierto.

Lo que pone sobre mi país no lo diré.

Ellos sí.

Americanos, como tú.

-Ellos viven aquí...

y muy cómodos.

Buena comida.

-La comida es estupenda.

¿Quieres volver al campo?

Pues vuelve a hablar.

Tú eres como yo.

Ambos somos fuertes.

Lo vi en tus ojos...

el primer día...

y pensé:

"Este hombre...

será mi amigo".

Pero...

eres enemigo de Japón.

Tú no obedeces.

Tú no haces lo que se te ordena.

Es necesario mostrar respeto.

Sin respeto,

no hay orden.

Este hombre debe aprender a respetar.

Todos los prisioneros le enseñarán la lección.

Cada prisionero...

le pegará a este hombre un puñetazo en la cara.

(GRITA EN JAPONÉS)

Señor,

no podemos hacerlo.

(HABLA EN JAPONÉS)

(GIME) (GRITA EN JAPONÉS)

Venga.

Deme, señor, vamos.

Acabemos ya.

Pégale en la cara.

(TOSE)

Vamos.

Vamos. ¡Pégale!

¡Siguiente!

Vamos, venga.

Vamos, vamos, vamos.

¡Siguiente!

Venga, vamos, señor.

Vamos.

¡Dale fuerte!

¡Vamos, pégame!

¡Siguiente!

Vamos, Tinker, dame fuerte, pégame.

(GIME) ¡Siguiente!

Vamos.

(Puñetazo)

¡Siguiente!

(GIME) ¡Dale fuerte!

¡Siguiente!

(GIME)

(GIME)

(HABLA EN JAPONÉS)

(GIME)

¡Más fuerte!

(Puñetazo)

¡Siguiente!

(Puñetazo)

¡Siguiente!

Siguiente.

(HABLA EN JAPONÉS)

(Gritos en japonés)

(Risas)

¡Cenicienta! ¡Cenicienta!

Eh, Cenicienta.

¿Dónde está esa alimaña rastrera?

¿Tú la has visto, hijo?

¡Ah, ahí estás, holgazana!

¿Cómo voy a prepararme para el baile

si te quedas ahí de pie como un pasmarote?

-Es tan inútil como nuestros ejercicios de danza matinales.

(Risas)

Arréglame el vestido

para ver si se fija en mí el apuesto príncipe Hillenbrand.

En ti no se fijaría un príncipe ni cayéndose en tu regazo.

Ceni, arréglame el pelo.

Eh.

-Arréglame el vestido.

-Arréglame el pelo. -¡Vestido!

-¡Pelo, pelo, pelo, pelo!

-¿Te has quedado turulata?

(Risas)

-¡Estoy harta!

Todo el día, me pedís cosas imposibles

sin darme de comer ni dejarme descansar.

Vivo enjaulada como un conejo. Ya no puedo más.

Tengo buenas noticias.

-Soy yo, hijita, el hada madrina del bosque.

Ya me han ascendido. Es la buena noticia.

-Le hago algo para que entre en calor.

-No, no. La mala es...

Estás todo el día trabajando como una esclava.

...que debo despedirme de mis amigos.

Te concederé cualquier cosa que desees.

-¿Cualquier cosa? -Claro, mi amor.

(Risas y aplausos)

Me voy de Omori mañana.

-Lo que más deseo es ir al baile,

pero supongo que eso es imposible.

(TODOS) ¡Oh!

-En esta vida, no hay nada imposible, Ceni.

Mientras no pierdas la esperanza,

podrás conseguir cualquier cosa.

¡Cáspita! (TODOS SILBAN)

No temas, niña querida.

Yo soy tu hada madrina.

Puedes felicitarme. Eres valiente,

decidida y tienes buen corazón.

Tú podrás ir al baile.

(Risas)

Vamos, chicos, necesito que me echéis una mano, venga. ¡Oh!

(Aplausos)

¡Por todos los cielos, chicos, quién lo diría!

¡Hay una puñetera carroza aquí debajo!

Venga, Ceni, vete ya.

Ahora se va...

y ya está.

(Puerta cerrándose)

(HOMBRE) Bueno, ahí van mis cuatro reyes.

¿Qué os parece?

-¡Oh!

El barón ha perdido, Tinker.

-¿No me digas? -Hoy tenemos azúcar.

(Voz indistinta)

-¿Cuánto has palmado? -Me duele.

-No he echado la cuenta.

(Voces indistintas)

(Alarma antiaérea)

(Voces en japonés)

(Explosión)

(Explosión)

(Explosión)

(Explosión)

(Explosión)

¿Lo tienes, Miller? -Otro cubo.

(Explosión)

¿Ahora ayudamos a los japos?

Por mí, que se queme.

-Pasa el cubo.

Tíralo.

(Explosión)

(Avión acercándose)

(TINKER) ¡B29, chicos!

(Aviones acercándose)

Ya queda poco.

No os hagáis ilusiones.

Si ganan los aliados,

los japos tienen orden de matarnos.

(Explosión)

Les he oído.

(Explosión)

Si ganamos, estamos muertos.

(Aviones acercándose)

Entonces, ¿para qué tenemos que rezar?

¡Bah!

(Bomba cayendo)

¡Agachaos! ¡A cubierto!

Coge tus cosas. Nos trasladan.

¿Adónde? No lo sé.

A otro campo.

Al Ritz de Tokio,

donde no pueden encontrarnos los aliados.

El que sobreviva a este día y vuelva sano a casa

se pondrá en las puntas de los pies la mención de la fecha.

(Llanto de mujer)

(Música de Alexandre Desplat)

(HABLAN EN JAPONÉS)

(Puerta cerrándose)

(Grito en japonés)

Estáis en el campo de prisioneros de Naoetsu.

Soy el sargento... Watanabe,

vuestro oficial al mando.

Vosotros sois...

enemigos de Japón...

y se os tratará...

como a tales.

Ayudaréis a los japoneses...

trabajando en las barcazas del carbón.

Todo aquel que no trabaje...

será ejecutado.

¿Por qué no me miras a los ojos?

(HOMBRE) Vosotros dormiréis aquí.

Vosotros dos, allí.

-Esto es el fin.

Nadie sabe que estáis aquí.

Aceptad vuestro destino con resignación.

(GRITA)

(HABLA EN JAPONÉS)

(Grito en japonés)

Vuestro presidente,

Roosevelt,

ha muerto.

(TINKER) Louis.

Louis.

¿Estás bien?

(Gritos en japonés)

(HABLA EN JAPONÉS)

¡Cógelo!

¡Levántalo!

¡Levántalo!

Sobre la cabeza.

Si suelta el madero, dispárale.

Vamos, Louis.

Vamos, amigo.

Vamos, Louis.

No me mires.

No me mires.

(HABLA EN JAPONÉS)

¡No me mires!

¡No me mires!

(Música de Alexandre Desplat)

¿Qué?

(HABLA EN JAPONÉS)

(Grito en japonés)

(HABLA EN JAPONÉS)

-Prisioneros de Naoetsu,

la guerra...

ha llegado a su punto final.

(HABLA EN JAPONÉS)

-Hoy, como muestra del nuevo futuro

que aguarda a nuestras grandes naciones,

invitamos a todos los prisioneros...

a bañarse en el río Hokura.

(HABLA EN JAPONÉS)

Se acabó.

Nos matarán.

(Aviones acercándose)

-¡Son los nuestros, son los nuestros!

¡Nos han visto!

¡Se acabó, se acabó la guerra!

¡Sí!

¡Sí!

¡Louis!

-Hay de todo.

-Toma.

¿Las chicas siempre son tan guapas o hace mucho que no vemos una?

No está mal.

(Aplausos)

¡Qué alegría volver a verte! -¡Bienvenido!

-Ya estás en casa.

(Voz indistinta)

(PETE) ¡Louis!

-¡Lo has conseguido! -¡Lo has conseguido!

He vuelto.

No me lo puedo creer.

Bienvenido.

"Mamma!".

Te he echado mucho de menos.

(Música de Alexandre Desplat)

(Aplausos)

("Miracles", Coldplay)

Cine - Invencible (Unbroken) - Ver ahora

Louis Zamperini fue un joven que, tras participar en los Juegos Olímpicos de 1936, se alistó en las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos para luchar en la Segunda Guerra Mundial. Cuando el bombardero en el que combatía se estrelló en medio del Pacífico, navegó a la deriva hasta que fue capturado por los japoneses e internado en un campo de concentración.

El médico alemán – Wakolda (2013)

Reparto: Alex Brendemühl, Natalia Oreiro, Diego Peretti, Elena Roger

No recomendado para menores de 16 años Somos cine - El médico alemán (Wakolda) - ver ahora
Transcripción completa

(Risas infantiles)

(TODAS) Salto hasta el cielo, salto hasta el cielo,

doy media vuelta y salgo para afuera.

¡Ya, ya!

Soy una tijereta que se abre y se cierra,

se abre y se cierra.

Salto hasta el cielo, salto hasta el cielo,

doy media vuelta... -¡Lilith!

-...y salto para afuera.

Yo soy... soy una tijereta que se abre y se cierra,

se abre y se cierra.

Salto hasta el cielo, salto hasta el cielo,

doy media vuelta y salgo para afuera.

Yo soy... soy una tijereta que se abre y se cierra.

"La primera vez que me vio,

pensó que yo habría sido un espécimen perfecto,

de no ser por mi altura".

"En su libreta, escribió:

'Misteriosa armonía en la imperfección de sus medidas'".

Ahí va el corazón.

¿Me la devuelve?

(ACENTO ALEMÁN) Por supuesto. Es tuya.

¿Cómo se llama?

Wakolda. Wakolda.

Igual ya estás grande para andar con muñecas, ¿no?

¿Cuántos años diría que tengo?

¿9?

¿10?

Tengo 12. 12.

Perdón. No importa.

Ya me acostumbré.

¿A qué?

A ser más grande de lo que la gente cree.

(Puerta abriéndose)

Lilith, ayudame con esto. Vení acá.

(ASIENTE)

¿Van al sur? Sí. Dame.

¿Vamos en caravana?

La ruta del desierto es... Sí, 300 km de nada.

Pregunte a mi papá. Está bien.

Me pregunta si puede venir con nosotros en caravana.

Si no es molestia.

Sí, no hay problema.

Todos los extranjeros temen esta ruta.

Lo importante es no agarrarla de noche.

Si salimos ya, llegamos al atardecer.

Vamos, vamos, vamos.

El señor nos va a seguir en su auto.

Helmut Gregor. Encantado.

(HABLA EN ALEMÁN)

(Motor arrancando)

(Banda sonora original)

¿Sabías que la "Grammostola mollicoma" puede vivir 30 años?

"Son arañas longevas y las hembras mudan de piel una vez por año".

¿Qué es "mudar de piel"?

¿Qué es "mudar de piel"? -No sé, Poldo.

(SUSURRA) ¿Qué es "mudar de piel"?

Poldo, dejame dormir. Papá...

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

Vamos a tener que parar en alguna parte.

(Trueno)

(Ladridos)

(Disparo)

(Ladridos)

Quédense.

Disculpe que hayamos entrado sin pedir permiso.

Bien termine la tormenta, seguimos.

No tengo mucho para ofrecerles, pero pasen si quieren.

(Trueno)

Rápido, vamos, abajo.

¡Oh! Me parece que se murió...

del susto. No.

¿De qué se va a asustar si no pasa nada?

Dile que no tenga miedo. Aquí, la piel.

(TARAREA)

Agarrá, es carne seca.

No está muerta. ¿Ves?

Se mueve.

Está cambiando de piel, por eso está tan quieta, pero está bien.

Hay muchos insectos acá adentro. ¿Acá?

Tomá, es un regalo.

"Danke". "Danke".

Andá a buscarlo.

-¿Por qué salieron en la ruta con esta lluvia?

No estaba anunciado.

No hace falta para saber que venía la tormenta.

(Trueno)

Lo entienden.

(Trueno)

No hablo ni entiendo.

(Trueno)

(Trueno)

Sostenela acá.

No debería estar hablando con usted.

Lo tengo prohibido,

hablar con extraños.

Entonces, nos despedimos.

(ASIENTE)

Mi mamá dice que basta que algo esté prohibido para que lo haga.

¿Y es verdad?

Casi.

Hay cosas que da igual que no estén prohibidas.

¿Hablarías conmigo?

Creo que sí.

Crees, pero no estás segura.

Sí, estoy segura.

Lilith, vení.

Andá a tu cama.

(Banda sonora original)

Nosotros nos quedamos acá.

Bariloche queda a 30 km más adelante.

¿Ud. a qué dirección va?

Acá.

Ah, sí, es en el pueblo.

Siga derecho.

Que le vaya bien. Gracias por todo, Enzo.

¡Oh, oh, muy bien! Todo bien.

(HOMBRE) Hola. Vamos. Pasemos dentro.

-Vení, pará. -¿Qué querés?

¿Vamos al lago, papá? Espera, campeón.

Dale, ahora, vamos ahora.

(Avioneta)

¿Siguieron llegando?

Cada vez, más.

Llegan y se van en ese avión.

No salen nunca de la casa del vecino.

Vení.

Pintá la otra ceja vos.

¿Seguro? Sí, tomá.

Tomá este pincel. Agarrá.

Los dedos bien cerca de las cerdas

y apoyá el meñique en la muñeca para tener pulso firme.

¿Así? Exactamente, bien.

Ahí.

Miren.

20 empleados llegaron a tener mis papás.

¿Cómo vamos a hacer para sostener esto?

¿Cuándo la vamos a abrir?

Cuando podamos.

¿Sabés cuál soy?

¿Vos?

Esta.

¿Cuántos años tenías ahí?

¿Tú qué dices? Ven.

Mira cómo era tu mamá.

Tengo una foto que te quiero mostrar.

¿Esta era tu escuela?

Sí.

Esta va a ser tu maestra.

¿Iremos a tu misma escuela? (ASIENTE)

Pero si no hablo alemán.

Pero vas a aprender rápido.

(TODOS) # "... Recht und Freiheit

# Für das deutsche Vaterland!".

# "Danach lasst uns alle streben".

# "Brüderlich mit Herz und Hand!".

# "Einigkeit und Recht und Freiheit

# sind des Glückes Unterpfand".

# "Blüh im Glanze dieses Glückes,

# Blühe, deutsches Vaterland".

# "Blüh im Glanze dieses Glückes,

# Blühe, deutsches Vaterland". #

(Risas y voces indistintas)

"Es tut". Eva.

Soy Klaus Bayer.

¡Klaus!

Hola. ¿Cómo te llamas? Lilith.

Este es el grupo que está aprendiendo alemán. Sentate allá.

(Banda sonora original)

(CHICA) Ahí está.

Todos los días, las enfermeras le sacan.

¿Por qué está allá? Porque le operaron.

-¿El dueño de la casa es médico? -Cirujano.

-¿Y él? -Un paciente.

(GIME)

(Vehículo acercándose)

No, no, no.

Hola.

¿Te lastimaste?

No es nada.

¿Está tu papá?

Andá a buscarlo.

Me comentó su señora que van a reabrir la hostería.

En dos semanas.

Me gustaría quedarme.

No.

¿Ud. no tenía donde quedarse?

No se compara con esto.

Para mí, sería un honor ser su primer huésped.

Ayer mismo, se lo comentaba a mi esposa por teléfono.

La idea es que vengan y yo me instale en algún lugar.

Los cuartos no están listos todavía.

Puedo pagar por adelantado.

Seis meses.

¿Me cortas la carne, mamá?

¿Y su especialidad cuál es?

El ganado.

Mejorar la cría con hormonas.

¿Vaca por vaca?

Solo las embarazadas y los terneros.

Estimulamos la producción de una proteína

que el cuerpo genera naturalmente en menor dosis.

¿Qué tipo de hormona?

De crecimiento.

Pero, si es médico, ¿por qué trabaja en animales?

Lo nuevo se prueba en animales para asegurarnos de que funciona.

¿Y si no funciona?

Siempre funciona.

La genética es una ciencia compleja,

pero tiene explicaciones sencillas.

Se debe buscar lo que los genetistas llaman

"el efecto fundador".

Si uno encuentra un patrón hereditario,

puede trabajar para mejorar la raza.

"Esa noche, en su libreta, escribió:

'Sietemesina. Neumonía hasta los tres,

asma leve hasta el presente'.

'Gripes, anginas, infecciones y sinusitis crónica'".

"De mis hermanos, anotó:

'"Homo europaeus", embarazos normales'".

(Ruido)

¿Qué hacés acá?

(Puerta cerrándose)

¿Va a trabajar acá?

(ASIENTE)

¿Con animales?

Entre otras cosas.

¿Qué es esto? Sangre.

Mirá.

No hay nada más misterioso que la sangre.

¿Querés ver la tuya?

¿Me va a doler? Nada.

Cuidado.

¿Qué tienen que ver la sangre y el honor?

La mezcla impurifica la sangre y destroza la memoria.

¿Qué hay que recordar?

Quiénes éramos.

¿Quiénes éramos?

¿Alguna vez te hicieron una radiografía?

¿Para qué?

Para ver cuánto más puedes crecer.

Es una foto del hueso.

Vamos a hacer una de tu rodilla y otra de tu mano.

Ahora no respires, no te muevas.

¿Yo podría crecer más?

Con un poco de ayuda.

¿Buscás algo?

Un diccionario.

Gracias.

No lo vas a encontrar ahí.

¿"Sonnenmenschen"?

Vení.

Son estos.

¿Son superhombres?

Algo así.

(HABLA EN ALEMÁN)

Es un juego.

Les ponen puntos a los cuerpos de las mujeres.

Te acaban de poner un cero.

Dale, tu turno.

Vamos juntos.

("Lady Sunshine Und Mister Moon")

¿Después adónde vas? -A Ushuaia.

¿Viajas sola?

Siempre.

¿Me vas a decir que nadie te espera?

Nadie me espera.

Perdoná.

(RÍE) ¡No! (TOMÁS) ¡Vamos!

(Risas)

(GRITA Y RÍE) ¡Mirá!

¡No, no!

Está bien. ¿Lo ves?

Ailín.

No, quedate ahí, ahí, quieto.

Dale, Lilith, dale.

(RÍE) ¡No, para, no!

"Ja".

"Danke".

(Vehículo acercándose)

¡Ahí va!

Está creciendo 1 o 2 cm por año,

en lugar de 8, que es lo que debería.

Tiene los cartílagos abiertos.

¿Con qué permiso hizo el estudio? Quiere ayudar.

No necesitamos su ayuda,

ni Lilith ni nosotros.

Decíselo.

No experimentará con ella. No es un experimento.

Vení a jugar. Ya voy.

Es la hormona de los animales. ¿Y las pruebas con otros chicos?

Es el momento para hacerlo. Después será tarde.

Me dijo que no tiene riesgos.

Siempre los hay, aunque no te lo digan.

Es nuestro huésped, nada más, no el médico de la familia.

¿Vos creés que existen las ciudades subterráneas...

donde esperan los "Sonnenmenschen"?

¿Quién te mete esas ideas en la cabeza?

¿Tus papás?

¿Tus amigos?

¿Lo terminaste?

Ponelo en esa caja.

¿Te vas a pasar todos los recreos acá?

¿Tan mal te tratan ahí afuera? Un poco.

Entonces, ayudame.

Sentate ahí.

Yo también era la primera de la fila a tu edad.

Escribí. Número 7.

Fotos de los orígenes de la escuela.

(HABLA EN ALEMÁN)

Son esas tres.

"Bitte". -Está lo que querían eliminar.

Cállate, idiota.

-Nos vemos a la noche.

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

"Papá se empeñó en hacer una muñeca con un corazón mecánico".

"Le gustaba que fueran todas distintas".

"A mí también".

"Por eso elegí a Wakolda".

"Era la más rara de todas".

"Igual que yo".

Papá. (ASIENTE)

Quiero hacer el tratamiento.

Lo hablé con mamá y no me da miedo.

Vos no necesitás ningún tratamiento.

Soy la más bajita...

siempre.

Siempre va a haber el más alto, el más gordo,

una más rubia.

No todos somos iguales.

Eso es lo que nos hace únicos.

Dame una de estas, dale.

¿Puedo pasar?

¿Nunca pensó en producirlas en masa?

Podría hacer realidad sus diseños.

Hacer eso sería carísimo.

No si encuentra un inversionista.

¿Quién va a querer?

Yo.

Le estoy proponiendo un buen negocio. Piénselo.

Helmut.

Si le va a hacer un estudio a mi hija,

primero me pide permiso. ¿Estamos?

Pensé que habías faltado.

Me cambiaron al grupo de alemán.

No ha hablado en todo el día.

Vas a sentir como una picadura.

¿Dolió?

Aguantá eso.

¿No?

Vamos a tomar unas medidas.

Agarrate vos.

¿Y si no crezco nada?

Vas a crecer.

"Ja".

(Latidos)

(Latidos)

"Ese día, confirmaron que no era uno. Eran dos".

"Mamá confiaba en él".

"Hacía semanas que se sentía mejor gracias a sus vitaminas".

"Por fin podía probar los avances de sus hormonas de crecimiento".

"Ya las había probado en el ganado,

pero ahora tenía a mis hermanos".

(Música de miedo)

(Grito en la película)

¿Y Poldo? Con Tomás.

Eva, Eva.

Sonrían.

Ahí va.

-¿Voy...? ¿Voy abajo?

-Tomás, más a la derecha.

Ahí llegan. Muchas gracias. Enzo, muy bien.

(Puertas cerrándose)

(Motor arrancando)

(Puerta cerrándose)

Hola. Lo que me pidió.

¿Van al centro? ¿Me llevan?

Quedate en el auto.

(Voces lejanas en alemán)

(Llaman a la puerta)

(KLAUS) Nora. -Voy.

¿Qué pasa?

No me vas a hacer quedar mal, ¿no?

¿Con quién?

Con mis amigos.

Les dije que sos confiable.

¿Sos confiable?

(Gritos de júbilo)

(CHICA) ¡Bravo!

Feliz cumpleaños, tesoro.

(Canción en alemán)

(Canción en alemán)

Es un prototipo de sus diseños.

¿Vos le diste los planos? Era una sorpresa.

¿Dónde lo hicieron? En una fábrica en Trelew.

Lo único que debemos confirmar es con cuántas empezamos.

¿200?

(CHICO) Por fin solos.

(Risas)

Mira la cara.

¡Ay!

¿Qué tenés?

Nada.

¿Te duele? No, no.

¿Cuánto?

Casi dos centímetros.

¿Y esos dibujos?

Mi familia.

Los poetas escriben lo que ven.

Los pintores lo pintan.

Yo mido y peso lo que me interesa.

¿Nosotros le interesamos?

Vos.

"Ese día, le dije que me dolía el cuerpo,

las piernas, los brazos...".

"Dijo que era buena señal y aumentó la dosis al doble".

"En su libreta, anotó:

'Brote puberal'".

"Dijo que mi cuerpo era un campo de batalla,

que el dolor era bueno".

Acostalo a Poldo.

Dale, Otto, vamos.

Tengo frío. Te quiero mostrar algo.

Lo encontré ayer.

(Voces en alemán)

¿Estás bien?

¡Otto! ¡Otto!

Podés irte a tu casa. Otto dijo que no tenés nada que ver.

"Papá puso en práctica todos sus inventos".

"Cambió los ojos pintados a mano por ojos de vidrio móviles,

las peluquitas de lino por pelo humano".

"Hasta hizo manos y dedos articulables".

"Él lo convenció de que fueran muñecas perfectas, en serie".

(Banda sonora original)

Por un negocio que pueda seguir en su familia...

aun cuando yo ya no esté más con ustedes.

Salud.

¿Te sentís bien?

Hay varios compradores interesados.

Pagarán lo que pidamos.

¿Por qué?

Porque son únicas.

Le pregunto por qué invierte su plata y su tiempo en muñecas.

El gusto por la belleza.

(HOMBRE) Mañana estarán listas.

¿Las llevamos desarmadas? Como prefieran.

Faltan algunos detalles.

Labios, lengua, cejas.

¿Quiere alguna marca personal?

¿Algún lunar o marca de nacimiento? Nada.

Las quiero limpias.

Y esta...

es la muñeca que late.

¿Podría terminar de armar una? Desde luego, adelante.

Permiso.

(Latidos)

(BALBUCEA)

(GIME) Estás ardiendo de fiebre.

(GIME)

¿Dónde estamos?

En una hostería. ¿Recuerdas que salimos de viaje?

Tápate.

No, no, no. Hace mucho frío. Te hará bien.

¿Te pica?

Es bueno.

¿Qué es bueno? Él me lo dijo.

¿Qué te dijo quién? Pica.

¿Cómo?

A ver, dejame ver.

No. Es bueno.

Hija, dejame ver qué te pica. No.

Dejame ver. Es bueno.

Necesito ver qué te pica. Es buena señal.

¿De qué es buena señal?

(GIME)

¿Qué le hiciste a mi hija?

¿Qué le hiciste a mi hija?

¿Qué le estás haciendo a mi hija?

Nada que su mujer y su hija no me autorizaran.

(Pasos acercándose corriendo)

Creció 3 cm.

¡Me importa una mierda!

¡No le volvés a poner una mano encima!

¡Ni una sola!

Volvemos y te vas.

(Banda sonora original)

¿Qué pasó? Nacieron. No sabía cómo avisarte.

No respiran bien.

¿Cuándo nacieron? Hace dos horas.

Isa fue por el médico.

Con la nevada que hay, no van a llegar.

Hay que levantar la temperatura.

Necesitan oxígeno.

(Llanto de bebés)

Tengo que revisarlos.

Vayan a casa del vecino.

Tienen todo lo que necesito.

Dele esto a quien le reciba.

(Llanto de bebé)

Vos vení conmigo.

Quedate con mamá. No la dejes sola con él.

(Puerta cerrándose)

Subí al auto.

¿Qué es este lugar?

No sé.

Voy a buscar a un médico. (MUJER) No encontrará uno.

Con la tormenta, están todos los caminos cerrados.

El tubo ese.

(Llanto de bebé)

¿Dónde está Lilith? En su cuarto.

Voy a llevarlos al hospital.

¿Ahora?

Es una locura sacarlos de acá.

En ningún lugar, van a estar mejor que acá,

con él.

No me importa quién es.

A mí sí me importa quién es.

"Quería ser tan alta como la chica que me mostró en el dibujo".

"Dijo que nadie se imagina lo violento que es

empujar a un cuerpo a crecer cuando no es su naturaleza".

"Él sí lo sabía. Lo había visto en otros especímenes".

"En su cuaderno, escribió que solo sacaría adelante al más débil".

(Voces en alemán)

(CARRASPEA)

(CARRASPEA)

Le vamos a dar 10 cm, pero ahora cada 3 horas.

Al doctor le gustaría revisarlos.

El doctor tiene prohibida la entrada aquí.

Hoy se va.

Permiso.

(Puerta abriéndose y cerrándose)

Me gustaría tener una foto con los dos.

¿Podés llamar a la fotógrafa?

(TV) "Entró en la Argentina en 1952

y se evaporó en las calles de la capital".

"Viajaba con un documento de Cruz Roja

obtenido por el servicio del Dpto. de Ayuda del Vaticano".

No puede ser que nadie supiera.

Llamamos a la capital. Nadie sabía nada, excepto El Al.

(TV) "...que trajo a algunos en memoria de la Revolución de Mayo".

"Solo para conseguir una Alemania de raza aria,

había mandado a 6 000 000 de judíos a las cámaras de gas".

"Sobre la justicia argentina y el secuestro de Eichmann,

el primer ministro de Israel anunció hoy

que la cacería recién empieza".

Podés ir preparando la cámara.

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

(Banda sonora original)

¿Quién es?

Siempre lo hizo,

usar un bebé de control y experimentar con el otro.

(Banda sonora original)

(Frenazo)

(Música de los 60)

Va a venir gente a buscarme.

Traelos hasta acá. Deciles que se las traje de regalo.

¿Por qué?

Porque te lo pido.

¿Y?

Y vos harías cualquier cosa que te pida, ¿no?

No.

¿No?

Ya te vas a olvidar de mí.

(Llanto de bebé)

(Avioneta)

(Banda sonora original)

Somos cine - El médico alemán (Wakolda) - ver ahora

1960. Un médico alemán conoce a una familia argentina en la Patagonia y les acompaña en la ruta del desierto. Esta familia revive en él todas las obsesiones relacionadas con la pureza y la perfección; en especial Lilith, la hija adolescente. Decide alojarse en la hostería de la familiaDescubre más sobre este film en nuestra web. 

50 sombras liberadas (2018)

Reparto: Dakota Johnson, Jamie Dornan, Eric Johnson, Eloise Mumford, Isabella "Bella" Heathcote

Disponible hasta el 8 de agosto

No recomendado para menores de 16 años La película de la semana - Cincuenta sombras liberadas - Ver ahora
Transcripción completa

"Anastasia,

prometo amarte fielmente renunciando a cualquier otra".

"Prometo amarte, confiar en ti y guardarte respeto".

"Te consolaré en tiempos de necesidad y te protegeré".

"Todo lo que tengo es ahora tuyo".

Te doy mi mano y mi corazón

hasta que la muerte nos separe.

Christian,

prometo serte siempre fiel en la salud y en la enfermedad.

Prometo quererte incondicionalmente,

honrarte y respetarte,

ofrecerte consuelo en tiempos de necesidad,

y prometo...

amarte hasta que la muerte nos separe.

Y ahora os declaro marido y mujer. Puedes besar a la novia.

(Hailee Steinfeld "Capital letters")

Señora Grey.

¿Es a mí?

Sí. A ti.

Vámonos.

Me he hartado de compartirte con esta gente.

(Hailee Steinfeld "Capital letters")

¿Ese avión es tuyo?

Más bien nuestro.

Señora Grey. Señor Grey.

(Hailee Steinfeld "Capital letters")

¿Me echas un poco de crema en la espalda?

Si insistes.

Quítame del todo la parte de arriba. Ni en broma.

¿Por qué? Ya estás enseñando bastante.

Soy la que más ropa lleva en esta playa.

¿Quieres que te coman con los ojos todos los hombres,

incluido Taylor?

¿Cuándo se va a coger vacaciones Taylor?

Necesitamos seguridad. ¿En la playa? ¿Por qué?

Pues porque sí.

Ya estás.

Me voy a dar un baño. ¿Te vienes?

Voy ahora mismo.

Aquí tiene, señor.

Ana.

¿Pero qué estás haciendo?

Debo de haberme girado mientras dormía.

¿Sí? No tiene gracia. ¡Uy! (RÍE) ¡Venga ya!

Un poco sí que tiene.

(HABLAN EN FRANCÉS)

Cristian, mira a tu alrededor.

No hay más que tetas hasta donde puede alcanzar la vista.

Es topless en Toplesslandia.

A nadie le importan las mías.

Importarán cuando salgan en la portada

de algún periódico sensacionalista, ¿vale?

Nos volvemos al barco.

Agárrate.

Insiste usted en desafiarme, señora Grey.

¿Qué debo hacer al respecto? (RÍE)

Sobrellevarlo.

No es mi estilo.

¿Por qué siempre me haces una trenza?

Calla.

¿Recuerdas la palabra de seguridad? Ajá.

Morado.

Ana...

Rojo. Bien.

Eso es.

Levanta los brazos.

(Black Atlass "Sacrifice")

Mañana te lo pego con pegamento.

No tires. Te harás daño.

¿Me quieres?

Sabes que te quiero.

¿Y por qué me desafías?

Porque puedo.

Tengo que portarme mal más a menudo.

Tal vez tengas razón.

(Móvil)

Hola, Ros, ¿qué pasa?

"Lamento interrumpir vuestra Luna de Miel".

"Ha habido un incendio en la sala del servidor esta mañana".

¿Hay alguien herido? "No. La cosa podría haber sido peor".

"Se activó el sistema de supresión de incendios".

"Parece intencionado"

"Alguien colocó un artefacto explosivo".

"Este tío. Los de seguridad están buscando huellas dactilares y ADN".

¿Se ha llevado información? "Algunos de tus archivos personales".

"Provocaría el incendio para borrar sus huellas".

¿Puedes retroceder?

¡Dios mío! Ese es Jack. "¿Quién es Jack?".

Jack Hyde. Trabajaba en esa IP.

Era mi jefe. "Ajá".

Pero ya no, fue despedido. Lo siento, tenemos que volver.

Ros, ¿puedes decirle a Andrea

que necesito el jet en Niza mañana, por favor?

"Entendido. Lo siento, señora Grey". No te preocupes.

¿Por qué haría Jack algo así? Es de locos.

¿Qué pasa?

Recibí un informe de las autoridades.

No creen que lo del helicóptero fuera un accidente.

Dicen que parece más bien sabotaje.

¿Sabotaje? ¿Y por qué no me lo habías contado?

No quería preocuparte. ¿Crees que eso también lo hizo Jack?

¿Por qué iba a querer llegar tan lejos?

No lo sé.

Pero tranquila.

Prometí que te protegería y eso haré.

(AMBOS RÍEN)

(RIENDO) No tiene gracia.

Hola. Huy.

Señor y señora Grey, bienvenidos a casa.

Gracias. Hola, Gale.

Soy Sawyer, señora. Hola, ¿qué hay?

Esta es mi compañera Prescott. -Hola.

¿Solo Sawyer y Prescott? ¿A secas? Así es más sencillo.

Se harán cargo de tu seguridad personal.

Oh.

¿Pero los dos? Nos iremos turnando, señora Grey.

Ni se enterará de que estamos.

Permítame que lo dude, pero... gracias.

¿Les preparo algo de comer antes de deshacer las maletas?

A mí no. ¿Anastasia?

¿Pues un té quizás? Sí, sí. Gracias.

Por favor y gra... gracias.

Me voy a la oficina. Vale.

Nos vemos, nena.

Bueno, cuando tenga un momento,

deberíamos comentar cómo desea llevar la casa.

¿Cómo que llevar la casa?

Pues los menús, la carta de vinos, la flores,

y qué cambios le gustaría hacer en la decoración.

Eh...

Sé que son muchas cosas que asimilar, señora Grey, no hay prisa.

¿Podría llamarme solo Ana?

Pero el señor prefiere que le llamen... señor Grey.

Sería un poco raro, ¿no cree? Es verdad. Pues vale.

Bien. ¿Qué les apetece cenar hoy? Tengo "boeuf bourguignon"...

La verdad es que estaba pensando

que tal vez podría hacerle yo la cena a Christian esta noche.

Señora Grey. Perdóneme. No importa.

No quiero cambiarle los planes. Perdone.

Señora Grey.

Esta es su casa.

Esta es su cocina. No tiene que pedir permiso.

¿Por qué no le enseño lo que hay en la nevera

y coge usted lo que necesite?

Perfecto.

Justo a tiempo.

¿Dónde está Gail? Le he dado la noche libre.

Siéntate.

Poco hecho. Como le gusta al caballero.

Podría acostumbrarme a esto.

Bueno. Estamos un poco casados. A lo mejor no te queda otra.

Me refiero a ti en mi cocina.

¿Y también descalza y embarazada?

Era una broma. Ya.

Imagino que no ha sido por lo de... descalza

por lo que casi te atragantas con la comida.

Pero querrás que tengamos hijos, ¿verdad?

Algún día. Seguro.

No pareces muy convencido.

¿Sabes lo que sí me convence? Esta deliciosa cena.

Christian.

¿No vas a querer tener hijos?

Sí, claro.

Algún día, pero aún no.

No podría compartirte. Con nadie.

Señora Grey. Gracias.

Bienvenida, señorita Steele. ¡Hola!

Ana, qué bien que estés de vuelta. Hola, Liz.

¿Me he equivocado de despacho? Hemos hecho reformas.

El señor Roach quería mimar a la nueva editora de ficción.

¿Quién es la nueva editora de ficción?

Pues tú. ¿No sabes que te han ascendido?

¿Me han ascendido?

Y ni siquiera estabas aquí.

¡Hola! ¡Hola!

¡Hola!

(RIENDO) ¡Hola! ¡Bienvenida!

¿Qué te parece tu rinconcito? Impresionante.

Me voy, te dejo que te instales.

Y, Ana, buena suerte. Aunque no la necesitas.

Oye...

¿Y quién es ese hombre tan guapo?

Oh, ese Sawyer, mi guardaespaldas.

¡Anda!

Lo sé, todo muy, muy glamuroso.

¿Podemos buscar un sitio para él?

Tal vez le ofrezca un hueco.

¡Hannah! ¿Qué?

Relaja, chica.

Todo está en el mismo punto. ¡Ah! Y he pedido que te cambien el correo.

Porque el que tiene es Ana Steele, en vez de Ana Grey.

Oh. Eh... Pues... déjalo cómo está.

De momento, ¿vale?

Y Boyce Fox está en la ciudad, va a venir a verte a las once.

Estupendo. Gracias. De nada.

Gracias, Hannah.

Esto es increíble, Ana. No sé cómo darte las gracias.

Bueno, el trabajo lo hiciste tú.

¿Cuándo voy a poder ver algo del segundo libro?

¿Tan pronto?

