Presentado por: Cayetana Guillén Cuervo Dirigido por: Félix Piñuela

Programa de difusión y promoción del cine español y latinoamericano. Presentado por Cayetana Guillén Cuervo, pretende ser un punto de encuentro entre los profesionales del cine nacional y su público. ''Versión española'' incluye coloquios y emite cortometrajes.

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No recomendado para menores de 12 años Versión española - 23-F - ver ahora
Transcripción completa

Bueno, me voy.

-¿Va todo bien, papaíto?

Sí.

Después te llamo.

Explosión.

-Españoles...

Franco... ha muerto.

Griterío.

Juro por Dios sobre los Santos Evangelios...

-Juro desempeñar el cargo...

Jaleo.

Griterío.

Megafonía.

Griterío.

Gritos.

-Mi marcha es más beneficiosa para España

que mi permanencia en la presidencia.

Yo no quiero que el sistema democrático

de convivencia sea una vez más un paréntesis

en la historia de España.

-Y enviarlas a la edición. -Bien.

Bueno, iremos cargando pues.

-¿Qué fumas? -Pall Mall...

-¿De dónde sacas eso?

-A ver...

Así, probando, probando, probando.

-Puede haber una y es que usted cambie su voto.

-Le aseguro que esto no va a pasar.

Murmullo.

-Desde que dimitió

no había vuelto a aparecer por aquí,

y justo cuando hay que votar aparece.

Murmullo.

-Comienza la sesión.

Se reúne el pleno con objeto de dar cumplimiento

a lo previsto en el artículo 99 de la Constitución

y someter a una segunda votación la propuesta

del candidato gobierno formulada

a favor de don Leopoldo Calvo Sotelo.

-A continuación el candidato a la presidencia del gobierno,

don Leopoldo Calvo Sotelo, se dirige hacia la tribuna

para pedir de nuevo el voto de la Cámara.

-A sus órdenes, mi general.

-Señoras y señores diputados,

subo a esta tribuna solo para confirmar cuanto dije

en mi discurso de investidura y en el debate subsiguiente.

Para agradecer a todos los grupos parlamentarios

sus intervenciones y para pedir de nuevo a la Cámara

el voto de confianza

en los términos del artículo 99 de la Constitución.

Muchas gracias.

Murmullo.

Teléfono.

¿Sí?

Todo según lo previsto.

A partir de las siete me podéis localizar en Zarzuela.

Ya.

Ya sabes que el rey es voluble, ¿verdad?

Y aunque respalda esto,

yo prefiero estar junto a él, en palacio.

No... No me fío de Sabino.

Para temas de vital importancia llamadme allí.

(RADIO) El señor candidato se ratifica

en todos sus términos en el programa expuestos

y en las ampliaciones y declaraciones...

-Señores, a partir de ahora no hay ninguna duda.

Las órdenes les serán dadas en breves momentos.

Teléfono. Disculpen.

¿Sí? -Pedro, estoy muy preocupado.

-¿Por qué? -Joder, porque son exactamente

y 57... Por lo tanto, la distancia

desde mi finca, calculada esta mañana en recorrido

era cerca de una hora.

-Pero el capataz te iba a decir cuándo saldrían.

-Pero me han dicho que la variación sería a y veinticinco

-A y veinticinco.

-Esta ha sido la intervención del representante

del Grupo Andalucista, a continuación

el presidente de la cámara dará paso...

-Señor, Ignacio y Miguel le esperan en la pista.

Muy bien. -No olvide que sobre las ocho

llega Landelino para que le firme el nombramiento.

No te preocupes, Sabino, que a estos los despacho rápido,

sobre todo a Miguel, que anda flojo de saque.

(RADIO) De la oligarquía de este país.

Es una política que se opone a los intereses...

-Bien... ya saben lo que tienen que hacer.

-Hay incluso un segmento que dice: "Hay que dar la vuelta,

hay que volver hacia atrás".

En tanto que otra parte de la opinión pública,

a mi juicio mayoritaria,

cree que se ha hecho poco, que se ha avanzado poco.

que hace falta cambiar la estructura del estado.

-Mi general, Carrés calcula que llegarán a y veinticinco.

-El llamamiento comenzará por el diputado número 114,

don Antonio García Miralles.

Murmullo.

Yo entraré primero.

Bobis, tú te quedas en el patio con los del primer autobús.

Vecino, tú arriba, a tribunas, ya sabes lo que tienes que hacer.

Corthay, tú vienes conmigo.

Señores...

¡Guardias! Es en nombre del rey...

y por España...

-¡Viva España! (TODOS) ¡Viva!

-Don Santiago Carrillo Solares.

-No.

-¡Va, va, va!

-Don Faustino Muñoz García. -Sí.

-¡Va, vamos!

Murmullo.

¡Vamos!

-Don Cipriano García Rollán. -No.

-Don Alfonso Guerra González. -No.

Usted tranquilo, oficial. Apártese.

-Quieto ahí, no se mueva. -Aparte, hombre.

-Alto ahí. Por orden de Su Majestad el rey

y del capitán general de Valencia vamos a ocupar las Cortes.

Usted tranquilo. -Por su bien.

La Acorazada ya viene para acá.

-¡Alto! -¡Por el rey!

-¡Por España!

-Apártense. -Deténganse.

-Apártese. -¡Alto, no se puede pasar!

-A un lado.

-Venga, venga.

-Víctor cero, atención,

un grupo de guardia civiles. -Cuelgue eso.

¿Usted de qué parte está?

Voces en la lejanía. -Échale a él.

-Don Enrique Múgica Herzog. -No.

-¿Qué pasa, qué quieres? ¡Al suelo!

-Soy el comisario. ¡Le digo que al suelo!

Voces en la lejanía. ¡Al suelo!

¡Al suelo!

-¡Quieto todo el mundo! -¡Al suelo!

Vacío. -¡Mis hombres,

arriba conmigo, a la carrera!

-Don Carlos Navarrete Merino. -No.

-Don Antonio Márquez Fernández...

(DISPARA) ¡Al suelo!

(DISPARA) ¡Al suelo!

¡Al suelo!

-Don Manuel Núñez Encabo.

Gritos fuera de la sala. -¡Al suelo! ¡Al suelo!

¡Guardias...!

He dicho al suelo.

Disparos.

(RADIO) -En estos momentos se ha oído un golpe muy fuerte

en la cámara... como un disparo,

aunque no sabemos lo que es porque...

Se ve a la Policía... La Guardia Civil entra...

¡Quieto todo el mundo!

Gritos fuera de la sala. -¡Al suelo!

-Manolo, ven aquí... Siéntate, ven.

-¿Quién es su mando? ¡Siéntese!

-¿De quién recibe órdenes? ¡Que se siente!

-¡Alto ahí! -Le ordeno que me entregue el arma.

-Déjenle, ¡déjenle!

(DISPARA)

Disparos.

Disparos.

-¡Al suelo!

¡Quietos!

¡Quietos!

¡Quietos, que le vais a dar a uno de los nuestros!

-Desconecta la cámara. Desconecta.

Dale.

Las cámaras al suelo. Manos arriba y quietos.

¡Siéntese!

