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No recomendado para menores de 12 años Somos cine - Azul y no tan rosa - Ver ahora
Transcripción completa

(Piano)

(Música de tango)

(RESPIRA AGITADA)

(RESPIRA AGITADA)

(JADEA)

(Gritos)

(Llanto de bebé)

Descansen, muchachos.

Darwin.

Corrígeme el cenital central.

Muy bien, muchachos. Muy bien.

Pero necesito más fuerza.

Más pasión. Más dinamismo.

Descansen por ahora.

Dieguito.

¿Qué tal las fotos?

Bien.

Te llamo cuando las haya revelado.

¿Cuándo estrenan?

El viernes.

¿Y? ¿Qué te pareció?

¿La verdad?

Más fino.

Coño, "marico", me asustaste. Pensé que no te había gustado.

Esta semana actúo en el Sixty Nine.

¿Y eso?

Pues yo pensé que habías dejado los shows travestis.

Hace años, cuando me operé. Pero ¿qué hago?

Tengo un montón de deudas y los bailarines no han cobrado.

¿Vas a ir?

¿Cuándo te he fallado?

(RÍE) ¡Eso! (RÍE)

Mira.

Dile a Perla Marina y a Fabrizio...

(Vibración)

(TELÉFONO) "¿Aló?".

¿Qué pasó, carajito?

"Bien, ¿y tú qué?".

Bien. Saliendo de un parto.

¿Y tú? ¿Ya terminaste?

"Hace cinco minutos".

¿Cenamos en La Barraca?

"Coño... La Barraca".

¿Y qué estamos celebrando?

"Te tengo una sorpresa".

Pues una vaina, Fabrizio, que tú inventas mucho.

La última vez que tenías una sorpresa,

terminamos en Choroní.

(Música jazz)

¿El señor desea ordenar ya o está esperando a alguien?

No, la persona que estaba esperando acaba de llegar.

Y la estoy mirando en este momento.

Disculpe, usted me está mirando a mí.

(RÍE) ¿Y a quién más?

Anda, siéntate.

Deja las payasadas.

Qué tráfico, pana. Pensé que no iba a llegar nunca.

Bueno, tranquilo.

Gracias.

¿Qué tal lo de Delirio?

Bien. Genial.

¿Sí? Sí.

¿Y tú qué? Yo no sabía que tú tenías parto hoy.

No, se le adelantó a una paciente.

¿Será que pedimos lo de la última vez?

Sí. Sí.

-Por favor, cuando pueda. -Sí, señores, ya los atiendo.

-Un segundo, por favor. -Gracias.

Ajá. ¿Y la sorpresa?

Bueno, más que una sorpresa es...

es una propuesta.

Quieres montar un negocio de pinos para venderlos en Navidad.

(RÍE) No, dale.

Este pino me lo regaló una paciente

que averiguó mi fecha de cumpleaños.

Y me dijo que, en la astrología celta,

mi árbol es el pino.

¿Qué tal?

Guau...

Ajá. ¿Y qué hay con eso?

Nada, que...

pensé que podíamos ir a Mérida

y plantarlo allí.

Fabrizio, no me digas que ahora

te ha dado por reforestar el planeta, mi pana.

Pero ¿contigo no se puede hablar en serio?

Salud.

Salud.

(Música jazz)

¿Y a ella qué le pasa?

Yo no sé.

Pero, desde que llegué, no ha dejado de mirarme.

¿Y no será que cree que le estás levantando al marido?

(RÍE)

-Ahora sí. ¿Los señores qué desean ordenar?

(Pitido)

(CONTESTADOR) -"Diego, soy Valentina".

"Necesito hablar contigo y es urgente".

"Llámame, por favor".

-¿Lo dejo aquí?

(Pitido)

El pino, que si lo dejo aquí.

Sí. Ahí está bien.

De todas maneras, te lo vas a llevar a tu casa, ¿no?

No.

Mejor que se quede aquí hasta que nos lo llevemos a Mérida.

Pero bueno, Fabrizio...

Tú sabes que yo soy un desastre. A mí las plantas no me duran nada.

Tranquilo.

Yo voy a estar pendiente.

¿Qué vas a hacer mañana?

Tengo sesión aquí con una modelo.

¿Por qué no te vienes a vivir conmigo y dejas esto solo como estudio?

A mí me gustaría que fuéramos una pareja como cualquier otra.

¿Qué?

(RÍE) ¿Qué?

No, no, mi pana, no.

¿Sabes qué pasa?

Que a tu papá le puede dar algo.

Y...

Y que eso del compromiso no va conmigo.

¿Ah, no?

¿Y si no funciona?

¿Y si funciona?

Piénsatelo.

Y cuando me digas que sí,

nos llevamos el pinito

y lo plantamos juntos.

Eso.

Aquí.

A ver.

Aquí.

Eso.

Bien, Paula.

Listo, ya.