Pues, bueno, de momento llevo tres capítulos escritos.

Christian.

Boyce, este es mi marido, Christian Grey.

Christian, este es Boyce Fox.

Hola. Encantado. Igualmente.

¿Le importa? Necesito hablar con la señorita Steele.

No, es que... no hemos terminado.

Verán, voy a por un café un momento. Ha sido un placer.

Qué tío tan guapo. ¿En serio, Christian?

¿Ahora investigas a mis autores?

Te envié un correo y me rebotó.

No hay ninguna Anastasia Grey en esa IP.

Ya lo sé.

Ana Steele es el nombre que uso en el trabajo.

Y ya sé que me vas a decir que no necesito trabajar,

pero no puedo quedarme en casa y... y...

elegir las cenas y el papel pintado; me volvería totalmente loca.

Estoy aquí porque adoro mi trabajo.

Entendido.

¿Y no puedes adorarlo como Ana Grey?

Aquí necesito tener mi propia identidad.

Porque la gente ya cree que he llegado a este puesto por ti.

Pero no es así.

Has llegado con tu esfuerzo y tu talento.

¿Qué más da cómo te llames?

¿A quién coño le importa lo que piense la gente?

Pues por lo visto a ti.

¿Te cambiarías tú el apellido por mí?

Sí. Si significara tanto para ti.

Está bien.

Me lo pensaré.

¿De verdad? Sí.

Así es cómo funciona esto. ¿Te acuerdas?

Hablar, escuchar,

ponerse de acuerdo...

Anda, lárgate. Tengo que hablar con mi autor.

Y tú tienes que afeitarte.

Vengo a recogerte a las cinco.

Tal vez no haya acabado a esa hora.

El jefe del jefe de mi jefe es un poquito coñazo el tío.

Boyce.

Hola.

Sawyer puede ir con Taylor. Tú te vienes conmigo.

¿Puedo conducir yo? ¿Ese? Ni de coña.

Déjame conducir. No.

Déjame conducir. Que no.

(Kiana Ledé "Big Spender")

Me parece haber estado antes aquí.

La viste cuando navegábamos por el estrecho.

¡Ah, sí! Es preciosa.

La he comprado.

Para nosotros. Para vivir.

Debería haberte consultado antes.

Si no te gusta, siempre podemos...

Me encanta. ¿De verdad?

¡Madre mía!

Christian. Hola.

Anastasia. Hola.

Esta es Gia Matteo, la arquitecta.

Gia es amiga de Elliot. Esta ubicación es perfecta.

Voy a diseñarte una casa maravillosa.

Quiero que Ana la vea por dentro.

¡Cómo no!

Leí el artículo sobre ti en "GQ".

Me encanta la labor que haces en África.

Gracias.

Bueno, voy a enseñaros lo que tengo en mente.

Una casa domótica, autosuficiente y avanzada.

Acero marino, vidrio autolimpiable,

una hala de invitados con zona de entretenimiento al oeste...

y una piscina infinita con fabulosas vistas del estrecho.

(CARRASPEA) ¿Quieres echar la casa entera abajo?

¿Tú no?

Está muy anticuada. A mí me gusta.

Tiene carácter.

Bueno, una casa nueva sería una declaración de principios

y ecológicamente eficiente.

A ver, estas casas viejas no son nada prácticas.

Tú verás-

En realidad decide mi mujer.

(Vibración)

Se hará lo que ella diga. Disculpadme.

Claro.

Hola, Ros.

Dime.

Supongo que podríamos usar la piedra actual para los detalles.

Gia.

Era Gia, ¿verdad?

Estoy segura de que eres muy buena en tu trabajo.

Si no, Christian no habría pedido tu colaboración.

Pero... deja de hablarle a mi marido como si yo no estuviera aquí.

Ana.

He diseñado muchos proyectos prestigiosos.

Puedes llamarme señora Grey.

Y este no es un proyecto prestigioso,

esta va ser nuestra casa,

así que si de verdad quieres el trabajo,

te sugiero que pares de tontear con mi marido

y mantengas las manos alejadas de él.

O si no, ya te estás subiendo a tu cochecito color caca

y volviéndote a Seattle.

Tú verás.

Yo, perdóneme, señora Grey, pero yo jamás...

No volverá a ocurrir.

¿Vas todo bien? Sí.

Estábamos comentando un enfoque alternativo.

No sé, algo menos... fuera de lugar.

Más respetuoso.

Claro.

¿Y si empiezo de nuevo?

Dibujaré unos planos nuevos y los tendréis en dos semanas.

Bien. Estaos deseando verlos.

Señor Grey. Gracias, Gia.

Señora Grey.

Esto va a ser divertido.

Yo poniéndote seguridad

y resulta que tú das más miedo que todos ellos.

Toma.

Si has podido con ella, podrás con este.

Tranquila, Ana.

Va mejor que mi coche.

Hemos perdido a Taylor y Sawyer.

Qué lentorros.

Soy piloto de carreras. ¿Ves?

Dime, Taylor.

El todoterreno.

Ya lo veo.

Nos están siguiendo. ¿Ese Dodge?

Sawyer dice que la matrícula es falsa.

Despístalo. ¿Va en serio?

Sí, va en serio.

Dale esquinazo.

(The Spencer Lee Band "The wolf")

No frenes.

Puedes hacerlo. Ve hacia el sur. Llévame a casa.

Que máquina.

Taylor, te tengo en manos libres.

"Estamos detrás del Dodge, señor Grey".

Sigue intentando alcanzarlos.

¿Distinguís al conductor? "No, todavía no".

Vamos.

Oh, venga ya, tío.

Dale las largas. Eso es de gilipollas.

Sal por ahí.

Ahí. Al aparcamiento.

Taylor. "¿Sí, señor?".

Ana lo ha despistado. "Nosotros seguimos tras él".

¿Estás bien?

Espera.

Estamos en un aparcamiento. ¿Y qué?

(RÍE)

Lo siento, señor Grey. Lo hemos perdido.

Seguramentees Hyde. Tenemos esto de una patrulla.

Ese no es Hyde.

Parece una mujer.

¿Dónde está Leila Williams ahora mismo?

Con su familia en Connecticut.

Sea quien sea estará colaborando con Hyde.

¿Qué se sabe de él? Lleva un mes desaparecido.

No ha usado tarjetas ni cajeros automáticos.

¿Qué hay de sus amigos, familia...? Pues poca cosa también.

Vale. Quiero toda la información que exista sobre Hyde:

sus orígenes, su talla de zapatos... Todo.

Y quiero que vengáis los tres con nosotros a Nueva York.

¿Qué? Tengo tres reuniones esta semana.

Te vienes conmigo.

¿Nos dejáis solos un momento?

Sabes que no puedo ir a Nueva York.

Tengo trabajo. Pues llévatelo.

Y también reuniones. Retrásalas.

Tengo que estar presente, tengo responsabilidades,

no puedes tenerme en una jaula. Quiero mantenerte a salvo.

Estaré a salvo. Tengo a Sawyer y a Prescott.

No me pasará nada.

Tienes que cortarte el pelo.

No es una prioridad.

Puedo hacerlo yo. No.

Sí. Yo se lo cortaba a mi padre siempre.

No quiero parecerme a tu padre.

Venga.

(Whethan & Dua Lipa "High")

Christian.

Estás distrayéndome. Vale.

¿Has terminado?

Vale. Basta. Basta. Vale.

¿Dónde están las tijeras?

En mi mesa. Espera aquí.

No te muevas. No me iré a ninguna parte.

Hola.

¿Por qué hay una pistola en tu mesa?

Es la de Leila.

¿Por qué no se la diste a la poli?

Para evitarle más problemas.

Ven.

Me desharé de ella.

Muy bien.

Buenos días, esposa mía. Buenos días, esposo mío.

Me voy ya.

Buen vuelo. Escribe cuando aterrices.

No te alejes de Sawyer y Prescott.

Y ven directa a casa después del trabajo.

Eso haré, te lo prometo.

Te quiero.

Hola, señor Roche.

Tutéame, venga. Llámame Jerry, ¿vale? (RÍE)

Las... reservas del libro de Boyce Fox. Fíjate, fíjate.

¿Doscientas mil unidades? Incluyendo los libros electrónicos,

y eso que no ha empezado la promoción.

Impresionante. Tenías razón.

Tenía una base sólida de lectores. La verdad es que es...

un buen trabajo.

Buen trabajo, Ana.

Sigue así.

Sawyer, vamos al Bunker Club, ¿vale?

El señor Grey dijo que la llevara a casa.

Bueno, el señor Grey no está aquí y yo sí, con que...

al Bunker Club, por favor.

Sí, señora.

¿En serio? ¿Tienes guardaespaldas propio?

Elliot no estaba exagerando, eh. ¿A qué te refieres?

Dice que Christian ha puesto seguridad a toda la familia

después de lo de Hyde.

Por lo visto no lo soportan, y Mía no deja de despistar al suyo.

¿Por qué me miras como si no supieras de qué hablo?

Es que no... no sé de qué estás hablando.

Lo de esos archivos en el portátil de Hyde.

Cosas sobre... Christian, los Grey...

¿No te ha contado nada de eso? No.

No lo ha hecho, pero imagino que tendrá sus razones.

¡Eh! ¡Hola! Disculpa, ¿nos pones dos Martinis más?

Por favor. Claro.

Gracias. Ahora mismo.

En serio, no puedo. Le prometí a Christian irme a casa.

Oh, venga ya.

¿Temes que el pibón de tu guardaespaldas se chive?

Sí.

(RIENDO) Puede ser.

¿Cómo está Elliot? ¿Cómo le va? Está muy liado.

Trabajando con un megaecoproyecto con la arquitecta Gia Matteo.

Vaya, la que tiene se par de... Planos.

Unos planos inmensos y no veas lo que le gusta a Elliot mirárselos.

No... Si él te adora, Kate.

No sé, tengo una sensación muy rara.

¿Por qué no se lo preguntas mejor a él?

Es que no sé si quiero saber la respuesta.

¿Pero qué más da? Odio que me importe tantísimo.

No... no... Aquí tenéis.

Gracias. Tú sigue reponiéndolos y no pares nunca.

De acuerdo. ¡Gracias!

No, no puedo, en serio. Voy a meterme en un buen lío.

Es increíble. Estás...

¿Qué? Muy casada.

Ya lo sé.

Lo cierto es que ha pasado tan rápido que...

esto me descoloca mucho.

Te sienta bien.

Sí, yo creo que sí.

Salvo que ves poco a tus amigos. Lo sé.

Ya lo sé, pero... Echaba de menos tu carita. Salud.

Salud. Mi querida amiga.

Por tu carita. Por tus planos.

(RÍE)

¡Por Dios! ¿Tú te lo imaginas? ¡Qué horror!

¿Verdad? Y ya me conoces! ¡Odio las medusas!

Ya. Y me puse: "¡No, no!".

Y me ves medio saliendo del agua, medio subiéndome a un árbol.

Dios mío, eres un encanto.

Te he echado de menos. Y también yo.

Voy a incordiarte hasta que volvamos a quedar, ¿vale?

Sí. Por Dios, mi móvil no para de sonar.

Tranquila.

Joder.

Venga, te llevamos a casa. Vale.

Sawyer, a ver, si tienes que hablar con mi marido...

esta noche, tú no le digas nada.

Déjame a mí contarle que he salido con Kate, ¿vale?

El señor Grey ya está al corriente.

Hablamos cuando salió usted del trabajo.

Mierda.

(GRITA)

¿Señora Grey?

Ahora vas a ser una niña buena

y vas a ir hasta el ascensor tranquilita

y despacio.

¡Señora Grey! ¡Suéltala!

(GRITA)

Adelante, dispara.

Suelta el cuchillo.

¡Las manos a la cabeza! ¡Las manos a la cabeza o disparo!

¿Está bien, señora Grey? ¿Le ha hecho daño?

No. Estoy bien.

Mejor lo esposamos. -No tenemos con qué.

Sí tenemos.

A ver, bueno, ya encontraremos algo.

¿Así que Hyde es un antiguo compañero suyo?

Sí, él fue mi jefe hasta hace unas semanas, pero...

le despidieron.

¿Y eso por qué? Porque él me agredió.

Señor.

Hemos encontrado esto en un vehículo

de mantenimiento de ascensores en el garaje.

Matrículas robadas. Es probable que el sospechoso entrara con ellas.

¿Y esto le dice algo, señora Grey?

ME DEBES UNA VIDA

No, nada.

El señor Grey está al llegar.

Tenemos que terminar rápido, por favor.

Ya seguiremos en otro momento, señora Grey. Descanse.

Ah, y... tranquila, tenemos de sobra para retener a Hyde.

No irá a ninguna parte.

Vale. Muy bien.

Hola.

Ven a la cama.

Quizá más tarde.

No puedo.

Ana. Hola.

Acabo de ver esto. ¿Tú estás bien?

INTENTO DE SECUESTRO EN EL ÁTICO DE LOS GREY

Joder.

Qué miedo habrás pasado, ¿y aun así vienes a trabajar?

Mucho miedo, pero estoy... estoy... bien.

Estoy bien.

Uno de los artículos dice que fue Jack Hyde.

Fue él.

¿Pero qué quería?

Liz, agradezco tu preocupación, pero es que no...

quiero hablar de ello.

Vale.

No sé lo que voy a decirle al señor Roche.

Eh... Ya hablo yo con Jerry.

Como usted diga, señor Grey.

¿Hola?

Bienvenida a casa, Anastasia.

Christian, ¿dónde está todo el mundo?

Por ahí.

¿No estás enfadado conmigo?

Date la vuelta.

Vamos al cuarto de juegos.

(Bishop Briggs "Never tear us apart")

Voy a volverte loca.

Así es cómo me haces sentir.

Christian.

Prometes una cosa... y luego haces lo contrario.

Ahora ya sabes que se siente.

Christian, ¿qué haces?

No pares. Frustrante, ¿verdad?

¿Por qué paras?

Frustrante como tú.

¡Rojo! ¡Rojo! ¡Rojo! ¡Rojo! ¡Rojo! ¡Rojo!

Rojo.

Eso no era amor, Christian, era venganza.

Me dijiste que vendrías directa a casa.

No uses el cuarto rojo para vengarte.

Tenía miedo por ti.

Estaba más segura en ese bar con Kate que viniendo aquí.

Te he dejado así...

para que entendieras cómo me haces sentir cuando rompes tus promesas.

No, solo lo has hecho para castigarme.

Me sentía impotente con Hyde rondando por ahí.

Estaba enfadado. Estaba lejos de casa.

Yo solo quería ver a mis amigos, pero, Christian,

¿por qué no me dijiste que tenía información sobre ti y tu familia?

¿Qué está pasando? Ana, por favor.

La verdad es que no tengo ni idea

de por qué está llegando tan lejos con nosotros.

Tiene que haber una razón.

Tiene que haber alguna conexión. Lo sé.

Anoche tuve un sueño:

que estabas muerta.

Te veía tirada en el suelo.

Estabas fría y no... reaccionabas.

Pero no me pasa nada.

Estoy aquí y estoy bien.

Hyde ya está encerrado...

y yo... estoy aquí contigo.

Lo siento.

Sawyer.

Hannah.

Ana Steele, eh... Grey.

"Señora Grey, soy el jefe del jefe de su jefe".

"Mire por la ventana".

"Creo que te mereces un cambio de aires".

"Voy a sacarte fuera el finde".

"La señora Jones te ha hecho la maleta. Ya está en el coche".

Anda, ¿no me digas?

¿Puedo saber a dónde me llevas esta vez?

"A Aspen. Ganaste aquella subasta".

"Lo suyo es que recibas algo a cambio".

Vale, ya bajo.

Me alegro de volver a verte. Señora Grey. Señor Grey.

¡Ah! (TODOS) ¡Sorpresa!

¡Oh, Dios mío!

Querías ver más a tus amigos.

(Liam Payne & Rita Ora "For you")

Ya estamos. Qué preciosidad.

Baja.

¿Te parece una preciosidad? Deberías verlo nevado.

Tenemos que ir un día a la sauna sin falta.

Ya te digo. Me apunto. ¡Ah! Se lo decías a ella.

¡Qué morro!

Bueno, esta es la vuestra.

Yo me iré al otro extremo de la casa,

así que podéis hacer todo el ruido que os dé la gana.

Ah, y hay un piano.

No puede ser.

Le habéis oído antes tocar el piano.

Pero nunca le habíamos oído cantar. -Jamás.

(CANTA EN INGLÉS) ¡Te estás poniendo pesadito!

¿Crees que Elliot sería capaz de engañar a Kate?

Cree que se está acostando con Gia Matteo.

Lo habrá hecho, pero eso no implica que lo haga ahora.

¿Sí? ¿Lo ha hecho? Seguramente.

Elliot se ha tirado a medio Seattle.

No sabía que fuera tan... tan promiscuo.

Ana, no nos incumbe. Ya lo sé.

Bueno, sí va a incumbirnos

cuando lo asesine por romperle el corazón a Kate.

Mía dice que apenas vienes por aquí.

No había nadie con quien me apeteciera compartirlo.

Te esperaba a ti.

(Tormenta)

Ana...

Mierda.

Qué hábil. (RÍE)

Si estás aquí.

Te estaba buscando.

¿Estás bien?

No podía dormir.

¿Quieres hablar de ello?

Ya se lo he contado todo a este helado gigante.

Te prepararé a un té.

Uh.

(RIENDO) Vaya, perdona.

Uh... No tiene gracia.

Oh, está chorreando, yo te lo limpio.

(Julia Michaels "Heaven")

Vale... Ah, ah.

Esto es mío.

Ven aquí.

Vale.

Sigue.

Ven.

Joder, me vuelves loco.

¿Qué pasa? Me toca.

¡Ah! Para.

¿Qué? No grites, despertarás a todos.

La verdad es que me da lo mismo todos.

(RIENDO) Lo siento.

Christian, Elliot nos lleva de senderismo, ¿te vienes?

No, tengo que trabajar.

¡Venga ya! Si es un paseo por el campo.

Cuando Elliot dice paseo significa 30 kilómetros montaña arriba

comiendo hierbajos. ¿Y si me encuentro con un oso?

Pues pobre oso.

¿Cómo era Christian cuando era pequeño?

Nunca me habla mucho de eso.

Ya es un milagro que lo mencione.

Cuando mamá y papá lo trajeron a casa, no hablaba nunca.

No lloraba. Nunca ha llorado.

Aunque sí me daba mucha caña cuando mi madre no miraba.

¿En serio?

Pues ahora parece que estáis muy unidos.

Sí, hemos madurado desde entonces.

Ahora lo admiro mucho.

Es el tío más valiente que conozco.

No le asusta nada.

A ti tampoco parece asustarte nada.

¿A mí? No creas.

¿Qué es lo que te da miedo?

Oye, Elliot, ¿cuándo va a terminar esta marcha forzada?

Le prometí a Ana que iríamos de compras.

Bueno, si queréis, nos volvemos ya al pueblo.

Yo también tengo que hacer unos recados.

Señor, acaba de llegar esto.

Más información sobre Hyde.

Consiguió una beca para Princeton. Se graduó Summa Cum Laude.

Un tipo listo.

Trabajó en editoriales de Nueva York y Chicago antes de en SIP.

¿Qué más?

Localizamos a una exsecretaria suya.

Hyde se acostó con ella e hizo un vídeo sexual para chantajearla.

Joder.

¿Se lo contó a la policía? No quiso ni declarar.

Y otra cosa: al parecer, Hyde estuvo yendo a casas de acogida en Detroit.

Igual que yo.

Buen trabajo. Seguid indagando. Sí.

Y, Taylor, Ana sigue intranquila. Ni una palabra de esto por ahora.

Sí, señor.

¡Toma ya!

No sé yo. Es demasiado escotado por la espalda.

Es muy sexy. Ya.

A Christian le va encantar este vestido.

Se me ha atascado la cremallera. Ah.

Espera, voy.

¡Tachan!

¿Te gusta? Ay, por Dios...

¿Verdad que sí?

Pareces un un regalo de San Valentín.

Date la vuelta.

Increíble. Sí, le va a encantar.

Oh, los zapatos. ¡Los zapatos!

Tomemos una copa, ¿eh? Vale.

¿No quieres? Tía, qué vestido.

Ya, es más bien una servilleta.

Dime que no te has puesto eso para hacer senderismo.

Claro que sí. Sí, es muy...

muy transpirable y...

da libertad de movimientos.

Es muy corto. Lo sé.

Y no hay mucha distancia desde aquí...

hasta aquí...

y hasta ahí.

Y hasta aquí.

No te inclines hacia adelante y no pasará nada.

¡Ahí va! Un error de diseño.

Elliot, ¿puede que haya visto por aquí a esa arquitecta, Gina?

¿Gia Matteo? Sí. Es que...

tiene por aquí una casa.

Oye, ¿son naturales? O sea, ¿eso puede ser natural?

No le he preguntado.

Dos botellas de Bollinger y seis copas, por favor.

¿Qué pasa? ¿Estamos celebrando algo?

(CARRASPEA)

(CARRASPEA)

Hubo un momento en el que la idea...

de pasar el resto de mi vida con una sola persona, me parecía...

inimaginable.

Y entonces conocí a Kate...

y me enamoré de ella hasta la médula.

Me enamoré de tu belleza,

tu gracia, tu sabiduría...

De todo lo que tú eres.

Y ahora lo único que no puedo imaginar es... es estar sin ti.

Jamás.

Así que...

¿Quieres casarte conmigo?

Por favor. Sí.

Sí, sí, sí.

Enhorabuena, tío.

Bueno, ¿ahora ya sé por qué estabas tan raro?

¿Y fuiste a elegirlo tú solo?

Conté con la ayuda de una vieja amiga.

¿Una exnovia?

Oye, no todos terminan casándose con su primera novia.

A algunos nos gusta hacer las cosas bien a la primera, hermano.

¿Me has puesto los ojos en blanco?

Puede ser. ¿Qué vas a hacer al respecto?

(Jessie J "I got you")

Cajón de arriba a la derecha.

¿Qué? Cajón de arriba a la derecha, venga.

Ni hablar.

Ana, haz lo que te he dicho.

(Jessie J "I got you")

¿Preparada? Sí.

¿Estás bien?

Hola. La doctora Green ha vuelto a llamarte

y ha venido el inspector Clark para hablar contigo.

Lo siento, señora Grey, pero mi jefe me ha pedio que compruebe una cosa.

Jack Hyde afirma que mantenía una relación con él

cuando trabajaba en ese IP.

¿Qué? Y que él intentó romper,

usted se enfadó y montó la historia de la agresión sexual

para que lo despidieran. ¿Qué?

Dice que fue a su apartamento para arreglar las cosas,

pero que sus guardaespaldas intervinieron

y se fue todo al traste. ¡No, eso es una puñetera mentira!

Pondré aquí que usted lo niega.

Jack me agredió, ¿vale? Bien.

Me agredió y después intentó secuestrarme.

¿Se va a creer lo que él cuenta?

Oficialmente, señora Grey, da lo mismo lo que yo me crea.

Extraoficialmente, opino que Hyde es un embustero

que solo busca la libertad bajo fianza

y tiene que estar preparada.

Gracias por su tiempo. ¿Va a pedir la libertad bajo fianza?

Hoy a las doce. Juzgado municipal.

¿Su cliente niega haber entrado por la fuerza en el ático?

No lo niega, señoría.

No obstante, mi cliente había agotado

todas la vías legitimas de compensación

y pretendía enfrentarse con las personas responsables

de destruir su carrera. -Creo que pretendía algo más.

Esas acciones no son propias de un hombre inocente

en busca de compensación.

Sin embargo, como no tiene antecedentes,

concedo libertad bajo fianza.

El importe: 500 000 dólares. -Señoría.

Siguiente caso.

(TOSE FUERTE)

(Cisterna)

Le he dejado un montón de mensajes.

Lo siento, es que he estado muy ocupada estos días

y se me ha ido pasando.

Pues antes de empezar.

Está embarazada, señora Grey.

Eso...

¿Qué? La inyección anticonceptiva es eficaz

casi al cien por cien cuando se administra con regularidad.

Ahí. Son los latidos.

¿Dónde? Justo... ahí.

Es como un pequeño...

Yo diría que está de seis, siete semanas.

Pequeño...

"¿Cómo te ha ido hoy?".

Eh... Bien.

Recibí la visita del inspector Clark.

Al parecer, Hyde va contando que yo le tiraba los tejos a él.

¿Y pretende que alguien se lo trague?

Es su palabra contra la mía.

¿Eso es lo que te preocupa?

Ana, nadie va creérselo.

Y otros ayudantes contarán a la poli...

Estoy embarazada.

De seis o siete semanas.

¿Olvidaste la inyección?

Joder, Ana.

Lo siento.

Sé que no es el mejor momento. ¡Tenía planes para nosotros!

¡Iba a enseñarte el mundo entero!

¿De verdad crees que estoy preparado para ser padre?

No.

No lo creo.

Y yo tampoco estoy preparada para ser madre,

pero ya nos las arreglaremos. Arreglar...

No estoy preparado para arreglármelas.

(Sia "Deer in headlights")

Christian, soy yo, ¿dónde estás?

Vuelve a casa, por favor.

Christian. Ya estoy en casa.

¡Hola!

Qué guapa está, señora Grey.

Pues parece que tú estás como una cuba.

¿Dónde has estado? (CHISTA)

(RÍE)

Venga, vamos a la cama.

Qué gran idea. Anda, vamos, machote. Venga.

Apóyate en mí.

Eres preciosa.

Ah, ¿sí? ¿Las dos que ves?

Muy bien. Ahora a dormir. Mira, así empieza todo.

¿Qué empieza así?

Con los bebés, adiós al sexo.

Eso no es verdad. Si no, todo seríamos hijos únicos.

Qué graciosa.

¡No, no! ¡Vamos!

Ven.

Vamos.

¡Anda, hola! Tenemos un intruso aquí.

Tú me la vas a arrebatar, ¿verdad?

Ya verás.

Le preferirás a él y no a mí.

Nadie va a preferir a nadie.

Y... tal vez sea una niña.

Oh, Dios...

(Vibración)

¿Ana?

¿Anastasia?

(LLAMA A LA PUERTA)

Anastasia.

(LLAMA A LA PUERTA)

Mierda.

Registrad todo el apartamento.

Taylor, mira en el garaje y habla con el portero.

Sawyer, comprueba le circuito cerrado de televisión.

Sawyer, en veinte minutos salgo para el trabajo.

Sí, señora. ¿Dónde coño estabas?

Ana.

¡Ana!

Anastasia.

Abre la puerta.

(Ducha)

¡Ana!

¿Y ya está? ¿Me estás ignorando?

¡Oye!

Dime por qué estás así ¡No lo sé.

Quizá deberías preguntarle a tu amiga, la señora Robinson.

¿Qué?

¿Has leído mis mensajes?

Estaba recogiendo tus cosas, Christian.

Te dije que éramos solo amigos.

¿Sabes? El momento para hablar conmigo era ayer.

Pero tú preferiste salir a emborracharte

con la mujer que te enseñó a follar cuando eras un niño.

Cuando las cosas se complican, tú vas corriendo hacia ella.

Te creía por encima de eso. No fue así, Ana.

¿Te has acostado con ella? No.

¿Crees que te engañaría? ¡Me has engañado!

Le has confiado a ella temas privados nuestros.

¡La elegiste a ella en vez de a mí!

Y luego viniste a casa

y dijiste que yo elegiría a este bebé por encima de ti.

¿Y sabes qué? Si tengo que hacerlo, lo haré.

Elegiré este bebé por encima de cualquiera

porque eso es lo que hacen los buenos padres.

¡Eso es lo que tu madre debería haber hecho!

¡Y siento mucho que no lo hiciera, Christian!

¡Lo siento!

Pero tú ya no eres un niño, Christian.

Madura ya de una puta vez.

No estás nada feliz con este bebé. Lo tengo claro.

Yo tampoco estoy entusiasmada por el momento en el que viene

y por tu reacción,

pero los bebés vienen cuando hay sexo

y entre nosotros, de eso, ha habido un montón.

Así que o hacemos esto juntos...

o pienso hacerlo yo sola.

¿Y qué pasa con nosotros?

Bueno, cuando tu marido prefiere la compañía de su ex ama,

eso no dice mucho a favor de tu matrimonio, ¿no?

Elena y yo solo hablamos.

Estaba furioso contigo. ¡Yo también estoy furiosa contigo!

¡Me abandonaste! ¡Te fuiste cuando más te necesitaba!

¡La has cagado! ¡Sí ¡La he cagado y lo siento!

Aquí me tienes pidiéndote que me perdones.

Oye, ella no...

no significa nada para mí.

No la... necesito.

Te necesito a ti.

Pues qué pena que eso no lo hubieras sentido ayer.

Ha quedado genial, chicos. Muchas gracias.

Gracia. -Gracias.

Emma, ¿podríamos aumentar en dos puntos el tamaño de letra

en copia impresa? Genial.

Hola.

Kate Kavanagh te ha llamado tres veces

y tu marido también para recordarte que hoy tiene que volar a Portland,

pero que volverá esta tarde. ¿Solo ha dicho eso?

Sí.

¿Estás bien? ¿Te traigo un café?

No, gracias. Despacho de Ana Grey.

Señorita Kavanagh.

Sí, está aquí. Deme un momento y se la paso.

Kate.

Hola. Christian te está buscando. Me llamó a las seis de la mañana.

"Ya, no pasa nada, me encontró".

¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

Ajá. Me pillas trabajando y tengo mucho lío. ¿Te llamo luego?

Vale.

Pero aquí estoy si me necesitas, ¿vale?

(EMOCIONADA) Ya lo sé.

Oh, Ana...

Kate, no...

¿Hablamos luego?

Sí.

"Adiós".

(Vibración)

¡Hola, Mía! "Joder, qué gusto me da oír tu voz".

¿Jack?

No tuvimos ocasión de hablar el otro día. ¿Cómo estás?

¿Cómo es que me estás llamando? Deberías estar en...

"¿En la cárcel?".

He salido bajo fianza, cariño.

Este es el teléfono de Mía. Así es, así es.

Y, oye, está superchulo.

Objetivo face, cámara de 20 megapíxeles...

Dios mío...

"Sí, la he recogido al salir del gimnasio".

Parece que el equipo de seguridad de tu marido no aprende nunca.

Jack, ¿qué pretendes? "¿Que qué pretendo?".

"Pretendo que me devuelvan mi vida, Ana".

Yo podría haber sido Christian Grey.

Soy más listo, tengo más huevos que él

y él lo ha tenido demasiado fácil. Debieron elegirme a mí.

Se supone que esa vida era la mía.

Esa gente me lo debe.

¿Pero de qué estás hablando? "Olvídalo".

Si quieres volver a ver a tu cuñada,

quiero cinco millones de dólares para antes de la una.

Si solo faltan dos horas, Jack. Es totalmente imposible.

Venga ya. Si fuiste tan espabilada como para robarme el trabajo,

sabrá apañártelas, y no se lo digas nadie,

ni a tu marido ni a sus guardaespaldas,

o le devolveré a su hermanita pequeña en trocitos.

¡Joder, Jack! ¡Por favor! "No te separes del teléfono".

¡No! ¡Déjame hablar con Mía! ¡Jack!

¡Por Dios!

Hannah, ¿puedes cancelar mis citas para el resto del día?

No me siento bien. Sawyer, por favor, llévame a casa.

(Vibración)

¿Sí?

¿Sabes que la tía esta me ha mordido?

Me ha puesto cachondo y todo.

Santo Dios, Jack. Voy a hacer lo que me pides.

"El tiempo corre, Ana". Necesitarás coger bolsas.

Cinco millones en efectivo ocupan mucho espacio.

Tic, tac.

¿Sí, señora Grey?

Sawyer, ¿vienes a la biblioteca a echarme una mano, por favor?

Ahora mismo.

Señora Grey.

¡Señora Grey, espere! ¡Ana! ¡Joder!

Ha salido corriendo del puto edificio.

¡Joder!

Señora Grey, soy Troy Whelan, el director.

Hola, señor Whelan. Mire, siento presentarme así,

pero es francamente urgente.

Ya.

Verá, para operaciones con grandes sumas de efectivo como esta,

hay procedimientos a seguir y... tardan un poco.

No tengo tiempo. Necesito inmediatamente el dinero.

Tal vez podamos... ¿Tiene alguna identificación?

Sí.

Gracias.

Muy bien. Gracias. Ahora necesito que rellene un cheque

y yo debo hacer una llamada.

Señora Grey, es su marido.

Christian.

Ana, ¿qué ocurre? ¿Qué estás haciendo?

¿Es por lo de esta mañana?

Ana, cuéntamelo. Así es cómo funciona, ¿no?

"Dime qué pasa".

No puedo.

¿Vas a dejarme?

Espérame ahí, estoy en quince minutos.

Christian, por favor, no.

Ana, ¿qué está pasando?

Oye, no pareces tú.

Vale.

Pásale el teléfono a Whelan.

Whelan.

"Dele lo que le pida. Haga lo que ella le diga".

Sí, señor Grey.

Algo pasa. Ana tiene problemas. Tenemos que ir al banco. Rápido.

Sí, señor.

Vamos, cielo, coge el móvil. Venga, por favor.

(Vibración)

Señora Grey, disculpe la espera.

Señor, su hermana Mía ha desaparecido.

No la encontramos.

Pesan mucho. Sam se las llevará hasta el coche.

Vale. Mierda.

¿Algún problema? ¿Le importa si hago una llamada?

Estás apurando demasiado, Ana.

"Tengo un problema". Lo sé.

Te han seguido hasta el banco.

¿Cómo lo sabes?

"En el callejón trasero del banco

hay un Dodge azul con cristales tintados".

Súbete a él. Te doy tres minutos.

No, necesito más tiempo. Dale tu móvil al conductor.

No lo vas a necesitar más.

Tengo que usar la salida de emergencia.

Bueno, no solemos...

Sí, señora Grey.

Y necesito también su teléfono.

Gracias.

¿Salió bajo fianza? ¿Por qué no se me informó?

Inspector, el mismo día que sale Hyde,

mi hermana desaparece

y mi mujer saca cinco millones de nuestra cuenta.

¿Cree que es una coincidencia?

¿Liz?

Súbete atrás.

El teléfono.

Señor, se ha ido.

Se ha metido en un Durango azul.

Joder.

"Creo que es el mismo coche que los siguió".

Le han quitado el teléfono y lo han tirado.

No es su teléfono. Estoy rastreando su móvil y van hacia el este.

Liz, ¿pero qué haces?

¿Por qué estás haciendo esto? ¿Te está pagando?

No hables.

En la cuarta con South Michigan, dirección sur.

Centralita, ¿lo reciben? -"Cuarta con Michigan. Recibido".

"A todas las unidades, el vehículo es un Durango azul

que va en dirección sur por la cuarta".

Taylor, por allí, por el puente, hacia South Park.

Dios mío.

¡Mía!

¡Oye, oye, oye, oye, no! No...

Muy bien, y te sobran veinte minutos.

Jack, te he traído todo el dinero. Está todo en el coche.

¡Suelta a Mía, por favor! Eso más tarde.

¿Tiraste su teléfono? Sí, en el callejón del banco.

Bien.

Han parado. La señal ha parado.

Calle Carrie Norte, a diez manzanas. Rápido.

"Tenemos dos unidades cubriendo esa zona".

"Estamos en tres minutos".

Jack, por favor, deja que nos vayamos.

¡Ah!

Esto es por SIP, zorra presuntuosa. Gracias por joderme la vida.

Joder, Jack. Para.

He hecho lo que querías, te he dado lo que me has pedido.

¿Te crees que puedes humillarme? No.

¡Puta!

¿Dónde está Christian ahora, Ana? ¿Eh?

¡Jack, no, espera! Dijiste que no la matarías.

Y aún no está muerta. ¡Aún no!

Ya tienes el dinero, déjala.

¡Que le den al dinero! ¡Me importa una puta mierda!

¡Basta!

(Sirenas)

(RADIO) "A todas las unidades,

la señal del móvil se ha localizado en South Park".

¡Taylor, ve a por Mía!

¡Ana! ¡Ana! Ana, ¿me oyes?

Ana, no me dejes.

Respira, respira.

No me dejes, Ana.

Ana.

Tenga mucho cuidado. Está embarazada.

Quédese aquí, señor Grey. Déjenos ayudar su mujer.

Me porté fatal con ella, mamá.

Ojalá pudiera retirar todo lo que le dije.

Cariño, si en el matrimonio no hubiera lugar para los errores,

ninguno duraría más de una semana.

Dile que lo sientes.

Con franqueza.

Y después dale tiempo.

Creía que iba dejarme.

No, ella no.

Es una chica tenaz.

Sobre todo respecto a las cosas que ama.

Y a ti te ama, Christian.

Eso lo sabes, ¿no, hijo?

Sí, lo sé.

Bien.

Oh, cariño mío.

Anastasia. Voy a por el doctor.

Hola. ¿Cómo te encuentras?

El bebé. ¿El bebé está bien? El bebé está bien.