-Tranquilo y vuelva a su sitio.

-Le ordeno que se calle, capitán. -Siéntate.

-¡Que se siente! -¡Cállese!

-Manolo, siéntate. ¡Que se siente!

-¡Déjele, déjele!

¡Siéntate, Manolo, por favor!

Siéntate.

Sabino, ¿has escuchado la radio?

Sube, por favor.

Ponme con Seguridad del Estado.

Murmullo.

-Es solo un acto benéfico a favor de viudas y huérfanos.

A ver si usted, Armada, que tiene una buena influencia

sobre el rey pudiera decirle alguna palabra al respecto.

Por supuesto, mi general.

-Con su permiso, mi general, hay tiros en el Congreso.

-¿Tiros? Pero ¿de qué me está hablando?

-Lo han dicho por la radio, unos guardias civiles

has entrado disparando. Parece un asalto.

Santo Dios...

-Olivenza, salga para el Congreso, infórmeme de lo que está pasando.

Teléfono. -A sus órdenes.

-Sí, Guillermo, me he enterado.

Perdona... Armada...

Salgo para Zarzuela, mi general.

Creo que en estos momentos mi deber es estar junto al rey.

-No, Armada, ahora le necesito a mi lado,

si esto es lo que me imagino

vamos a tener que actuar bajo un mando único.

Sí, Guillermo...

Teléfono. Ya te llamaré.

¿Sí?

-Qué vergüenza, Alfonso... Qué pena de país.

-¿Qué? ¿Nos quedamos toda la tarde tirados como ratas?

Golpes. -¡Venga, las manos a la vista!

-¡A ver, que yo vea las manitas!

-Vamos, ¿no entienden? -Todos. Usted también.

Y ustedes... más arriba las manos.

¡Donde vea las manos! -¡No se las veo!

Un momento. Señor, Seguridad del Estado.

Laína, ¿qué está pasando?

¿Ha habido heridos?

Teléfono. Un momento. Ocúpate tú.

Ahora mismo no puedo, llámame en cinco minutos.

-Señores, nada de llamadas personales,

necesitamos las líneas abiertas.

Gonzalo, por favor, tráeme la agenda de mi despacho.

Y dile a María que prepare café.

Ya saben lo que tienen que hacer.

-Por favor, hable usted a los diputados

para tranquilizarlos.

-Perdone, pero en las circunstancias actuales

me niego a ejercer la presidencia.

Radio de fondo. -Pero ¿qué habéis oído?

-Un teniente coronel... -Han dicho un teniente coronel

y luego han sonado tiros.

(RADIO) Un cuarto de hora después se puso en contacto

con el vicepresidente Calvo... -¿Crees que han sido tiros?

(RADIO) Los miembros del equipo de Calvo Sotelo

comunicaron por teléfono que durante los incidentes

Teléfono. fue golpeado el vicepresidente

primero teniente general Gutiérrez Mellado.

Después el comunicante ha dicho: "No os preocupéis...".

-Vamos, vamos.

Murmullo.

No, de ninguna manera.

-¿Qué podemos hacer? Gracias, Paco.

-Señor. Un momento, Nicolás.

Teléfono. No dejes de informarme

en cuanto sepas algo.

Teléfono.

¿Dónde están Agustín y José?

Llamad a Fernando y a los del Cuarto Militar.

Hay que formar un gabinete de crisis.

Nicolás, por favor.

Despacho del rey. Sí, pásamela en cinco minutos.

Según Laína entraron en el Congreso utilizando mi nombre...

Y eso no puedo consentirlo.

¿Les habéis localizado ya?

-Eh, ¿usted dónde va? ¡Al suelo!

¡Al suelo le... al sue... siéntese ahí!

¡Estén ustedes tranquilos! -¡Tejero!

¡Que venga Tejero!

Le llaman de Valencia.

¿Dónde están aquí los teléfonos? -Al fondo.

Mi general.

-Antonio, enhorabuena.

Lo he oído por la radio. Ha estado usted magnífico.

¡Gracias, mi general! Se ha tomado el edificio sin novedad.

Y aquí tenemos al gobierno, un poco cabizbajo.

-Sí, pero mantenga la calma. Espere a que llegue H+2.

Suerte, vista y al toro.

Mi general, ya lo podemos decir en voz bien alta:

viva España. -¡Viva!

¡Viva España, coño! (GUARDIAS) ¡Viva!

-¡Viva España! -¡Viva!

-¡Viva España! -¡Viva!

-¡Viva España! -¡Viva!

-¡Viva España! -¡Viva!

-Perdona el retraso, ¿cómo están las cosas?

Todo bajo control. ¿Y tus hombres?

-Lo acordado: les he dicho que veníamos a unas maniobras

y los tienes para lo que quieras.

Inmensos.

¡Los míos han estado inmensos!

Estaba preocupado por ti. -Tráfico, había...

¡A la salida de Valdemoro! ¿Pensabas que me había rajado?

Tú...

¡te sobran cojones!

Bienvenido. -Gracias.

Vamos.

-¿Qué coño hacen estos aquí? Pues periodistas...

familiares, incluso diplomáticos queriendo llamar a sus embajadas.

-¡Pues puerta, Antonio, los que interesan están dentro!

Quería pedirte un favor. -Lo que quieras.

Tú, que tienes ese piquito de oro,

¿por qué no les dices algo para que se tranquilicen?

-¿Esto no estará grabando?

-Buenas tardes. No va a ocurrir nada,

pero vamos a esperar un momento

a que venga la autoridad militar competente

para disponer lo que tenga que ser y lo que él mismo diga a todos.

O sea, estense tranquilos.

Pues esto será cuestión de un cuarto de hora...

-¡Como vuelvas a grabar, te mato! -20 minutos

o de media hora. Me imagino que no más tiempo.

Y la autoridad que hay, competente, militar por supuesto,

será la que determine qué es lo que va a ocurrir.

Por supuesto que no pasará nada, estén todos tranquilos.

-Sr. Suárez, vuelva a su escaño. -Como presidente del...

-¡Sr. Suárez, se siente! ¡Se siente, coño!

¡Guardias, el general Milans nos manda un abrazo!

Y ha decretado la movilización general.

-Antonio, ¿qué sabemos de la Acorazada?

Tú, tranquilo, deben estar de camino.

-Unidades de la primera fase de la operación esperar para salir.

-¿Y a qué esperan? ¡Que salgan! -A la orden.

-¿Qué hace Juste aquí, no tenía que estar en Zaragoza?

-Si Martín dijo que se lo llevaría de unas maniobras.

Al menos eso era lo acordado con Milans.

-¿Qué está pasando aquí?

Te recuerdo que ya no mandas esta división.

-Mira, Pepe, nadie discute que la Acorazada está a tus órdenes,

pero yo estoy aquí siguiendo instrucciones de Armada y del rey.

-¿Del rey? -Ellos han montado este operativo.

-Siendo así, la cosa cambia. Continuad con las operaciones;

voy a confirmar con Zarzuela que todo está bien.

-Que le pongan con Armada, él se lo explicará.

-¡Cuádrese para dirigirse a mí, comandante!

-No os preocupéis, Pepe es de los nuestros, le conozco bien.