Eh, el bebé está bien.

Gracias a Dios.

¿Y Mía también?

Sí.

Mía también.

Oye.

Ana, quiero tener este hijo contigo.

Es que tenía miedo.

Quería que tu mundo empezara y terminara conmigo.

Y es así.

Christian, es así. Sabes que eres mi vida entera.

¿Estás llorando?

Ven aquí.

¿Por qué no me contaste lo que pasaba?

No podía.

Jack me amenazó.

¿Qué ha pasado con él?

Sobrevivirá.

Aún no me creo haber disparado a alguien.

Debiste apuntar mejor.

Lis le estaba ayudando.

Pero por chantaje.

Se acostó con Hyde y él lo grabó.

Al parecer, se lo hacía a todas sus ayudantes.

Madre mía.

Ya sé que crees que vas a ser un padre desastroso,

pero no lo serás.

Este niño te querrá...

incondicionalmente.

Igual que tú querías a tu madre.

Solo tienes que perdonarla.

¿Qué pasa aquí? ¿Estás cocinando?

Sí. Lo tengo controlado.

Prepárate para flipar.

Mierda.

¿Qué es esto? Más información sobre Hyde.

Ábrelo.

Hala.

Mira su familia de acogida.

Este es Hyde.

Y este yo.

¿Estuviste en acogida con él? Pues eso parece.

¿Y te acuerdas de estas personas? ¿Te suenan estos niños?

Recuerdo muy poco de antes de ser adoptado; era muy pequeño.

Debía de hablar de eso cuando dijo que le debías una vida,

porque tus padres te adoptaron a ti y no a él.

¿Qué ocurre?

Si no me hubieran adoptado,

¿quién sabe cómo habría salido yo?

Ese podría ser yo; quizá debería haberlo sido.

Oye, no.

No te pareces en nada a él.

Te ofrecieron una vida de privilegios, sí, pero...

la has aprovechado muy bien.

Eres un hombre de honor.

Tratas bien a las personas.

Te importan.

Nadie podría decir eso de un hombre como Hyde.

Lo adoptara quien lo adoptara.

Te quiero.

Y ya si supieras cocinar, serías perfecto.

Oh, Dios. Vale.

Que le den. Pidamos algo.

Christian. Dime.

Al parecer, han descubierto dónde está enterrada tu madre ilógica.

("Love me like you do")

(Vibración)

Con que quieres jugar.

Sí, amo.

He estado mirando desde abajo, señora Grey.

Pero podré soportarlo.

("Love me like you do")

¡Hola!

(Liam Payne "For you")

Vamos, Teddy.

(Liam Payne & Rita Ora "For you")

La película de la semana - Cincuenta sombras liberadas - Ver ahora

La apasionante historia de Anastasia y Christian Grey continúa ya que Ana y Christian por fin se han casado, pero tienen que acortar su luna de miel para regresar a Seattle después de recibir noticias del allanamiento en el despacho de las oficinas de Christian. Algunos archivos han sido robados de su ordenador y las cintas de las cámaras de seguridad identifican al ladrón como Jack Hyde, el ex-jefe de Ana que fue despedido por acosarla. Mientras tanto, Christian le presentan a Ana su nuevo equipo de seguridad personal. Christian sorprende a Ana con una nueva casa, pero ella le acusa de ser un controlador y posesivo y le exige tener más libertad para ver a sus amigos, ya que Christian la tiene controlada en todo momento. Pero en la intimidad Ana y Christian continúan con su experimento erótico sexual, bajando al cuarto rojo. Pero las cosas se complican cuando Ana le cuenta que está embarazada y cuando se entera de que Jack Hide, que está libre bajo fianza y ha secuestrado a Mia, la hermana de Christian.

Érase una vez un cuento al revés 2 (2009)

Animación

Cine Infantil - Érase una vez...un cuento al revés 2 - Ver ahora

Blancanieves vuelve a morder la manzana en esta segunda parte. La historia de la princesa y sus siete enanos toma un nuevo giro, al igual que Rumpelstiltskin y Mambo y Munk, que vuelven como los asistentes del mago responsables de equilibrar el bien y el mal en el País de los Cuentos. Precisamente son Mambo y Munk quienes causan este choque de cuentos en el que Blancanieves prefiere divertirse con Caperucita Roja, Ricitos de Oro y otras amiguitas que ayudar a los campesinos... hasta que se encuentra con la ira de Lady Vain.


Los miércoles no existen (2015)

Reparto: Inma Cuesta, María León, Alexandra Jiménez, Eduardo Noriega, Gorka Otxoa, William Miller, Andrea Duro

No recomendado para menores de 12 años Somos Cine - Los miércoles no existen - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Música animada)

(Música suave)

Para ti yo soy,

para ti yo soy solamente una bámbola.

-Bámbola.

-Con quien juegas tú,

con quien juegas tú... Solamente una bámbola.

-Bámbola.

-No te acuerdas cuando lloro,

cuando estoy muy triste y sola

pues, solo piensas en ti.

No muchacho, no, no muchacho, no

de mi amor no te reirás.

-Bámbola.

-Yo no seguiré ese juego

que solamente me hará llorar.

-Bámbola.

-Te prometo firmemente

que no volverás a verme.

No. Ya no te quiero más.

Lo sé, lo sé, lo sé, cariño. Perdón, que llego tarde otra vez...

es que no sé qué le ha dado a mi jefe conmigo

que me tiene hasta las tantas

y nos quedamos los dos solos en la oficina. Muy raro. Es igual.

Cuando te diga dónde he reservado mesa te va a encantar.

Pista uno: italiano. Pista dos: "il tuo" favorito.

"Andiamo".

César, un momentito. Un momentito, tenemos que hablar.

¿De qué? De nosotros.

¿Nosotros? Lo nuestro.

¿Qué nuestro? ¿Hay eco aquí o qué pasa?

Qué borde, hija mía. ¿Por qué no hablamos tranquilamente cenando?

César, tengo que ser sincera contigo... Esto no fluye.

¿El qué? Lo nuestro, que no funciona.

Es mejor que lo dejemos antes de que sea tarde.

Antes de cenar, incluso. Venga, hasta luego.

Pero...

Patri.

Patri. ¿Qué haces? ¿Qué es eso de que me estas dejando?

Estás de coña, ¿no?

Ja... Ah, ¿que no estás de coña?

¿Qué me estás dejando aquí en la calle?

A ver, estarás de acuerdo

en que nuestra relación ha ido de más a menos y a nada.

Somos dos planetas diferentes.

Estamos en un punto muerto. Buscamos cosas muy distintas en la vida.

Escúchame, no... Por favor, que quede claro,

que tú no eres, soy yo.

Soy yo la que no está preparada. Eso sí, siempre podremos ser amigos.

(HIPERVENTILA)

¿Me estás dejando? Me estás dejando, porque si me estás dejando...

Dímelo a la cara, por favor.

No me lo digas con la boquita pequeña.

¿Es eso lo que me quieres decir? Pues dímelo. Dime: "César, te dejo".

Dímelo. Lo necesito. Venga. César, te dejo.

No, ¿por qué? Si te hubieses implicado

desde el principio como yo... No, no, no, no, pero escúchame...

Podemos arreglarlo, solucionarlo,

por que, si nos queremos, no hay muros que no podamos saltar.

¿Me entiendes?

Pero es que yo no sé si te quiero, y menos cuando me hablas con metáforas.

Claro que me quieres, cariño. Me quieres. Nos amamos.

Muchísimo. ¿Tú estás seguro que yo te quiero?

Por supuesto. Sí. Sí.

Una pareja que marca sus iniciales en un árbol en El Retiro se ama.

Si te quisiera no te habría puesto los cuernos.

(RÍE) Venga ya, los cuernos... ¿Con quién, si se puede saber?

Tú no le conoces. Es un amigo de Claudia. Sergio.

¿Sergio?

¡Sergio!

Que me ha puesto los cuernos. Que me ha puesto los cuernos...

con Sergio. No me jodas, por favor.

Pero si se lo presenté yo a Claudia.

Que es vecino mío, que es compañero mío de bici y en el gimnasio, joder.

Bueno, perdóname, no sabía que te referías a ese Sergio.

¿Tengo yo la culpa de que no te sepas explicar

o tengo que conocer a todos tus amiguitos?

Esto es la hostia. O sea, tú me dejas a mí, me pones los cuernos,

y además es culpa mía. Mira, te voy a decir. Te lo digo.

Estás como un punto cencerro.

A ver, César, no te vayas a poner en plan víctima,

porque, de todo esto, la culpa es tuya.

¿Eh? Sí. Ha sido tú quien me ha arrojado

a los brazos de Sergio porque nada de esto habría pasado

si te hubieses entregado al 100 % en esta relación.

100 %... 200 % me he entregado, cariño...

Pero si me he dejado toda la pasta que tenían llevarte italianos,

chinos, al cine, coño. Al teatro. Hasta te grabé un libro de Bucay.

86 páginas de audiolibro que me dejé la voz y todavía ni has escuchado.

Porque me da miedo con esa cantidad de efectos especiales que le metiste.

¿Por qué? Cascadas, coño, cascadas.

El agua relaja. ¡Ah! Y te voy a decir otra cosa...

Hace tiempo que no estoy con mis amigos por salir contigo.

Claro, también tengo yo la culpa de que tus amigos sean gilipollas.

Esto es la hostia. Esto es muy fuerte, de verdad.

O sea, no entiendo nada de lo que está pasando, cariño.

César, me duele mucho que me digas estas cosas.

No. ¿El qué? En esta relación tenía esperanza.

Pensaba que iba a ser la definitiva. Pero me he dado cuenta a tiempo.

Estoy completamente equivocada. No, no, no... Por favor...

Levántate. Desde aquí te lo digo. Lo siento.

Es culpa mía. ¿Vale? ¡Eh! ¡El culpable soy yo!

Soy yo el culpable. Vale, lo siento. No, que lo sepa todo el mundo.

Escúchame. Perdóname. Lo siento.

Me he dado cuenta y te pido perdón de corazón.

¿De verdad? Sí...

Sí, claro que sí, cariño.

Que yo sé que a veces puedo llegar a ser muy...

masculino, muy viril, ¿pero sabes lo que te digo?

Escúchame, te perdono. Te perdono. Borrón y cuenta nueva.

¡Suéltame!

Te estoy diciendo que te perdono y empezamos de cero.

¿Y tú piensas que con eso lo solucionas todo?

Eres un insensible. Eres... bah...

¡Hostia! ¡Hostia!

Final de mes. Estás ovulando, ¿no?

A ver...

César, la que se ponía de mala hostia cuando ovulaba era tu ex.

A la que le gusta Jorge Bucay es a tu ex.

A la que le encantan los italianos es a tu ex.

Porque yo, yo soy celíaca. ¿Te enteras? Celíaca.

Pero que los ñoquis no son trigo, es patata.

A la mierda.

¿Pero qué acaba de pasar, por favor?

¿Pero por qué me pasan a mí siempre estas cosas?

Que yo solo quiero ser feliz, joder.

Tener una mujer que me quiera.

Una puta hipoteca para tener una casa con jardín,

hijos, nietos..., un perro salchicha.

Joder...

(Música)

Ser buena persona está sobrevalorado.

(TARAREA)

(Móvil)

Un café

al despertar.

Un colchón...

de verdad.

Alguien que...

me diga que...

todo va bien.

Todo va bien.

Percibir...

-Descubrir...

-Descifrar... -Al despertar...

-Que lo que...

temía lograr

ya está aquí.

Ya llegó.

Al fin llegó.

-Por fin llegó.

-Escuchar, respirar

y mirar hacia ese lugar.

Sorprenderme y descubrir

que estoy viva y bien así,

que intentaré no pensar...

cuándo y cómo va a acabar.

Hola.

¿Te vas ya? Sí, es que me tengo que ir.

¿Quieres que te... que te llame un taxi o algo?

Tranquilo, ya me busco yo la vida.

Vale.

Oye, disculpa...

Perdona, no habrás visto mi cinta del pelo, ¿verdad?

¿Qué? Mi cinta. Tiene que estar por ahí.

No sé. ¿Cómo es? Es normal. Roja.

Tranquilo, da igual.

Oye... Anoche... Estuve increíble, ¿verdad?

¿Perdona? Ya sabes, anoche.

¿Sabes qué pasa? Que no... No me acuerdo de nada.

¿Cómo que no te acuerdas? No, no sé muy bien...

qué tomé o qué me dieron. Solo sé que me he despertado aquí...

contigo... y ya está. Hijas de puta. Las voy a matar.

¿A quién? A mis examigas.

Oye, pero, para que yo me aclare, entonces anoche tú y yo...

¿Qué? Si te di lo tuyo.

¿Perdona? Si follamos.

Ah, que tampoco te acuerdas.

¿Un cepillo?

Seguro que tienes un cepillo por ahí.

¿Qué? No. No tienes nada.

No, no, pero vamos a buscar tu esta, que tiene que estar por aquí.

Esto es un poco fuerte, ¿no? Que no te acuerdes...

Ya, bueno, tú tampoco te acuerdas. Ya, pero...

Normalmente de mí se acuerdan. No sé, deberías hacer memoria,

recordar lo último que hicimos. Es que no sé si me quiero acordar.

¿Por qué eres tan borde conmigo, tía? ¿Cómo?

Pues eso, ¿qué coño te pasa? Estoy en plan majo contigo.

No me he acercado a ti ni nada.

Solo quiero que nos paremos a analizar la situación.

¡Pero es que yo no quiero analizarlo más!

¿Lo entiendes? Que no... no sé muy bien donde estoy

ni te conozco de nada. Solo sé que me he despertado aquí

medio en pelotas hace un rato y ya está,

así que perdóname si no te estoy contando mi vida.

(CHISTA)

Tienes razón.

Soy Hugo.

Yo Irene.

Encantado, Irene. Igualmente.

Uh...

Tranquila. Sí...

Bueno, pues... por lo menos ya sabemos los nombres.

Algo es algo.

(RÍE)

Soy pintor. Ah, ¿sí?

Pero están sin terminar. ¿No? ¿Qué? No, no. Está terminada.

Esta eres tú. Te pinté anoche.

¿Qué?

Sí, verás, prefiero sugerir, ya sabes.

Me gusta pintar rollo conceptual y sutil.

No pareces tú muy sutil.

Pues hay una galería muy importante en Madrid interesada en mí.

Quieren que exponga en Nueva York, en Berlín...

También quieren llevarme a Kenia.

También vendo cuadros en el rastro. (RÍE)

(AVERGONZADA) Perdón, ¿es verdad? ¡Qué bueno! En el rastro...

Y expones en Berlín y en Kenia... Sí... Yo soy así.

Ahora estoy aquí, ahora estoy allá, soy cambiante, como la Luna.

Esta camisa es mía.

Ya lo sé, es que no encuentro mi camiseta.

En cuanto la encontremos... te la devuelvo y me marcho.

(RÍE) Vaya pelo. Sí, está fatal, ¿verdad?

Fosco. Sí...

Algo tienes que tener, ¿no? Una goma, un pañuelo, una gorra...

No.

Sí, sí tienes. Llevas coleta. Ya, pero esta es mía.

Pero, tranquila, encontraremos tu cinta.

Muy bien... ¿La buscamos?

(RESPIRA)

Claro que sí.

Oye, igual te sirve esto.

(RÍE)

¡Joder! ¡Yo ya sé quién eres tú!

Eres una de las chicas de la despedida de soltera, ¿a que sí?

Sí.

¿Y tú eres? El camarero. Y pintor.

Muy bien, Irene...

Pero... Te vas a quedar, ¿no? No. Lo mejor es que me vaya.

¿Qué haces? ¿Qué haces? Memoria.

No, no. Ya te he dicho que no me quiero acordar.

Mira, no sé qué pensar de todo esto. Ni yo.

Me voy a hacer un café. ¿Quieres ? No, gracias.

Necesito tiempo para sentarme y procesarlo todo.

No sé si me entiendes.

Bueno, tranquilo, que lo superaremos.

No, si eso está claro.

¿Es esta? ¡Mi camiseta!

Lo único que quiero decir es que me gustaría saber...

qué es lo que hemos hecho... para ver qué es lo que nos queda por hacer.

¡Que no! Que no, que no, que sí, que sí,

pero estás ahí.

(SUSPIRA)

Sí...

¿Te importa? Claro que no. Adelante.

Que te des la vuelta. Ah...

Oye, vamos a hacer una cosa...

Te voy a apuntar mi número de teléfono

por si te acuerdas de algo. Así me llamas...

y me lo cuentas.

Si yo me acuerdo de algo y quieres que te lo cuente...,

si quieres darme el tuyo... No, no puedo, de verdad.

¿No puedes o no quieres?

¿Irene? Sí.

(RÍE)

Encantado, Irene. Igualmente, Hugo.

Mucha suerte, Irene. Y tú con los cuadros.

No, pero tú más. La vas a necesitar.

(Música suave)

Niña, hay un chico raro que te mira.

Parece que te quiere comer.

Ten cuidado que viene el lobo...

y tú de rojo te has vuelto a poner.

¿Cómo puedes brillar tanto?

Si me acerco, tal vez quemas.

Si me miras, te prometo...

que quizás me quede atrapado.

Dime qué es lo que tengo que hacer...

si quieres digo "hola" o te pregunto la hora...

No sé qué día es hoy.

Ven, mírame...

Te cuento la historia que quieras creer.

Ven a bailar, te enseño el paso,

no te dejaré caer.

-Niña, hay un tipo guapo que te mira.

Se esconde bajo una sonrisa...

de reojo y de puntillas...

Igual te roza al pasar.

-Dime qué es lo que tengo que hacer.

Si quieres digo "hola" o te pregunto la hora.

No sé qué día es hoy.

Ven, mírame, te cuento la historia que quieras creer.

Ven a bailar, te enseño el paso,

no te dejaré caer.

Caer...

Tal vez...

Déjate caer.

¿Dónde está el lapicero? (CARRASPEA)

(CARRASPEA) ¿Qué?

¿Estás buscando un lápiz? Sí...

Lo tienes ahí.

Ah... Gracias.

¿Te molesta?

¿Perdona? El ruido.

No, que es que no me doy cuenta. Me pongo y no...

Ah, no, no, no. Tranquila. Ah...

No, como me mirabas tanto... pensaba que sí.

No, es que nunca he entendido cómo alguien puede trabajar

en una cafetería rodeado de gente. A menos que seas el camarero, claro.

¿Eres escritora? Bueno, más o menos.

¿Y eres buena? No lo sé, estoy en ello.

Y mientras tanto... ¿A qué te dedicas?

Pues mientras tanto soy periodista.

De hecho, ahora mismo intentaba terminar un artículo.

¿Sobre qué? Eh...

Sobre...

escapadas y planes de fin de semana para Semana Santa.

Interesante. Bueno, sí, si te gusta.

¿A ti no? Sí, sí, sí, sí. Me encanta.

Soy una privilegiada.

Por lo menos me dedico a algo para lo que me preparé,

lo que no puede decir mucha gente tal y como está el panorama.

Desde luego. Vamos, que lo que quiero decir es...

que me encantaría escribir sobre lo que yo quiero

y vivir de ello, pero que no me voy a quejar, ¿no?

No lo hagas.

¿Y sobre qué escribes? Bueno, pues un poco de todo.

Cuando lo saben a quién mandar... me mandan a mí.

No, no. Me refiero a cuando escribes lo que tú quieres.

Pues...

No sé...

Es que...

Empiezo muchas cosas, pero...

No... Nunca las termino. No encuentro finales.

Así que tengo muchas historias que siempre se quedan a medias.

Es algo un poco difícil de explicar.

Todavía estoy buscando... mi historia... o la historia...

O que ella me encuentre a mí.

Pero estoy en ello.

¿Por qué te estoy contando mis neuronas?

Perdóname, pero es que.. es estar un rato callada

y de repente tengo la necesidad de hablar, hablar, hablar...

Hablo mucho.

Bueno, no te preocupes, yo estoy en una fase más de... escuchar.

Sí... Y de preguntar.

¿Me pones otro, por favor?

¿Y tú?

¿Yo? Sí, tú. ¿Qué haces?

¿A qué te dedicas? Soy arquitecto.

Un chico inteligente. No...

Tradición familiar.

Soy el mayor de tres hermanos y mi padre es de esos

a los que no se le puede decir que no.

¿Qué te hubiese gustado ser? (RESOPLA) No lo sé.

Asumí muy pronto que no iba a poder elegir.

Venga, va, seguro que algo habrá. Cosas de chaval.

Astronauta, bombero, futbolista... (RÍE)

¿Ves? Solo tenías que esforzarte un poco.

En el fondo soy bastante básico. ¿Y qué hombre no lo es?

(RÍE)

Bueno, ¿y que hace un arquitecto como tú

aquí un miércoles a media mañana? ¿De qué te escondes?

¿Quién dice que me escondo? Bueno, no sé, es una intuición.

Parece... Me parece...

que estuvieras a punto de hacer algo malo,

o que ya lo hubieras hecho, con ese sobre.

Ah... Ya...

Eh...

Voy a pedir.

¿Quieres algo?

Oye, perdona, que no quería molestarte,

que no es asunto mío. No, no, si es que...

Lo siento.

Toma, ábrelo.

No, no, no.

Es tu vida. Yo solo voy a estar cinco minutos en ella.

No tengo ningún derecho. Por eso. ¿Qué más da?

Que no puedo. ¿No tienes curiosidad?

Hombre, sí, claro que tengo curiosidad.

Cada vez tengo más, pero es que no... no debo.

Soy muy cotilla. ¿Y qué mujer no lo es?

Bien.

Me voy a arrepentir.

Sí, me voy a arrepentir y lo sé.

Reducción de plantilla. Vaya.

Joder... Lo siento.

Y yo aquí diciéndote que soy una privilegiada...

Soy una bocazas... Tranquila, no pasa nada.

Es que...., perdóname, pero esto es surrealista

y no sé muy bien qué decirte. No tienes que decir nada.

Ya...

O sea, que..., básicamente, estás aquí haciendo tiempo.

Básicamente, sí. Bueno, pues...

Algo saldrá, ¿eh? Sí, seguro. Seguro.

¿Sabes? Yo tengo una historia.

Bueno, en realidad es una especie de teoría.

Igual puedes escribir algo sobre ella.

Que te la puedo prestar si te gusta o te interesa.

Me encantan las teorías.

Cuéntame.

Verás, para mí, hoy no existe.

Es decir, los miércoles no existen. ¿Cómo?

Cuando tenía 17... 18 años, salía con una chica, mi primer amor,

o al menos el más maduro que había tenido hasta ese momento,

que ya ves tú.

El caso es que llevábamos saliendo unos seis meses

cuando me di cuenta de que, a pesar de vernos casi todos los días

y de hablar por teléfono prácticamente todas las noches,

el miércoles era el único día de la semana

que ni nos veíamos ni hablábamos.

Era como si no existiera para nosotros.

A ver, no había móviles.

Era cuando tenías que quedar a una hora y llamar a un fijo.

¿Tú te acuerdas de eso? Sí, sí. Me acuerdo.

Pues daba la casualidad...

de que ella tenía clase por la mañana y por la tarde

y yo, además de clases, tenía un trabajo nocturno

para sacarme unos durillos.

Así que nos era muy difícil vernos o hablar hasta el día siguiente.

Poco a poco esos días se convirtieron en el único momento

en el que cada uno de nosotros

vivía su vida sin que el otro supiera nada.

Eran días en los que, a veces,

me pasaban cosas al margen de lo que teníamos.

En los que tomaba decisiones que podían afectar

al resto de nuestra vida en común pero que me daban igual,

pues al día siguiente todo volvería a ser como siempre.

Hasta que un día...,

ya al año de estar juntos...,

en la parada de metro de Bilbao nos cruzamos.

Yo iba con una chica y ella iba con otro chico.

Ella entraba y yo salía.

Nos vimos justo cuando se cerraban las puertas

y el tren comenzaba a marchar...

Nos quedamos ahí, quietos, mirándonos,

sin decir nada, sin hacer un gesto.

Era miércoles. Nada de eso contaba.

El jueves, cuando nos vimos,

hicimos como que ninguno de los dos había visto al otro.

No lo hablamos.

Dejamos que los miércoles siguieran así,

sin existir entre nosotros.

Pues, desde entonces,

los miércoles siguen siendo días en los que me pase lo que me pase,

suceda lo que suceda, lo que ocurra, me lo guardo para mí.

Ya...

Te entiendo.

Yo también... yo también he tenido algún miércoles

y no he existido. Esos días tontos...

que, de repente, pasa algo... que solo te guardas para ti.

¿Y qué pasó con la chica?

Lo dejamos poco después. Un lunes, creo.

(RÍE) ¿Un lunes? Yo odio los lunes.

Tengo una teoría sobre ellos, pero...

(Alarma)

Joder, lo siento, que me tengo que ir.

Hostia... No, lo siento yo.

Vaya rollo que te he metido. No, no, qué va.

Si me ha encantado,

lo que pasa es que llego tarde a una reunión.

Bueno, no te preocupes, ya nos veremos por ahí.

Sí, claro.

Oye, ¿qué haces esta noche? Pues...

todavía no lo sé. ¿Por? Bueno, pues que tengo un estreno,

una obra de teatro independiente. Nada excitante, pero si quieres,

podemos ir a aburrirnos juntos. Eh...

Aún no te puedo decir. De todas formas,

yo creo que... no soy muy buena compañía hoy.

Ya... Bueno, si no quisiera invitarte no te lo diría, ¿no?

Llámame y quedamos.

Bueno, si quieres.

Si no, otro día. Me encantaría.

A mí también. Eh...

Pablo. Mara.

Pues nada...

Hasta luego, ingeniero.

Arqui... tecto.

(Teléfono)

Hola.

No, no... Si es que me he parado un momento a tomar un café.

No, no se me ha olvidado.

Sí, tengo la dirección.

Ahora mismo nos vamos.

Yo también te quiero.

(Murmullo)

(Chasquidos)

(Música)

Desde esta noche cambiará mi vida.

Desde esta noche, desde esta noche.

No quiero ser ya más abandonada.

No quiero serlo, no quiero serlo.

Cuántas lágrimas he derramado, cuántos besos he desperdiciado.

Él decía que era culpa mía, que anulaba yo su libertad.

Y yo le dije: "Si no estás tú, ¿qué voy a hacer si no estás tú?".

Y he sabido que es peligroso decir siempre la verdad.

Si... un día te has sentido enamorada,

no... le digas que le quieres. ¡Cállalo!

Y yo le dije: "Si no estás tú, ¿qué voy a hacer si no estás tú?".

Y he sabido que es peligroso decir siempre la verdad.

Por eso, aquí, tengo yo esta fiesta, pero sin ti.

¡Fiesta! Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Esta fiesta con amigos y sin ti.

¡Fiesta! Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Esta fiesta con amigos y sin ti.

En esta noche me siento contenta.

En esta noche, en esta noche.

Ha aparecido lo que yo esperaba.

Ha aparecido, ha aparecido.

No se parecía nada a él,

me ha mirado con los ojos tiernos

y me ha dicho que era culpa suya.

Al diablo con la libertad.

¡Fiesta! Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Esta fiesta con amigos y sin ti.

¡Fiesta! Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Qué fantástica, fantástica esta fiesta.

Esta fiesta con amigos y sin ti.

¿Por dónde? -Por allí.

-¿Dónde? -Allí.

Deja de correr ya. ¡Coño! Que no aceleres.

Hostia... Una escalerilla, ¿eh?

Así hago cuádriceps. -Este portal.

(RÍE)

Me puedes bajar ya si quieres. -He dicho que te subo.

-Es un séptimo sin ascensor. -¡No jodas!

-Sí.

(SE ESFUERZA)

Ah.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Pues sí que vivías alto. -Sí, ya te lo he dicho.

(Chirrido)

¡Guau! ¿Estás bien?

Increíble. Te dejo el bolso aquí, ¿vale?

Vale.

¡Va, chicos!

(Timbre bici)

Vaya casoplón, ¿eh? -Era de un escultor.

-De un escultor...

Que te pone el arte, ¿eh?

¿Te he dicho que soy pintor? -Sí. Como unas tres veces.

Venga, chicos, unos chupitos. ¡Sí!

Sí, venga. Unos chupitos... El último ya,

que estoy un poquito pedo, pero ¡venga!

Uno por aquí.

(ASIENTE)

Uno por aquí. ¿Por qué brindamos?

Eh...

Por esta noche. Venga.

Por darte lo tuyo. Por... ¿nosotros? ¿Por los tres?

Vale.

Ah, ah.

¡Ah!

(RÍE)

(TARAREA)

(RÍE)

(CARRASPEA)

Dime qué te gusta.

(TARAREA)

(CARRASPEA EXAGERADAMENTE)

Ay...

De un escultor... la casa, ¿no? Oh, hola...

-Venga, va, que me toca. Que lleváis ahí un rato.

¿Qué? Hostia...

Ah, no, no... No, de verdad, que no.

Joder...

¡Ah! ¡Joder!

Hostia... ¡Puaj!

Eh... ¿Estás segura de lo que vamos hacer?

Tú, no. No, no... Sí, sí.

Hombre, por favor, como estamos todos un poquito pedos,

a ver si vamos a hacer algo de lo que luego nos arrepintamos.

Qué quieres, ¿eh? ¿Un permiso firmado por sus padres?

(RÍE JOCOSAMENTE)

Va, chicos, tranquilos, tranquilos. ¡Va!

A ver, coge esto.

-Sí...

-Y tú esto. Huy...

(RÍE)

(Cremallera)

Ah, uh.

Oh.

¡Guau!

-A ver, chicos, vamos a hacer una cosa.

¿Qué tal si vosotros me esperáis aquí y yo subo a ponerme algo más cómodo?

A ver si eso ayuda. -Claro que sí.

-¿Y por qué no vais haciendo vosotros lo mismo y así vamos adelantando?

(Chasqueo)

Por supuesto.

-Enseguida vuelvo.

(Chirrido)

Joder, tío, ¿has visto ese cuerpo? ¿Lo has visto?

Y esas tetas, ¿qué? Que parece que le han impactado

un par de misiles por la espalda y... ¡uh!

Pero...

(LAME)

Joder... Llego yo a tener unas tetas como esas

y estaría tocándome todo el día. Magreándome y dándome lo mío

como la guarra que soy. Ah, eso seguro.

¿Cómo se llamaba, tío? ¿Cómo se llamaba?

Mara... ¿Mara? ¿También?

No, coño, Mara, no. Eh, Vanessa. Vanessa, Vanessa...

Vanesa me la pone tiesa.

(RÍE) Joder, me he puesto supercachondo en el bar, tío.

Está buenísima... Cuando nos ha dicho irnos los tres

a su casa, casi no me lo creo. No es muy habitual

que ocurran cosas de estas... Lo sé, tío.

(Espray)

Normalmente... no quieren compartirme.

Prefieren un mano a mano conmigo a solas, ya sabes.

De hecho, es un poco raro que haya... querido con los dos.

Pues ha empezado bailando conmigo. Bueno, no pasa nada.

Somos mayorcitos y solo hay que respetar las reglas.

¿Qué reglas? Nada de tocarnos,

nada de besos... ¡Calla! Que no quería,

que ha sido ella... Que has abierto la boca, maricón.

Tú, en tu sitio, y yo, en el mío. Y cuando estemos ahí dentro...

deja que ella tome la iniciativa y todo irá bien.

Eso sí, cuando estemos allí, uno frente al otro,

levantamos las manos y chocamos. ¿Eh, eh?

Si ves que no nos puedes seguir el ritmo,

tú te pones a un lado y te tocas, que también mola.

Venga, quítate la ropa. Déjame un poco.

¡Voy! Qué borde, ¿no?

¡No!

(GRITA) ¿Cómo vas?

(Música animada)

Cinco minutos.

(Puerta)

¡Oh!

(SE ESFUERZA)

Oye...

¿Tú qué porcentaje de tías crees que hay para cada tío?

No sé, depende del tío, supongo. A eso me refiero.

Que visto lo visto, no sé si tengo muchas posibilidades

de encontrar a alguien especial, ¿no?

(SUSPIRA) Déjate de tonterías y chorradas especiales, hombre.

Que no te has visto en una así en tu puta vida.

Lo vamos a pasar bien, tío. Ah...

Estas cosas unen mucho a los amigos.

Y este será el momento que recuerdes cuando seas

un viejo a punto de palmarla. Tú y yo ahí,

dale que dale, ¡pim, pam! Toma otro tripi.

Ah, déjame un poco, anda.

¿Se puede saber qué coño te pasa? ¿No te gusta? ¿No quieres hacerlo?

No, no es eso.

¿Entonces?

(SUSPIRA) Y cuando acabemos ¿qué? ¿Qué nos queda?

Ya te lo he dicho. ¿Y qué más?

Nada más. Luego nos vestimos y cada una su casa.

Bueno, pues a eso me refiero.

No te entiendo.

(RESOPLA)

¡Que no quiero que sea esto... y ya está!

Que, a mí, Vanessa me gusta, ¿vale? Me gusta muchísimo.

Ya está, ya lo he dicho, hala.

(RÍE) ¿Cómo te va gustar, hombre? Si la acabas de conocer.

Será que te pone mucho. ¡Que no, coño, Hugo!

Que ya la conocía. Venga, hombre, ¿de qué?

Es mi compañera de trabajo, con la que coincido siempre.

Te he hablado mil veces de ella. ¿A mí?

¿Lo ves? Es que no escuchas, tío.

Siempre vas a lo tuyo y dirás que somos amigos.

No empieces. ¡No empieces tú!

Te juro que... Te juro...

desde el instituto... todo el puto día. ¡Hostia!

Baja la voz.

¿Y por qué no me has dicho nada en el bar?

¡Pues porque no das tiempo en la vida a la gente! ¡Hostia!

Por fin, había reunido las fuerzas para ir a hablar con ella.

Justo cuando le voy a confesar lo que siento, ahí has llegado tú.

Has puesto la cara de gilipollas que pones siempre...

y aquí hemos acabado los tres. Vamos, lo que haces siempre.

Cómo que siempre, ¿eh? ¿Qué insinúas?

No, no insinúo nada. Te lo digo. Me utilizas.

(RÍE)

(HACE BURLA) No, ¿eh? ¡No!

Sabes perfectamente a lo que me refiero.

Siempre con la excusa de presentarme para luego acercarte tú...

y utilizarme a mí como blanco de tus chistes

para hacerlas reír y romper el hielo, ¿eh?

Y a partir de ahí, desaparezco. Da igual si quiero participar

en la conversación... No me haces ni puto caso.

Y ahí me quedo yo, con la copa en la mano

con cara de bobo para que, por supuesto,

a los 10 minutos te vayas con ella y yo me quede solo.

Nunca...

nunca estás solo.

Dame un abrazo. ¡Déjate de abrazos y de hostias!

Dime una de las tías que me hayas presentado de marcha

que no te hayas follado tú. Muy bien.

Ajá. Una... ¡Y dos te digo!

¿Dos, dos? Dime la primera de las dos.

Dime una de las dos. No me agobies, ¿vale?

Déjame que piense. Tienes que pensar. Dime una, venga.

La que tenía el aparato en los dientes,

que no se le entendía una mierda al hablar.

Estuvimos un buen rato riéndonos de ella.

¿Mi prima? Sí, tu prima.

(GRITA) ¿Mi prima de sangre me estás diciendo, Hugo?

Bueno, pues esa no. No me jodas, eh.

¡La del cumple de Chewbacca! ¡La rubia! Te fuiste con ella.

No, con esa te fuiste tú también con ella.

¿Qué dices? Si estuvisteis ahí hablando toda la noche.

Hasta que llegaste y te pusiste a contar no sé qué aventuras

y no sé qué historietas... y la convenciste para coger el coche

e iros a ver el amanecer a no sé dónde fuisteis.

A cabo de Gata. ¡Vete a la mierda!

Para una que tenía medio hecha. Que a ti ni te gustaba,

seguro que lo hiciste solo para joder.

La verdad es que cuando salimos fuera y la vi bien, era un puto Picasso.

Vamos, no te la follabas ni tú.

Al final la dejé en su casa.

(GRITA) ¿Qué haces, coño? ¿Qué haces?

Para resbalar, para resbalar. ¿Resbalar?

¡Tu puta cabeza resbala! ¡Hostia!

¿Sabes qué? Lo siento. Sí, seguro...

Lo llego a saber... ¡Lo llegas a saber

y habrías hecho lo mismo! Siempre haces lo mismo.

No sé ni cómo seguimos siendo amigos, de verdad, ¿eh?

¡Chicos!

(Chirrido)

Eh. ¿Estáis bien?

Ah... Sí, aquí... de puta madre.

Oh. Un minuto, ¿vale?

-Bueno, ¿qué le habrías dicho? No lo sé.

No lo sabes. No.

Nunca sabes... Por eso, siempre tienes que estar

conmigo para decirte lo que tienes que decir.

¡Sé lo que tengo...! ¿Qué le dirías?

Le diría lo que sentía hace un año cuando la vi por primera vez.

Y cómo desde entonces la esperaba en la puerta

con la esperanza de coincidir con ella para...

para hablar aunque fuese del tiempo y de cualquier otra chorrada.

También le diría pues...

Por ejemplo, lo mucho que me gusta su manía de leer el periódico

de atrás hacia delante o lo de tomarse un Cola Cao.

Siempre, cuando llega la oficina. Se sienta...

y se toma un Cola Cao. ¡Eso le diría!

¿Le dirías eso para follar?

Tú eres muy tonto, tío, muy tonto.

(SE ESFUERZA)

También le diría...

le diría lo bonita que es porque es que es guapísima.

Sí, sí que lo es.

Con el tiempo, le diría... lo enamorado que estoy de ella.

Y lo mucho que me gustaría tener una vida en común,

hacerla feliz, cuidarla...,

viajar...

Dar la vuelta al mundo en plan jipis,

llenos de mierda, con una mochila y un cepillo de dientes.

Hala, a tirar millas.

Tener una casa con jardín,

hijos,

nietos...,

perro salchicha...

Bueno, ya está. No pasa nada. Yo valoro la amistad,

no como tú. Y si somos amigos,

pues eso está por encima de todo. Y si es esto lo que tenía

que pasar, si es esto lo que me tenía preparado el destino,

pues es que... Vanessa, mi Vane, no es para mí.

Al menos, disfruta del momento. Para cuando seamos viejos, ¿no?

¡Bah!

(SUSPIRA)

¿Qué? Dame un abrazo, tío.

No, no... Paso. Me ha llegado lo que has dicho.

¡Me da igual! Me da mogollón de asco...

Te lo digo en serio. ¡Suéltame! ¡No me toques!

(Chirrido)

¿Chicos?

¿Habéis empezado sin mí?

(RÍEN NERVIOSOS)

No, claro que no. Qué va.

Si me seguís... Huy...

¡Venga! ¡Vamos!

¡Uh!

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

Tira, Hugo, voy... voy en un ratillo.

¿Hugo?

¿Hugo?

Dile lo que sientes. No, Hugo, por favor...

Hugo, por favor.

(CHISTA) "Just do it".

(SUSPIRA)

Ay...

¡César!

¿Sabes qué es lo que más me jode, tío?

Que no vamos a chocarla.

(Chirrido)

Gilipollas...

¿Vamos o qué? Sí, claro, vamos.

Eh, vamos. ¿Y el otro?

Eh, pues... se acaba de ir...

Que se ha rayado, que le ha mandado un WhatsApp

su novia y... Bueno, lo siento, pero...

¿Eh? Nada, cosas de tíos.

(PIENSA) Hugo, ¿no?

No, no. Hugo es el capullo de mi amigo,

yo soy César. ¿Tú eras? Paula.

Ah, Paula.

Cada vez no puede ser la única vez.

He cambiado cada mueble de lugar

para ver qué cara pones al entrar.

Al azar, pero al final...

yo he dormido mucho más en el sofá.

¡Joder!

¡Ven aquí, "mamahuevos"! -¡Yo no tengo la culpa

de que sea una guarra! ¿Vale? -¡Vale!

(Música)

Nunca quise hacer dos cosas a la vez.

Intenté cambiarte y te estropeé.

(Vibración)

¿Para qué?

Si estabas bien.

(Vibración)

Quiero verte tal y como te encontré.

¿Ha salido alguien? No.

(Teléfono)

De volverte a tu estado original,

al principio sonreías sin parar.

Cada vez no puede ser...

Cada vez no puede ser la única vez.

¿Has cogido? ¿Uh?

Que si has cogido el móvil.

(RÍE) Estabas en el baño y te llegó un mensaje... ¡Dos!

¿Y los has leído?

(ASIENTE)

(Teléfono)

(SUSPIRA)

Consulta del doctor Cuenca. Buenas tardes.

Sí.

Un momento, por favor. Correcto.

El jueves a las 10:30.

Gracias a usted, que pase un buen día.

¿Estás bien? Sí, no te preocupes.

Podemos hablarlo si quieres. El sábado he quedado con Maite

para cenar.

(SUSPIRA)

Cuando dices "he quedado", quieres decir que yo también voy.

Pues yo mañana quiero ir a ver a mi madre.

¿Puedes quedarte con la niña? Sí.

Pero podemos ir contigo si quieres. No, no quiero que la vea así.

La próxima vez. También puede quedarse

con tu hermana y te acompaño yo. Prefiero que no.

No tardaré mucho,

así que podemos ir luego a comer los tres.

¿Qué?

(RÍE) Nada.

¿Qué pasa? Que estás muy guapo hoy.

¿Qué haces?

(RÍE)

Para, para, para.

Ah. Pueden salir en cualquier momento.

¿Te da vergüenza? Un poquito sí, la verdad.

Pues antes no era así. Hay muchas cosas

que antes no eran así.

Lo estoy intentando, Pablo.

Lo sé. Pero tú sigues a la defensiva.

Yo también lo estoy intentando.

(Teléfono)

(SUSPIRA)

Sí que tarda, ¿no?

¿Vas a acostarte con ella?

Acabas de decir que no querías hablarlo.

He cambiado de opinión.

¿Y bien?

No lo sé, es posible. ¿Y por qué ella si puedo preguntar?

(SUSPIRA)

Me siento a gusto.

Puedo hablarle sin rodeos, contarle cómo me siento,

ser yo mismo. Se supone que conmigo también,

que de eso va todo esto. No.

De lo que va todo esto es de recuperar la confianza.

Lo que pasa es que no puedes perdonarme.

Lo que no puedo es olvidarlo.

Que es muy distinto.

Pablo...

Yo te quiero.

Y yo necesito igualar las cosas.

Pues yo no puedo.

Lo siento. ¿Ves como eres una egoísta?

Vamos a ver, Pablo, si esto solo se tratara de igualar las cosas,

te aseguro que estaría encantada de que te la follaras.

Y podría empezar de nuevo, sí.

Pero ella te gusta. Es obvio que me gusta.

No...

Lo que es obvio... es que estás enamorado de ella.

¿Ahora te preocupa eso? Pues claro que me preocupa,

por qué, si no, me iba a poner así. ¿Tú estabas enamorada

cuando lo hiciste? Por favor...

(SUSURRA) Claro que no. Fue otra cosa.

¿Por qué iba a ser distinto para mí? ¡Porque os mandáis mensajes!

Venga... Lo que pone en esos mensajes

son cosas que se dicen cuando quieres a alguien.

Hay muchas formas de demostrar cariño, de querer a alguien

sin necesidad de estar enamorado. Solo conoces una forma.

Ya te he dicho que he cambiado. ¡No me lo has dicho!

¡Ya lo sabes!

No sé si estoy enamorado.

Ella sí lo está. Te lo aseguro.

Puede.

(SUSPIRA)

¿Tú la quieres?

Sí...

Pero no de la forma que ella cree o que tú crees.

¿Y mí?

¿Me quieres a mí? Sí, claro que te quiero.

Estoy aquí contigo, pero no puede ser como antes.

Recuérdame por qué hacemos todo esto.

Por la niña...

Y porque dentro de unos años, no nos preguntemos

qué hubiera pasado de no haberlo intentado, ¿no era eso?

Es que yo ya no estoy segura de querer intentarlo más.

¿Y si ya estuviéramos igualados?

¿Qué?

¿Qué quieres decir?

La semana pasada. ¿Dónde?

Qué más da eso. ¿En casa?

No. ¿En nuestra cama?

No. Y... ¿y qué tal?

¿Te gustó? ¿Era lo que esperabas?

Fue diferente. ¿Qué coño quiere decir diferente?

¿De verdad quieres que te dé detalles?

¡No me has contestado! ¡Sí, me gustó, lo disfruté! ¡Coño!

(SUSPIRA)

Muy bien.

Entonces ya estamos igualados, ¿no? Eso parece.

¿Y va a haber más veces?

Ya te he dicho que no lo sé. No, no me lo has dicho.

Antes has dicho que no y ahora resulta

que ya te la has follado, así que perdóname

si necesito que me cuentes las cosas un par de veces.

Yo no empecé con esto.

Fue hace dos años. Pues para mí,

es como si hubiera pasado ayer. Me engañaste, Irene,

y no me lo quito de la cabeza. Ojalá pudiera, pero...

Lo siento. ¿Para ti no cuenta nada

todo este tiempo que ha pasado? Todo lo que hemos vivido,

lo que hemos construido... ¿Nada de eso cuenta para ti?

¡Por una cagada que tuve

y que te conté en un ataque de sinceridad!

(SUSPIRA)

Me rindo.

¿Qué quieres decir?

Que no puedo más, tenemos que divorciarnos...

cuanto antes.

Lo hemos intentado, Pablo. Yo lo he intentado.

Eso no es verdad, acabamos de empezar.

Una cosa así lleva su tiempo. Pero es que yo no tengo tiempo.

¿No lo entiendes? Yo quiero ser feliz ya.

Y todo esto no tiene sentido ni tiene arreglo...

No sé muy bien qué estamos haciendo viniendo a ver a un terapeuta.

Pues no lo entiendo, fuiste tú la que insistió

en que nos diéramos otra oportunidad.

Que aceptarías mis condiciones, las que fueran.

Me acabas de decir que me quieres. Porque te quiero.

Por eso, no puedo conformarme solo con tolerarnos

ni convivir por estar acostumbrados el uno al otro

o porque exista cariño... o por la niña.

Yo lo que quiero es que estés loco por mí.

Y que todo sea como antes.

No puedo prometerte eso.

Ya lo sé. Tú a mí tampoco.

A eso me refiero, Pablo.

De eso va todo esto.

(SUSPIRA)

(Chirrido)

(Música)

(RÍE)

¿Eh?

Y cuándo te pregunto que cómo, cuándo y qué.

Tú siempre me respondes: "No sé, no sé, no sé".

No sé qué se ha perdido ni si tengo la razón.

Todo lo sucedido no tiene explicación.

El suelo es de madera americana.

Dormitorio principal y el baño. Nuestro dormitorio, a ver...

¡Hala!

Como veis, el color visón de las paredes contrasta con el blanco

y queda precioso. Cierto, cierto.

(Teléfono)

Perdón, eh. Es importante. ¡Pablo!

Y así pasan los días y yo sigo esperando

a que me sustituyas por otro desencanto.

El aire está vacío a mi alrededor.

No encuentro la respuesta ni la solución.

Entremos en un bar y hagamos como que no ha sucedido nada.

Hablemos por hablar de las falsas promesas...

Nos lo quedamos, ¿no? El tiempo nos dirá.

(CANTA) "El tiempo nos dirá".

Quién te a querer, quién me va a querer.

Quién te va a querer.

Bueno, ¿qué os parece?

Pues... espectacular, ¿verdad? Es un piso impresionante.

Sí, lo es, lo es. Bueno, está bien.

(ASIENTE) Os voy a dejar aquí toda la información del alquiler

y también la opción de compra y os dejo solos un rato.

Mira, mira. Perfecto. Muy bien. Y os toméis un tiempo.

Sí. Bueno, tampoco mucho.

(RÍEN)

Muchas gracias, Irene, gracias. Qué bueno.

¿El qué?

(RÍEN)

Que muchas gracias, Irene, de verdad.

A vosotros, si necesitáis cualquier cosa,

estoy abajo en el piso piloto. Perfecto, está claro.

Muy bien.

(SUSURRA) Suerte.

(CARRASPEA)

Adiós. Chao, chao.

Está un poquito piradilla, pero...

Qué pedazo de piso, cariño, es que es impresionante

y el dormitorio principal, ¿eh? ¿Qué te parece el dormitorio?

Bueno, es un... un poco pequeño, ¿no?

¿El qué pequeño? ¿El dormitorio?

(RÍE) ¿Un poco? Pues sí.

Cariño, no digas tonterías, por favor, qué va a ser pequeño,

si es impresionante de grande, además con el baño incorporado,

que siempre es muy práctico. Pero, bueno, y el salón este,

la terraza esta, vistas a todo Madrid, es que...

Es una barbaridad, ¿verdad que es una barbaridad?

Es una barbaridad, y, ojo, que a mí me encanta también

la cocina americana porque... porque es muy práctica.

Me gusta mucho porque...

Bueno, estaría mejor si no estuviera dentro del salón, ¿no?

Es lo que tiene la cocina americana, ¿no?

(RÍE) Claro. ¿Y qué estamos, en los 90?

Eh, esto es una guarrería, César, cariño.

¿Te ha gustado algo a ti? Sí, sí, sí, el...

El baño. Pero a ti no te ha gustado, ¿no?

Sí, sí que me ha gustado. Ah, ¿sí?

Digo que sin bañera es un poco absurdo, lógicamente,

pero no está mal. Ah, ¿absurdo?

No, a mí me parece mucho más práctico, ¿no?

¿Para qué quieres una bañera?

¿Cuánto tiempo hace que no te das un baño, eh?

(RÍE) Mira, ¿ves? La cocina americana.

Mucho mejor quitar la bañera y ganar espacio, ¿no?

Bueno, pues si quieres, esta noche aprovechamos, ¿eh?

Y nos damos un baño en plan romántico

con sus velitas, su vinito, su musiquita...

¿Sabes qué pasa? No, no, ¿sabes qué pasa, mi amor?

Es que no estoy de humor, estoy ovulando,

ya sabes cómo me pongo. Jo...

¿En serio te gusta la cocina americana?

Pues sí, a mí me parece muy práctica.

Sí, si quieres que te huela el salón a fritanga,

desde luego es superpráctica.

¿Y desde cuándo cocinamos tú y yo fritanga?

Da igual, el besugo mismo de ayer,

¿te parece eso un buen aroma para el salón?

¿Ayer dónde lo comimos? En el salón, así que estamos en las mismas.

Pues eso es lo que digo, que si tuviéramos una cocina grande

donde pudiéramos desayunar, comer y cenar...

Puestos a pedir, échale con jardín gigante

y piscina olímpica ahí en la Gran Vía.

No digas tonterías, por favor.

A ver, si queremos vivir en el centro, esta es la mejor casa,

la mejor, además tiene dos habitaciones, lo tiene todo.

El alquiler es un dineral. No.

¿No es un dineral? O sea, es caro, pero...

Perdona... Escúchame, escúchame,

mi jefe está a tope conmigo, ¿vale? Se volvió loco conmigo

y me va a ascender y lo vamos a pagar sin problema,

por eso no te preocupes.

¿Para qué queremos dos habitaciones, César? ¿Para qué? Dime, ¿para qué?

Hombre, pues mejor dos que una, ¿no? (CHISTA)

Ey, ey, ey, a ver,

que no te digo que nos tengamos que quedar con este fijo,

pero digo que es el mejor...

Ah, que no nos vamos a quedar tampoco con este.

Sí, sí, sí nos quedamos con este, que pensaba que no te gustaba y...

Y no me gusta, César, pero es que hemos visto siete pisos,

digo yo que en alguno tendremos que quedarnos.

Pues vamos a dejar de liar ya, nos quedamos con este.

Por eso, sí. Pues...

Que también podemos dejar de buscar piso, ¿no?

Estamos bien como estamos, cariño, cada uno en su...

(CHISTA) No, dijimos que nos íbamos a vivir juntos...

No, eso dijiste tú, tú lo dijiste,

yo dije que podríamos buscar piso, así como inversión, pero...

Vale, en estas cosas hay que verlas bien,

hay que planificarlas. Ya lo has dicho.

Ya lo has dicho. Ya está. ¿Qué he dicho?

Planificar, no empieces, César.

No empieces tú, que has dicho que estás ovulando, ¿eh?

Y también te he dicho que no estoy de humor.

Ya, pues por eso...

(Teléfono)

No... Mara, por favor. César, es trabajo.

Y joder... Trabajo, es trabajo...

(SUSURRA) Mierda el trabajo.

Tú no me quieres. ¿Qué?

Que tú no me quieres, mira.

Y dale, ¿qué tendrá que ver una cosa con la otra, César?

Joder... Pues claro que te quiero, cariño.

Te quiero mucho, pero por el momento y con el panorama que se presenta

es que no estoy dispuesta a sacrificar mi vida profesional

para formar una familia, es que no tengo ninguna prisa.

Lo siento. Muy bien...

¿Y lo que quiera yo se tiene en cuenta,

tengo algo que ver en... todo esto? Hola, buenas tardes.

Sí, claro, mira, si tú encuentras la manera

y te quieres quedar embarazado, tienes todo mi permiso.

Te dejo. Muchísimas gracias, gracias, cariño.

Eres supergraciosa, me estoy descojonando por dentro.

Pues también te voy a decir una cosa, ¿eh?

A ti tampoco te quedan muchos años de fertilidad.

¿Perdona? Ahí tienes.

¿Qué me estás queriendo decir, que se me va a pasar el arroz?

No lo he dicho con esas palabras, pero...

Pero casi.

Ah, muy bien, ya, y, cariño,

¿a ti eso te parece un buen argumento

para convencerme de que sea la madre de tus hijos?

Bueno, vale, muy romántico no es, pero lógica tiene, ¿tiene o no?

Bueno, depende, porque mi madre me tuvo a mí con 36 años,

es decir, me quedan cuatro. No, no...

Quieta parada, no, tres y medio, que no son cuatro.

No, me quedan tres y ocho meses, redondeando cuatro, ¿no?

Bueno, sí, pero no son tantos, no te creas.

No, claro, a cinco minutos escasos de cada polvo, ¿eh?

(RÍE) Es una eternidad, ¿verdad, cariño?

Y... ¿Y si estamos buscándolo y no llega?

Hay mucha gente que está tres, cuatro, cinco años

y ahí no pasa nada. Ah, ¿sí? ¿Quién?

¿Quién? Ah, mucha gente, gente, la gente en la calle.

Ah, sí, la gente de la calle. ¿Quién, dónde?

En Facebook lo ponen mucho esto. Ah, eso es grave, sí.

¿Tú quieres tener hijos o no quieres tener hijos?

Pues sí. Pues ya está.

Bueno, vamos a ver, no lo sé, ahora mismo no lo sé, César.

¿Cómo que no lo sabes?

Pero qué obsesión te ha dado ahora con lo de los hijos.

Tener hijos, irse a vivir juntos.

Obsesión no, coño, era lo que habíamos hablado.

Llevas todo el verano igual. Ya me estoy agobiando, ya está.

No, no, quieta, quieta.

César, llego tarde a una rueda de prensa y me tengo que ir.

Vale, no...

Deja las cosas, un minuto, que vas a llegar, ¿vale?

¿Qué quieres? Es que si dices...

César, por favor. Que nos quedamos con el piso.

Yo no he dicho que me quiera quedar con el piso, cariño.

¡Que no querías mirar más, nos quedamos con el piso!

Di lo que quieras, ya está, da igual, venga, ¿qué?

(SUSPIRA)

(RÍE)

Pues menos mal que lo tienes preparado.

Eh... Espera, es que estoy nervioso.

Bueno. ¿Qué?

Ahí que voy.

No, no, no, no, por favor. (CHISTA) Ey, ey, ey.

No, cariño, no. (CHISTA)

Maravillas Gutiérrez Guerricagoitia,

llevas años enredada en mis manos, en mi pelo...

Y en mi cabeza. ¿Qué hace aquí mi sobrino?

(CANTA) "Y no puedo más..."

No puedes más.

Debería estar cansado de tus manos, de tu pelo...

-De tus rarezas.

-Pero quiero más.

(Bullicio)

Que empieza, que empieza.

No puedo vivir sin ti, no hay manera.

No puedo estar sin ti, no hay manera.

Me dijiste que te irías, pero llevas en mi casa...

-Toda la vida.

-Sé que no te irás, tú no te irás.

Has colgado tu bandera, traspasado la frontera.

-Somos las reinas.

-Siempre reinarás, siempre reinarás.

No puedo vivir sin ti, no hay manera.

No puedo estar sin ti, no hay manera.

(CANTA) "Uh, uh, uh".

¿Te quieres casar conmigo?

(GRITA) ¡Bravo, bravo! ¡Le ha gustado!

¡Le ha encantado!

Gracias, chicos.

¿Esto es lo que llevabas tanto tiempo preparando?

Nos lo hemos currado mucho, hemos estado quedando

para ensayar muchísimo.

Había algunos pasos que es verdad que no lo sabíamos muy bien,

o sea, estábamos nerviosos también, o sea...

Yo todavía sigo nervioso, gracias. Porque...

Bueno, pues porque no me has contestado a mi pregunta.

(RÍE)

Es que no sé qué quieres que te diga.

Bueno, nosotros mejor nos... vamos.

-Estás muy guapa. -No te preocupes, hijo,

todo va a salir bien.

(SUSPIRA)

Joder...

Típico de ti, de verdad, típico. ¿El qué?

¿El qué? Que no sabes decir que no.

Bueno, ni que sí, no sabes decir nada.

¿Nos quedamos con el piso?, ni sí ni no.

¿Te quieres casar conmigo?, ni sí ni no.

¿Quieres tener hijos?, ni sí ni no.

Pues si quieres respuestas directas, haz preguntas directas.

¿Hay algo más directo que preguntarte

si te quieres casar conmigo? No, tú no me estás preguntando eso.

Ah, ¿no? No.

¿Y qué te estaba preguntando? Que si quiero tener hijos ya.

Y tú crees que no quiero tenerlos porque no estoy casada,

pero eso es tu movida. Qué chorrada es esa...

¡Y lo del piso, lo de este piso igual!

¿Desde cuándo te gusta a ti la cocina americana, desde cuándo?

Sabes perfectamente que me encantan desde "Sensación de vivir".

¡Mentira, mentira, mentira!

¡No! Te gusta desde que tu hermana te dijo que era muy práctica...

Porque podía prepararle el biberón

a tu sobrino y mientras lo tenía vigilado en el salón.

Aparte mi hermana no está aquí, así que no la metas, ¿vale?

¡Y lo del baño de igual! Igual, claro,

¿por qué no te gusta que haya solamente una ducha?

¿Por qué? Porque a los niños hay que bañarlos.

¿Verdad que sí, eh? Y lo del dormitorio igual,

¿por qué no solo puede haber un dormitorio? Eh, eh, ¿por qué?

Porque el niño tendrá que tener su cuarto, ¿no?

¿Tú que te crees, que yo soy tonta, que yo no me doy cuenta?

¡Que esto no es un piso, esto es un punto paritorio

y tú me quieres meter aquí a la fuerza

y ponerme a parir como a una coneja!

Vamos a ver, o sea, que...

cuando te pregunto si te quieres casar conmigo,

¿te pregunto si quieres tener hijos? (ASIENTE)

Y cuando te pregunto si quieres tener hijos,

¿qué cojones te pregunto? ¡No me entero! ¡No me queda claro!

¿Qué te estoy preguntando? ¡Si te voy a dejar!

Venga, vámonos ya.

Vámonos ya de aquí, por favor. ¿Eh?

Me quiero ir. Por favor, vámonos de aquí.

Mar... Mara, Mara. Por favor, Mara.

Lo del... lo de la cocina americana, lo del baño a mí me da igual.

Yo lo que quiero es vivir contigo y que te guste el piso.

Y los de las dos habitaciones es porque siempre has dicho

que quieres un despacho para poder trabajar desde casa.

Y...

Y vale, estoy deseando tener hijos. Yo quiero tenerlos.

(SUSPIRA) No, por favor, por favor.

Yo no digo que tenga que ser ahora mismo,

pero necesito saber que en algún momento, cuando...

pues cuando tú estés preparada o qué sé yo,

pues que existe la posibilidad.

Y si te pido que te cases conmigo

es porque estoy loco por ti,

porque te quiero

y porque no pienso en otra cosa

que en pasar el resto de mi vida contigo.

(SUSPIRA)

Bueno, y...

Y ahora que te he dicho todo esto,

pues te lo voy a volver a preguntar.

¿Te quieres casar conmigo?

(Música)

(Barullo)

Rosa, sí, a ver... Ponlo ahí.

-Estoy planchada. -¿Estás cansada?

Cuánto me gustaría que recordases,

pom, pom, pom, pom,

esta canción que hiciste tuya,

pom, pom, pom, pom, tu favorita, al parecer.

Pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom.

Es de Kosvant y de Prevent.

Esta canción, "Las hojas secas"...

-Me lleva hacia ti.

Día tras día, ese recuerdo

no termina de morir.

-Hay canciones que me abandonan,

pom, pom, pom, pom, porque ya no me emocionan.

Pom, pom, pom, pom, las dejo desaparecer.

Pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom.

Y ya no hay nada que hacer.

Luego os veo, chicas.

No sabemos bien cuándo empieza,

pom, pom, pom, pom,

ni a dónde va la indiferencia,

pom, pom, pom, pom, por los amores de ayer.

Pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom, pom.

Y en la canción de Prevent.

-El día que las hojas secas

se vuelen de aquí,

ese día, los amores muertos

habrán muerto al fin.

Lo siento.

Perdón, me he liado un poco en la biblioteca.

Bueno, como siempre, ¿no?

Tranquila, coge tus cosas y empieza. -Vale.

¿Qué es eso que querías contarme? Nada, da igual, todo es una mierda.

A ver, ¿qué ha pasado ahora?

Conmigo no te hagas la condescendiente,

si te aburro mucho, no te lo cuento y ya está.

Vale, vale, perdóname, cuéntamelo, porfa.

Suéltalo.

(SUSURRA) Estoy embarazada.

¿Qué? Embarazada.

¿De cuánto?

De dos meses, puede que un poco más.

¿Y de quién? Pues de quién va a ser, de Pablo.

Y lo sabe. No, no lo sabe,

porque creo que este cabrón está con otra.

¿Te lo ha dicho él? No, claro que no me lo ha dicho él.

¿Y entonces? Pues... son detalles.

El otro día, por ejemplo, entro en su Facebook a cotillear,

lo típico, ya sabes, y de repente leo eso de:

"Pablo está soltero".

(SUSURRA) Soltero. ¿Se puede ser más hijo de puta?

Mira, me puse... Irene, técnicamente está soltero,

no estáis casados. Por lo menos podía haber puesto

eso de "Pablo tiene una relación". ¿Y la tenéis?

Es el padre de mi hijo. Pero no lo sabe.

Tecnicismos. ¿Qué quieres que te diga?

¡No lo sé, algo, joder! Estás más rara...

No sé qué te pasa. ¿Qué te voy a decir que no sepas?

Te has quedado embarazada de un tío con el que llevas seis meses.

Antes de llegar a este punto, podías haber pensado más las cosas,

analizar la situación, pensar si Pablo te gusta lo suficiente

como para tenerlo de padre de tu hijo, ¡esas cosas!

Estaba yo para pensar mucho esa noche.

También tienes otras soluciones.

¿A qué te refieres?

¿A abortar?

¿Qué tal, chicas? Mal, muy mal.

Esto no... Esto no funciona.

¿No? Porque no pega.

Mira este qué mono. Muy mono.

Gracias. Ya sabes, cara con cara.

-A ver, lo que te quiero decir es que estas decisiones previas

que no has tomado son mucho más importantes

que si Pablo tiene puesto en su Facebook si está soltero o no.

Es que sé que está con otra y es de Facebook.

No me puedo creer que estemos hablando de esto.

¿Tú tienes? ¿Está en tus contactos?

Y estamos hablando de esto. ¿Lo tienes o no lo tienes?

Pues sí, sí. ¿Ah, sí?

¿Desde cuándo? Al poco de que me lo presentaras.

¿Le agregaste tú o te agregó él? No me acuerdo ahora, no lo sé.

Pero te acordarás si has chateando con él, ¿no?

(ASIENTE) Alguna vez. Muy bien. ¿Y cómo es?

¿Cómo es de qué? Que cómo es. ¿Cómo es?

¿Cambia mucho? Si usa un rollo diferente, si...

(SUSURRA) Si intenta seducirte.

¿Escribiendo? Sí, escribiendo, sí.

Si su forma de escritura es diferente a su forma de hablar,

si intenta seducirte. No entiendo dónde quieres llegar.

¿Qué no entiendes, Paula? ¿Me lo quieres decir

y callarte de una puta vez? ¡Pues mira, sí!

¡Intenta seducirme todo el rato! ¡Tanto, tanto que estoy liada con él!

-¡Ah! Chicas...

Por favor.

(SUSURRA) Perdón.

Lo siento. Lo siento, de verdad.

Pablo sería un poco idiota si lo hiciese.

Lo sé, perdóname. Soy tu hermana.

Perdóname. Es que no sé, no...

No sé qué me pasa, estoy muy rayada. Bueno, pues habla con él.

Habla con él y dile que esto no era lo planeado,

que no quieres convertir un buen polvo en una mala relación.

¿Qué dices? No lo sé, Irene, estoy muy nerviosa.

¿Y si me dice que no quiere?

¿Que no quiere qué? Tenerlo.

¿Y tú quieres tenerlo?

Pues, a ver...

Yo no pensaba que iba a ser así.

Sí, sí que quiero.

(SUSPIRA)

Qué fuerte.

¿Con Pablo o sin él?

Preferiría que con él, pero si no quiere...

Pues sola.

¿Y crees que podríais funcionar como pareja?

Sí. Yo creo que sí.

A mí me gusta muchísimo y para un buen novio que me echo...

(CARRASPEA)

Estamos hablando del mismo tío al que hace dos minutos

has llamado cabrón hijo de puta. Sí.

Sí.

Bueno, ¿entonces qué?

¿Nos vamos a vivir juntos y todo ese rollo?

¿Asustada? Mucho.

Todo va muy rápido. Ya, es lo que intento decirte

desde el principio. Ya lo sé,

pero por otro lado, lo pienso y con mi historial...

¿Cuántas oportunidades de ser madre voy a tener pasados los 30?

Muchas, muchas, lo que pasa es que eres muy pesimista.

Optimista con experiencia.

Mira, las relaciones son como los ordenadores,

si no funcionan, lo mejor es apagar y reiniciar.

Ya está, no pasa nada. Hombre, no pasa nada...

A ver, eso es lo que haces tú todo el tiempo y así te va, cariño.

No estamos hablando de mí, así que no empieces,

porque paso de tus sermones. Y yo de los tuyos.

¿Para qué me lo cuentas? Porque eres mi hermana.

Y porque te necesito.

¿Estás bien? No.

¿Quieres agua? Sí, por favor.

Toma.

Mira, Irene,

no te preocupes por nada, pase lo que pase, yo estoy aquí.

Tú hablas con Pablo, le explicas lo que te pasa,

le aclaras las cosas y si está bien.

Y si no, ya sabe dónde tiene la puerta.

Gracias.

Se lo tengo que contar. Y cuanto antes, mejor.

Cuando vuelva de Barcelona, se lo cuento.

Vale.

-¿Qué le pasa?

-Que está embarazada.

-¡Pero qué guay! Le hacemos una colcha.

-Le hacemos unos patucos. -Y un gorro.

(Música lejana)

Confieso que a veces soy cuerdo y a veces loco.

-Lara.

-Y amo así la vida y tomo de todo un poco.

-Lara.

-Me gustan las mujeres, me gusta el vino.

-Lara.

-Y si tengo que olvidarlas, bebo y olvido.

Y es que yo... -Laralalá.

-Amo la vida y amo el amor. -Laralalá.

-Soy un truhan, soy un señor. -Laralalá.

-Algo bohemio y soñador.

Y es que yo... -Laralalá.

-Amo la vida y amo el amor. -Laralalá.

-Soy un truhan, soy un señor.

Y casi fiel en el amor.

Mujeres en mi vida hubo que me quisieron...

-Lara.

-Pero he de confesar que otras también me hirieron.

-Lara.

-Pero de cada momento que yo he vivido...

-Lara.

-Saqué sin perjudicar el mejor partido.

¡Yeah! -¡Hala!

-Y es que yo... -Truhan.

-Amo la vida y amo el amor. -Amor.

-Soy un truhan, soy un señor. -Señor.

-Algo bohemio y soñador.

Y es que yo... -Truhan.

-Amo la vida y amo el amor. -Amor.

-Soy un truhan, soy un señor.

Y casi fiel en el amor. (SUSPIRAN)

Claro que sí.

(Puerta)

(SUSPIRA)

Vaya pintas, ¿no?

¿Qué? Nada. ¿Qué tal, cómo estás?

Pues ya lo sabes. Pues ya ha pasado un mes.

No sé, deberías pensar en otras cosas, ser más optimista.

¿Qué te crees, que no lo intento? No, no lo suficiente.

Y otra cosa te voy a decir para que dejes ya el tema,

tu jefe era un gilipollas y le va a caer un puro que te cagas

porque ese juicio lo vamos a ganar nosotros.

Ah, déjate de manoplas. Anda, baja un poquito esto.

(SUSPIRA)

Tú no le tocaste, ¿verdad? Que no, coño.

Claro que no... ¡Hugo, que no, coño!

Claro que no. Es él quien dice que lo le seducía

con mi forma de vestir, que era yo quien le provocaba a él.

Hay un litigio ahí de cojones. Bueno, relax, tío, está ganado.

Y tranquilo, que seguro te sale algo.

Ese cursillo de física cuántica que hiciste abre muchas puertas.

Ese cursillo se llama ingeniería aeronáutica

y son seis putos años. Claro que sí.

No voy a tener esta discusión otra vez contigo.

Una cerveza, por favor. Mira, yo solo quiero animarte, ¿vale?

Y que sepas que el mundo necesita gente como tú

para colonizar el espacio. Así que tranquilo, todo irá bien.

Pues no estoy tranquilo, ¿vale?

Y eso que tengo varias ofertas de trabajo,

alguna de ellas en el extranjero.

Tengo una en Sídney... Australia.

Sí. Sídney, Australia, sí.

Bueno, pues suena bien, ¿no? Pues no lo sé.

A mí me gustaría montarme algo por mi cuenta,

si cae la indemnización, claro.

La indemnización.

¿Le has estado dando una vuelta a mi idea?

¿A cuál de ellas? Al "business".

¿Lo del busca? ¡Shh! Cállate, tío.

Podríamos revolucionar el mercado.

El busca "is back". Jo...

Es un gran eslogan, tío. Pues yo lo veo.

Hugo, de verdad que no lo veo. Bueno, mira...

Ahora mismo tienes muchas cosas en la cabeza, vale.

Cuando estés más tranquilo,

quedamos y repasamos juntos los nuevos diseños.

Venga, lo que tú digas, de puta madre, va.

Te pasa algo más.

Suéltalo, tío.

A ver, ¿cómo empiezo?

El tema es que todo esto... ¡Venga, coño, suéltalo, tío!

¡Ya voy, coño! ¡Déjame hablar, hostias!

Es que tardas un huevo... Es que no dejas hablar a la gente.

Toda esta mierda del juicio, del despido,

si no lo hubiera dejado con Patricia...

Te dejó ella a ti. Es igual quién deja a quién,

el resultado es el mismo, ¿no? El mismo no es, es peor.

Jode más, tío. Pero tú...

¿Qué pasa? ¡Mierda! Que acaba de entrar...

Un tío que conozco de... ¿Quién?

No mires, hostias. Uno del curro que entró antes de que me fuera.

De que te echaran. Que no mires, hostia,

que no quiero saludar a nadie y menos del trabajo.

Hazte el tonto. Escóndete, no mires.

¡Ey! ¡Ey!

¡Eh! Tu puta madre, ya me ha visto.

No, no, no, no me lo digas, no me lo digas.

No, no, no, no me lo digas, no me lo digas.

No me lo digas, no me lo digas, no me lo digas.

Joder, ¡César! César, coño, César.

¿Qué tal? Pues...

¿Cómo estás? Jodido.

Así me gusta, hombre, así me gusta, coño.

Cuánto me alegro, hay que tirar para adelante.

(RÍE) ¿Y tú qué tal?

Bien, muy bien, muy bien. Bueno, mucho lío, mucho lío,

porque desde que te echaron por el tema de tal,

me ha tocado todo a mí.

Me ha tocado todo a mí.

¿Y vives por aquí? ¿O cómo así...?

Aquí mismo, me acabo de... ¡Ah, de mudar! Es verdad, sí.

Algo he oído por ahí de que te ha dejado tu mujer o algo.

O algo, sí. Anda.

Bueno, no exactamente me ha dejado mi mujer,

pero no quiero hablar del tema. Ah, bueno, pues no se habla.

¿Y tú cómo coño te has enterado?

Bueno, hay un grupo en Facebook con cotilleos de la empresa.

Ya sabes, las de contabilidad, que se aburren mucho. (RÍE)

Qué hijas de puta.

Joder. Joder, sí. Estamos todos...

jodidos.

(RÍE)

Perdona, no te he presentado a este. Hugo, Pablo, Pablo, Hugo,

un amigo de la infancia, un excompañero de trabajo.

¿Qué tal, tío, cómo estás? Dale, dale.

Dale.

¿Quieres tomarte algo con nosotros, Peibol?

Pues...

iba a pedirme algo para llevar, pero...

Pues tranquilo entonces, ¿eh? Que coño,

me tomo un copazo con vosotros. ¡Claro que sí!

Venga. Nos sentamos ahí, ¿eh?

¿Para qué tienes que saludar, para que se siente con nosotros?