Decidme, ¿cómo me iba a perder este momento?

-Más te vale tener razón, porque yo he prometido a Milans

que la Brunete saldría, ¡y nada ni nadie me lo impedirá!

-Vosotros seguid mis instrucciones, eso es, de acuerdo.

Necesitamos un mando que mantenga controlada las unidades.

Hay que reunir ahora a los jefes del Estado Mayor.

Teléfono.

-Ah, hola, Pepe. Es Juste.

Sí, dime, ¿cómo van las cosas por ahí?

-Todo en orden. Las primeras unidades ya han salido

y los tanques están listos para tomar Madrid.

-¿Pero qué locura es esa que me estás contando?

¿Qué pasa? ¿Qué dice?

-La división acorazada está saliendo para tomar Madrid.

Que se acuartelen inmediatamente y que no se muevan de ahí.

-¿Que las acuartele?

-Ya has oído.

-No entiendo nada.

Oye, ¿no está por ahí Armada?

-Armada no está ni se le espera.

-Siendo así, la cosa cambia sustancialmente.

Ha venido Torres Rojas. -¿Torres Rojas?

-Me ha dicho que Armada estaba allí.

Bueno... en fin, que vosotros habíais dado la orden.

Sabino. -Dime.

-No sé si entiendo lo que está pasando.

Que se atengan a nuestras órdenes y que no salgan.

-Tengo al rey a mi lado. Sus órdenes son muy claras.

Me repite que no permitas que salgan las tropas

y que no escuches a nadie.

Ni a Torres Rojas ni a Armada,

a nadie. -Mantendré quietas las unidades.

Pero tengo a dos oficiales entusiasmados.

No va a ser fácil ejercer el mando. -Un abrazo, Pepe.

-Todos los que no sean funcionarios pueden ir saliendo.

Periodistas, invitados y fuerzas de seguridad,

vayan saliendo ordenadamente.

-La III no la tenemos y la IV comunica.

-¿Canarias está asegurada?

-Haga el favor de decirle que me llame a este número.

-Hay que insistir en la IV. -¿Qué sabéis de la IV?

-Comunica. -Manténgase a la espera.

-Voy a pasarle la llamada.

-La IV comunica, V y VI nada.

-Llevo más de media hora intentando hablar con él.

Sí, seguiré probando. En cuanto pueda, te lo confirmo.

-Yo no puedo informarle... -Sí, sí, está aquí.

¡Armada!

Para usted.

Sé que últimamente andaba entrevistándose con políticos;

buscando situaciones en la Constitución

para dar legitimidad a un gobierno de concentración

presidido por un militar. -Obviamente el propio Armada.

¡Era todo de locos!

-El problema es que, ante los ojos de los militares,

Armada, después de tantos años ocupándose de esta casa,

está ligado al rey.

-Sería posible que haya hecho creer

a unos cuantos militares que un golpe de timón

sería visto con buenos ojos por Su Majestad.

Conozco bien el ejército y...

Sé que hay muchos militares deseando volver al pasado,

pero siempre les he insistido que se deben a la Constitución.

-¡La Constitución...!

Muchos aún se rigen por el testamento de Franco.

-Y de acuerdo con este, le prestan su obediencia.

Los pasos a dar son muy delicados.

Su Majestad... Volvamos.

Debo llamar a los capitanes generales.

Sabino, localiza a Tejero.

-De acuerdo.

Lo tengo.

-Mi teniente coronel, le paso la llamada.

¿Sí, dígame?

-Soy el general Sabino Fernández Campos,

secretario general de la Casa Real.

Sí. ¿Cómo está? ¿Quería usted algo?

-¿Cómo que si quiero algo? ¿Se ha vuelto loco?

¿Cómo se han atrevido a entrar usando el nombre del rey?

En nombre de Su Majestad, abandonen el Congreso inmediatamente.

Mire usted, yo sólo obedezco al capitán general de Valencia.

¿Qué ha dicho? -Que sólo obedece a Milans.

¿Milans?

Pero eso... ¡eso no es posible Jaime...!

Jaime nunca se levantaría contra el rey.

-Pero sí por el rey.

Guardia, póngame con el número que le di antes.

-Milans es buen amigo de Armada.

Lucharon juntos en la División Azul.

Ponme con Armada y con Milans.

Llamad el resto de capitanías. -Estamos en ello, señor.

-Ya está aquí.

-¡Guardias, que no se obedezcan más órdenes que las mías!

¿A ver, quién coño está al mando?

¡Y vosotros, a los autobuses de vuelta!

Juan, empieza a moverte para que la unidad esa llegue.

-Bien, pues hay que llamar a ese señor.

Me ha dicho que no me olvide de la H+2, la hora de llegada.

-Dame tu teléfono, en donde pueda localizarte.

Estoy aquí, en las Cortes. -¡Pues dame el teléfono, coño!

-Aramburu está aquí, se quiere llevar a los guardias.

-Perdone, mi general, pero tenemos órdenes

de obedecer a mandos naturales.

-¿Naturales? ¡Soy el director general de la Guardia Civil!

Arrésteme a este, ¡a ver si se entera quién manda!

-Usted, acompáñeme. -¡Y vosotros, a los autobuses!

¡Arriba todo el mundo, sois la vergüenza del cuerpo!

Aquí lo tenemos, el gran hombre.

Mi general.

-Ríndete, Antonio, acaba de una vez con esta locura.

¡Es una orden!

Yo sólo obedezco al capitán general de Valencia.

-¡Cuidado, mi teniente!

-¡Suelte...!

¡No me rindo, mi general!

Y si da un paso más,

le pego un tiro y luego me mato.

-¡Se acabó...! -¡No, no, no, quieto!

-¡General! -¡No, mi general,

podría armarse una masacre, vámonos!

Calma, mi general.

Lo importante es establecer un centro de mando cerca.

-Disculpe, señor. Sí, espere un momento.

Laína me sugiere que se reúnan los secretarios

para formar un gobierno provisional.

¿Qué te parece? -Buena idea,

así no habrá vacío de poder.

Adelante, Paco, reuníos cuanto antes.

Perdona, Sabino.

Pascual, ¿sigues ahí?

Sí, óyeme bien. No, no, no, no, hazme caso, no hagáis nada.

Permaneced acuartelados.

¡No me salgas tú también con eso

de que es una ocasión única! ¡Es una orden directa!

Dime.

-Acabo de hablar con Armada.

Niega tener que ver con lo que está ocurriendo.

Y ha insistido en presentarse aquí para ayudarnos.

¿Y qué le has dicho?

-Que nos es más útil en el Estado Mayor.

Bien.

Para más seguridad, llama al control de Somontes y...

les dices que no le dejen pasar si se presenta.

-Ya me he permitido hacerlo, señor.

-¿Ustedes son todos periodistas? -Sí, señor.

-¿Y por qué no lo han dicho antes? -Pues...

-Está bien.

Váyanse, pero el material y las cámaras se quedan aquí,

¿entendido?

-Señora.

¿Cómo estás? -Bien.

Ya he hablado con Londres. Mi hermano te envía un abrazo.

¿Los niños están bien? -Intento que no se preocupen.