Le ha dejado su mujer, que está mal. Eres muy tonto, muy tonto.

Bueno, así que tú también estás jodido.

No, hombre... Yo estoy de puta madre. Que no me puedo quejar, vamos.

(RÍE) ¿Qué?

No, nada, nada. No, venga, va, dilo,

así nos reímos todos.

Que yo no estaré en mi mejor momento,

pero tú sobrado tampoco vas, ¿no? He dicho que no me quejo,

no que sea el puto rey del mundo. Ah... Pues nada, príncipe del mundo,

me alegro de que las cosas te vayan de puta madre.

(DISCUTEN)

Chicos, chicos, chicos, ¡chicos!

Vamos a cambiar de tema.

Con este tío no se puede cambiar de tema, este tío es monotema.

Y este tío es monohuevo. No.

¿Mono qué? Nada, cosas muestras. Cosas nuestras.

No, nada. Quería decir que estaba en casa viendo una película

hasta que me ha llamado 200 o 300 veces

y he tenido que venir. Porque me preocupo por él.

Sí, mucho te preocupas, sí... ¿Estás tan mal por lo del trabajo?

No es solo el trabajo, ¿vale? También es... mi novia, bueno...

O lo que fuera.

(SUSPIRA) El juicio, la casa en la que estaba

y después Vader, pero...

Prefiero no... De verdad, no...

¿Vader?

Era su perro salchicha.

Se comió un bote de pastillas de la madre. Creo que se suicidó.

Joder, vaya racha, tío. Sí...

Pero los que hemos sufrido por amor, nos entendemos, ¿no?

Por supuesto, tío.

Un perro es un perro.

Ven aquí.

Ven aquí y dame un abrazo. Ey...

Claro que sí, tío.

Gracias, necesitaba un abrazo de... verdad.

Gracias. Para eso estamos.

Hace tiempo que quería contarte una cosa, pero...

¿Qué pasa?

Quiero que sepas que esto te va a hacer más daño a ti que a mí,

así que te lo voy a soltar sin rodeos.

Patricia te engañaba.

¿Qué? Era una guarra, tío.

¿Cuándo? ¿Con quién? ¿Por qué? Cuando salía por ahí con sus amigas.

Era ver un rabo y pum, para allá que iba.

Incluso lo intentó conmigo. Joder, pero...

¿por qué no me dijiste nada, Hugo, tío?

Porque a la mañana siguiente me dijo que era la última vez que lo hacía.

¿Cómo que a la mañana siguiente?

Ya sabes cómo, cuando se le metía algo entre ceja y ceja...

¿Te la tiraste, cabrón? Tirar, tirar, no.

¿Te follaste a mi novia? Bueno, eso sí.

Te juro que te lo iba a decir. ¡Hijo de puta!

¡Hijo de puta! ¡Eh, eh, eh, eh!

Hijo de puta, no. Y si te vas a enfadar conmigo,

te enfadas con todo el barrio, que se los ha follado a todos.

A todos, no, ¿eh? Que yo me acabo de mudar.

(RESPIRA CON DIFICULTAD) Tranquilo, respira.

Respira, tío. Respira, ¿vale? Tú no has hecho nada malo.

La que te dejó fue ella.

Yo estoy aquí para apoyarte, tío.

A veces, la vida nos da señales y quizá sea momento

para darle un rumbo nuevo a tu vida, ahora que has cumplido los 30.

34 tengo, Hugo, que soy de tu misma puta quinta.

Solo voy a hablar.

¿Sabes por qué le he llamado monohuevo?

¡No! (CHISTA) Calladito.

Todos los años jugamos un torneo de fútbol 7 la cuadrilla del barrio.

Este es el portero del Steaua del Grifo de Getafe.

¿De qué?

Un nombre friki que pensamos un día de farra.

¡Tú sí que eres un hijo de puta! Lo que pasa en el campo se queda...

Cállate ya. Hace un par de meses, le dieron un balonazo ahí abajo.

Se lo dieron bien dado, nos dolió a todos.

Pero este, en plan fortachón, se levantó y siguió jugando.

A los dos días viene a casa

y me dice que tiene un dolor de huevos de la hostia.

Aunque le ruego para que no lo haga, me los enseña.

Uno de ellos era negro como el culo de un grillo

y tenía el tamaño de una pelota de tenis,

no, era más grande, era... Era asqueroso, repugnante.

Tuve arcadas y todo. Además, estaba colocadísimo de todo.

Porque me metí todo lo que tenía, porque estaba casi inconsciente...

Eres inconsciente todo el puto día.

¡Cállate la boca ya, hostia! Lo llevo a Urgencias.

Después de pasar toda la plantilla a verlo,

deciden que la única solución es cortar por lo sano.

Porque tenía, ¿cómo era...? ¿Cómo era la movida esta?

(SUSURRA) No, que no hemos oído. ¿Cómo? ¿Cómo?

Torsión testicular. ¡Ah! Eso.

Torsión testicular. Que solo de oírlo ya jode.

Básicamente, por eso lo de monohuevo.

Porque este, desde entonces, solo tiene en huevito.

Muy bien. Muy bien.

Si te fijas, tiene cierta cojera. Es por el monohuevo.

Porque la pierna izquierda la tiene más cortadita...

¿Sabes qué? Vete a la mierda. No, tranquilo, que estoy en ella.

Por eso me jode que digas que estás bien.

Hasta ahora, lo tenías todo muy fácil.

Te lo ganabas todo con esa cara de chulo guaperas

de discoteca de los 90, pero ahora tienes una tara y te jode,

porque te conozco como si te hubiera parido, Hugo.

Porque si algo infla su ego, eso es su virilidad

y si eso se debilita, está perdido. Es su... ¿kriptonita?

Pero yo que tú no me rayaría mucho por eso.

Porque eres un inepto sentimental que en toda su puta vida

no ha tenido una relación de pareja de más de dos meses.

Y ya no tenemos 25, Hugo. No tenemos 25.

¿Verdad que no tenemos 25? No.

¡No! No. Las tías buenas y las que merecen la pena,

están casi todas cogidas, y las pocas que quedan,

son tan exigentes y están tan escondidas,

que si no estás a la altura, olvídate,

y te aseguro que tú no lo estás.

Así que si alguna vez se te ha pasado por la cabeza

experimentar lo que es el amor, el de verdad digo,

no la mierda que tú haces, ya puedes empezar a cambiar.

¿Ya? Bueno, ya que estamos charlando...

tranquilamente, ¿por qué no sacamos el tema laboral?

Porque muchos consejitos, pero no es que te vaya muy bien.

¡No! Porque eso que tengo que oír todos los putos días

de que es un artista, mis dos cojones un artista.

Si vendes alguna de tus obras, es porque detrás hay una madurita

cachonda y con pasta a la que has dejado satisfecha.

Sí. Vamos, que evolucionar, lo que se dice evolucionar,

no has evolucionado mucho, ¿no?

Mira, yo que tú dejaría de decir que no me quejo.

Quéjate. Hugo, hostia, quéjate y haz algo.

Vete a por lo que quieras de una puta vez en la vida

y compórtate como un hombre de verdad.

Cuando hagas todo eso, si quieres, vienes

y me das todos los consejitos del mundo.

¿Ahora sí?

Sí.

Ahora sí.

(RESPIRA ALIVIADO)

Bueno, chicos, yo ya si eso me voy marchando.

No, no, no, tranquilo, Peibol, ¿eh? El que se va soy yo.

César,

que todo lo que te dicho antes de Patricia era mentira.

No pasó nada. Me lo he inventado.

Quería ayudarte a olvidarla.

A dejar de idealizarla, ¿porque sabes cuál es tu problema?

Que las idealizas a todas.

No se me ha ocurrido otra cosa, porque...

Porque soy tonto, muy tonto.

Pero de algo ha servido, ¿no?

(RESPIRA PROFUNDAMENTE) Te has desahogado.

Y yo tomo nota. Hugo...

(LLORA)

No sé a los demás,

a mí me puede el miedo.

El miedo a despertar

y seguir teniendo miedo.

Ya te lo decía yo,

no se puede hacer peor.

Buenas, Cándido. Buenas tardes, don Pablo.

Mil maneras de acabar

y elegiste la que más,

la que todo destrozó,

la que te decía yo

que se quede como quedó.

Yo tan malo, tú tan bueno.

Muchas lágrimas no caen al suelo.

La, la, la, la, la, la.

La, la, la, la, la, la.

La, la, la, la, la, la.

(Móvil)

(SUSURRA) Ahora vengo.

¿Sí? (ACENTO ARGENTINO) ¿Sos Paula?

"¿Hola?". ¿Qué haces, bombón?

Un amigo me dio tu número. ¿Cómo podemos hacer para vernos?

"¿Por dónde andas vos?". ¿Cómo has conseguido este número?

(SIN ACENTO) Uno, que tiene sus contactos.

"¿Qué quieres?".

"Quiero verte". No.

"Necesito verte". ¿Cómo te lo tengo que decir?

Explícamelo otra vez, que no me entero.

Primero me dices que te estás enamorando;

dos días después, que me quede con tu hermana.

Desapareces sin dar explicaciones, cambias de móvil, ¿qué coño te pasa?

¿Has hablado con Irene? No.

Se cree que estoy todavía volando.

Solo tienes que hablar con ella y lo entenderás.

"¿Qué tengo que entender?". Que esto se ha acabado.

"Que se acabó". ¿Y si te pago?

"¿Cuánto es? Hace tanto tiempo que ni me acuerdo".

Vete a la puta mierda.

¿Cómo has conseguido que tu hermana no se entere todos estos años?

¿A lo que te dedicas?

Pablo, ¿estás borracho o qué te pasa? Todavía no, pero estoy en ello.

Y ya sabes las tonterías que puedo hacer cuando voy borracho.

¿Me estás amenazando? ¿Yo? Que va. En serio.

Era un comentario. Pues nada, voy a colgar.

Espera.

¿Paula?

Paula.

¿Qué?

Perdóname. Lo siento.

Entiéndeme, no podemos acabar así. ¿Qué pasa con Irene?

Me encanta tu hermana, ya lo sabes.

No sé qué extraña conexión tenemos, pero la hay. Funcionamos.

Pues ya está, Pablo, no pasa nada. Espera. Espera. Lo que tú tienes...

Lo que sentimos cuando estamos juntos,

cuando nos acostamos, ¿vas a dejar que se acabe así?

Solo quiero verte.

¿Dónde estás?

En el hotel.

Es la última vez. Te lo prometo.

Es para los demás,

para mí no es nuevo

haber tratado mal,

fallar a los que quiero.

Ya te lo decía yo,

no se puede hacer peor.

Mil maneras de acabar

y elegiste la que más,

la que todo destrozó,

la que te decía yo

que se quede como llegó.

Yo tan malo, tú tan bueno.

Irene. Lo siento. Tranquila.

Que tenía revisión de un examen. Muy bien.

¿Qué pasa, que estás sola? No, no, está en el baño.

Joder, me tienes intrigadísima con el famoso Pablo.

Ya lo sé, perdóname.

A lo mejor, he estado muy pesada con todo lo que te he contado,

pero es que no sé qué me está pasando,

pero me tiene loca. Pues que estás muy feliz.

Sí, sí lo estoy. Ya me tocaba.

¿Pedimos? Vale, perfecto.

Perdona, ¿me pones tres chupitos de tequila?

Sí, claro.

Pablo.

Ven, esta es mi hermana, Paula.

Hola. Hola.

Encantada. Encantado.

Igualmente.

(RÍEN)

Ay, perdón. (RÍEN)

Lo siento.

Así que tú eres la famosa Paula. Sí.

Irene habla maravillas de ti. Lo mismo digo.

Bueno, seguro que todo mentira. Seguro...

Qué bueno, pues ya os conocéis.

Sí. No.

Bueno, ahora mismo. (RÍEN)

Así que eres estudiante. Sí, estoy en la facultad.

¿Y qué haces? Publicidad y Relaciones Públicas.

Qué bien. ¿Eres buena? Buenísima, es la mejor.

Todo matrículas, y eso que también trabaja.

Bueno, es un trabajo de mierda en una agencia de publicidad

que me deja tiempo de sobra para estudiar y pagar las facturas.

Seguro que sí. No, qué va, si la tienen explotada.

Nunca sale a su hora, siempre tiene que hacer horas extra,

hasta los fines de semana. Contadme, cómo os conocisteis.

Bueno, ya te conté, que Pablo estaba buscando casa

y le enseñé algunos pisos y una cosa llevo a la otra.

Qué bonito. ¿Y le alquilaste alguno? No, no. Me hizo todo el lío.

Ahí donde lo ves, el señorito sigue viviendo en un hotel.

¿Ah, sí? (ASIENTE)

Pero bueno, por lo menos, los probamos todos.

Se saltó la regla número 1, nunca te enamores de un cliente.

(RÍE) Qué tontería.

Aquí tenéis. Gracias.

Gracias. -De nada.

(Llaman a la puerta)

¡Voy!

(RÍE)

¿Vengo en mal momento?

No. No, no, no, es que me acabo de duchar y no quería que...

¿Qué haces aquí?

(RÍEN)

Qué susto. Me llamó Paula.

¿Y? Me dijo que...

Que habías adelantado tu vuelo para darme una sorpresa

y decidí dártela yo a ti.

Sorpresa... (RÍEN)

Joder, Paula... No se le puede contar nada.

En realidad, es culpa mía.

Porque ella sabía que tenía... algo importante que contarte

y no quería hacerlo por teléfono.

¿Te pasa algo? ¿Estás bien? Sí, estoy bien. ¿Puedo pasar?

Sí, claro, claro, claro.

Pasa.

¿Seguro que estás bien? Sí. Estoy... Estoy bien.

¿No quieres tomar algo? Agua o... No, gracias.

(SE ACLARA LA VOZ)

¿Algo que te ha sentado mal? No, no, qué va.

Solo necesitaba sentarme.

¿Seguro que no quieres tomar...? Seguro, de verdad, no es eso.

A ver, mejor si no me interrumpes, porque lo he estado ensayando,

así que déjame terminar antes de decir nada.

Estoy embarazada. Y voy a tenerlo.

No te estoy pidiendo nada, solo... te informo.

Ya sé que suena a locura y probablemente lo sea,

pero no he encontrado una manera menos...

Mejor... Tampoco... sé muy bien lo que esperabas tú de todo esto,

porque apenas llevamos nada juntos y... Vamos a ver.

Perdona, me estoy liando.

Lo que sí sé es lo que no quiero.

Yo, por mi parte, estoy dispuesta a intentar que esto funcione.

Si tú también estás dispuesto, solo te voy a poner una condición.

¿Cuál?

Sea lo que sea lo que tienes por ahí, se acabó.

A mí me da igual quién o... las veces que lo hayas hecho,

pero a partir de este momento, se termina.

No quiero sentirme tonta ni engañada nunca más.

Piénsatelo.

(Canción en inglés)

¿Por qué hemos quedado aquí?

"Hello".

¿Tú qué crees? ¿En serio?

¿Qué pasa?

Que tienes que ser de los pocos que siguen alquilando.

Además, esas dos, ¿por qué no te las compras?

Seguro que las has visto mil veces. Ya, bueno, no es lo mismo.

Venir aquí es un ritual romántico que me conecta conmigo mismo.

Me parece una gilipollez y una pérdida de tiempo

como la mayoría de las cosas que haces.

Qué borde, ¿no? ¿Se puede saber qué coño te pasa?

Solo te daba mi opinión. No te la he pedido, ¿vale?

Estaba tranquilo, tirado en el sofá, medio fumado

y me apetecía ver una peli, una de estas dos.

Has sido tú la que has llamado interrumpiendo mi planazo,

así que me lo dices y te piras.

Sí... ¿Y a ti qué te pasa?

Llevo tres semanas llamándote y pasas de mi culo.

Incluso, te he enviado mensajes al busca que te regalé y ni con esas.

Es que me quedé sin... pilas. Ya...

Bueno, ¿estás bien? (SUSPIRA)

Es que... (SE ACLARA LA VOZ)

(SUSURRA) Que tengo un retraso.

¿Mental?

¿Qué?

¿Pero tú eres tonto?

¿Pero tú eres tonto, Hugo? ¿Tú qué coño miras?

La regla, Hugo, la regla.

Que tengo un retraso de 10 días. Vale, para, para, para.

Lo siento, lo siento, vale.

Me has pillado un poco traspuesto con una de las películas.

Pero vamos a empezar otra, ¿vale? (SUSPIRA)

Vamos a ver, ¿tú te acuerdas, hace un mes,

cuando tu exposición, que yo te entrevisté?

¿Ahora lo llamas así? ¿Entrevistar?

El micro sí lo usamos. (RÍE)

Sí, sí. Me acuerdo, me acuerdo. Vamos que...

íbamos los dos bastante puestos, aunque tú más. Yo iba fino también.

(SUSPIRA)

¿Qué? ¿Quieres tener la charla?

¿Qué charla? La charla.

Lo que viene siendo la charla. Qué sentimos, qué significó.

No, no, no. No quiero tener la charla.

A ver, Hugo,

yo solo quiero asegurarme de que te pusiste el condón.

Ah... Ajá, ajá.

Te lo pusiste, ¿no? Claro que sí.

Hugo... Que sí, que me lo puse.

Hugo, por favor, que no me acuerdo de nada, que iba...

Que sí, que me puse el condón, joder. Vale. Vale, pues ya está.

Puede que se rompiera un poco... ¿Qué?

¿Qué pasa? ¿Cómo que qué pasa?

Que te di lo tuyo, ¿no? Joder, ¿por qué no me lo dijiste?

Bueno... Yo que sé. Fui un inconsciente.

De todas formas, ibas tan a saco que supuse que...

por supuesto, tomas la píldora. Pues claro que tomo la píldora.

¿Por qué iba a estar aquí sino contándote todo este puto rollo?

Bueno, pues ya está. Te la tomas, ¿no?

Me estoy arrepintiendo tanto de haber venido...

Es que no sé qué mierda hago aquí.

Oye, oye, oye, que... Que igual es un retraso psicológico.

El tuyo quieres decir, ¿no? No, el tuyo.

No, el tuyo. Les pasa a muchas chicas.

A mí no. Yo soy un reloj desde que tengo 11 años.

(RÍE)

¿De qué coño te ríes? ¿De qué? Es muy pronto, ¿no?

(SUSPIRA) Ay, de verdad...

(SUSPIRA)

Oye, oye, oye.

Tranquila, ¿vale? Que no puede ser. Yo ahora acumulo.

¿Eh?

Pues eso, que ahora soy tántrico. ¿Qué?

Pues eso, que no expulso el semen hacia afuera,

lo acumulo en los huevos. (RÍE)

En el huevo, querrás decir.

Qué más da, ¿vale? Es cierto.

Nos fuimos los de la cuadrilla a un curso de fin de semana,

ellos iban en plan pareja,

pero siempre he sentido curiosidad por el tema, así que...

no me pusieron ningún problema.

Y eso que se tarda años en controlar el tema.

Pero yo le pillé el truco enseguida.

Incluso, doy clases por webcam con un monitor paquistaní...

¿Pero qué dices? ¿Qué dices? (CHISTA)

Son técnicas muy complicadas para explicarte aquí ahora.

Lo único que tienes que saber es eso, que acumulo, no expulso.

Soy tántrico.

De hecho, puedo durar horas. ¡Uf!

Tuvimos que parar porque estabas escocida.

Para, para, por favor.

Soy una especie de cinturón verde-naranja.

¿Te quieres callar de una puta vez y centrarte, joder?

Joder, Hugo, que estoy hablando en serio.

¿Podemos ir a otro sitio, por favor?

No quieres, ¿no? No, no quiero.

Pasa.

Oye, que he estado pensando que...

Que igual todo esto es una señal. Una señal de que soy gilipollas,

porque otra señal no puede ser, tiene que ser una señal...

No, no, claro que no. Subnormal...

Creo que haríamos muy buena pareja.

Claro, como tenemos tantas cosas en común.

Sí, las tenemos y si me dieras una oportunidad,

podría decirte cuáles. Voy al baño.

(Puerta)

Pues una cosa te voy a decir, ¿eh? Una cosa te voy a decir,

que a este juego podemos jugar dos, ¿eh?

Porque para chulo chulo...

Y otra cosa mas te voy a decir,

que el que lleva semanas llamándote soy yo.

Y ahora vienes aquí de indignada.

Y lo de que se te han acabado las pilas, eso,

no te lo crees ni tú, que un busca no gasta.

¡Ah, ah, ah! Y otra cosa te voy a decir,

que el que se puso en el condón fui yo también.

Y si tanto te gusta bajar ahí abajo y pegar mordisquitos,

las cosas se rompen, ¿eh? ¡Se rompen las cosas!

Y otra cosa mas te voy a decir...

(Cisterna)

¿Qué me vas a decir? Nada, eso, que...

Que qué vamos a hacer.

Según esto, nos quedan tres minutos de incertidumbre.

¿Te acabas de hacer un test de embarazo en mi baño?

Hombre, claro. Esto no lo voy a pasar yo sola.

Pase lo que pase, tú aquí, conmigo. Claro que sí.

No lo toques. Que no, que solo me iba a apoyar.

¡Joder! Joder, joder, joder.

¿Qué le digo a César?

¿Pero no llevabas más de un año sin hablar con él?

Sí, sí. Poco antes que se fuera a Sídney, Australia.

Entonces, no creo que tengas nada que decirle.

No me jodas ahora con César. Ya...

De verdad, no sé qué hago aquí.

¿Cuánto falta? No han pasado ni 30 segundos.

Vale, es que estoy nervioso.

Qué bien, porque yo estoy superrelajada.

Después de los tres minutos esos, ¿qué?

Hay dos opciones. ¿Cuáles?

No te va a gustar ninguna de las dos.

Así que mejor nos quedamos calladitos.

Bueno, ¿y si lo estás?

¿Tan malo sería?

Pues no entraba en mis planes acabar de madre soltera

y menos, por el polvo de una noche.

Bueno, soltera soltera... ¿Qué quieres decir?

Pues eso, que... si tú quieres, pues yo...

(RÍE) ¿Qué? Estás de broma, ¿no?

No.

Hugo, por favor, que nos conocemos,

que no te considero una apuesta muy segura.

Ya sé que siempre he sido un poco inestable sentimentalmente hablando.

¿Un poco?

Bastante. (ASIENTE)

Pero he cambiado, Mara. ¿Y qué me estás proponiendo?

Mara, mira, tú me...

Mira, Mara, tú me gustas. Me gustas mucho, un montón.

Vale, ya lo he dicho.

No sé si para ti solo fue una entrevista

o significó algo más, porque aunque solo fuera curiosidad,

me valdría, por lo menos, podría demostrarte quién soy ahora.

Y yo sé que...

Que esto no es forma de empezar nada, pero a veces las cosas pasan así.

Hugo, espera un... No, escúchame, escúchame.

Vale, mira,

es posible que... Que ahí dentro lleves a mi...

Bueno, a nuestro...

Y yo no sé si...

ya has decidido lo que vas a hacer o si aún tienes dudas,

pero, si te sirve de algo mi opinión,

creo que serías una madre cojonuda, tía.

Pero es tu decisión.

Y yo la voy a respetar.

Pero solo quiero que sepas que estaré ahí para lo que necesites.

Lo que te haga falta, sin condiciones.

Solo dime qué es lo que tengo que hacer para que confíes en mí.

¿Y si no quiero tener hijos? ¿No quieres?

No lo sé. No... No... No sé. Sí...

Mira, Mara, si estás... (SUSPIRA)

Y me dejas,

a mí me gustaría formar parte.

Creo que estamos adelantando acontecimientos.

No, solo estamos hablando. ¿Y si no lo estoy?

Seguiré pensando igual.

Esperando a que me des esa oportunidad.

Eh... Vamos... Vamos paso a paso.

Claro que sí.

(SE ACLARA LA VOZ)

Se lo llevó la tormenta y el tiempo.

Nada se pudo salvar.

Solo quedó una chispa de luz.

Suspira por volver a empezar.

(Música)

Bebe la sal y respira las llamas,

nada nos puede tocar.

Pon en tu tumba que no es el final,

tu rastro no se puede borrar.

Los días están contados,

no hay más que perder.

Tan solo seremos libres

cuando no haya más que perder.

Ceniza de fénix, perfil de coral.

Torcido, herido con cada latido.

Y celebra que nuestra historia continuará.

Los días están contados,

no hay más que perder.

Tan solo seremos libres

cuando no haya más que perder.

(Música)

Los días están contados,

no hay más que temer.

Tan solo seremos libres

cuando no haya más que perder.

Si no hay nada más que perder.

Si no hay nada más que perder.

Se lo llevó la tormenta y el tiempo.

Nada se pudo salvar.

Solo quedó una chispa de luz

y es hora de volver a empezar.

(Música)

Un café

al despertar,

un colchón

de verdad.

Alguien que...

me diga que todo va bien...

Todo va bien.

Percibí descifrar

que lo que quería lograr

ya está aquí,

ya llegó.

Por fin, llegó.

Por fin, llegó.

Escuchar, respirar

y mirar hacia ese lugar

sorprenderme y descubrir

que estoy viva y bien así.

Que intentaré no pensar

cuándo y cómo va a acabar.

Somos Cine - Los miércoles no existen - Ver ahora

Patricia sale con César, pero él no ha podido olvidar a Mara, su novia de toda la vida, que le dejó justo después de pedirle que se casara con él. Hace ya unos meses de esto pero aún no se ha recuperado. Dirigida por Peris Romano, una comedia romántica con un excepcional reparto.

Sin vergüenza (2001)

Reparto: Verónica Forqué, Candela Peña, Elvira Lindo, Jorge Sanz, Rosa María Sardà, Dani Martín, Marta Etura

Contenido disponible en España hasta el 29 de agosto

No recomendado para menores de 16 años Historia de nuestro cine - Sin vergüenza - Ver ahora
Transcripción completa

(GRITA) ¿Qué? -¿Qué de qué?

-¿Que qué miras con esa cara de acojonado?

-Lo patética que eres. -¡Y esa voz de mariquita!

-¿Qué le pasa a mi voz? -¡Sé un hombre, coño!

-¿Para qué? Si ya lo eres tú.

-¡Saca la polla! ¿Dónde tienes la polla? ¡No tienes!

-Eso, di muchas veces "polla".

Hazte la radical, así olvidas lo vieja que eres.

-Y tú a ver si consigues llorar una vez en tu puta vida

para que venga tu padre a limpiarte las lágrimas.

-Mira, a mi padre no le metas en todo esto.

-¿O qué? -¡Que te hostio!

-¡Venga, coño, joder! ¡Los tíos siempre igual,

en cuanto se os agota el discurso recurrís a la violencia!

Muy bien. Hasta aquí.

Ernesto, ¿qué sientes?

¿Qué siento?

Sí, no me contestes con otra pregunta.

Siento que quiero matar. ¿A quién? ¿A ella, a mí?

¿A ellos? ¿A quién? A mí, joder.

Es que siempre me miro desde fuera, me censuro y no me dejo hacer nada.

¿Dónde está tu autoestima, Ernesto?

De paseo, yo qué sé. Ah, no lo sabes. No puedes pensar.

¿Estás muerto? Estoy muerto.

¿Para qué queremos ser actores? Pues para ser otro.

-Para que nos quieran.

-Pues para no volverme más loca de lo que estoy, ¿no?

-Eso. -Para sentir.

Para sentir.

Si tenemos miedo a sentir, tenemos miedo a actuar.

Si no sentimos, no somos. Date permiso, Ernesto.

No te censures.

Eres Hamlet. Ella es tu madre. Mírala.

Cristina, afloja, ¿eh?

Afloja, Cristina. Respira.

Humedece el corazón.

(JADEA)

Miraros. Miraros.

Eso es.

Y disfrutad de la escena.

Cuando queráis empezad con el texto.

(SUSURRA) Cuando queráis.

(Música)

Hola, madre. ¿Qué hay?

-Hamlet, tienes muy ofendido a tu padre.

-¿Muy ofendido a mi padre?

(Continúa música)

¿Vas a cenar en casa? No.

Pero...

No, no, pero tienes una pizza en el congelador.

Vale. Pues te veo por la noche. Sí, cariño.

¿Alguien ha visto un guion?

Eh... Sí, Cristina, te lo estaba guardando yo.

Ah.

¿Cómo es que tienes un guion de Mario Fabra?

¿Vas a hacer una prueba? Ojalá.

¿Entonces? Lo he robado.

(RÍE) ¿Qué? Lo siento.

Yo nunca imaginé que fuera capaz de hacer lo que hice.

Yo trabajo de camarera en el Café Das Man.

Está muy de moda.

Y ayer vino a comer Mario Fabra, con su productora Nacha Beltrán

y con su mujer, la graciosa de la serie "Azafatas".

Adiós.

Ya voy yo. -Vale.

(Música suave)

Gracias. ¿Y Penélope? ¿Qué dice?

Le encantaría hacerlo,

pero rueda con los hermanos Cohen hasta finales de mayo y en julio...

¿Qué le pasaba en julio?

Ah, sí, que se va a Italia para la película de Benigni.

Disculpa, ¿el foie cómo viene?

Montado sobre hojaldre de harina de arroz

con una corona de algas y un estornudo de paprika.

¿Qué le pasa a la paprika? ¿Está constipada?

O sea, que solo lo hará si se lo agrupamos en junio, ¿no?

Seguro. Tan pronto le resuelvas un par de dudas

que tiene sobre el guion. Nada, tonterías.

Dice que le faltan lágrimas.

¿Que le faltan lágrimas?

¿La salsa del salmón lleva queso? No, crema de leche.

¿Y Javier qué dice?

Que lo hace, pero solo si lo hace ella.

¡Pues a tomar por saco!

No te emparanoies, Mario.

Solo he hablado con los representantes.

Esos a tomar por saco también. El 15% que les corresponde.

No me encuentro muy bien. Creo que voy a tomar pescado.

Tomaré el rape. O carpacho también es suave, ¿no?

Cecilia, dime una cosa,

¿esto es la comida o la gran decisión de tu vida?

Es que me crispas, Cecilia, me crispas.

Me rompes el hilo narrativo.

Además, no importa lo que escojas, porque esto es cocina moderna,

todo da igual. Sabe igual.

Tráeme lo que quieras.

Entonces, ¿qué le digo a la niña? ¿Que vas a revisar el guion?

No, no. Esto se acabó.

Estoy hasta los cojones de trabajar con estrellas.

Consiguen un poco de fama y se piensan que ya saben escribir.

Pero los de la televisión van a querer nombres, macho.

Los de la televisión me la sudan.

Vamos a hacer la película con actores desconocidos.

Fue como si toda la sangre se me subiera a la cabeza

y de pronto tuve una revelación.

Lo que estaba ocurriendo no era casualidad, era el destino.

No.

¿Un presupuesto de 500 millones con caras nuevas?

¿Qué quieres, que me juegue el pan de mis hijos?

Pero si tú no tienes hijos. Nunca se sabe.

Para mí solo existía ese guion,

yo sentía que había una conexión real entre él y yo.

Joder, pero ni siquiera había un papel para mí.

Bueno, Cristina, ahora no te pongas a llorar.

Es que es la historia de mi puta vida.

Hay que devolver este guion, ¿no? Tiene notas escritas a mano.

No, no, yo no puedo volver al restaurante.

Me moriría de vergüenza.

Mira, Cristina, tienes edad de sobra para hacerte cargo de las cosas.

Pero muy bien, lo devuelvo yo. Y ya está.

Llevas razón.

(Música)

¿Tú crees que Hamlet está jodido por culpa suya

o es por culpa de su madre?

-Mira, Ernesto, yo creo que las madres joden a todo el mundo,

no solo a Hamlet. Culpa suya.

Hola, cariño.

-Oye, mañana estaros puntuales. A las cinco, ¿eh?

Que hacemos desarticulación. -Ah, vale.

-Vale.

-¿Está dormido? -Sí.

-¿Vienes, Isabel? Ahora no puedo.

He puesto sábanas limpias y he comprado la cena, ¿eh?

En 10 minutos estoy en tu casa.

No voy a hacer la escena contigo, Ernesto.

-Pero ¿por qué?

-Porque no puedo más con este trabajo de mierda

ni con Isabel. La odio. -Yo antes no quería llamarte vieja.

Era simbólico. Además, Kandinsky empezó a pintar a los 40.

-Me da lecciones de ética esa lesbiana reprimida a mí.

-No es lesbiana. -Mira, muchísimo peor,

porque por lo menos sería algo.

Y el guion este lo va a devolver su puta madre.

-Pero ¿qué haces?

(Llanto bebé)

¿Y yo ahora con quién hago la escena?

-¿Pues no estás enamorado de ella?

Pues anda, Hamlet, propónselo.

-Bueno, ¿y tú que opinas de que deje de ser actriz?

-¿Yo? Yo voy a brindar con champán, macho.

-¡Déjame en paz!

-Así son las mujeres, tío.

(Continúa música)

(Música)

Adiós. Que llego tarde a un ensayo.

(Conversaciones)

(AMBOS) Hola.

-Hola. ¿Qué tal te va?

-¿Qué hay, Lara?

Oye, ¿tú tienes pareja para...? -¿Has visto a Víctor?

-¿Haces escena con él? -"Romeo y Julieta".

Pero a este paso va a ser "Julieta y Julieta".

-Oye, pues yo estoy buscando pareja.

-Míralo.

Se cree que por ser guapo lo tiene todo.

-¿Te parece guapo?

-Él se parece guapo, ese es su drama.

Feliz Navidad.

-Oye, Lara, que hoy no voy a poder ensayar.

-¿Y apareces dos horas tarde para esto?

-Que ha venido una amiga de Fuerteventura.

Ya sabes...

-La semana pasada era de Murcia. -¿Tienes un cigarrito?

-¿Cuándo ensayamos?

-Como Brad Pitt.

Eh. -Vete a la mierda, Víctor.

¿No quieres trabajar?

¡Pues ya puedes hacer la escena con la de Port Aventura!

-Fuerteventura.

(GRITA) -¡Ah!

(Música)

Buenas noches, Isabel. Buenas noches, Lara.

Que no hago "El misántropo", no me apetece hacerlo.

-¿Y qué quieres hacer? ¿"El tranvía"?

-Pues sí, por ejemplo, "El tranvía".

-Claro, para menearte en escena luciendo sobaco

en vez de actuar de verdad. -Mira, ¿sabes una cosa?

Ahora ya sé por qué llevas cuatro años escaqueándote de mí,

porque siempre trabajas con tíos pasivos y con nenazas

para estar por encima.

-Te cuelga algo de la nariz.

-Un pelo púbico. -Las ganas.

¿Me permite? Mamá... Sí, soy tu madre, Belén.

(RECITA) "Oh, sí, bellísima Inés, espejo y luz de mis ojos,

escucharme sin enojos como lo haces. Amor es.

Mira aquí a tus plantas, pues,

todo el altivo rigor de este corazón traidor".

750, por favor.

"Que rendiste, no creías, adorando, vida mía,

la esclavitud de tu amor". -"Callad, por Dios.

Oh, don Juan, que no podré resistir mucho tiempo sin morir.

Tan nunca has sentido a 'flan'". -Afán.

-A flan de huevo me suena todo. Blando, blando.

-Perdona, ¿tenéis una sierra o unas tenazas?

-¿Te valen unas bragas con chinchetas?

-Dice que es un accidente,

pero yo percibo síntomas de alzhéimer.

¿Me prestas los alicates?

-Gracias. -Nada.

No puede ser que no encuentres conexión con el personaje.

-Pues es que no pillo su línea de pensamiento.

-Don Juan vive para follar. -Menudo insustancial.

-¿Por qué?

-¿A ti te gusta? -Mm... ¿A ti no?

-No lo sé. -¿Qué dices?

-Eso.

-¿Eres virgo? -Sí.

(RÍE)

-Pero espiritualmente soy un cerdo, ¿eh?

Lo que pasa que técnicamente... soy virgen, sí.

-¿Y a qué esperas? -A que se me pase el cague.

-Te advierto que es perderle el asco.

-Ya, pero es que no sé si hacerlo con una tía o con un tío.

-Tienes que saberlo,

si no cómo vas a hacer una memoria sensorial.

-Yo qué sé, a lo mejor soy bi, ¿no?

-Pues claro que eres bi, todo el mundo es bi,

el presidente del Gobierno, el Tenorio, tus padres, yo.

Lo importante es que trabajes tu lado masculino.

-¿Y cómo? ¿Cómo lo hago?

-Pero vamos a ver, ¿tú cuando te masturbas en quién piensas?

-¿Yo?

Pues en mí.

¿Y si llamamos a los bomberos? Espera, ya está, ya está casi.

Es que con la mano derecha... Ya está, abierto.

Ay, Dios mío. Ya está, fuera.

-Mamá, no mires, no mires. ¿Ya?

¡Ay, qué asco! ¿Qué tengo, nena?

¿Qué tengo, Belén?

Es como una especie de expediente. Ay, Dios mío, qué asco, qué asco.

(RÍEN)

(Música)

No me preguntes si anoche estuve en casa dormido...