Cristina y Elena no paran de preguntarme qué ocurre.

¿Y Felipe? -En su cuarto.

Dile que venga, por favor.

(TV) -¡Quieto todo el mundo!

-¡Silencio! -¡Quietos! ¡Quietos!

-¡Ya están aquí! ¡Hay que darse prisa!

Dame. -No, no, no, no.

-Venimos a asumir el control de esta casa.

Nada de informativos.

Pongan lo que les dé la gana pero ni una noticia, ¿queda claro?

También hemos dado órdenes a Radio Nacional

para que sólo emitan marchas militares.

Usted.

Consígame un transistor.

Quiero comprobar si se cumplen las órdenes.

-¿No han traído ustedes?

Quiero decir, que yo aquí no tengo transistor.

-Mire, esto es televisión, no creo que aquí encuentre un transistor.

-¿Cómo es eso posible?

Soldados, pongan este lugar patas arriba

pero consíganme esa puta radio.

-¿Qué se sabe de Barcelona?

-Nada, no sabemos nada. -¿Granada?

-Delgado Álvarez, contamos con su apoyo.

-Su Majestad tiene que hablar con ellos.

-¿Sevilla? -El capitán general no responde.

-Merry Gordon. Tienen que seguir llamando por teléfono.

Y si no lo cogen, ¡les mandan un teletipo!

Dime, Juanillo.

-Antonio, somos muchos detrás, gente importante, muy importante.

Escucha.

Marcha militar. Marchas militares en RNE.

¿No me digas? -Sí, señor, ¡moral alta!

¡Guardias, marchas militares en Radio Nacional!

-¡Moral alta, Antonio, moral alta!

¡Escúchalas, escúchalas!

Marchas militares en la radio.

Vamos a por los que te dije.

Marchas militares en la radio.

(SUSURRANDO) -Marchas militares en Radio Nacional.

(SUSURRANDO) -Alfonso, marchas militares en Radio Nacional.

-Por lo visto hay marchas militares en Radio Nacional.

¡Marchas militares en Radio Nacional!

¡Guardias, marchas militares en Radio Nacional, ánimo!

-Marchas militares en Radio Nacional.

-Adolfo, están emitiendo marchas militares en Radio Nacional.

Usted, acompáñeme.

-Señores,

el general Milans del Bosch acaba de declarar el estado de sitio.

Pasamos a leer el bando:

Excmo. don Jaime Milans del Bosch y Ussía,

teniente general del Ejército... -Ustedes dos, acompáñenme.

¡Vamos!

-Que ante los acontecimientos que se están desarrollando

en la capital de España...

-Usted, sígame.

-Es mi deber garantizar el orden en la región militar de mi mando

hasta que se reciban las correspondientes instrucciones

de Su Majestad el rey y, en consecuencia, dispongo:

Artículo I. Todo el personal

afecto a los servicios públicos de interés civil

queda militarizado con los deberes y acciones que marca la ley.

Se prohíbe el contacto con las unidades armadas

por parte de la población civil.

Dichas unidades repelerán sin intimidación ni aviso

todas las agresiones que puedan sufrir con la máxima energía.

(RADIO) Igualmente repelerán contra edificios...

-Quedan prohibidas todas las actividades públicas y privadas

de todos los partidos políticos.

Megafonía.

Murmullo de la radio.

(RADIO) Estas normas estarán en vigor el tiempo necesario...

Por supuesto, termino con un fuerte:

¡Viva el rey, viva España!

A la derecha.

-Adelante, señores.

Ustedes dos siéntense en el fondo.

Vamos.

Señor Rodríguez Sahagún, junto a la mesa.

Ustedes dos, ahí.

-¿Se puede saber qué pintan esos tanques en la calle?

-Son unas unidades que volvían de maniobras.

-¿Unas maniobras? ¿Me tomas por imbécil?

Retira esas unidades ahora mismo y llama a Zarzuela,

el rey lleva toda la tarde intentando hablar contigo.

-Así lo haré, mi general.

¿Está por ahí Armada?

-¿Armada?

Mi general,

¿qué tal están las cosas por Valencia?

-¿Pero qué coño haces ahí? ¡Tenías que estar con el rey!

Por supuesto, pero, bueno...

a lo largo de la tarde trataré de hablar con él.

-¡Hazlo! En este momento hay que proteger al rey

de las malas influencias.

Y si hace falta, proteger al rey del propio rey.

Veré qué puedo hacer.

-Armada, ¿por qué hoy todo el mundo me pregunta por usted?

Como últimamente pues he tenido una serie de...

contactos con políticos pues...

-Armada, usted y yo somos militares.

Dejemos la política para los profesionales,

¡que bastante mal lo hacen ya ellos solitos!

Salgo para la junta de jefes de Estado Mayor.

Cuento con usted para mantener aquí los ánimos serenos.

-Noche lógicamente excepcional para nuestro país.

Nos encontramos en el hotel Palace, frente al Congreso,

en cuyo interior se encuentran reunidos en estos instantes

el director general de la Guardia Civil, Aramburu Topete,

con representantes de la Policía y el Ejército.

En coordinación con la dirección de seguridad del Estado

intentan determinar las medidas para estos cruciales momentos.

Sí, padre, acabo de hablar con todos las capitanías.

Parece que es un hecho aislado que sólo lo está apoyando la III,

pero le he insistido a Gabeiras en un control absoluto.

-¿Cómo va lo del Estado Mayor?

Se están reuniendo en este momento.

También hay prevista una reunión de secretarios

para formar un gobierno provisional.

-Hijo, no es la primera vez

que nuestra familia se enfrenta a esto.

Mi padre ya tuvo que hacerlo y, antes, su abuela.

Son momentos difíciles, padre.

Pero no te preocupes, vamos a salir de esta.

-Estoy seguro de que sabrás estar a la altura.

Sé que llevas a España en el corazón

y que sabrás defenderla con todo el coraje.

Majestad, ¡viva España!

¡Gracias, padre!

Sé que cuento contigo. Te vuelvo a llamar en cuanto pueda.

Adiós.

Quiero que estés muy atento a todo lo que pase hoy.

Es un día muy importante para nosotros. Siéntate.

Sabino, necesito hablar a la nación cuanto antes.

La gente tiene que saber cuál es la posición de la Corona.

Marchas militares en la radio.

Teléfono.

Teléfono.

-Castedo, ¿dígame?

-Fernando, soy Sabino. -Ajá.

-El rey me pide que le envíes un equipo a Zarzuela,

quiere mandar un mensaje a la nación.

-No, no, dile que estoy reunido.

-¿Tienes gente en tu despacho? -Sí.

-¿Civiles o militares?

-La segunda... en la segunda, en UHF.

-Militares. ¿Tienes militares en tu despacho?

-Eso es.

-Haremos lo que podamos para sacarlos de allí.

-De acuerdo.

-Mi capitán.

Quintana Lacaci al teléfono.

-Sólo estoy para mi comandante, cuelgue.

¡Y si vuelve a llamar, cuelgue de nuevo!

-Usted y yo hicimos la guerra en distinto bando.

Pero...

Igual me acepta uno.

-Se lo agradezco.