Hola. ¿Qué tal, tío?

Hola. -Hola.

¿Tienes una botellita de Rioja para llevar?

-Sí. Voy a ver.

-¿A Isabel la has visto? -Está ahí.

-Vaya.

Bueno, ¿qué? Llevo una hora esperando.

Lo siento, es que tenía que terminar de leer unos informes.

Perdona. Claro.

Los ñoquis ya están.

Pasamos de ñoquis, ¿no? Yo creo que sí.

Total, me han salido fatal.

¿Pido otra? Gracias.

Pero si me dejas, yo te canto una bossa-nova

y no te voy a dejar ni un minuto sola.

Si te dejas llevar como el mar lleva a las olas

hasta la roca...

Cecilia. ¿Sí?

¿Me podrías hacer un autógrafo? Luego, ¿vale? Gracias.

Mario.

¿Esta vez me vas a dar un papel?

Me han hablado bien de este, ¿tú lo conoces?

Sí.

¿Tengo papel o no? ¿Y la serie?

La serie la dejaré.

Pero, Cecilia, ¿cómo vas a dejar la serie?

Si estás encantada.

Tienes un personaje fantástico y sacáis una media del 24%.

¿Me tratas como si fuera gilipollas?

Si me dices siempre que eso es la televisión.

Pero si ya nadie le hace ascos a la televisión, hombre.

Salvo cuatro pedantes. Sí, tú y otros tres como tú,

porque yo en ningún momento le he hecho ascos a la tele.

De hecho, quien lleva trabajando un año y medio en la tele soy yo,

no tú, Mario.

(Teléfono)

¿Sí?

Sí, por favor, quería hablar con el señor Mario Fabra.

En este momento está ocupado. ¿Quién habla?

Es que me he encontrado un guion suyo y quería devolverlo.

A ver, un momento, por favor.

Mario. Mario. Vámonos.

Tantas películas, tanta competencia me está...

Alguien ha encontrado tu guion.

Sí, soy Mario Fabra. Me dicen que tiene mi guion.

No se enfade, pero lo he leído y, le parecerá una tontería,

pero casi me ha hecho llorar. ¿En serio?

Tendría una cebolla cerca. No, un gin tonic.

Mario, que no, que no me da la gana.

Que ni soy tu ayudante ni soy tu criada

y que me parece supercruel por tu parte

hacerme escoger actores para papeles que quiero yo.

Que si quieres que te haga el casting, me pagas, Mario.

¿Tú estás tonta? ¿Perdón?

No, nada, siga.

Quería decirle también que el guion me ha parecido muy...

muy sensual.

¿Sensual? Sí.

Bueno, no sé, yo he quedado mañana a las siete en el Hispano. Si...

Sí. Muy bien. Gracias. Muchas gracias. Sí.

Cecilia. (SUSPIRA)

Bueno, Paqui mejor. ¿Sabe? Yo también soy actriz.

Ah, ¿sí? Bueno, pero ahora no hago nada.

Bueno.

Bueno, ¿qué?

Adiós. Hasta luego.

-¿Te vas a quedar a dormir?

Algún día me podrías dar la oportunidad.

Te dije que duermo de maravilla, ¿eh?

(RÍE)

Por cierto, te dejaste unas bragas el otro día.

Están en la entrada, en una bolsa de la Fnac.

Te las iba a haber lavado, pero pensé que lo mismo

te lo tomabas como un compromiso.

Lleva las olas hasta la roca...

Os lo juro, tíos, que la puta papelera estaba aquí

y con el guion dentro.

Si se ven las marcas y todo.

-Seguro que son unos neonazis de mierda que se la llevaron.

En Fuerteventura también hay.

(Truenos)

(Truenos)

Uy, me ha caído una gota.

(Música)

¡Ay, el paraguas! ¡El paraguas!

(Música)

¿Me cobra, por favor? Mario, Mario. Ven aquí.

Oye, no he pegado ojo en toda la noche

dándole vueltas al asunto, y está clarísimo,

vamos a ir a por caras nuevas. Porque digo yo,

¿para qué pagar 30 kilos por un nombre

si luego no lo recuperas?

Si aquí nadie vende nada, si hacemos cine por masoquismo.

No, no, no. Nos vamos. Pero está diluviando.

Acabo de ver a la última persona que quiero ver en este momento.

¿A quién? A una mujer.

Te la tiraste. Le dijiste que la llamarías y hasta hoy.

En estos casos se dice que has perdido la agenda, cielo.

Es la mujer de la película. ¿De qué película?

Mi película. Toma, toma. Mi película está basada en ella.

¿Nuestra película está basada en una mujer?

(GRITA) ¡Ah! Ostras.

Disculpe.

Me está clavando la hebilla del cinturón.

No llevo cinturón.

¡Isabel! Isabel, hola, cariño. (RÍE)

No te lo vas a creer, hoy me he levantado pensando en ti.

No me dirás que no es una de esas cosas raras que tiene la vida.

¿Os conocéis?

(Truenos)

No. No.

No. No.

Isabel Simón, Mario Fabra.

¿No has oído hablar de su escuela de interpretación?

No. No, no ha oído.

Me voy ahora aprovechando que... Adiós.

Es un poco rarita.

Es un hijo de puta.

¡Un machista!

¿Por qué no me ha reconocido?

¿Tanto he cambiado en 20 años? ¿Tanto he envejecido?

Madurado, se dice madurado. ¿Y ella qué?

Si parece la bruja de Blair con esos pelos de loca.

(Golpe)

Él era un pequeño burgués, ¿sabes?

Un miserable de esos que tienen su vida planificada desde niños

y, de pronto, se convierte en director de cine.

Y va por el mundo de estrella,

como si hubiera tenido una gran carrera.

Y es un mediocre, pero un mediocre de uñeta.

¿Tú has visto sus películas? Yo no.

Se creerá que es Woody Allen. O Abbas Kiarostami.

¿Eso qué es? ¿Un Pokémon?

No, Abbas Kiarostami, del cine iraní.

Ah. ¿Qué cine iraní?

Me la tiré una vez nada más,

pero tuvo cuatro o cinco orgasmos seguidos, ¿eh?

Una cosa exagerada.

Es lo que tienen las multiorgásmicas,

te pillan por el ego. Es imposible que me haya olvidado.

No hay mujer que se olvide de un polvo, te lo digo yo.

Entonces, miente.

La mentira es femenina, los hombres engañamos

y las mujeres mienten.

Es un mentiroso, pero un mentiroso. ¿Cómo no va a acordarse?

Si ha escrito un guion sobre nosotros.

Pero vamos a ver, Isabel, bonita, no te enfades,

pero ¿no estarás tú fantaseando también un poquito con esto?

No, no estoy fantaseando.

No, el guion reproduce exactamente las 17 horas que pasamos juntos.

A ver, ¿cuántas historias de amor conoces tú

que hayan durado solo 17 horas?

Ella era una actriz medio famosa. Yo no era nadie.

Y me dejó tirado.

Y ahora se hace la amnésica porque le remuerde la conciencia.

Tú también has fingido que no la conocías.

Pero ¿y qué le iba a decir?

Hola, soy el imbécil con el que tuviste

una historia absurda, y que encima va y la escribe

como si no se la pudiera sacar de la cabeza.

(Golpe)

¿Cómo he podido vivir todos estos años colgada

de semejante... payaso?

Pues, hija, porque te dejó embarazada.

¿Es que no le vas a decir nunca que tienes una hija suya?

¿Yo? A ese pedante, a ese ego hinchado, yo no.

Además, una eyaculación no hace a un padre.

No quiero ver a ningún actor de esa escuela de mierda, ¿vale?

Y ni se te ocurra enviarles una copia del guion.

(Crujido chapa)

Está muerto, muerto, muerto, muerto.

Muerto.

Ya lo estoy viendo,

ahí, tirado en el suelo.

Es solo un cuerpo sin vida.

Y a mí no me impresiona. Ni a mí tampoco.

(SUSPIRA) Ya me siento muchísimo mejor.

¿Qué has puesto?

Pues que después de tres años de terapia hablándome

de lo mucho que te has olvidado de este hombre,

que sigues enamorada de él. No.

Profundamente enamorada de él. Qué equivocada estás.

(Motor)

(Música)

Hoy lo del Ministerio. Después, Lucas.

Lara, por favor, envía esto a esa dirección.

¿Es el de su próxima película? Sí.

¿Y qué tal?

Frío, superficial, como todo lo que hace.

(Continúa música)

"El avión cae en picado y se estrella.

Isabel y todos los pasajeros mueren en el acto".

(Conversaciones)

Preciosa...

¿Dónde está tu hombre?

Ay, qué pregunta. En su despacho,

decidiendo si vuelve a fumar o no.

En fin, este tipo de estupideces que tú sabes que hacen

los directores antes de rodar.

He oído que ha caído en la trampa de hacer películas de jóvenes.

Sí. Esto es una epidemia.

Supongo que no hay un papel adulto que valga la pena.

Sí, uno. ¿De qué edad?

De la mía.

Él no lo sabe, pero lo voy a hacer yo.

Sí, toma, cielo. -Gracias.

¿Quieres una caladita? Sí.

Voy a ver si lo busco, ¿vale?

(Timbre)

Abro yo.

-Buenas. -Buenas.

-Paquete para Mario Fabra. ¿Es aquí? -Sí.

-¿Me firmas aquí, por favor? -Claro.

¿Me tienes esto? -Cómo no.

-¿Cómo te llamas? -¿Yo? Chino.

Para Chino, con cariño,

Ronda Salazar.

Mario. Cuqui. ¿Puedo pasar?

Cierra la puerta.

¿Qué tal estás? Cierra la puerta.

(SUSPIRA) Todo el mundo me pregunta por ti.

Cierra la puerta, venga.

¿Se puede saber por qué estás ahora de mal humor?

Pues porque soy un borde, soy un antipático,

y la humanidad en su conjunto me parece una especie a aniquilar.

Y antes de cortarte las venas,

¿puedes salir y decir "hola" por lo menos?

Cierra la puerta, venga. Ya voy, ya voy.

¡Ay! Te quemo. Ten.

Es que flipo, Mario, o sea, me parece fatal,

que para una vez que se me ocurre organizar una fiesta

con mis compañeros de la serie, que el señor no colabore.

Cecilia, a mí no me apetece tomar copas con una banda

que me mira como si fuera yo una oficina de empleo.

¿Se puede ser más pretencioso que tú, Mario Fabra?

Porque si crees que nos pegamos por trabajar contigo, olvídate.

(RÍE)

Porque para tu desgracia, te diré que ni eres Almodóvar

ni Amenábar ni nada que termine en "bar".

Estúpido.

O te relacionas con mis amigos

o les digo que llevamos tres meses sin follar.

"Hola, me llamo Koro. Tengo 21 años y soy de la escuela..."

-Estas escuelas son un timo, hombre. -Desde luego.

Hay que ver cómo engañan a la gente. ¿Habéis visto el chico?

Te sacan el dinero y saben perfectamente...

Y con esa cara, mira, mira, no va a llegar a ningún lado.

(RÍEN)

-Pero si les hacen creer que van a ser Hamlet

y no van a llegar ni a enterrador en provincias.

-Vosotros reíros,

pero estos son los que nos van a quitar el curro, ¿eh?

-A ti.

-Perdonad, pero como "Azafatas" ninguno, ¿eh?

-24% de share. -Mira, mira.

(HABLAN A LA VEZ)

-Pásalo rápido. -No, no. Eso es muy gracioso.

Mira, parece un pollo deshuesado.

(Risas)

-Es mi hijo.

-Pues tiene unos ojos preciosos, ¿eh? -Es guapísimo.

-Está muy bien, ¿eh? -Quiere ser actor.

Yo ya no sé qué decirle para comerle la moral,

pero es terco como su padre.

-"Mis actores favoritos son Javier Bardem y Robert de Niro".

-No os podéis ni imaginar lo que se le ocurrió anoche.

-Me gustaría hacer una escena contigo,

"Hamlet y la reina".

-¿No piensas que es un poco retorcido?

-¿Por qué?

-Porque Hamlet tenía un Edipo enorme

y yo soy tu madre.

-Bueno, y yo tengo un Edipo normal, ¿no?

-¿Y por qué no la haces con alguna de tus compañeras?

¿Con Cristina, con...?

-Con ella llevo ensayando dos meses,

pero me ha fallado ahora y no encuentro a nadie.

Y, mamá, es fundamental que a estas alturas de curso

presente el ejercicio.

-Ernesto, ¿de verdad quieres ser actor?

Vivir toda la vida pendiente del teléfono,

de buscar a los demás.

(Música suave)

-Mamá, no empieces.

-Ser actor es algo enfermizo.

Básicamente consiste en dar cuerpo a las fantasías de cuatro onanistas

que no se atreven a vivir lo que han escrito.

Eso. Ahí.

-¿La vas a hacer o no? -No.

(RÍE) No. Y menos en una escuela llena de actores en paro,

agresivos, frustrados.

No voy a ir allí a inmolarme.

-Pues mi padre lo hubiera hecho. -Tu padre no quería que nacieras.

¿Quieres?

-Siempre me dices la frase que necesito.

-No vocaliza.

No vocaliza.

¿Por qué no me pedirá cosas más normales,

como una camisa de Prada o un teléfono con internet?

(RÍEN)

¡Cecilia! Déjame en paz.

No te aguanto más, Mario, no puedo más.

Ya podemos irnos, que en esta casa no se nos quiere.

Cecilia, por favor. Hoy Dios no recibe,

así que, Yolanda, coge la copa, las chaquetas

y nos vamos a la puta calle.

Cecilia, tengo colgada la película. Estoy en pleno ataque de ansiedad.

¿Y yo? ¿Te preguntas alguna vez cómo estoy yo, Mario?

Me muero a tu lado. Me ahogas.

Me anulas, Mario, no existo.

Además, hace tres meses que no follamos.

Cecilia, te vas a arrepentir.

Y otra cosa te digo, Mario,

no se te ocurra pedirme otra oportunidad.

¿Y esto de dónde ha salido?

(Música)

Venía con el vídeo.

Me cago en la leche, ha leído el guion.

Cecilia. Cecilia, cariño.

Oye, que te quería... Mario, ¿qué tal?

Cecilia. Oye...

Si te vas ahora, no me pidas volver. Eh, eh.

(Música suave)

(Conversaciones)

(Videojuego)

(Música suave)

Hola. Me han dicho en la escuela que estabas aquí

y como me venía de camino... ¿De camino a dónde?

¿Qué haces en la cárcel? "La casa de Bernarda Alba",

forma parte de un programa de rehabilitación.

¿Y de qué te estás rehabilitando?

De la cantidad de errores que cometí en el pasado.

Oye... (CARRASPEA)

Perdón. Perdona. Quería pedirte una disculpa.

¿Quieres? No, no fumo. Gracias.

Y es que ayer cuando recibí el guion de tu parte,

de pronto caí en la cuenta de quién eras y me sentí fatal.

Pensé también que tú debiste sentirte muy mal

cuando no te reconocí y, claro, pues a mí se me ocurrió que tú...

Mira, lo que quiero decir es que para mí esta historia

es una historia más. Claro.

Esto es material dramático y punto.

Pero tú seguramente debes haberte imaginado,

no sé, que para mí tiene un significado especial

o algo así y... no. No.

Sí, yo también quería pedirte disculpas

porque cuando cayó tu guion en mis manos y leí:

"Mario Fra..." Fabra.

Fabra. Perdóname, me estoy volviendo disléxica.

Te hizo llorar, eso dijiste por teléfono,

porque eras tú.

Bueno, sí, claro.

Yo, la verdad es que no había vuelto a pensar en aquello,

pero cuando leí el guion, pues claro,

se me removieron muchas cosas y por eso te llamé.

Pero cuando te vi en el bar, con esas entradas

y tan flaquito, ya maduro, pensé que el recuerdo siempre

es muchísimo más bonito que la realidad.

(SUSPIRA) Por eso te mentí.

¿Y cómo te ha ido?

Muy bien.

Sí, ya veo, con tus clases y tus presas, ¿no?

Si hubieras seguido tu trabajo de actriz,

habríamos coincidido, ¿no? No, no creo.

Yo no voy a fiestas ni a estrenos.

No voy a ningún sitio donde me pueda sentir

como un trozo de carne en un escaparate. No, gracias.

¿Y por qué dejaste de actuar? No lo hacías mal.

Me fui a Argentina para una gira de tres meses, ya sabes.

Me quedé 10 años. Te pega.

¿Quién? Argentina.

Ah. Y a ti México.

Estuviste en México, como Buñuel.

Tú muy bien con las películas esas que haces.

He visto una por la tele. ¿Cómo se llamaba?

¿"Belle époque" puede ser? Sí.

Sí. "Y lo que el viento se llevó" también.

La rodé el mismo año.

Pues... Yo no sé a qué he venido.

Si quieres, tengo coche. ¿Y carnet tienes?

(Claxon)

¡Ah!

Ay, madre.

¿Estás bien? ¡Ay, lo siento!

¿Te puedes mover? Mario, ¿estás bien?

¿Te has roto algo? ¿Cuántos dedos hay aquí, Mario?

¡No me toquéis, hostia! No me gusta que me toquen.

Mamá, se me ha tirado encima. Sí, nena, sí.

¿Mamá? Es Belén, mi hija.

Me parece que tengo yo un mal karma con esta familia.

Ay, no me jodas. Es usted Mario Fabra.

Es Mario Fabra, ¿verdad, mamá? Ay, soy un desastre.

Es que para una vez que conozco a un director,

voy y le atropello. Qué horror. Así nunca voy a conseguir un papel.

Claro, pero si eres la actriz. Claro, si te he visto en la cinta.

¿Qué cinta? La que enviaste.

Fíjate que me quedé pensando que sería interesante verles actuar.

Ah, pues mañana nosotras hacemos una muestra de escenas de cuarto.

Ah, pues a mí me encantaría ir.

Nena, te tengo dicho que no atosigues a la gente.

Pues igual no es mala idea.

Por cierto, el guion me pareció muy ágil, ¿eh?

Se lee de un tirón.

Hay algunas cosas quizá un poco vistas desde fuera.

He tomado unas notas por si te puede interesar.

¿Cenamos esta noche y las vemos? Sí, muy bien.

¿Conoces Asahi?

¿A las 9:30 te va bien? Muy bien.

Ven tú también, Belén, me encantaría.

Vale. A mí también.

Asahi.

Mamá...

Qué no haría yo tan solo para recuperar

lo que alguna vez disfruté sin temor.

(Gritos)

Qué no diría yo si me preguntaran...

(GRITAN)

(Continúa música)

Quisiera hablarte de cuántas veces yo

estaría dispuesta a dejarme tragar

por la vana esperanza de que pasaras un día, ya llegó.

Mi forma de olvidar

asustaría a cualquiera.

Soltad la voz.

(GRITAN)

-Venga, soltadlo, soltadlo.

(GRITAN)

(Aplausos)

Perdonad, quería deciros que mañana va a venir a ver

las escenas de cuarto el director de cine Mario Fabra.

-Hombre. -¿Y eso?

-Están preparando una película.

Los protagonistas son una pareja joven.

Bueno, no quiero nerviosismos

ni labor de acoso y derribo al director.

(Risas)

Ni muchas expectativas ni disgustos ni nada,

solo quiero ver actores y actrices trabajando de verdad, de corazón.

Suerte.

(Risas)

Tengo fotocopias del guion a 2000 Pts la unidad.

-Qué fuerte. -Pero...

(HABLAN A LA VEZ)

(VITOREAN) "Mario Fabra".

-Oye, ¿me dejas el teléfono?

-Pero ¿tú no pasabas de los móviles? Pues yo también.

-Eh, Felipe, ¿me dejas hacer una llamada?

-Tengo prisa, tío. Lo siento, ¿eh?

-Lara, Lara.

Oye, que he estado pensando en lo que me dijiste

y creo que tienes razón. Creo que deberíamos ensayar.

-¿Y tú te crees que soy una imbécil profunda?

-¿No vas a presentar la escena conmigo?

-¿Para qué? Están buscando una chica guapa.

-Bueno, ¿y qué pasa si buscan a una tía fea?

-¿Me ves fea? -No, te veo preciosa.

Sobre todo cuando sonríes y te relajas, que es casi nunca.

-"La tía es guapa", es lo primero que dice el guion.

-¿Y el tío cómo es?

-Inmoral, insensible, impresentable, como tú.

-Venga, Lara, Larita, por favor, dame una oportunidad.

Ya sé que llevo todo el curso en plan chorra,

pero venga, Lara. Por favor. -No me hagas el James Dean.

No me mires con esa cara de miope. -Es que soy miope.

(RÍE) -Ya. Pero a mí no. -¿Esta noche en tu casa?

-Esta noche curro. -Vale, pues tú misma.

Pues mañana a saco, salga como salga.

Que no se puede tener todo en la vida.

-Si me ayudas, puedo estar lista a las 11.

-Bien. -No vuelvas a hacer eso.

Un beso tuyo no es un premio, ¿vale?

-Gregorio, hay que desvirgarte.

No puede pasar de esta noche. Vamos a quedar fatal.

-Me estás agobiando, Koro. -¿Qué?

-Se me arruga la polla de la tensión. (RÍE)

-Tienes una polla preciosa.

Y te lo digo yo, que he visto unas cuantas.

-Joder... Eres mi máximo, Koro.

Claro, tú te acuestas con quien quieres y cuando quieres.

-Claro, así es como es, ¿no?

-Pero ¿no necesitas enamorarte primero ni nada?

-No, Gregorio. El amor es un cuento.

-A mí es que me acojona la idea

de pasarme la vida entera solo, ¿sabes? ¿A ti no?

-Mejor sola. Ya me han hecho demasiado daño.

-Qué misteriosa y qué profunda eres.

Yo, en cambio, solo soy de Moratalaz.

-Tú eres mi Al Pacino de Moratalaz.

Esta noche te vienes a casa a cenar. -¿Harías eso por mí?

-Confía. -Vale.

-¿Me dejas llamar?

-Bueno, pero no te pases, ¿vale? -Es un minuto.

¿Te acuerdas de Gene? -¿De Gene Kelly?

¿De Gene Hackman? ¿De...? No me acuerdo.

-De Gene Tierney. -Ah.

-¿Tú has visto "Que el cielo la juzgue"?

-Pues dame más detalles, porque así...

-La escalera, ella se lanza escaleras abajo para...

-¿Para qué?

-¿Para qué va a ser? Para perder la criatura.

-Pues no la he visto. -Te habría encantado.

-Seguro.

-Pues yo estuve a punto de hacer lo mismo,

porque me llamaron para una película.

(Vibrador teléfono)

Ay, ahora me vibra. -¿El qué?

-No, es que estoy conectada por lo de la serie. Menuda mierda.

En el capítulo que estamos grabando me mandan al ginecólogo. ¿Para qué?

-¿Para qué? No lo sé. -Para matarme.

Eso es que me van a matar. ¿Puedo?

-Sí, claro, la hora la pagas tú.

-Sí. ¿Quién es? -Aquí Hamlet.

-Hola, cariño. Precisamente estaba hablando de ti.

-Mira, mamá, mañana viene Mario Fabra a la escuela.

Está buscando actores para su próxima película.

Esto es una oportunidad muy importante para mí

y sigo sin tener a nadie con quien hacer mi escena.

Así que si te niegas a ayudarme, he decidido que me voy a suicidar.

-Pero ¿qué dices?

¿Has dicho Mario Fabra?

(LLORA) -Bueno, ¿y ahora qué pasa, eh?

¿Se te ha muerto alguien o qué? -Es mi acercamiento al momento.

-Y una mierda, me estás robando la escena.

-¿Qué pasa, que te da envidia? -¿A mí envidia el qué?

-Que llore.

-Yo no le doy esa importancia que le dais todos a las lágrimas.

(RÍE) -Ya. Lo que pasa es que es tu punto débil.

-¿Sabes una cosa? Hasta el peor actor del mundo puede llorar.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-¿Sí? Pues llora. Llora.

-¿Quieres que llore? -Sí.

-Muy bien. Dame un minuto. -Muy bien.

Tengo los pies fríos. -Sí, y el alma.

(Música)

-Y la boca seca.

Abro la nevera, saco el tetrabrik de leche.

-20 segundos.

-Veo a mi gata Estela. ¿La ves?

Le sirvo leche en un platito. -35.

-Voy al baño.

(GRITA) Pero suena el teléfono. ¿Lo oyes? ¿Eh?

Salta el contestador, es de la escuela.

Y me han admitido. ¡Me siento poderoso!

Cierro la puerta de un portazo. ¡Pero no oigo el portazo!

No sé por qué.

Veo a mi gata Estela en un charco de sangre.

¡Estela!

(LLORA) ¡Estela! ¡Estela!

(LLORA) Estela, Estela,...

(RÍE) ¡Estela! -¡Cabrón!

-No me vas a dominar, mujer araña. -Pues fíjate que a lo mejor

no necesito ni hacer la escena para llevarme el papel.

-Ah, ¿no? ¿Y eso?

-¡Porque me voy a cenar con Mario Fabra!

-¿Sí? ¿Y en los postres qué? ¿Se la vas a chupar?

-¡Trepa de mierda! ¡Siempre la misma mierda!

Belén. ¿Qué?

Belén, yo creo que es mejor que no vengas a la cena.

¿Por qué?

Vamos a hablar de un guion que no conoces

y, además, yo creo que es un poco injusto

de cara a tus compañeros. Pero si solo es una cena.

Por eso. Pero es que no tiene

por qué enterarse nadie, no se va a enterar nadie.

Aquí no se puede ocultar nada, lo sabes mejor que yo.

¿Qué pasa? Que te lo quieres ligar

y tienes miedo a que te haga sombra, ¿no?

Eso me ocurriría si tuviera 19 años, como tú.

¿Y si un día llego a ser la actriz más importante de este país

cómo te lo vas a tomar?

Con mucho orgullo. Porque te quiero mucho.

(Música)

Mario, ¿me has traído la maleta? Te he llamado expresamente.

No tengo para cambiarme.

Cecilia, es una estupidez que te vayas de casa

sin que lo hablemos, por lo menos.

¿Dónde estás viviendo? ¿Y tú, con quién vas a cenar?

No, yo te he preguntado primero.

Por favor, ¿me puedes llamar a un taxi?

Sí, ahora mismo.

Cecilia, comemos mañana y razonamos un poquito las cosas.

Recojo lo imprescindible

y lo que no, lo pasará a recoger un amigo mío.

¿Qué amigo? ¿Estás viviendo con él?

Todo esto es por el puto papel, ¿verdad?

Mario, sabes perfectamente

que esto no tiene nada que ver con el papel.

Pero si conozco a las actrices, he vivido con tres

y siempre me quedo con la sensación de que os debo algo.

Hijo de puta. Señora, ¿qué hace?

¡Te callas! Señor Fabra, por favor.

¡Cecilia! ¡Cecilia, por favor!

¿Quieres dejar de llamar la atención un momento en tu vida?

Anda, ven, vente conmigo.

A mí de esto nada, que yo no soy la perrita Lassie.

Cecilia, te controlas un poquito, ¿eh? Y cenamos.

Mario, no me quieres. No sabes querer.

No sabes qué pena me das. Mario, Mario.

Esto tiene que estar lleno de hijos de puta.

De esos que pagan 2500 pelas por una milanesa.

Deja la revolución para mañana, Alberto.

Te sudan las manos. A ti nunca te sudan.

Es que estoy nerviosa.

Tengo que decirle a alguien una cosa muy importante.

Es lo más difícil que he hecho en mi vida.

¿Quieres que te acompañe? No.

Alberto.

Soy Mario Fabra, tengo una reserva. Adelante, por favor.

-¿Un aperitivo?

Algo relajante, por favor. ¿Tienes tabaco?

Sí. ¿Cuál desea? El que más cáncer tenga.

¿Llegamos tarde? Qué va.

Mario, él es Alberto. Da clases en la escuela.

Sí, de cuerpo. Hola, ¿qué tal?

¿Qué tal?

Ella es Cecilia, mi compañera.

(AFLIGIDA) Soy actriz.

(LLORA) Lo siento. Eh...

Claro, tú no te preocupes por nosotros, ¿eh?

Tú suelta, suelta, suelta.

Suelta, Cristina, quítate ese nudo que tienes en el estómago.

Grita. Grita. Y...

Más fuerte. Y...

Y... "Y" no, "a", prueba con la "a". Ah.

Ah. Más fuerte. Ah.

Ah. Más fuerte. ¡Ah!

Muy bien, aprieta el esfínter. ¡Ah!

Ahí está.

(Música suave)

Pues hemos hablado un poco de todo, ¿no?

Pero, la verdad, no me habéis contado de qué va la película esta

que estáis haciendo. Cuéntala, Mario.

(SUSPIRA) Pues... es una historia de amor.

Es una historia de sexo.

-Es una comedia.

-Es un melodrama.

-Son 1500.

El protagonista es un estudiante de Medicina.

Vive en Granada. Se llama Mario. Como tú.

Sí.

Se va a casar con la hija de su profesor.

Sí, pero no por amor.

Se casa porque, bueno, él es un pequeño burgués,

ella es una chica muy rica

y él no sabe vivir sin renunciar a nada.

¿Pequeño burgués?

Pero si su familia tiene que hacer muchos sacrificios

para pagarle la carrera. Pero él tiene alma de pijo.

No hay más que ver a qué restaurantes lleva a la gente.

Bueno.

Lo que importa es que llega la víspera de la boda

y a Mario le toca quedarse de guardia en el hospital.

Entonces, aparece en escena Isabel. ¿Isabel?

Una actriz joven, guapa, que está de paso en la ciudad

para interpretar una obra.

Faltan cinco horas para la función

y la chica sufre un ataque de afonía terrible.

No puede soltar en voz alta ni una palabra.

Y la acompaña al hospital Magda, que es la directora de la función,

una mujer también cariñosa, sensible,

más o menos de mi edad, ¿no, Mario?

Es una mujer de unos 40, puede tener más.

Llena de fuerza y personalidad.

-El panoli examina a la actriz

y decide meterla una inyección de cortisona.

-¿Y se enamoran? -En el acto.

Como el 99 % de los bodrios que nos tragamos los "teen".

-¿Y le cura la afonía?

Y se ponen a hablar de arte, de teatro...

Y gracias a ella, él descubre un mundo mucho más libre,

mucho más profundo.

Él siempre ha querido escribir una obra de teatro.

Pero nunca ha tenido el coraje de pasar del primer acto.

Ella le invita a ver su obra de teatro.

Y él va. Efectivamente, va con su primer acto bajo el brazo,

ella lo lee y se emociona muchísimo.

Se da cuenta que él no solo es guapo, sino que tiene talento.

-Comprende que es un auténtico autor.

¿Qué hace en ese hospital muriéndose de asco?

-Ella es una suelta

y se lo quiere tirar.

-¿Y hacen el amor?

(SUSPIRA)

Bueno, pero eso tampoco es importante.

Lo importante es que se prometen amor eterno.

Y fíjate que él se tiene que casar en un rato.

Bueno, y ella tiene que coger un avión

porque empieza una gira de tres meses por Sudamérica.

Entonces, él le jura que anulará la boda

y ella le jura que volverá tan pronto termine su tournée.

Él regresa a casa.

Se encuentra a toda la familia dispuesta a arrastrarle a la iglesia.

Necesita ganar tiempo.

Y, entonces, hace...

lo único que se le ocurre en aquel momento.

-Se tira escaleras abajo y se rompe una pierna

para que no haya más remedio que suspender la ceremonia.

-¿Y con ella qué pasa?

Su avión se estrella en el Atlántico,

alcanzado por un misil norteamericano defectuoso.

Es un cambio de última hora.

¿Un misil? ¿No lo dirás en serio? A mí lo del misil no me gusta.

Tengo la teoría que en las películas españolas

los misiles...

Entonces, él, absolutamente devastado,

deja la Medicina y se encierra a escribir

lo que será su primera obra, dedicada a Isabel.

Fin.

Un poco blando, ¿no? -Como el corazón.

Como "Love Story", como "Titanic", como todas esas películas de:

"Ay, qué pena, que me muero, con lo mucho que te quiero",

que dan montañas de pasta.

Créeme, Ekaterina, Penélope tiene que hacer la película.

No veo por qué la mata.

Pues porque es más romántico.

Era mucho más romántico y mucho más bonito

cuando ella no volvía.

Ya, pero le hacía a ella demasiado inhumana,

demasiado cabrona.

¿Y si tuviera algún motivo importante?

¿Como cuál?

¿Sí? -Eh, ¿te molesto?

-Sí, me molestas. Estoy cenando con Mario Fabra, ya te lo he dicho.

-¿Dónde estás cenando?

-En un restaurante que se llama Asahi.

-¿En el Asahi?

(RÍE) ¿En el Asahi?

-Sí, en el Asahi. ¿Por qué?

Es que he leído el guion y... -Ah, ¿y qué tal?

-Bonito, emotivo.

Quizá un poco adolescente para mí.

Pero ya sé que la gente que ahora va al cine

es gente inmadura, sin criterio ni identidad.

Yo me voy al baño. Bien. Yo también.

He ido antes, pero esto es tan moderno

que no he sabido dónde mear.

¿Por qué no has traído a tu hija?

En cambio tú sí. Anda que tú...

Alberto es solo un buen amigo.

Las cosas con Cecilia no van bien. Nos estamos separando.

¿No tenéis hijos? No, yo no quiero hijos.

¿Por qué?

Pues porque las cosas nunca salen como uno las proyecta.

Así que un misil...

(RÍEN)

Soy el hechicero de una tribu zalamera.

Con mi magia negra todo puedo conseguir.

Soy capaz de hacer caer granizo en primavera,

pero no consigo que me quieras solo a mí.

Me he inventado hechizos y 1000 formas de tenerte,

pero he fracasado en esta ingrata profesión.

Y si no me quieres, yo no quiero que me quieran...

Chema, mi compañero de piso. Es bailarín.

-Del ballet de José Luis Moreno.

-Es tan amoroso que nos ha preparado la cena.

-Comida marroquí. ¿Te gusta?

Trágate mi maleficio...

Chemita. -¿Sí?

-Hay tres cubiertos.

-Es que no he conseguido entradas para lo de Canales.

Total, que me quedo.

(Continúa música)

-Joder.

(RESOPLA) Seis pisos sin ascensor.

¿Me prestas tu ducha? Huelo a perro.

-¡Lávate las manos!

-Pero para ensayar, si vamos a hacer la escena desnudos, y eso...

-¿Desnudos tú y quién?

-¿Papá? -Lara.

Le he pedido la llave a la portera. -Eso es po...

¿Qué haces en Madrid? -Voy a llevarte a casa.

-¿Por qué, ha pasado algo? -No.

-Ah.

-Pero la broma ya ha durado bastante, ¿no te parece?

-¡Mamá!

-¿Otro corte? ¿Qué pasa ahora?

-Pues que me has tirado de cabeza al piano.

-Pero si tengo la fuerza de un sietemesino.

Pero si estás agarrotada, estás tensa.

Me arreas de verdad, me pisas, me cortas las frases.

-Porque no te oigo. Como no vocalizas...

¡Proyecta la voz, lánzala!

-¡Hola, madre, ¿qué hay?! Que se oiga, coño, se entienda.

-No creo en nada de lo que hacemos,

es falso, teatro antiguo, no tiene nada de verdad.

-Claro que no tiene verdad.

Es Shakespeare,

salen fantasmas,

la gente expresa sus sentimientos con monólogos,

y usa cinco adjetivos para decir: "Se ha quedado buena tarde".

-Mira, mamá,

si salimos así, nos van a machacar. -Soy una profesional,

no pienso interpretar a la reina de Dinamarca

como si fuera la cajera de un hipermercado,

yo, no.

Un brebaje envenenado...

-¿Dónde dejo esto? -Aquí.

Cuscús.

Te condeno a este suplicio que es tener que estar así,

que es tener que estar así.

-Tiene buena pinta. -Sí.

Oye, Koro me ha contado lo tuyo, y... nada, ningún problema,

en esta casa sobre todo hay muy buen rollo.

Tú puedes hacerlo con quien quieras, con Koro, o conmigo.

¿Verdad, Koro?

(RÍEN)

-¿El baño?

-Ya sabes que es gay total. -Es hetero que te cagas.

-Hetero como Cary Grant. -Como Steve McQueen.

-Como Steve McDragqueen.

-Siento decirte la verdad de manera tan crudita,

pero no todos los hombres son gais. -Estás colgada de él, tía.

-¿Yo?

-Vale, el juego es "¿Quién se lo lleva al huerto?".

-Levanta el culito, nene. -Vas lista.

Trágate mi maleficio,

te condeno a este suplicio...

Yo no estoy colgada de nadie.

Que es tener que estar sin ti.

(LLORA)

-La cuenta, por favor.

-Que están pidiendo la cuenta, hasta luego.

Ay, perdona.

¡Ay!

-¡Belén, Belén!

-¿Puedes quitar el coche?

-Sí, perdona, voy. -Tengo que sacar otro.