(TOSE)

-Estaba queriendo dejar de fumar, ya ve...

por esta maldita bronquitis.

-La situación es realmente complicada,

son más de 50 carros.

-Un abrazo. -¿50 carros?

Tenéis que ponerme al habla con Milans, sea como sea.

¿Qué han dicho? -No han querido hablar

ni con Quintana ni con Gabeiras y se niegan a desalojar.

Dicen que sólo obedecen a sus mandos naturales.

Es un destacamento de Villaviciosa.

Tú siempre has tenido muy buena relación con los de Caballería.

¿Tienes amigos en ese destacamento? -Sí, señor.

Esos equipos tienen que salir de Televisión,

grabar el mensaje es una prioridad absoluta.

-Está bien, veré qué puedo hacer. Gracias.

-304, Herrero de Miñón;

305, Ernest Lluch;

trescientos...

Cuente, cuente.

Como contamos nosotros mientras ustedes no hacen nada.

-¿Qué está diciendo?

Más de 80 sólo el año pasado.

Tenían mujeres, hijos

y usted ni siquiera fue a sus entierros.

-Dejé de ir cuando las viudas me miraban como usted me mira.

¿O fue porque no tuvo cojones de mirarlas?

-¿Sabe usted...? ¡Escúcheme!

He pasado muchas noches en blanco intentando encontrar una solución.

¿Una solución?

Mano dura. No hay otra solución.

Por eso hemos tenido que intervenir.

Porque ustedes no tienen valor para tomar medidas.

-Es fácil cuando se apunta a un hombre desarmado.

Los desarmados sois los más peligrosos.

¡No saben más que hundir a España

con vuestras leyes desde los despachos,

mientras la Guardia Civil se juega la vida!

-Mire... -No, mire usted,

¿quién tiene la culpa de que estemos hoy aquí?

¿Nosotros? Nosotros no, desde luego.

-Mi comandante, si me...

¿Está seguro, señor?

Sí.

A sus órdenes, mi comandante.

Reúnan a los hombres, nos vamos.

-¿Entiendo que, desde este momento, recupero el mando de esta casa

y que puedo emitir lo que quiera?

-¡Haga usted lo que le dé la gana!

-Manises no ha salido.

La Brunete no ha salido.

Además, tarde o temprano, va a tener que hablar con él.

-Majestad.

Jaime, ¿qué estás haciendo?

-Estoy intentando preservar el orden, sólo eso.

En estos momentos hay que proteger la monarquía,

proteger al rey, a la espera de ver qué puede pasar.

Pero vamos a ver, ¿protegerme a mí de qué?

¿De quiénes, dime? ¿No sois vosotros quienes habéis empezado?

-En absoluto.

Ha sido un hecho puntual, de un entusiasta.

Ya.

-Al que hay que comprender por la situación del país.

El Ejército se ha visto obligado...

Jaime, tienes que revocar el bando ahora mismo,

si no, voy a tener que declararte en rebeldía.

-Majestad,

Armada me dijo anoche... ¿Has hablado con Armada?

-Señor, tendría que ver el ambiente en la tropa.

Sólo están esperando a que mueva un dedo para lanzarse a la calle.

¡Revoca el mando ahora mismo o atente a las consecuencias!

¿He sido suficientemente claro? -Sí, señor.

Pero le ruego que intente hablar con Armada.

-Al parecer, serían cinco los políticos,

además de Adolfo Suárez, los que han sido retirados...

-Noticia de última hora.

-Atención, atención, ahora mismo, en estos instantes cuando son...

las nueve y tres minutos, nos llega una nota,

un comunicado del Ministerio del Interior

que informa de la constitución de un gobierno provisional

a las órdenes de Su Majestad el rey y presidido por Francisco Laína.

Este gobierno tendría como objetivo

asegurar la gobernabilidad del Estado.

-En estas circunstancias, los secretarios de Estado

y subsecretarios de los diversos ministerios

se han constituido en sesión permanente

por instrucciones de Su Majestad el rey

para asegurar la gobernación del país

dentro de cauces civiles y en estrecho contacto

con la junta de jefes de Estado Mayor

que, igualmente, se haya reunida.

Gabeiras, ¿cómo van las cosas en el Estado Mayor?

-Aprobamos una declaración de apoyo a la Constitución

y establecemos un mando único a sus órdenes, Majestad.

Bien, bien, bien...

Oye, otra cosa, ¿Armada está ahí contigo?

-No, le he dejado al mando en Buenavista.

Abandona la junta y regresa a Buenavista ahora mismo.

Mantenme informado. -Inmediatamente, señor.

Armada se ha quedado solo en Buenavista.

-Tejero tiene el Congreso, yo tengo los carros en la calle,

¿qué estáis haciendo vosotros ahí en Madrid?

Aquí nadie se aclara, no... ¡no veo qué se puede hacer!

-¿Tú sabes qué se puede hacer? ¡Lo que se está haciendo,

echarle un par de cojones y cumplir con la palabra dada!

Mi general, pero... el tiempo pasa

y esa cadena de adhesiones que me decías no se ha producido.

Así que, yo creo que ha llegado el momento

de intentarlo de otra manera...

de dejar que yo reconduzca esto.

-¿Tú qué vas a reconducir si no habéis hecho nada?

Si ni siquiera estás en Zarzuela conteniendo al rey.

-Mi general, creo hablar en nombre de todos.

Estamos ante una ocasión única para poner orden.

Parece que ni el propio rey aguanta ya al gobierno.

-¿Han estado ustedes hablando con Armada?

-Nos ha reunido a los oficiales.

Dice que la II, la IV y la V se lo están pensando.

Si Madrid se mueve, toda España le seguirá.

Está en sus manos, mi general.

-¡Vuelvan a sus puestos!

¡Las cosas no han salido como esperábamos!

-¡Excusas! ¡Otra vez vas a empezar con excusas!

¿Quieres intentarlo a tu manera?

Adelante. ¿No era eso lo que querías desde un principio?

(NERVIOSO) De acuerdo, voy a tratar de...

De hacer algo.

-Alfonso, ¿va a contarme de una puñetera vez que pasa aquí?

Sí... me acaba de llamar Milans, me dice que...

Que ve a Tejero muy nervioso.

¡Y teme que se produzca una masacre en cualquier momento!

Se le ha ocurrido que me persone yo en el Congreso y...

Que proponga a los diputados una solución política.

-¿Se habrá usted negado?

No sé...

Si con esto hiciera un servicio a España

y fuera yo allí, bajo sus órdenes directas...

-Una decisión así no me corresponde.

Eso tendría que autorizarlo el rey.

-Tira cable.

Cinta vídeo. -Correcta.

-Conectado. -Prueba sonido.

-¿Cómo vamos?

Bueno, Chus, ¿qué te parece? -Me parece perfecto, Majestad.

Gracias, Nicolás.

¿Vosotros lo tenéis todo preparado? ¿Cómo lo ves, Pedro?

-Estamos con los últimos ajuste técnicos y lo tendremos.

Muy bien. -Señor,

acabo de hablar con Armada. Está al teléfono.

Perdona, hoy es un día de muchas llamadas.

Guardias, acabo de hablar con Valencia.