-Vale. -Gracias.

-Tengo el coche abajo.

Por favor.

Me parte el corazón verte aquí.

¿Cuánto pagas por esto? -Me cortaste el suministro.

-Tu madre está deseando que vuelvas.

-Desea que sea feliz,

y aquí lo soy.

-No, no te estás viendo desde fuera.

Si te vieras como yo te veo...

Llevas cuatro años aquí, Lara,

¿y qué?

-Que por lo menos puedo dormir por las noches.

-Cariño, no encuentro esa mierda de champú.

¿Y este?

-Es mi padre.

-Bueno, no te importa que no me cubra, ¿no?

Entre hombres...

¿Te vas a quedar a dormir? Hay un sofá cama en la sala.

-Estoy en un hotel.

-¿Te quedas muchos días?

-Mañana vuelvo a Bilbao.

-Pues igual podíamos almorzar juntos.

Ay, no, tenemos escena,

"Romeo y Julieta", tu hija es la hostia, tendrías que verla.

-En otra ocasión, ¿vale?

Me voy, Lara.

-No te preocupes, mi vida, ya acompaño a tu padre.

(Música triste)

(LLORA)

-Ya, ya.

(SOLLOZA)

Isabel, un favor, me he preparado el monólogo de Marianne,

de "Secretos de matrimonio", de Bergman.

Sí, qué bonito.

A ver si mañana podía hacerlo en la escuela,

como sorpresa para Mario, y eso.

La veo muy difícil, Cristina. Cecilia.

Cecilia, perdona.

Cecilia Tejera, actriz e intérprete. Muy difícil,

porque apenas tenemos tiempo para nuestras escenas.

Intentaré hacerte un hueco, pero no te hagas ilusiones.

Gracias.

Tienes un nudo terrible ahí, ¿eh? Ya, deja, deja.

No me gusta que me toquen, deja. Un segundito, espera.

Tienes que aprender a canalizar tu energía.

Ya, ya.

(Crujido)

Mira, tres cosas.

Primera: que sea terapeuta corporal, no quiere decir que sea idiota.

Segunda: que vaya de sensible y femenino

no quiere decir que sea maricón.

Y tercera: como le hagas daño a Isabel,

la pierna que te rompiste hace 20 años, te la vuelvo a romper.

Ya.

A casa, ¿no? Ahora menos que nunca, Mario.

(RESOPLA) Cecilia, no te entiendo.

Me entiendes perfectamente. ¿Crees que soy gilipollas?

Que no veo las cosas, ¿no?

Y además, ten, cuando veas un taxi, lo paras.

No las quiero, son tuyas.

Ten las llaves. No las...

¡Trepa de mierda!

¡Qué poco confías en ti, que le tienes que comer la polla!

¡Me cago en la puta!

(Música)

Ten las llaves.

Belén.

¿Qué tal la cena? No te perdiste nada.

¿Tomamos café?

No, sería desequilibrado e injusto para mis compañeros.

No pintabas nada, Belén. Aquí sí voy a pintar, vas a ver.

Belén.

¿Me firmas lo del ministerio? Luego, Lucas.

Recuerda, 17:00 reunión de vecinos... Sí, sí, luego, luego.

Belén.

No he encontrado a nadie para hacer el "Hamlet",

he pedido a mi madre que me ayude.

¿"Hamlet" con tu madre? Sí.

¿Llamo al psiquiatra de guardia?

No, quiero que me vea.

Si tus compañeros están de acuerdo, bien.

Gracias.

Si tuviese 20 años más, te invitaba a cenar.

-Isabel, está ahí el padre de Lara.

Dice que ha venido de Bilbao expresamente

para ver a su hija, que la quiere dar una sorpresa.

Bueno, le cuelas discretamente en la última fila, ¿vale?

Vale, gracias.

(Música)

-Espérame, Isabel. ¿Has visto a Belén?

La estoy buscando.

(Música)

Hola, Isabel, qué alegría. Hola, Ronda, ¿qué tal?

No me canso de proclamar el buen trabajo que haces con Ernesto.

Tiene mucho talento, como su madre. Sí, ¿no?

Tú también eras muy buena.

Pero tiene una obsesión, como toda la juventud, por la naturalidad.

Yo le digo: "No vayas a confundir la vida con el teatro".

Santiago Segura es muy natural,

pero nunca podrá hacer "Muerte de un viajante".

¿Un café?

Gracias, ya he tomado.

Isabel, ¿tienes un minuto? No.

Tengo una duda sobre el personaje de Edmund.

Luego.

¿Dónde vas?

Hola.

Hola, Mario. Casi preferiría que no hubieras venido.

Mi madre decía: "Lo que pica, cura".

Si hay algo que curar, por respeto a los chicos,

que sea fuera de la escuela.

¿Por qué te quedaste en Argentina?

Te he hecho una simple pregunta.

Hoy cojeas más que ayer, ¿es para que me sienta culpable?

Es que va a llover.

Hoy no va a llover.

(Truenos)

(IRÓNICA) ¿Cuánto has pagado por eso?

(RESOPLA)

Mario, hola. Hola.

¡Sácame de aquí!¡ (RÍEN)

-¡Vamos¡

-Toma. -Trae, trae.

-¿Y si cambiamos de idea?

-Tía, para una idea que tengo, no me la cambies, no me jodas.

-No puedo hacerlo en pelotas.

-Tía, tú piensa que el cuerpo es una materia. Mira, ¿ves?

(RÍE)

-¡Que entren, Celia! -Guay.

-¿Por qué los tíos tenéis que estropearlo siempre todo?

-Tía, quien te entienda, que te compre, ¿vale?

(Música)

-¿Les importa que les grabe? Es un archivo para la escuela.

-No me importa, pero me pones una luz, porque...

(SUSURRA) -Hola, ponte ahí.

(Música)

(SUSURRA) Buenos días.

(SUSURRAN) -Hola -Hola.

(Música)

Cuando queráis.

(Continúa música)

(Móvil)

-Joder.

El móvil, Mario.

Sí. Mario,

una noticia fantástica.

Me acaba de llamar la representante de Penélope,

le han retrasado la película de Benigni.

Y lo mejor, se muere por hacer la nuestra.

Y digo yo...

Queremos caras nuevas, ¿no?

Pues le cambiamos la imagen: corte de pelo nuevo,

color de pelo nuevo, todo nuevo.

Una cara nueva con un nombre que lleve gente a las salas.

¿Qué opinas, Mario?.

(SUSURRA) Tratamos de imaginar que estamos en Verona en el siglo XVI.

Toma las llaves, cariño. Vale.

Otra cosa, la niña llega hoy de Los Ángeles.

Voy a ver si lo arreglo para que comamos juntos.

Te parece bien, ¿no?.

(CUELGA)

(SUSURRA) Ya.

(SUSURRA) ¿Ya?

Perdón.

Cuando queráis.

(Música medieval)

¿Quieres marcharte ya? Aún no ha despuntado el día.

Era el ruiseñor, y no la alondra,

lo que hirió el fondo temeroso de tu oído.

Todas las noches trina en aquel pajar.

¡Créeme, amor mío, era el ruiseñor!

-Era la alondra, la mensajera de la mañana, no el ruiseñor.

Mira, amor mío, qué envidiosas franjas de luz

ribetean las rasgadas nubes allá en el oriente.

Las candelas de la noche se han extinguido ya,

y el día bullicioso asoma de puntillas

en la cima brumosa de las montañas.

Es necesario que parta y viva,

o que me quede y muera.

Mírala, Víctor.

Aquella luz que ves ahí...

(LLOROSA) Aquella luz que ves ahí...

No es la luz del día, lo sé, lo sé yo.

Es algún meteoro que el sol exhala, para ser esta noche tu antorcha,

y alumbrarte así en el camino a Mantua.

Quédate por tanto ahora,

no tienes necesidad de marchar.

-Pues que me apresen, que me den muerte,

si tú lo quieres, estoy dispuesto.

¿Dónde está tu mirada, Romeo?

Diré que aquel resplandor grisáceo no es el semblante de la aurora...

¡Mírala a ella!

Sino el pálido reflejo del rostro de Cintia.

No, no la ves, no la buscas, no le das nada.

¿En qué estás pensando?

(MOLESTO) En Julieta, ¿en quién voy a pensar?

Entonces, ¿por qué no la miras?

Pero si la estoy mirando. ¿Tú qué dices, Lara?

¿Sientes que te está mirando, que está penetrando en tu corazón?

(LLORA) No.

Víctor, el teatro es como la vida, es parte de la vida,

y tú finges que la miras, finges que estás con ella.

Estoy con ella.

¿A qué huele?

A una flor, a agua de rosas.

¿Y sus ojos de qué color son?

¿No es la mujer por la que estás dispuesto a dar la vida?

Sí.

Pues haz que yo me lo crea, que lo sienta también.

No te mires tanto a ti mismo, y muestra un poco de amor.

Y tú, Lara, ¿cómo vas a conseguir que te mire Romeo,

si te quieres tan poco?

¿Cómo le vas a retener, tapándote con la sábana,

como si fueras una actriz de una serie americana?

Lara, eres preciosa.

Eso es, date cuenta de lo hermosa que eres.

Soy hermosa.

Tienes 14 años, resplandece, acabas de hacer el amor

por primera vez en tu vida.

Nunca vas a ser tan hermosa como ahora.

(RESOPLA) ¡Soy hermosa y feliz, hijo de puta!

¿A quién le dices eso, Lara?

A mi padre.

A Capuleto.

Muy bien.

Y tú, Víctor, ¿entiendes lo que te quiero decir?

Es culpa mía, tenía que haber ensayado más.

No, culpa no, esto no es una clase de religión.

¿Qué te está pasando, qué te impide comprometerte más

con la escena y ponerte al servicio de tu compañera?

¿Alguien se lo puede decir?

Narcisismo.

Te llaman Narciso, y eres Romeo.

¿Qué vas a hacer?

Muy bien, deja a Julieta, y cásate con una que se dedique

a contemplarte y a decirte lo guapo que eres, y el talento que tienes.

(RÍEN)

La primera regla del actor es la primera regla del amor.

Si no ves a la persona que tienes delante,

nunca podrás amar,

nunca podrás actuar.

(Música)

Pues ama a Julieta,

y disfrutad de la escena.

Vamos al principio.

(CARIÑOSA) ¿Quieres marcharte ya?

Aún no ha despuntado el día.

Era el ruiseñor, y no la alondra,

lo que hirió el fondo temeroso de tu oído.

Todas las noches trina en aquel pajar.

-Era la alondra, la mensajera de la mañana, no el ruiseñor.

Mira, amor mío, qué envidiosas franjas de luz

ribetean las rasgadas nubes allá en el oriente.

-Oye, me pones... -Ponme un pincho de tortilla.

-¿Me sirves?

Por favor.

(CONTENTA) -¡Ronda!

-Hala, pero bueno, tú...

También quieres ser actriz, como todo el mundo.

-No, no, yo vengo al seminario de danza del vientre.

Yo quise ser danzarina, pero como estoy sorda...

No, del derecho.

Entonces, claro, me tuve que decantar por la psicología.

En mi profesión hay mucha gente del oído, ¿no lo sabías?

-Tú, sírveme, un whisky doble, por favor.

-Ay, Ronda. -Estoy un poco resfriada.

Danzarina. -Pues sí.

-¿Me firmas un autógrafo? -¡No!

-No, no firma.

(LLAMA)

(Música)

Te has ido corriendo. ¿Por qué?

A veces se me remueven muchas cosas después de las escenas.

¿Y siempre es tan violento?

¿Violento? ¿Te ha parecido violento?

Hay que ayudar a la gente a que sea consciente de sus bloqueos, ¿no?

Bueno.

A veces es doloroso, pero...

Me pregunto si no hay un componente de autoterapia en todo esto.

¿Quieres un caramelo? No.

Autoterapia.

Sí, es que daba la impresión... Bueno, solo la impresión,

de que aprovechabas la clase para desahogar tu hostilidad.

¿Qué hostilidad?

Hacia los hombres.

(RÍE IRÓNICA) ¿Crees que hay hombres?

Bueno, alguno queda. ¿Quieres?

Cuánto me alegro, hay mujeres que todavía no han perdido la esperanza.

Tú dices que Romeo no mira a Julieta, ¿verdad?

(ASIENTE)

¿Sabes lo que yo veo? ¿Qué ves?

Que Julieta tiene mucho miedo de ser mujer.

Yo estoy muy contenta de ser mujer.

¿Por qué has aprovechado la clase para enviarme mensajes,

como si fueras una adolescente?

Mario, ¿a qué has venido?

¿Has venido a analizarme, a juzgarme, a qué has venido?

No sé, dímelo tú.

Creo que has venido a decirme que tu vida es un éxito, y la mía no.

Qué análisis tan profundo, estoy muy impresionado.

Ayer me matas con un misil, y hoy vienes a acosarme.

¿Que te acoso? Sí, sí, me acosas.

¿Sientes que te estoy acosando? Sí.

Sí, no sé.

A lo mejor son fantasías de una mujer madura.

No entiendo por qué tendría yo que tomarme tantas molestias.

Pues porque...

o llevas muy mal planchados los pantalones, o tienes una erección.

Es el móvil.

Perdón, ¿he interrumpido algo?

No, nada. No, no, nada.

¿Qué quieres, cariño?

¿Me prestas el pasador para la escena? He perdido el mío.

Está todo el mundo...

muy excitado contigo. Y yo, con todos.

Anoche me vi todas tus películas.

¿Y? Tienes muchos bichitos dentro.

¿Aquí? No, aquí.

-Soy el padre de Lara, me urge hablar con usted.

¿Le parecen bien dos millones?

No sé de qué me habla.

A cambio de que le quite de la cabeza a mi hija la idea de ser actriz.

Verá, no quiero que sufra.

Al único al que veo sufrir es a usted.

De empresario a empresario, ¿lo subimos a dos y medio?

Váyase, por favor.

¿Cómo puede alimentar esos sueños?

¿Cuántos van a llegar?

¿Cuántos se van a sentir desgraciados toda su vida?

Si no se va ahora mismo, tendré que llamar a la Policía.

(Móvil)

¿Sí?

¿Mario?

No está.

¿Eres Nacha? Sí, ¿eres Isabel?

(ASIENTE)

¿Qué tal va eso? Va.

Váyase.

Isabel, una cosa, dile a Mario que confirmado lo de Penélope,

que comemos con ella a las 2 en Suntory.

¿Ah, sí?

Sí, con Penélope Cruz.

Con un poco de suerte, nos hace la película.

¿No te parece fantástico?

(CUELGA)

¿Isabel?

Otra que me cuelga.

¿Estás nerviosa por tu hija? Cuando estoy aquí, tengo cien hijos.

Pues el Día de la Madre debe ser una fiesta, ¿no?

¿Qué escena van a hacer? En misántropo.

¿El qué? ¡El misántropo!

(RÍE)

-No bromeéis.

No son momentos para reír.

Yo sé que sobre la pasión no hay poder alguno,

que el amor quiere siempre vivir sin ataduras,

que no se penetra nunca a la fuerza en un corazón ajeno,

y que toda alma es libre de aceptar un dueño.

Por eso no tendría yo motivo de queja si vuestra persona

hubiera rechazado mis aspiraciones desde el primer momento.

Mi corazón no hubiera hecho más que culpar de ello al destino.

(Música triste)

Pero ver mi ardor...

(A LA VEZ) Alentado por un estímulo engañoso,

ya es traición que puede permitirle todo a mi resentimiento.

-Sí, sí, temed, después de vuestro ultraje...

Temed cualquier cosa después de vuestro ultraje.

No puede dominarme.

No puedo dominarme.

La rabia me ciega. La rabia me ciega.

La razón no gobierna mis sentidos. La razón no gobierna mis sentidos.

(AMBOS) Cedo a los mandatos de mi cólera,

y no respondo de lo que desde este momento haga.

-¿De qué traición podéis quejaros?

(Música)

-Posad vuestros ojos en este escrito, y reconoced vuestra letra.

-¿Y ese es el motivo que trastorna vuestro ánimo?

-¿No enrojecéis? -¿Por qué tengo que enrojecer?

-¿Sois capaz de negarlo porque no lleva vuestra firma?

-Me divierte muy poco que en mi casa ocurra lo que está pasando.

-¿Cómo?

-¿Soy yo el que viene a quejarse,

y soy el que se convierte en el blanco de sus quejas?

Llevo hasta el límite mi dolor, mis sospechas.

Me deja creerlo todo, y de todo se envanece, y en tal circunstancia,

mi corazón es aún tan cobarde,

que no se atreve a romper las cadenas que nos unen.

No merecéis en ningún momento el amor que os tengo.

(A LA VEZ) Quisiera saber quién es capaz de hacerme llegar por vos,

a la bajeza de fingir lo que no es necesario.

Y por qué, además, si mi corazón se inclinase hacia otro lado...

¿No podría decíroslo con toda franqueza?

¿No podía proclamarlo con toda franqueza?

¿No es ultrajarme demasiado

escuchar simplemente la voz de vuestros celos?

¿No es ultrajarme demasiado

escuchar simplemente la voz de vuestros celos?

(A LA VEZ) Nuestro corazón hace un supremo esfuerzo

cuando se decide a confesar que ama...

-Y herís el mío con tales sospechas...

Y herís el mío con tales sospechas,

que no merecéis ni que os considere.

Sin embargo, soy una necia. Sin embargo...

soy una necia. Si desprecio la estupidez

que me permite conservar por vos cierta indulgencia.

...que me permite conservar aún por vos cierta indulgencia.

Cuando debiera buscar otro motivo para mi afecto,

y encontrar en vuestras impertinencias

un justo motivo de queja.

-Gran éxito.

¿Tan acojonantes han estado?

-Tendrías que haber visto la cara de la Batman mientras actuaba Belén.

-Tú eres cien veces mejor, pero claro,

es la hija y el favorito de la profesora.

Si es que siempre es igual, me cago en la puta:

nosotros y ellos,

los hijos de nadie y los enchufados.

-Creía que nunca pensabas.

-Pienso, pero no te creas que me gusta mucho.

Estoy harta de ser una hormiga.

-Lara, Lara, que...

Es que no puedo salir el próximo. -¿Por?

(RESACOSA) -¡Ay, ay!

Ay, ay, encima no hay papel.

Ay.

(Teléfono)

(Teléfono)

-¿Sí? -Koro, ¿estás ahí?

Soy Lara, de la escuela.

-¿Qué pasa?

-Ernesto ha pinchado, tenéis que hacer la escena ya mismo.

-Joder.

(Música rock)

-¿Qué pasa? -Zorrilla.

-¿Qué? -Que Zorrilla nos reclama.

-Koro, tenías razón, ya sé cómo hacer la escena.

-Me alegro.

-Pero tengo que mirarte como si fueras ciega.

(Música)

¡Ah! ¡Rapidito, nenes!

(GIMEN)

-Tenía tantas ganas... -¿De qué?

-Después de tantos años, pues... -¿Y? ¿Qué pasa?

-Nada, que parece que hemos abierto el grifo, ¿no?

-Tenemos que estar siempre juntos.

-Aquí y allí. -Aquí y allí.

(GIMEN)

¿Tienes un cigarrillo?

Gracias.

No sé si felicitarte por tu método, o por tus genes,

pero estoy muy impresionado.

Sí, los dos han estado muy bien.

Él con mucha fuerza, muy brillante.

Ya lo tenía yo visto a este chico, no sé en qué sitio.

Y ella, Belén, ¿verdad? Belén.

Ella tiene mucha presencia, tiene...

No sé, mucho carácter. Además, que es muy guapa,

proyecta no sé, una energía muy especial.

Ha sido como verte actuar otra vez a ti.

Belén se parece mucho más a su padre.

Pues será un tipo muy atractivo. Sí, y mentiroso,

y no ha envejecido bien.

Súbete la cremallera.

¿No tienes fotos de ella, un book, o algo?

¿Sigues pensando en actores nuevos para tu película?

Cada vez estoy más convencido de que sí.

Ya.

Ya. Y ese ya, ¿qué quiere decir?

La gente joven es eso, es joven.

Sus ilusiones no tienen medida, piensan que la vida es justa,

que esta profesión merece la pena.

No le prometas cosas que luego no vas a cumplir.

¿Ahora soy yo el que no cumple sus promesas?

No sigas en Marte. ¿Qué aportas a esta tragedia? Una pierna rota.

Ya veo, ya.

Igual lo que te fastidia a ti y es que...

que buscaba yo una actriz, y ya la encontré.

Eso me fastidia a mí. Claro.

Claro. Quizá piensas que tu hija

te está quitando el sitio, ¿o qué?

¿A mí, qué sitio? Es evidente, hombre.

Muy director, muy guionista, y no sabes nada de mujeres ni de madres.

Estás rabiosa. Y tú no sabes dónde tienes el móvil.

¿Tienes tú mi móvil? No, yo no.

(SUSURRA) No hay sitio.

(SUSURRA) Enhorabuena. (SUSURRA) Gracias.

(SUSURRA) Muy bien. (SUSURRA) ¿Te gustó?

-Va a empezar ya.

¿Podemos, Mario?

Gracias.

Cuando queráis.

¿Dónde vais, doña Inés?

-Dejadme salir, don Juan.

(RÍEN BURLONES)

-Que os hallabais..

Que os hallabais bajo mi amparo segura,

y el aura del campo pura libre por fin respirabais.

Cálmate, pues, vida mía.

Reposa aquí, y un momento olvida de tu convento

la triste cárcel sombría.

¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla,

más pura la luna brilla, y se respira mejor?

Este aura, que vaga llena de los sencillos olores

de las campesinas flores que brota esa orilla amena;

ese agua limpia y serena que atraviesa sin temor

la barca del pescador que espera cantando el día,

¿no es cierto, paloma mía, que están respirando amor?

Esa armonía que el viento recoge entre esos millares

de floridos olivares, que agita con manso aliento.

¿A qué vienen esas gafas, Koro?

¿Doña Inés es miope?

(LLORA) Mi doña Inés, sí.

¿Para no ver que se ha enamorado de un tipo ridículo y amanerado?

Muchas veces las mujeres nos enamoramos

de los hombres que más nos hacen sufrir.

¿Y qué?

¡Estoy harta!

Siempre me enamoro de los putos gais.

¿Será que al ser monja he crecido adorando a los santos,

que seguro que eran todos gais?

¡Dios!

(LLORA) Soy una gusana, una arrastrada,

puedo incluso operarme la nariz para que un tío me quiera.

(Risas)

(SISEA)

Sí, reíros,

reíros,

pero yo tuve un novio, y le limpiaba el coche.

¿Qué te gustaría hacer con don Juan?

Me gustaría estallarle los granos a hostias.

¿Por qué?

Por no quererme, por traicionarme con el primero que pasa.

Ya lo ves, Gregorio,

soltando todas esas plumas no la vas a enamorar.

Yo solo intento hacer la escena de verdad,

desde mi auténtica manera de ser, y soy gay,

lo he descubierto esta noche.

(CONTENTO) ¡Soy gay!

Lo siento, soy gay.

Muy bien.

¿Esta noche te has acostado don Luis Mejía en la hostería del laurel?

¿Qué tal?

Esto es cuarto, Gregorio, ya sabes cuáles son las reglas del juego,

no debes confundir al personaje contigo.

Ya, pero ahora, siento que por fin puedo actuar,

que he encontrado mi verdadera identidad, sé quién soy.

Aquí vienes a resolver la escena, y no tu vida.

Ya lo sé, pero es...

es que es un mundo nuevo.

Es como si de repente se hubiera hecho la luz

y hubiera vuelto a nacer, todo se ordena.

Gracias, Koro.

¿Alguien puede decirle algo a Gregorio para ayudarle?

Eres gilipollas, Gregorio.

Algo que le ayude.

Te parece una fiesta ser gay, ¿no?

Lo vas a compartir con todos, y vas a ser muy feliz.

Me tocan los cojones los que pensáis que esto es un camino de rosas.

Yo soy maricón desde pequeño, me masturbaba pensando

en el príncipe de "La sirenita", y me sentía un monstruo.

Y luego salía a la calle, y en la calle te parten el culo,

y duele un montón, ¿entiendes?

Los tíos que te gustan ni te miran,

y te comes mazo de pollas por las que no darías un duro.

Si quieres ser actor, vas listo, te lo digo yo,

que llevo años intentando que me veáis como un hombre

cuando hago una escena.

-¿A qué bares vas, tío?

¿A qué viene tanta negatividad?

¿No tienes novio, no ligas, te han salido almorranas?

-¿Tú quién eres, de dónde has salido?

¿Esto qué es, una clase de cuarto, o un foro abierto?

Hay un director, una actriz profesional que hará una escena,

y un tío que no sé de dónde ha salido. ¿Qué es esto?

Gracias, Víctor, es suficiente. De nada.

He dicho gracias, Víctor.

Doña Inés, don Juan, ¿qué sentís?

(LLORA) Yo, pena de mí misma.

-Yo...

estoy confundidísimo.

Muy bien, doña Inés, llénate de compasión por ti misma.

Y tú, don Juan, aprovecha esa confusión y sé ilusión

por todo lo que te está pasando,

y desde ahí, poco a poco, vamos al principio. Cuando queráis.

(Música medieval)

¿Adónde vais, doña Inés? -Dejadme salir, don Juan.

-¿Que os deje salir?

-Le habéis dicho...

-Que os hallabais bajo mi amparo segura,

y el aura del campo pura libre por fin respirabais.

Cálmate pues, vida mía, reposa aquí,

y un momento olvida de tu convento la triste cárcel sombría.

-Paramos para comer.

(RESOPLA) -Ay. Bueno, vamos.

No, yo no voy a comer, querido.

-¿Por qué estáis así, si lo habéis hecho muy bien?

(LLORA) -Fatal, patético. -Ha sido culpa mía.

-No, mía, mendigar, como si el cariño fuera "La farola".

-Pero yo te quiero, Koro. -Y yo os quiero a los dos.

-¿Comemos juntos? Ah, vale, te espero fuera.

No tardes. Vale.

-¿Qué pasa, por qué no le dices nada?

-¿Qué querías que le dijera? -Pues que vamos juntos, ¿no?

-Está claro que solo quiere comer conmigo.

-Ya.

Puñalada ya, tan pronto, ¿no?

¿Qué pasa? Nada, no pasa nada.

-No, qué va, solamente que Belén se va a comer con Mario Fabra.

-¿Qué tienes, cinco años?

¿No ves que vas a estar en boca de todos?

Joder.

¡Belén!

En primero me metían unos palos increíbles,

creía que me había confundido.

Recuerdo que no entendía nada,

creía que los profesores eran unos soberbios

que disfrutaban machacándonos.

Sobre todo mi madre.

¿Por qué?

Porque era muy dura. ¿Dura cómo?

Dura, me machacaba, pero recuerdo que un día...

de repente entendí todo, y quería actuar más, y más, y...

Y es que ahora es imposible parar, lo tengo metido en la cabeza,

y es lo único que deseo.

(TV) -"Y ahí tienen el resultado, una auténtica exclusiva".

Fotos no. Venga, ya, ¿eh? Tira, tira, que fotos no.

Fotos no, por favor.

Es fantástica, ¿verdad?

(ASIENTE DESGANADO)

¿Me vas a dar un papel?

No. Bueno, no sé.

Aunque si te pido tu número, es conveniente que me lo des, ¿eh?

Te lo apunto. Vale.

(RÍE)

Uy, eres zurda.

Sí. Como yo.

Los escolapios hicieron lo posible por corregírmelo, pero no.

A mi generación ya nos dejaron en paz.

No quiero decir que seas de otra generación, ni nada de eso.

Lo soy.

Bueno, pero es cuestión de coco. Ya.

Además, tú pareces mucho más joven de lo que eres.

A mí no me importa hacerme mayor, pero sí hacerme aburrido.

¿Crees que el mundo está en crisis

porque haya una ausencia de padre universal?

Belén. ¿Qué?

Mario Fabra es tu padre.

¿Qué?

¿Tú conoces al padre? No.

No, cuando la conocí estaba recién llegada de Buenos Aires,

la niña tenía 10 años ya.

Isabel no habla nunca del padre. Yo, por eso, ni pregunto ni nada.

No sé por qué me da, que no es ni argentino.

Debió ser un amor de juventud, ¿sabes?

Algo pasajero, un aquí te pillo, aquí te mato.

Oye, que yo no sé nada, ¿eh?

Que... No sé, me da por imaginar a veces cosas.

Mucha meditación, se me va por ahí.

Bueno. (RESOPLA)

Serás hija de la gran puta.

Es tu padre, y él no lo sabe.

No quiero oír nada, no me interesa. Pero a mí sí.

¿Por qué me cuentas lo más importante de mi vida en el váter de un bar?

Porque la vida está muy mal escrita.

Yo... yo no puedo tener hijos.

Ah.

No solo me rompí la tibia y el peroné, me reventé un testículo.

Ah.

Aunque claro, eso fue después.

No se lo digas. ¿Que no se lo diga?

Si se lo dices, no me da el papel, y el papel es mío.

¿Tú estás loca?

Te has tirado toda tu vida ocultándomelo,

no creo que te pase nada porque me lo ocultes un día más.

Estás compitiendo conmigo. Eres tú la que compite conmigo.

¿Hasta cuándo vas a jugar con tu padre, hasta que te firme

el contrato, hasta el estreno, hasta cuándo?

Pues no lo sé, no lo sé.

No puedo decidirlo ahora, porque me estoy meando.

Yo también.

Bueno, de segundo tenemos menestra, pisto,

ternera en salsa y merluza.

-Señor Fabra, Mario,

quería preguntarle si va a volver mañana.

Es que mi madre está indispuesta, y no podemos hacer la escena,

pero yo podría preparar un monólogo. -Otra vez la madre.

La madre culpable, la madre es mala,

la madre se acuesta con otros hombres.

La madre esto, la madre lo otro... -Cuidado, señora.

-Tú, calla y come, cerdo.

-Mamá, estás haciendo el ridículo. -Así me pagas el esfuerzo.

-¿Esfuerzo?

¿Qué esfuerzo, si lo has hecho por ti? Yo te importo un carajo.

Mamá, no puedo más, me voy de casa.

He conseguido trabajo en una agencia, pasear perros y viejos,

y lo prefiero a vivir contigo.

-Oh, Hamlet,

me has partido en dos el corazón.

-Ahora no, mamá, ya es tarde, ¿vale?

-Tan tarde como quieras,

pero me has partido en dos el corazón, Hamlet.

-Pues arrojad de él la peor parte, y vivid más pura con la otra.

Y no volváis al lecho de mi tío,

aparentad al menos cierta virtud, si es que no la tenéis.

-¡Bravo, chaval!

-Callad, vasallo, y apagad esa puta tele.

-Una palabra más, buena señora.

-¿Qué debo hacer?

-Dejar que el cebado rey os arrastre nuevamente al lecho,

os pellizque las frívolas mejillas,

os llame "su pichona", y que con un par de inmundos besos,

os haga desembuchar todo este asunto.

Que yo, realmente no estoy loco, sino loco por astucia.

Bueno fuera que se lo contarais.

¿Quién podría ocultar a ese sapo semejante confidencia?

No, a despecho del buen sentido y de la discreción,

abrid la cesta en el tejado, y dejad que los pájaros echen a volar.

Y luego, colaos en la cesta para probar la experiencia,

y rompeos la nuca al caer.

-Ten la seguridad

de que si las palabras están hechas de aliento, el aliento es vida.

No tengo vida ni aliento para contar a nadie lo que me has dicho.

-Buenas noches, madre.

He de partir a Inglaterra.

(APLAUDEN)

-¡Bravo! -¡Bravo!

-Bravo, bravo.

-Isabel, se está montando un follón en la escuela, tienes que ir.

-Votos en favor de pararlos.

(BURLÓN) -Votos en favor de pararlos.

-Uno, dos, tres, cuatro, cinco.

¿El resto, indecisos?, para allá.

-Hombre, claro.

-Para ti es muy fácil, ya has sacado tu escena.

-Pues esperamos a que salgas tú.

¿No os dais cuenta de que Isabel juega con nuestras emociones?

-Aparte de eso, hoy está rarísima.

-Tienen razón, no dejará vivo a nadie,

excepto a los elegidos.

-¿Qué me estás contando de elegidos?

¿Crees que si yo fuera un elegido iba estar aquí?

-Sí que lo eres. Y a mí me tiene manía,

¿por qué no ha salido mi escena hoy? Que alguien me lo cuente.

-Lara, eres la ayudante de Isabel. ¿Qué estás haciendo?

-Estoy hasta el culo de que abusen de mí, ¿entiendes?

¿De qué autoridad moral hablas tú?

Si tú robaste el guion, por Dios.

-Ya lo sé, cometí un error, soy consciente.

-No tenéis el más mínimo espíritu revolucionario.

-Fijaos quién lo dice, el niñato pijo que vive en un chalet...

-¿Por qué os empeñáis en seguir con el casting,

si los papeles de la peli ya están dados?

-Sandra, que esto no es un casting,

que la escuela y las clases existían antes de Mario Fabra.

Y si tanto te preocupa, ¿por qué no vas a chupársela?

-Ya se la están chupando.

-Con esa sandez, a tomar por el culo.

-Está claro que no has aprendido absolutamente nada en cuatro años.

No sabes lo que es el trabajo, no sabes lo que es un grupo,

y no le tienes respeto al teatro. -Qué listos los dos.

Yo no he estudiado cuatro años para que se rían de mí,

¿eso no es arrastraros, o qué?

-Queréis ser famosos, y no actores.

-Se para el trabajo, se para el trabajo.

-Sí, se para el trabajo.

-No se para el trabajo, ni nada,

hablan los que montan el pollo, sois tú y tú.

Tú eres un artista de mierda, no trabajas un carajo,

y ni miras el trabajo de tus compañeros,

estoy hasta el coño de tu narcisismo.

-Eres la comepollas, y una hipócrita de mierda,

sabes que esto es un casting.

¿Qué cojones me hablas, si acabas de venir a la escuela?

-Mira, bonito, esto es una muestra, no un casting,

y yo por o menos tengo autocrítica y tengo algo.

¿Tú que tienes? -Es mal actor.

-Resentido y mal actor.

(GRITAN)

-Perdonad un momento. Venía aquí a hacer la muestra,

si ella no quiere hacerlo conmigo, lo haré solo.

-¿Tú eres subnormal? -¿Qué pasa con el grupo, qué pasa?

-Chicos, chicos, que viene Isabel, callaos.

Perdón.

¿Dónde puedo encontrar a Isabel Simón?

¿Para qué?

¿Para qué qué? Que para qué la estás buscando.

¿Eres tonto, o qué?

Vengo a hacer un monólogo. ¿Eres de esta escuela?

No, soy profesional, me ha llamado Isabel Simón para que venga.

¿Te ha invitado a que hagas un monólogo,

para que lo vea Mario Fabra? Sí.

¿Tú no eres la mujer de Fabra? Excompañera.

Vale. ¿Qué más evidencias necesitáis?

Moción aprobada, sentada.

Bueno, espero fuera. Mejor, te quedas aquí.

¿Esto qué coño es, una broma? No.

¿Improvisación, y tal?

Un poco tontos os veo yo a los de esta escuela.

¿Me dejas pasar? No, que no sales.

Tú vete, déjame a mí.

¿Seguro? Seguro.

Con tanta tensión, no os va a salir mucho trabajo de actores.

(SUSURRA) Isabel, Isabel, Isabel.

¿Qué ocurre?

Que me han secuestrado tus alumnos, son unos psicópatas.

Cecilia, ¿qué haces aquí?

Como tú no me haces una prueba, me tengo que buscar la vida

y venir a estas escuelitas.

Venga, ven.

No hace falta que me lleves. ¿Qué pasa?

No estamos de acuerdo con la manera de hacer este casting.

No es un casting, es la presentación de las escenas de cuarto.

¿Ah, sí?

¿Qué hace aquí la payasa esta? ¿La quién, la quién?

La esposa del director.

Para ser actor, tienes muy poca retentiva, excompañera te he dicho.

Bueno, excompañera.

Cecilia, ¿qué haces aquí?

Intentando hacer una prueba, si estos capullos me dejan.

¿Una prueba?

Hombre, Mario, tío, te he dejado por lo menos 15 mensajes.

Llevan una hora esperándote para comer.

¿Quién?

¿Quién va a ser? Penélope y Bardem.

¿Penélope? -Sí, y Bardem, claro que sí.

¿He interrumpido algo, estáis ensayando?

(Móvil)

No. ¿Sí?

Hombre, Penélope, cariño.

¡Belén, Belén!

Tú, te he visto.

¡Fuera de aquí, fuera de aquí todo el mundo!

(GRITA FURIOSO)

¡Gilipollas, que nos vas a rebanar la cara, gilipollas!

-¿Qué, qué? ¡Ah!

-¡Hijos de puta! -¡Joder!

(GRITA)

Te juro que no me enamoraré en la vida de una actriz.

-Y yo de un actor, nunca.

(GRITA)

Estamos aquí en una clase.

¡Hijos de puta!

Menos relajación.