La II, III, IV y V Región Militar

dicen sí a Milans como presidente.

Baleares se lo está pensando.

-Antonio, que esto tiene toda la pinta de rescate.

-El Congreso no dispone de generador,

puede ser simplemente la caída del suministro.

¡Por favor, estén tranquilos...!

-A tu sitio, a tu sitio. ¡Guardias!

Si hubiese un apagón, al mínimo roce de un cuerpo

queriendo entrar o salir, abran fuego.

-¡Guardias, cubran los accesos!

¡Alerta todo el mundo!

¿Qué está pasando, Alfonso?

Señor, ya le advertí que existía el riesgo

de que algún exaltado diera este paso, ¿verdad?

Ahora ya es demasiado tarde.

Necesito que me digas qué papel juegas tú.

Señor, yo... yo sólo trato de mediar;

acabo de hablar con Milans.

Sugiere que yo vaya al parlamento y proponga...

gobierno de concentración. ¿Quieres que te nombre presidente

un parlamento amenazado por las armas, es eso?

¡Nada más lejos de mí... pero estaría dispuesto

a sacrificarme por España, si Su Majestad me lo pide!

Creo que te has vuelto loco. ¡Estamos hablando

de vidas humanas no sólo de políticos!

¡Puede volver a estallar una guerra civil!

Y Su Majestad sería responsable... ¿Yo, responsable de qué?

Vosotros ponéis al Ejército en mi contra

y en contra de los españoles.

Vosotros, Alfonso. Tú.

Mi preceptor...

Señor, pero es que esa gente

está dispuesta a volver a disparar, va a haber un carnicería.

Señor...

¿puedo ir a hablar a Tejero en vuestro nombre?

Mira... no tienes mi respaldo.

No puedes hablar en mi nombre.

De hecho, no quiero seguir hablando contigo.

Te paso con Sabino.

-Alfonso, si crees que puedes convencer a Tejero

para que se rinda, ve a verle.

Pero a título personal.

Deja a la Corona fuera de esto.

¡Sabino, dile al rey que todavía está a tiempo,

tienes que convencerlo, por el amor de Dios!

¡Está todo el mundo esperando una palabra suya!

-Y la van a tener.

(SE CORTA LA COMUNICACIÓN)

-Mi general... sólo quiero que sepa que yo estoy aquí obligado.

Estaba en Tráfico lavando un coche

cuando me dieron este subfusil y me dijeron: "Vente con nosotros".

-Estas cosas se saben cómo empiezan

pero no cómo acaban.

-Tenemos aquí al general Prieto de la Guardia Civil,

uno de los últimos que ha hablado con su amigo,

el teniente coronel Tejero. ¿Cómo lo ha encontrado, general?

-Conozco perfectamente al teniente coronel Tejero

y puedo asegurar que, ahora, no está nervioso está...

¡completamente ido, carente y absolutamente de cordura!

-¡Ahí sale! -Discúlpeme.

¡Atención, parece que en estos momentos...!

El general Armada, en compañía del general Aramburu

y otros miembros del Ejército

están saliendo del hotel Palace y se dirigen hacia el Congreso...

He cursado a los capitanes generales...

-Aquí no podemos hacer copia, grabamos dos veces.

-Bien. -Habrá que grabarlo dos veces

y sacar las cintas en coches separados y por rutas distintas.

-De acuerdo.

-A sus órdenes, mi general, le estábamos esperando.

Mi general.

Disculpe el retraso.

Surgieron problemas pero ya están todos solucionados.

No se preocupe, mi general.

Aquí hemos estado de lo más entretenidos.

Como ya le habrá dicho Milans a partir de este momento

me hago cargo de la situación.

Voy a dirigirme a los diputados.

No será necesario que me acompañe.

Un momento, mi general.

Antes tendremos que hablarlo.

Tejero, agradecemos sus servicios y sabremos recompensarlos,

pero ahora no me haga perder más tiempo,

es urgente formar un gobierno.

¿Y qué ministerio ocuparía Milans en ese gobierno?

¡Eso no es de su incumbencia!

Pero ya que insiste, ninguno,

Milans es un militar, no un político.

No, mi general...

Yo creía que habíamos venido aquí a establecer

una junta militar y usted me sale con políticos.

(EN VOZ BAJA) Suélteme. Está usted llamando la atención.

Acompáñeme.

-Convendría apagar los extractores por el ruido.

-Apáguelo. -Y atrasar los relojes

para que no suenen, faltan pocos minutos para la media.

Cuando quieras, Pedro.

-De acuerdo, señor.

¿Estamos? -Estamos.

-Grabamos, chicos.

-Estamos grabando.

-Rueda.

-Cuando quiera.

Al dirigirme a todos los españoles con brevedad y concisión

en las circunstancias extraordinarias

que en estos momentos estamos viviendo,

pido a todos la mayor serenidad y confianza...

Mi general, tenemos que proclamar sin pérdida de tiempo

una junta militar, con Milans a la cabeza.

Un gabinete que asuma el poder y decrete el estado de emergencia,

eso es lo que debemos hacer.

Esa solución es inviable, Tejero,

al menos, de momento.

Tenemos que encontrar... una solución de compromiso,

¿verdad?, un gobierno con militares,

por supuesto, pero...

Inevitablemente también con políticos.

¿Qué políticos?

Políticos de los cuatro partidos principales.

Si logro entrar en el hemiciclo

creo que podré convencerles.

Esta es la lista de gobierno que he elaborado.

¿Presentar a un comunista en el gobierno?

¿Para eso hemos llegado hasta aquí?

(TITUBEA) No hay otra solución, Tejero, créame.

¿Y qué más da?

Se les dan dos carteritas a cada partido político,

para que estén contentos,

pero el gobierno de España, ¿verdad?, queda en nuestras manos.

Milans nunca aceptaría eso.

Milans está totalmente de acuerdo.

Confírmelo, ahí tiene un teléfono.

(TELEVISIÓN) La Constitución votada

por el pueblo español determinó en su día,

a través de referéndum...

-¿Qué le parece?

Bien... Bien, bien.

Venga, ahora echando leches a Prado del Rey.

-Señor. Gracias, Pedro.

-Gracias a usted, señor.

Que los acompañen y no se separen de ellos

hasta que se haya emitido.

-Así se hará. Vamos.

-Escúchenme, Tejero, nadie, ¿me oye?,

nadie ha hablado de una junta militar.

Mire, ni usted ni yo somos políticos,

se trataba de poner las cosas a disposición de Su Majestad

y de Armada, para que ellos decidan.

Ya, mi general, pero...

-Nosotros ya cumplimos con nuestra parte,

ahora obedezca a Armada en todo lo que le pida.

¡Es una orden!

Lo siento, mi general, pero yo no puedo acatar esa orden.

-En ese caso...

Aténgase a las consecuencias.

¿Cree que a estas alturas me preocupan las consecuencias?

Por Dios, no se deje engañar, mi general...

Este hombre lo que busca es una poltrona,

¡aunque sea a costa de continuar con la democracia!

-Oiga...

Haga usted el favor,

¿podría ir a mi escaño a por mi abrigo?

Mire usted, es que no aguante este frío.

-Algo no va bien. Se les ve angustiados,

como si se estuvieran quedando solos.

-Eso les hace más peligrosos.

Esta usted cansado, nervioso...

y eso le impide ser consciente

de la situación que estamos viviendo.

Incluso de sus propios actos.

Vamos a ver, si lo que le preocupa es su seguridad personal

tengo varios Aviocars listos en Getafe

para que usted con los oficiales que elija

puedan abandonar el país.

Luego, ya en el gobierno...

les tramitaríamos el indulto.

Y...

Y, claro, habría una buena cantidad de dinero para compensarles.

Gracias, mi general.

Pero es que yo me mareo volando.

En el peor de los escenarios sería usted

un exiliado de lujo respetado y admirado,

pero si se opone usted a que yo hable ahora en el Congreso

acabará sus días en la cárcel y no verá crecer a sus hijos.

Mire usted...

La única salida que acepto es una junta militar...

O eso o armo aquí una masacre

como la de Santa María de la Cabeza...

No me importa morir...

pero antes me llevo a todos esos por delante.

Tejero, ya sé que lo hace usted de buena fe, por España,

pero yo también estoy pensando en España.

¡¿O es que acaso cree

que yo amo a España menos que usted?!

No me haga reír...

El último de mis hombres...

ama a España más que usted.

Y ahora...

Si me permite.

Música de cabecera.

(TV) -Estas son las noticias hasta el momento,

cuando podemos anunciarles que en pocos minutos

podrán tener ustedes el anunciado mensaje de Su Majestad el rey.

(TV) Al dirigirme a todos los españoles

con brevedad y concisión

en las circunstancias extraordinarias

que en estos momentos estamos viviendo,

pido a todos la mayor serenidad y confianza

y les hago saber que he cursado a los capitanes generales

de la regiones militares, zonas marítimas

y regiones aéreas la orden siguiente:

Ante la situación creada por los sucesos desarrollados

en el Palacio del Congreso, y para evitar

cualquier posible confusión,

confirmo que he ordenado a las autoridades civiles

y a la junta de jefes de Estado Mayor

que tomen todas las medidas necesarias

para mantener el orden constitucional

dentro de la legalidad vigente...

Deberá contar con la aprobación...

La Corona no puede tolerar en forma alguna...

El proceso democrático que la Constitución votada

por el pueblo español determinó en su día

a través de referéndum...

(EN VOZ BAJA) Loco... Ese hombre se ha vuelto loco.

Amenaza con una masacre.

Se ha vuelto loco, Aramburu...

No se puede razonar con él.

Sirenas. He fracasado.

Necesito informar al rey.

-Mi general...

¿Por qué no me acompaña al Ministerio de Interior?

A Laína le gustaría hablar con usted.

Sí, claro.

(TV) -El general Alfonso Armada, segundo jefe

de Estado Mayor del Ejército salió hace escasos minutos

del Congreso de los Diputados.

El general Alfonso Armada ha estado negociando

con el teniente coronel de la Guardia Civil

Antonio Tejero, que manda a los miembros de ese cuerpo

que mantienen todavía tomada la sede del Congreso.

No, no creo que sea necesario. Gracias, hasta ahora.

-Acabo de hablar con Juste, el comandante Pardo Zancada

se niega a obedecer. Ha movilizado una columna

de Policía militar y se dirige al Congreso.

¿Qué sabemos de él? -Un exaltado.

Suele colaborar con el "Alcázar".

La cuestión es si esto es el comienzo

de una reacción en cadena. -Juste no garantiza

que no se den más casos, dice que los ánimos

están encendidos y ejemplos como este no ayudan.

¿Y tú qué crees? -Después del mensaje

parece que las cosas están más tranquilas.

Pero mientras Milans no revoque el bando

y Tejero mantenga secuestrado al gobierno yo no descartaría

que mandase... En Milans está la clave.

Los generales indecisos tienen los ojos puestos

en Valencia que está... Tejero dijo que solo obedecía a Milans.

-A la 01:40 los jeeps, con fuerzas del Ejército,

han traspasado el cordón de seguridad establecido

por las fuerzas de Policía y han tomado posiciones

ante la puerta del Congreso en la carrera de San Jerónimo.

Los ocho jeeps han llegado hasta el Palacio

con miembros de la Policía militar pertenecientes

a la División Acorazada Brunete y a la 01:45 los efectivos

militares habían procedido a colocarse los cascos

y estaban a la expectativa de órdenes del mando militar

delante mismo del Congreso.

Lo que no me entra en la cabeza es que hayas tomado

estas decisiones sin consultarme. ¡No, Jaime, no me estás escuchando

y estoy harto de tanta palabrería! ¡Te ordeno que retires las tropas

inmediatamente y le dices a Tejero que deponga su actitud!

Te juro que ni me voy ni abdico.

Antes tendréis que fusilarme.

-Le ruego que recapacite, Majestad.

Se corta la comunicación.

Teléfono fuera de la sala.

Gabeiras, ¿estás ahí?

-Sí, lo he oído.

Tengo en la otra línea al gobernador militar de Valencia,

le haré llegar la orden, Majestad.

Manda un télex a Valencia con todas las órdenes por escrito.

(RESPIRA ACELERADO) -Enseguida.

¿Se encuentra bien?

Manda ese télex.

-Caruana, son órdenes directas del rey,

tienes que detener a Milans.

-A sus órdenes, mi teniente coronel.

Soy el comandante Pardo Zancada, de la División Acorazada,

estoy aquí a petición de Milans.

Tengo 70 hombres fuera.

¿70? -70.

Esperaba una división.

Me dijeron que mandarían una autoridad.

-Los generales se lo están pensando.

La Guardia Civil es la que apechuga siempre con todo.

Al final la dejan tirada como una colilla.

Mire, comandante, haga usted lo que quiera...

Que aquí la Guardia Civil se basta ella sola

para defender a España.

Aviones.

Aviones.

-¿Cómo ha ido esa conversación?

Nada, más de lo mismo.

-¿Armada también? Sí.

Quería hacer una chapuza el tío.

Una mierda con políticos...

Carrillo y el ministro de no sé qué.

-Un momento, nos cuelgues. No, no te cuelgo.

Ah, estoy pasando un rato muy cabrón.

-Esto es lo que hay, nadie se atreva a dar el paso.

-Vale, vale, vale. Vale.

Oye... Dime.

-Me dicen que un regimiento viene para acá.

Villaviciosa ha salido, Antonio.

Villaviciosa y Pavía van a salir.

¡Aguanta! Que le digas a la gente todo esto.

¿Cómo que aguante? Pues claro que voy a aguantar.

-La radio está mintiendo. Claro que está mintiendo.

-Por favor, aguantad, que la victoria es para España.

¡Exacto, para España!

-La victoria es para España. ¡Ánimo, ánimo y ánimo!

Los hombres de honor sabrán corresponder a todo esto.

Venga, Juanillo, no me vengas con propaganda.

-¡Me cago en la leche! ¡Arriba España!

¡Viva España!

(RESPIRA ACELERADO)

Guardias, Pavía y Villaviciosa vienen para acá.

¡Ánimo y ánimo!