No, más relajación.

¡Hijos de puta!

Si tu madre supiera esto te iba a pagar las clases...

(Gritos)

(Barullo)

Hijos de puta. Vale, vale, vale.

-A ella no, imbécil.

-Tranquila, tranquila, tranquila.

Pero ¿qué estamos haciendo?

(Gritos)

(Silencio)

¡Vándalos!

Energúmenos.

Envidiosos. Cobardes.

Sois un asco.

Todos los actores sois un asco.

Os creéis el ombligo del mundo,

pero solo sois un montón de revoltijo emocional.

Seres inmaduros a los que tenemos que mostrar afecto

24 horas al día.

Siempre, siempre mirándoos a vosotros mismos.

Vivir de martirizar a los demás.

Os creéis que el universo entero está a vuestro servicio.

Si no os doy un papel es una ofensa personal

y si os lo doy, es un infierno diario.

Mis planos, mis frases,

mi ropa, mi papel, mi, mi, mi.

Yo creí que la fama era la que os estropeaba, pero no,

es que ya estáis estropeados.

Escuchad...

Escuchad este silencio.

50 actores en una habitación y ni una sola palabra,

y ¿sabéis por qué?

Porque alguien está hablando de vosotros,

porque si no se habla de vosotros, no sabéis escuchar.

Pero esto se acabó.

Yo no necesito a ningún actor.

Ni a Bardem, ni a Penélope, ni a nadie.

Voy a hacer la película por ordenador, os voy a dibujar.

De todos modos, vamos a necesitar a alguien

para que ponga las voces.

Muy bien.

Ahora vamos a recoger todo esto.

Vamos a recoger todo esto.

¿Y tú qué? ¿Ni siquiera ahora me lo vas a decir?

¿Tú con qué derecho me has negado una hija durante 20 años?

¿Y tú por qué no me buscaste?

¿En dónde? ¿En Buenos Aires?

Yo hubiera ido a cualquier sitio... A la Patagonia, al fin del mundo.

No lo sabes, Mario.

Dejé mi carrera por ti. Mucho mejor para la ciencia.

Ahora serías muy mal médico, estoy segura.

No confiaste en mí. No lo sabes.

Te pusiste en gran actriz,

me viste como un mediocre y la cagaste.

¡Que no lo sabes, Mario! Estaríamos juntos.

No lo sabes, Mario.

Me dejaste tirado. No lo sabes.

Y por tu culpa, no he vuelto a confiar en ninguna mujer.

¿Y yo hubiera sido más feliz a tu lado?

¿La mujer del director de florero? No, gracias.

Los actores seremos un asco, pero los directores venís,

nos usáis, fingís que nos amáis y luego os vais.

¡Todo vale por vuestra puta película, la gran cosa!

Se estrena en días a la semana, se olvida en nueve y media.

Y encima me dejaste preñada.

Y encima vienes y en tres días destrozas todo lo que más quiero.

¿A qué has venido, a matarme?

Pues ya no te hace falta ningún misil porque ya me has matado.

Yo no he venido a eso.

Entonces, ¿a qué has venido? A decirte...

Mira, mira lo que has hecho con mi escuela.

A mí no me grites, que no soy uno de tus actores.

Afloja. -Respira.

-Haz lo que sientas, mamá.

Estoy muy confusa.

Haz lo que sientas, director.

A mí no me metáis en vuestros rollitos.

Isabel, para encontrarse, hay que perderse.

No sé qué hacer, Lara.

Di la verdad, si dices la verdad, se te organiza todo.

Eso no puede ser. Esto es surrealista.

Pero no pienses, usa la lógica del corazón.

No puedo creerlo. Claro, Mario. Suelta, suelta.

(GRITA) (GRITA)

(GRITA) (GRITAN)

(GRITA) (GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

Te quiero.

Yo también.

Hace 20 años. 20 años... 21 y dos meses.

(Música)

Y ahora, con eso que sentís, empezad de nuevo.

Vamos a empezar. Estoy supernerviosa.

Confía, Cecilia. Vale.

Confía.

Bien, aguanta... Estás muy guapa.

Pues vale, si los de la tele dicen que no tiene nombre

es que no la compré, pero se equivocan.

¿Arte y ensayo? ¿Psicológica? Pero ¿qué dicen?

Si es de adolescentes descerebrados.

Tiene sexo, tiene amor y solo piensan en follar.

Pues claro que tiene risas, hombre. Te lo digo yo.

Pero hay que saber leer.

Aquí cualquiera aprende a decir trama, subtrama y punto de ataque

y ya se creé que sabe analizar un guión.

¿Listo, Jaume? -Sí.

-Cuando quieras.

-Motor.

-Rueda.

Acción.

¿Qué? ¿Qué de qué?

Que qué me miras con esa cara de mierda.

Lo patética que eres.

Y tú, para lo joven que eres, no tienes ni puta idea de follar.

Tú sí, ¿tú sí sabes de follar, verdad?

Sí. ¿Y sabes qué haría contigo?

Te pondría un cartel en la frente que pusiera "Follo mal".

Para que nadie pique. Me das asco.

Tú a mí más y me das pena porque eres un tenso.

¡Grita! ¡Grita tú!

¡Grita! ¡Grita, grita, grita!

(GRITA)

¡Bien!

Corta.

¿Qué tal lo he hecho? No sé...

Mario...

Hemos rodado el primer plano de la película.

(Aplausos, gritos)

(Música créditos)

Historia de nuestro cine - Sin vergüenza - Ver ahora

En manos de Isabel, profesora de interpretación, cae por azar el guión de una película que cuenta la misma historia de amor que ella vivió de joven. Curiosa, queda con el autor, Mario, un famoso director, para devolvérselo, pero ambos ignoran reconocerse. Mientras tanto, el guión pasa de mano en mano de los alumnos de Isabel, que enterados de la presencia de Mario en la escuela, y de que busca actores desconocidos para su película, pugnan por destacar durante la representación de escenas de amor de célebres obras.

Moros y cristianos (1987)

Reparto: Luis Escobar, Fernando Fernán Gómez, Verónica Forqué, Agustín González

Para todos los públicos Historia de nuestro cine - Moros y cristianos - Ver ahora
Transcripción completa

Ya está a punto, don Fernando. Vicente, llevaos esto enseguida

a la furgoneta. ¿Qué tal? Muy bien, Florentino.

Este pedido va retrasado, ¿eh? No se preocupe, don Fernando,

estará a tiempo. -Esto, bien precintado, ¿eh?

Papá, hombre, que tenemos 7 horas de viaje y te estamos esperando.

¡Te he dicho que ya vamos!

No me hagas tonterías, que te conozco, un beso.

¡Déjate de mariconadas, no ves que...!

A ver esa puerta. -¡Hola!

-¡Vais como locos! -¡Cómprame el coche fantástic!

El coche fantástico, papá. Calla, niño,

que me voy a cagar en tu padre. No le digas esas cosas al chico.

(HABLAN A LA VEZ)

Venga, seguidnos, vamos.

¡Papá, cómprame el coche fantástico! -¡Adiós, no corras!

-Que tengáis buen viaje, cuidado con la carretera.

-¿Tu marido también se ha bañado antes de irse? A mí eso me escama.

-Qué mal pensada eres, el mío no se gasta una peseta con nadie.

-¡Adiós! -Mami, vámonos a Madrid.

-Qué Madrid ni Madrid, a Madrid solo van los hombres.

Venga para adentro. (LLORA)

¡Para, para aquí!

Venga, va, que llegamos tarde a la feria, deprisa, deprisa.

Va, la escalera.

Eh, Pepe, a ver si vamos a algún sitio donde pueda mear.

Aguántate, lo primero es anunciarnos.

Hay que ir más deprisa.

Ya, es que venía con el freno de mano echado.

Venga, deprisa, que nos va a coger la hora punta, deprisa.

Daros prisa, que no he comido nada desde Albacete.

Luis, el sable y el alfanje, sacando pecho, altivo, fiero.

Es que tengo miedo. Qué miedo ni nada.

Venga, Joan, siempre eres el último en subir.

Esto no es como desfilar en Jijona, esto está muy alto.

Agárrate a la barra bien, venga. ¿Y si me caigo?

El alfanje fuera, cruzadlos. Eso, crúzalo, como en las fiestas.

¿Así? Así, por ahí va.

Qué bamboleo, cómo se mueve. Agárrate bien, arriba.

Arriba, altivo, eso es.

¡Uy! Se me hincha la capa, como a Superman.

Si os caéis, avisad enseguida, ¿eh?

Agarraros bien, no vayamos a tener un disgusto.

(Silbato, tráfico)

(Claxon)

¡Pero bueno! Bajen enseguida. Y ustedes también, aparquen ahí.

-Solo soy un asalariado. -Y el de conductor también,

con el carné de conducir. Venga, cómo que asalariado,

que baje todo el mundo, abajo. Señorita, todo en orden,

todo pagado. No, todo en orden, no.

¿Pero qué pasa? Han cometido una infracción,

no se puede viajar encima de los vehículos.

Venimos desde el pirulí y nos han dicho nada.

Estamos promocionando nuestros turrones

y hasta nos han aplaudido. Yo lo he hecho bien,

me he pasado todos en rojo. -Carné de conducir.

Lo estamos tramitando, señorita. Es que como vivimos en Jijona,

tenga un poco de benevolencia. Lo siento mucho, pero...

Mire, señorita, Planchadell y Calabuig,

somos nosotros, estamos promocionando nuestros turrones.

Yo tengo mi carné de moto. Florentino, un guirlache.

Señorita, por favor... Lo siento, les tengo que sancionar.

Este es de guirlache, señorita, a lo mejor le gusta más.

9300... De yema, señorita.

Vamos, deles la multa de una vez, que tengo hambre.

Le hemos regalado tres pastillas. Déjame, leche.

A ver si nos rebaja la multa.

Rojo, parar, verde, pasar, ¿eh? A ver si no se me olvida.

¡Venga, id parando, ahí, ahí!

Aparcad la furgoneta a la derecha.

Mira, papá, ahí podemos mear. Ya no me aguanto.

Lo que es Madrid, llegar y pagar, ¿eh?

Se van a romper las peladillas. Los dientes se me van a romper.

-Venga, baja. -¡Ay, no!

Fíjate, papá, esto sí que es hacer las cosas a lo grande.

En ese pabellón caben por lo menos 5000 personas.

Sí, sí vienen, porque como esto queda en las afueras...

Don Fernando... Déjame, que voy a mear.

Qué afueras, si la Casa de Campo está en Madrid ya.

¿Pero esto es la Casa de Campo? Hombre, claro.

¡Uy! Don Fernando, no voy a poder dormir en la furgoneta.

Prefiero dormir en una pensión. A mí qué me cuentas, eso a estos,

que lo han organizado todo, yo soy un cero a la izquierda.

¿No estabais contentos con eso de ahorrar las dietas?

Es que yo he estado año y medio aquí, cuando la guerra, por ahí,

por ahí iban las trincheras. ¿Y eso qué tiene que ver?

Tiene que ver que por la noche me acuerdo de lo que pasaba...

Déjate de lo de la guerra, peor fue lo mío, ¿no?

Venga, va, hala. Están vacías, son de muestra.

Ven, papá, por aquí.

¿No has podido mear cuando hemos parado a la entrada de Madrid?

Es que estaba sujetando la escalera. Pero bueno, tu...

Preguntad si hay mesa de billar. Tú ayuda a descargar, venga.

Que vamos para allá, ¿eh?

Oiga, ¿el stand de los huevos? -Al fondo, a la izquierda.

-Mira, tío, pollos congeladas. -Perdón, perdón,

enseguida les indico, síganme.

Veo esto muy atrasado, ¿eh? No creo que se inaugure el 15.

No, hombre, no, aquí montan y desmontan en un santiamén.

Fíjate, mira, todo tablerillo. Tiene que ser así, porque si no,

con la gente que han invitado, vaya trastorno.

Dense prisa, estamos llegando, síganme, síganme.

Papá, por aquí, papá, este señor nos lleva.

Venga, hombre, que os estamos esperando desde hace una hora.

Mira, hay una silla, siéntate.

-327, Planchadell y Bofarull. No, Calabuig, Calabuig.

Eso es, este su stand. ¿Esto? Oiga, no,

aquí debe haber un error, porque acabo de ver aquí el retrete.

Cada vez que tiren de la cadena, se oirá.

No sé yo. Además, el olor, y esta máquina,

hará un ruido espantoso cuando se ponga en movimiento.

Cuando firmamos el contrato con el representante de ustedes,

¿cómo se llamaba? Carmona, Carmona.

El señor Carmona nos dijo que nosotros tendríamos un stand

en la zona principal. ¿Pero qué representante?

Si yo no conozco a nadie. Uno gordo, con gafas, muy simpático,

sordito, de Sevilla. El que estuvo en Jijona

para ofrecer los stand. Ah, un agente comercial.

No, no le conozco, debe ser un contratado.

¿Cómo que no le conoce? Vamos a aclarar las cosas.

Dígame, ¿por aquí van a pasar las infantas?

¿Qué infantas? Coño, las hijas de los reyes.

¿Ah, pero vienen? ¿Os dais cuenta? Ni infantas

ni Cristo que lo fundó. ¿Aquí habrá mesa de billar?

Papá, está todo arreglado, es un error.

Tenemos que hablar con Cuqui esta noche en el chalet

para que lo arregle. Naturalmente, y como ella

está en política, algo sabrá, ¿no? Pues que pregunte.

¡Señor Planchadell! -¿Es suyo un 131 color azul?

Se lo está llevando la grúa, por ahí. ¡No jodas!

Primero nos ponen una multa, ahora se llevan las maletas,

nos van a dejar en pelotas. ¡Vaya día!

(GRITAN) ¡Eh!

No, si yo estoy contigo, pero si te prometen el número uno de...

-¿Una provincia? ¿Una provincia, a mí?

Después de lo que he luchado por nuestras ideas, no, Rodríguez,

o salgo diputada por Madrid o dejo el partido,

pero me llevo a mis amigos, mis contactos y mis avales,

y que os den morcilla a todos. Aquí está mi dimisión.

-Cálmate, Cuqui, que quede bien claro que yo te lo he dicho "of the record"

y no como miembro de la comisión. -No hay nada decidido.

Hasta que convoquen las elecciones... -Pueden suceder miles de cosas,

puede haber hasta contubernios. -Dejad que os sirva.

-¿Pero dónde has aprendido tú el chino, González?

-En el exilio. -¿Te exiliaste en China?

-No, en Toulouse. -¿Y qué le has dicho?

-Que si era de Jabugo. -Pues no es de Jabugo.

Oye, tú, "of the record", ¿a qué paniaguado habéis presentado

para la candidatura de Madrid? ¿O es que habéis pactado

con los ecologistas? -Que no, Cuqui, no hay nada decidido,

son solo conjeturas.

-¿Qué ha sido eso, una bomba? -No seas cenizo,

que no sean ladrones, que tengo al perro en la escuela.

Ha sido en mi jardín.

(Claxon)

¡Cuidado con los polvorones!

(Claxon)

¡La culpa es tuya, que te has cargado los frenos,

me cago en la leche que te han dado!

Agua, es agua.

¡Florentino, Florentino! ¡Que se ha ahogado!

No veo a Florentino.

Calma, Cuqui, con precaución. -¡Dios, mi familia!

-¿Familia? -Sí, no os mováis.

-¡Ay, Dios mío! ¿Qué es esto?

-¿Pero por qué habéis aparcado en la piscina?

No entiendo nada, sal de ahí inmediatamente.

¡Papá, papá! ¡Sácalo de ahí, Agustín!

Mi familia, de las industrias Planchadell y Calabuig.

-¡Se van a ahogar, hay que sacarles! -¡Sobre todo, a papá!

Que se queden en el jardín, que me manchan la casa.

Reparte las toallas, y que no pasen de esa puerta.

-Sí, señora. -¿No sabéis mirar por el retrovisor?

Ni retrovisor ni leches, qué coño, tú, que eres una tacaña, coño,

que podías haber encendido las luces, no se ve ni un carajo

en esta casa. Muy bonito, me destrozas la rocalla,

el césped, la piscina, y encima, me insultas.

¿Lo oyes, papá? Sí, hija, sí, menos mal,

que podríamos habernos ahogado todos.

¿Pero todavía tienes frío, Marcial? Por fuera, no, pero por dentro...

Como he tragado tanta agua.

¿No me podía hacer el boca a boca la criada?

-¿Por qué habéis traído a este chiflado?

Cuqui, no te metas con tu primo. No te metas con tu primo...

Se podía haber quedado en Jijona y no haberme traído tantas complicaciones.

Pues vas a tener otro problema más. ¿Otro?

Porque se nos ha llevado el coche la grúa,

pero como tú eres amiga del alcalde, le llamas mañana...

¿Pero tú estás tonto o qué? ¿Qué crees que es Madrid?

¿Qué pasa en Madrid? Eso lo arreglamos mañana,

ahora hay que solucionar lo de esta noche,

habrá que llamar a unos taxis. ¿Para qué vas a llamar a un taxi?

Para que os vayáis al hotel. ¿Qué hotel?

Al vuestro, estás peor que Marcial.

¿Pero nos vas a echar de tu casa, hija?

Esta no nos da ni de cenar, papá. No te pongas melodramático, papá.

¿Dónde queréis que os meta, si sois un regimiento?

-Yo puedo dormir en el cuarto de la criada.

Además, los otros tienen sitio para dormir en la furgoneta.

Caramba, ¿no pretenderá que durmamos a remojo?

-Eso, no porque yo... Tú te callas, coño.

Si hubierais dormido en la feria de muestras,

no habría pasado nada de esto. Pues digo yo que podríamos

buscar una pensión. -Sí, una céntrica.

Sí, claro, para iros de putas. Ay, Agustín, qué lengua.

Esto se arregla enseguida, se tiran unas colchonetas al suelo y listo.

Y mañana, los bomberos sacan el coche de la piscina.

Al garaje, y dejad de incordiar ya. No puedo más.

Nosotros podemos dormir en los cuartos de los chicos.

Ay, papá, no sé, ya arreglaré yo lo que sea.

Manulín, hijo, tenemos que preparar algo de cena.

-Sí, tenemos roast beef.

-No, no, tortilla de patatas y sopa de sobre.

Y una de esas cosas que haces tú, ya vale. ¿Qué toca, qué toca?

Oye, a propósito, ¿cómo están mis nietos?

Bien, los chicos, estupendamente, estudiando en Londres,

pero la niña, esa nieta tuya...

-Cuqui... -¿Qué?

-Esto era de mi madre. -No, era de tío Enrique.

-Era de mi madre. -Era de tío Enrique, y déjalo,

que lo vas a romper, siéntate. -Era de mamá.

-Y no comprendo por qué de repente os ha dado por hacer publicidad.

Eso mismo digo yo, enemigo acérrimo de la publicidad.

De toda la vida. Vamos, papá, pero...

¡Señorito! -¡Ay, ay!

¡Las manos quietas! ¡Vamos, siéntate!

Pues por eso, porque estamos al borde de la quiebra,

y tú lo sabes, ¿eh? Estaba preguntando

si había mesa de billar. -Que no la vea yo a menos de 10 m

de distancia de este infeliz. Siéntate.

Sí, infeliz dice la señora, y me estaba tocando mis partes.

-A la cocina, he dicho.

¿Y a este, por qué no lo capáis de una vez?

Sería una solución, no creas.

Vamos a ver, Cuqui, ¿cuántos años hace

que no recibes ni una perra? ¿De quién?

De tu parte en la fábrica, mujer. Ya ni me acuerdo,

y ahora me vendría bien recibir algo, porque la política es muy cara.

¿Pero no dicen que a los partidos políticos les dan mucho dinero?

Ay, hijo, al nuestro... En cualquier caso,

¿quién es el culpable? Papá.

Porque es el que no quiere que nos anunciemos.

¿Pero por qué te vas? ¿Dónde vas, papá?

A comer con tranquilidad. A montar el número,

a montar el número, y encima, se enfada.

Bueno, pues esto se acabó, porque Pepe y yo hemos decidido

hacernos cargo de la fábrica, y nos vamos a anunciar.

Me parece muy bien, ¿pero por qué no os anunciáis como todo el mundo?

¿Cómo? ¿En la televisión, la radio y eso?

Qué cosas dices, Cuqui, pagando. Claro, no será cobrando.

¿Pero tú en qué mundo vives? ¿Pero tú sabes por casualidad

lo que cuesta hoy que te pongan un spot en la televisión?

Mira los precios. Por favor, estoy cenando.

No podemos, Cuqui, no podemos, papá nos ha descapitalizado.

Además, como te he dicho antes, estamos al borde de la quiebra.

Si os oyera vuestra pobre madre...

Mira, Cuqui, lo que queremos nosotros es empezar poco a poco.

Exactamente, y para ello hemos pensado que lo mejor

podría ser anunciarnos en el salón ese gastronómico.

Porque, ojo, que a lo mejor, van las infantas.

Que no irán. Pero tú, que estás en la política,

te puedes enterar si van a ir, ¿no? Lo que no comprendo

es qué tienen que ver las infantas con el turrón.

Pues es muy sencillo, las infantas son chicas jóvenes,

y a los jóvenes les gustan las golosinas, y podía ser

que ellas, a lo mejor... Y qué cosa más natural

que las infantas vayan a inaugurar el salón gastronómico.

Yo no comprendo nada, papá, ¿tú oyes lo que dicen de las infantas

estos majaderos? ¿Cómo majaderos?

Cuqui, te lo voy a explicar.

Mira, las infantas llegan a inaugurar el salón, y entonces,

pasan por delante de nuestro stand.

Al pasar por delante, la familia Planchadell y Calabuig

les obsequia con un surtido de sus productos,

y el moro y el cristiano que hemos traído, que buena pasta

nos están costando sus dietas, les obsequian con una pastilla

de turrón, y entonces... Como va a estar la televisión,

nosotros saldremos en el Telediario, que es lo que ve la gente,

y no los anuncios esos que salen en la tele,

que todo dios se marcha y aprovecha para irse a mear.

Eso, eso es lo que les han contado para darles el timo.

Cuqui, hay más cosas, y las entenderás cuando te las cuente.

¿Hay más cosas? Voy. Si llegáramos a conseguir

que las infantas se queden con la pastilla de turrón en la mano,

en la etiqueta podríamos poner eso de...

¿Cómo es eso? Proveedores,

proveedores de la Real Casa. Captas la idea, ¿no?

Sí, claro como el agua, ¿y si no van las infantas?

Qué van a ir. Eso es lo que yo me temo.

Manulín, sirva las chismas esas. Cuqui, déjate de tus temores,

pero tú puedes saber si van a ir o no, qué van a hacer.

Claro, muy fácil, fíjate, se coge el teléfono...

¿Están las infantas? Que vengan, que hay turrón.

Cuqui, las tienes que llamar. ¿Pero qué es esto?

Estáis locos, ¿cómo voy a llamar? Manulín, trae el teléfono.

¿Qué mierdecilla es esto? A ver si López puede echar una mano.

¿López, quién es López? Mi asesor de imagen.

Pues vaya imagen la suya, tiene la criada mora,

el mayordomo filipino, la comida es china,

y luego dirá que va a acabar con el paro en España,

ya me explicarás a mí cómo se come eso.

Tener cuidado que los chinos meten bichos dentro. Mira, mira.

-Oye, López, soy Cuqui Planchadell, están mis hermanos en Madrid,

y me gustaría que les ayudaras en un problema que tienen.

Mañana irán conmigo cuando vaya a ver las diapositivas. Un abrazo.

Oye, Cuqui, y ese señor, ¿cómo trabaja? ¿Qué hace?

Pues es un señor que me ayudará a ganar

las elecciones a diputada. Hombre, o sea, como en América.

Tú lo has dicho. Como en América.

-Son como gusanos.

-O sea, que ustedes lo que quieran es que yo haga santo aquí,

a fray Núñez. -Nuño, fray Nuño.

Que conste que nosotros no buscamos ningún tipo de notoriedad

ni de vanagloria humana, lo que buscamos

es que no desaparezca la orden, hoy día, un tanto mermada.

Ya está caduca, y algún santo en los altares,

haría florecer las vocaciones. Debería ir al convento, pero...

-Matilda, hija... -Novicios y oraciones.

-En fin, dejemos de momento aparcada la falta de liquidez de la orden.

¿Este fray Núñez hizo algún milagro? -Nuño, bueno, sanó a mucha gente.

-Miranda, buscad a Miranda, coño. -Y más cosas, también levitaba,

mire cómo está de alto. Levitaba. Además, su licor de hierbas

es buenísimo para toda clase de males,

la migraña, la gota, el escorbuto, para el escrófulo, los huesos,

para todas las cosas graves y para las almorranas.

-¿No me diga? Pues yo, precisamente...

No siempre, se entiende.

Señor López, la señorita Planchadell.

Lo siento, pero les tengo que dejar. Monique, atiende a los padres.

-No es necesario, no es necesario. Encantada, Monique.

Encantada. No te lances, que es un fraile, ¿eh?

¿Es usted fray Nuño? Soy fray Félix.

-No es fray Nuño, ya te lo explicaré, usted le da los datos

a la señorita, y ya con ello... -No tarde, no tarde.

-Estudiamos la posible campaña. Paz y bien.

-¿Recibiste mi mensaje? -Sí, sí.

-Tengo el coñazo de mi familia... -Miranda, Miranda...

-Venga, que tengo ahí una tropa, que ya verás, ya.

-Buenos días. -El señor López, mi familia.

-¿Es tu hermano? -No, es mi padre.

El deportista, mi primo Marcial. -Es que me caí en la piscina.

-Tú, calla. Mis hermanos, Pepe y Agustín.

Encantado. Pepe. Agustín, ¿cómo estás?

No, yo soy Pepe. Agustín soy yo.

Poneos cómodos, y sentaos. -Luego hablamos de lo suyo,

vamos a ver las diapositivas, tengo muchas ganas de verlas.

En cuanto a lo del nombre, ya sé que Joaquina

suena como antipático, pero Cuqui, no sé,

me sigue pareciendo como frívolo. -¿Frívolo? De ninguna manera,

es carismático, amical, íntimo, cariñoso...

-Acepto que no te guste Joaquina, pero...

Pues Joaquina se llamaba tu madre y era muy simpática.

Eso es otra cosa, papá. Esto es muy delicado,

y tengo que concentrarme, venga, López.

¿Va a poner cine ahí? No incordies, por favor.

No enredes con las máquinas.

Como vas a ver, he tenido que hacer un test

de simetría facial, que naturalmente, me confirma lo que siempre

te he dicho, Cuqui, tu mejor escorzo es...

El izquierdo.

Fíjate qué diferencia con el derecho. -También estoy mona, ¿no?

Ahora ponme como soy. -Aquí tienes.

(LADRA) -¿Lo veis? Al pueblo hay que mirarle

directo a la cara, a los ojos, abiertamente...

-Que sí, de acuerdo, pero sin abrir mucho la boca.

Fíjate, esos dientes son una barbaridad.

Te lo he dicho mil veces, Cuqui. -Es que quitarme los dientes

sin tener ninguna caries, qué quieres que te diga.

-Garantizado, garantizado, anestesia por hipnosis,

extracción absolutamente indolora. Si se lo han hecho

casi todos los políticos. Y si tú te quitas el miedo,

y decides operarte... Pero este señor,

por qué quiere arrancarle los dientes a vuestra hermana?

No quiere arrancarme los dientes, es un problema estético.

-Porque si tú te ríes ahora, como quien sabes...

Tú ya me entiendes, no quiero dar nombres.

Otro tema, tema escote. Yo, de pecho...

-Estoy bien, ¿eh? -Te doy 5 de 10, perdóname.

-¿Solo 5? -Sí. Ahora bien.

De espaldas ya, esto es otra cosa, mira.

Mira, un 10 de 10. -Creo que por delante,

con unas buenas perlas, porque de pecho tengo poco, lo reconozco,

¿queréis callaros, por favor, que estamos trabajando?

Perdona, Cuqui, tú no te acuerdas, pero nos has dicho

que Palomero nos esperaba solo hasta las 11.

Qué pesados sois, Virgen Santa, López, atiéndelos a ellos,

porque yo no puedo así. -Tú me mandas.

Pero te sigo insistiendo, tú, en cenas y recepciones,

siempre el escote en la espalda. -Sí, hasta el culo.

-¿Por qué sabe que tú no tienes tetas?

-Porque sí. Ay, atiende, por favor. Sabes que tenemos una fábrica

de turrón en Jijona, ¿no? No da ni para los gastos, un desastre,

y ellos quieren airear el producto, un poco de publicidad,

ya comprendes, y han venido a eso, ¿cómo es eso?

Pues como una feria de muestras, el salón gastronómico.

Para poner allí nuestro stand. En contra de mi voluntad.

Que conste. Bueno, papá, sí.

-¿Ustedes quieren acrecentar las ventas o repartir prospectos

a niños y jubilados? -Lo que sea, cualquier cosa, López.

-¿Cómo cualquier cosa? -Ya me entiendes,

échales una mano, hombre. -Estoy muy liado, Cuqui,

precisamente ha venido una orden religiosa con una cosa muy gorda.

-¿Ah, sí? -Se han empeñado en que yo

les eleve a los altares a uno de sus frailes.

¿Es posible, usted? Yo no me lo creo.

Ahí los tengo. ¿Usted es capaz de hacer eso?

Si no lo veo, no lo creo. Pasa a verlos.

Ahora resulta que a un fraile... Mira.

¿Pero así se hace ahora a un santo? Cuántos frailes.

Ay, papá. Así de clientes.

No puedes negarte, una cosa de nada. -¿Cómo que una cosa de nada?

¿Tú sabes lo que es crear un producto de primera necesidad, de consumo,

una imagen, toda una imagen? Un momento, señor López,

será difícil, pero nuestro caso, es diferente.

Nosotros tenemos ya una fábrica, hay una marca, una tradición,

tenemos una etiqueta muy bonita, Cuqui lo puede decir.

Sí, es muy bonita. Dame una pastilla.

Planchadell y Calabuig, y un niño y una niña,

que somos nosotros cuando éramos pequeños.

Mira, papá, ¿te acuerdas? Mira, con la melenita.

(HABLAN A LA VEZ)

-Me lo quedo, me lo quedo. El de Jijona, el blando, el nuestro.

Déjamelo, que así ya me voy mentalizando.

Mire, mire, mire, mire, señor López,

lo que necesita un turrón es buena almendra,

y no todas esas martingalas que usted se trae

con esa historia de la imagen, porque un turrón, señor López,

no es una diputada. Bueno, papá, por favor.

-Qué cosas dice tu padre.

Me ha herido en el amor propio. ¿Tú te acuerdas del test?

-Ahora sí, ahora caigo. -Lo voy a verificar.

-Las diapositivas, ¿cuándo? -Déjalas, que ahora voy a meter

la pastilla de Jijona en el "ataché"..

-Y yo aprovecho para hacer la compra. Vamos todos al supermercado

antes de que cierren. ¿Cómo van a cerrar,

si son las 11 de la mañana? Pues por eso, para que no cierren.

-¿Y los billares? -Allí hay de todo.

Si el tío este se va a ir ahora mismo,

¿para qué coño hemos venido aquí? Pues a perder el tiempo,

porque todavía tenemos el coche allí, donde lo ha dejado la grúa.

Ay, Agustín, qué pesado te pones con lo del coche.

Luego llamo a Palomero... Claro, y nos doblarán la multa.

Además, no me fío de ese señor, que dice "chichona, chichona".

Y lleva una coleta aquí. Lleva una coleta.

Es la moda, papá. De esto tenemos que hablar.

Luego. ¡Marcial, hijo! -A ver si estaba Miranda,

que la estaban buscando. -En cuanto a lo de tu marido,

que en paz descanse, el pobre, ni nombrarlo, vamos.

Voy arriba, a telefonear, ya sabes. -En eso lleva razón.

¿Cómo, después del dinero que te dejó?

Papá, me está sacando de quicio.

¿No te acuerdas de quién le protegió? Venga. ¿Qué quieres,

que saquen los trapos sucios a relucir

cuando empiecen las elecciones?

Anda, coge un carro. No me da la gana.

Además, tengo acidez, y aquí seguro que no hay bicarbonato.

Aquí hay de todo, papá, es uno de los mejores de Madrid.

¿Por qué crees que vengo yo, si no? Cuqui, ¿cuál crees

que quedaría mejor a mi mujer? Ninguno.

El conejo. ¿Tú crees que son como los de casa?

¿Para qué quieres un conejo? Si el conejo no es bueno,

no saldrá bien el arroz. Y con un conejo congelado,

no podemos hacer el arroz a la xixonenca.

Qué de pueblo sois, acabáis de llegar y ya lo estáis añorando.

Fijaros en las ofertas, hay ofertas maravillosas.

Si ves algo que te gusta, lo echas al carro.

-¿Yo también puedo? -Sí que tú puedes. Hala.

(MEGAFONÍA) "En estos momentos, se encuentra en nuestra sección

de librería, los autores Hidalgo y Hernández,

firmando ejemplares de su obra, "El último austrohúngaro".

-¿Qué os parece? Aquí tenéis las ofertas.

¿Y el bicarbonato? Qué agonía eres, papá.

Voy por él. Vigila el carro.

¿Qué es eso? No lo sé.

Fíjate.

Soy yo, estoy saliendo en la televisión.

-Oye, no te creas tan importante, hombre.

Ese es el monitor de vigilancia para identificar a los que roban.

Anda, coño, estamos nosotros ahí también, mira.

Eso es que nos han retratado. Muy agudo, papá.

Esto es lo que se llamaba antes el objetivo indiscreto.

Solamente cámara oculta. -Mira, ahí está.

-Es un test, lo ha inventado López. -Técnica americana.

En América, señores, la imagen de un producto

es algo más que la etiqueta, capricho de su fabricante.

Miren ustedes, antes de lanzarlo al mercado,

allí se le pide al consumidor sus preferencias en materia

de formato, diseño y colorido del envase. ¿Cómo?

Registrando sus reacciones ante los diversos modelos.

Observemos. El desconfiado don Fernando

se interesa, coge dos envases,

los examina, riñe a Marcial, no sé por qué,

ya que no hay sonido, y los deja en su sitio.

Mira, mira. Mientras Pepe sopesa,

lo que le importa, por lo visto, es la cantidad. Un momento...

Por cierto, Marcial, ¿por qué no has cogido ninguno?

-Me estaba comiendo el chocolate, te lo comes antes de llegar a la caja

y así no lo pagas. -Excelente explicación, ¿no?

-Ya te pescarán y me vas a meter en un lío que...

-Bueno, y usted, don Fernando, ¿por qué le da tantas vueltas

a su decisión? Quería saber para qué sirve.

Es verdad, tiene razón, porque como no pone nada...

Claro, y sin saber lo que es, ¿qué hacéis?

Lo echáis en el carro. La caja era bonita.

¿Me queréis dar un producto, por favor?

Deja el conejo en paz, hombre. Es esto, ¿verdad?

Por favor, acompáñeme. -Déjeme, yo le llevo.

-Si te quitaras del medio, nos harías un favor, hijo.

Supongamos, supongamos que esto tiene turrón,

podría contenerlo. Según usted, la importancia de un turrón

está en la almendra, no en la imagen. Bueno,

vamos a ver cuánta almendra contiene esta imagen.

-Coges por las asitas y ¡zas! Perdona, hijo. Abre.

De almendra, nada. Está vacío.

Como en el circo. -Imagen.

Imagen, "Gracias por su colaboración".

Pero esto es trampa. Imagen.

Pero funciona. ¿No os dais cuenta?

¿No os dais cuenta, hijos, de que este individuo

es un embaucador? Pero bueno, papá...

Un sinvergüenza. Papá, por favor...

-No te preocupes, la ignorancia.

La ignorancia. ¿Yo, ignorante? Cállese usted, mequetrefe.

Por Dios, sabes que no puedes llevarte ningún disgusto.

No me los deis, coño. No, debajo de la lengua.

-Yo le calmo. Quita, coño.

Venga, venga. Bueno, bueno.

Estamos pensando que... Este invento de los americanos,

si no nos costara demasiado dinero, nosotros podríamos...

Su costo sería nulo, quiero decir que no repercutiría en el producto.

Los gastos, incluidos los míos, naturalmente,

irían a cuenta de La Almendra. No me toque.

En lugar de echar el 100 % de almendra al producto, se le pone

la suficiente cantidad de batata

o de boniato como para cubrir gastos. ¡Y santas pascuas!

Bueno, es factible. Esto se ha acabado.

¿Ya está mejor? Buenas tardes, yo me marcho.

Yo me voy contigo. Mira, tengo un plano de Madrid.

¡Que se marcha, que se va!

¡Papá, ven aquí inmediatamente! Déjale que se vaya.

Y así hablamos con más tranquilidad.

¿Cómo vamos a charlar tranquilamente si él no está de acuerdo?

¡Aunque no lo esté! ¿No ves que es quien tiene la firma?

Aún no se la habéis quitado.

Pero vosotros dirigís la fábr