-¿Tú estás seguro?

Te quiero decir, ¿te fías de él?

¿Cómo no me voy a fiar de Juanillo?

¿Tú de qué parte estás? -¿Cómo me dices eso?

¿Cómo me dices...? -Solo digo que pienses...

¡Yo no pienso!

Aquí hemos venido a lo que hemos venido,

a aguantar y a palmarla si hace falta.

Y si no estás conmigo, ya sabes, puerta.

-Antonio.

-Mi general,

esta es la orden más difícil que he tenido que cumplir...

Pero viene directamente del rey...

Sintiéndolo mucho debo proceder a su de...

-Cójala.

-¿A tiros usted y yo, mi general?

De ninguna manera.

No se dé por aludido si no quiere pero, al menos, retire las tropas.

-¿Y dejar en la estacada a esos valientes?

-Es una orden superior.

-¡Yo les di mi palabra de honor a esos hombres!

Caruana...

¿Cómo vamos a devolverle la dignidad a España

si ni siquiera entre nosotros actuamos con honor?

-A mí me enseñaron que la disciplina

está por encima del honor.

-Cuando lo más sagrado se destruye a tu alrededor

hay momentos en los que ya no puedes obedecer, hay que actuar.

-Al menos le quedará el consuelo de haberlo intentado.

-Quisiera ver al teniente coronel Tejero.

-Es imposible. -Antoñito.

Camilo... Qué sorpresa.

-No me dejaban pasar tus guardias.

(TITUBEA) ¿Qué haces aquí?

-Estaba cerca y he venido a hacerte una visita.

Pero si molesto...

¿Cómo vas a molestar tú, Camilo?

Un abrazo.

Gracias.

Ven, pasa. ¿Has estado alguna vez aquí?

-No, no. Ven, te lo enseño.

Mira, esta son las escaleras

que dan a la tribuna del hemiciclo.

Ven, este pasillo da a unos salones fabulosos,

que es donde tengo apartado a los más peligrosos.

¡Guardias! Pavía y Villaviciosa vienen para acá.

-Mi general, acaba de llegar este télex de Valencia.

-Milans ha revocado el bando.

-Eso significa su rendición.

-Esperemos que a partir de ahora ya nadie se mueva.

-¿Y Tejero?

-¡Qué hijos de puta, los han cortado todo!

Tenemos que averiguar

dónde están Pavía y Villaviciosa, ¡joder!

-Por mis santos cojones que encontramos un teléfono

que funcione, ¡por mis santos cojones!

Murmullo.

En suma, queremos la unidad de España,

la paz, el orden y la seguridad. Y firma con un "¡Viva España!".

-Me has emocionado, Antonio, ya he tomado nota.

Mañana saldrá publicado en la primera edición del "Alcázar".

Ya verás como muchos se lanzan a la calle cuando lean esto.

No desistas, Antonio, no desistas que es por España.

Pues claro que es por España, coño.

-¡Viva España! ¡Viva España!

Una cosa, Juan, posiblemente no pueda volver a llamarte.

-Mira, tengo en el otro teléfono a Carmen.

¿Carmen? -No cuelgues.

Habla alto para que pueda oírte.

-¿Cómo estás, papaíto?

Bien, ratita, estoy bien.

-Antonio, prométeme que no habrá sangre.

Claro que no habrá sangre, mujer, no te preocupes.

-¿Y cómo no me dijiste nada?

Desde luego, que poco me quieres.

Claro que te quiero, vida mía.

-¿Juan García Carrés?

-Sí, señor. -Queda usted detenido.

-¿Qué...? ¿Carmen?

-¿Antonio? -¡Quietos! ¡Quietos!

(TV) El conocido dirigente ultraderechista Juan García Carrés

ha sido detenido esta mañana en su domicilio de Madrid.

(RADIO) Red de emisoras de Radio Nacional...

-Las 06:51 de la mañana... -Vamos a dar paso a otra

de las unidades móviles, la que está situada

en las cercanías del Congreso de los Diputados,

Luis de Benito. -En efecto, como hemos informado

anteriormente las fuerzas de la Guardia Civil

se han retirado del Palacio de Congreso de los Diputados

y su lugar ha sido ocupado por fuerzas de la Policía nacional...

Tono de llamada.

¿Oiga?

¿Me escucha? Necesito... -¿Es usted Tejero?

Sí. Pónganme con Milans, es muy importante.

-Su Excelencia se ha retirado a sus habitaciones.

Me ha pedido que le diga que se entregue

y que negocie la rendición.

Se corta la comunicación.

(GRITA) ¡Guardias!

¡Firmes!

¡Del rey para abajo son todos basura!

¡Basura! Basura.

-¿Qué te ha dicho?

A dormir...

(EN VOZ BAJA) Que se ha ido a dormir.

-País de cobardes, no merece nuestro sacrificio.

Tantos esfuerzos para cambiar la imagen de España...

Y al final va a ser esta la foto que dé la vuelta al mundo.

¡Guardias!

Ha llegado la hora...

La hora de demostrar ante el sacrosanto nombre

de España que nosotros lo sacrificamos todo...

Sé que la noche ha sido muy dura...

Y que estamos cansados...

¡Es ahora cuando tenemos que permanecer más unidos!

Tenemos que convertir este Congreso

en un nuevo Alcázar,

en una nueva Santa María de la Cabeza

y, como los hombres del glorioso capitán Cortés,

resistir hasta que sea nuestra la victoria final.

¿Quién está dispuesto a seguirme?

-Cuádrese.

Cuádrese.

(EN VOZ BAJA) -Ahí está.

-Soy el teniente coronel Eduardo Fuentes,

enviado por el Estado Mayor.

Bien, ¿qué quiere?

-Estas son las condiciones que ha propuesto

el comandante Pardo Zancada.

Ninguno de sus hombres,

de teniente para abajo sufrirá represalias,

saldrán hasta el Pardo y será allí en su Cuartel

y sin presencia de fotógrafos donde se rindan.

-Y yo seré el último en abandonar el Congreso.

-Muy bien.

Estamos en condiciones de ofrecer una pacto de honor

en términos semejantes para la Guardia Civil.

Mire...

Por el bien de mis hombres

yo aceptaría esas condiciones...

Pero, por supuesto, saldría el último.

(TV) -Más de una veintena de guardias civiles

han abandonado el Palacio del Congreso.

Los guardias saltaron por una ventana

del primer piso de la cámara,

correspondiente a la oficina de prensa.

Dígale al capitán Muñecas que ya voy para allá.

-Es lo que hay que hacer, Antonio.

(TV) Por un momento parecía que reconocíamos

al coronel Tejero en la persona del guardia civil

que está hablando con el otro oficial,

parece que se han fijado en la cámara,

aunque no le prestan mayor atención.

-Adolfo...

-Presidente.

(RADIO) Lo cierto es que cada minuto que pasa se van haciendo

más difíciles las tareas informativas

por el natural nerviosismo existente en esta auténtica Babel.

Hay que referirse en concreto a la llegada al Palace...

Televisión de fondo.

Unos presas del natural nerviosismo y otras...

Murmullo.

Versión española - 23-F

23 feb 2020

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