Cambio de ropa.

Elvys.

Por favor, ayúdame con estos botones.

(RÍE) -Estupenda.

Ven, vamos.

(Timbre)

Diego.

Ya era hora.

Diego, qué desesperación.

Se accidentó el autobús y tuve que agarrar un taxi.

¿No será que te fuiste de rumba anoche

y te quedaste dormida?

¿No te estoy diciendo que se accidentó el taxi?

¿El taxi o el autobús?

Ey.

¿Y eso?

No. Ya sé.

Mientras estabas esperando el otro taxi,

te atracaron.

Qué bolas.

Yo no entiendo por qué sigues con ese tipo.

Iván siempre me dice que va a cambiar

y yo no sé cómo dejarlo.

Dejándolo, coño. Dejándolo.

Termina de llegar y arregla las cosas.

¿Hago café?

No, ya está recién hecho, en la cocina.

Ofrécele a Elvys y a Paula.

Ay, qué horror.

Esa niña se está quedando en el chasis.

Paula está...

Lista, Diego.

Bellísima, Paula.

Qué bella.

Perla Marina, ¿cómo estás? Acontecida.

Hola, Elvys, ¿cómo estás?

Estupendo.

Ya te veo.

Mi amor, ¿quieres café?

Sí, sí, por favor.

Sin azúcar, me imagino.

Sí, sin azúcar.

-Ay, yo también quiero.

Con azúcar claro.

¿Cómo sabes?

Ay, porque yo tengo facultades mentales, Elvys.

Ven, acompáñame.

Ven.

Manito...

¿tú tienes algo para taparme esto?

¿Qué te pasó?

Fue horrible. Me atracaron.

Ay. ¿Te duele?

-Come, Paquito.

Gracias, hijo.

-Patricia,

te veo un poco más gorda.

-¿Cómo así, don Paco? Que he estado haciendo dieta.

Estoy más flaquitica, ¿verdad?

-Pues no lo parece, chica. ¿Qué quieres que te diga?

-Papá, por favor.

-Pero si es la verdad.

-¡Ya, Paco!

Y tú, no le hagas caso a tu suegro. ¿No sabes que es un bestia?

Toma.

-Vuestra madre no hace otra cosa más que quejarse

desde que se levanta hasta que se acuesta, coño.

-Y tú, que no paras de hablar ni siquiera cuando estás dormido...

Me tienes estresada, Paco.

-Bueno, ¿podemos comer sin discutir?

-Y hablando de estrés.

Dieguito, ¿cómo es eso que tú tienes ese celular todo el tiempo apagado?

Mamá, tú sabes que, cuando estoy trabajando,

siempre lo tengo apagado.

Ajá, pero Valentina te ha estado llamando de Madrid.

Con un apuro que ni siquiera le pude preguntar por el niño.

Que necesita hablar contigo y no le atiendes.

-A ver cuándo maduras.

Que ya no eres un chaval, joder.

Papá, no empecemos.

En serio, Dieguito, llama a Valentina que estoy angustiada.

Llámala. Luego la llamo, mamá.

Coño, el programa de Estrellita. Venga, sube el volumen.

-¿Tú te vas a poner eso ahora? -Sí.

-Me encanta ese programa. Me parece fabuloso.

-Ese programa es una basura.

Chico, ¿cómo vas a decir eso?

Si esa señora es una profesional muy seria.

-¿Quieren callarse, coño?

(TELEVISIÓN) -"Recientemente, algunos países

han aprobado una ley que contempla el matrimonio

entre personas del mismo sexo".

"Nuestro programa de hoy:

'El matrimonio de gais y lesbianas'".

"¿Se acerca el fin del mundo?".

"Recibamos a nuestro primer invitado".

-Abuelo, ¿qué es "gay"?

-¿Qué?

-¿Qué es "gay"?

-Un maricón.

-No le enseñes palabrotas al niño, Paco.

(TELEVISIÓN) -"Buenas tardes".

-¿Y "lesbiana"?

-Una puta camionera.

-¡Paco!

-Coño, si me pregunta, tendré que responder, ¿no?

-"Cuéntame, ¿tú tienes pareja?".

-"Sí, desde hace siete años".

-"Ah".

"¿Hombre o mujer?".

-"Hombre".

(Abucheos)

-Pero, dime...

dime sinceramente,

Kevin, ¿a ti te parece normal que se casen dos hombres

o dos mujeres?

-Sí.

¿Por qué no voy a tener yo derecho a casarme con quien yo quiera?

Como todo el mundo.

(Abucheos y ovaciones)

-Un matrimonio de verdad es el mío con vuestra madre

y no el de estos modernos de ahora.

Papá, para ser un progresista, te siento algo conservador.

A ver, no es por nada, pero yo prefiero que mi hijo

sea un delincuente a que sea un maricón.

-Patricia, no seas bruta.

-"La iglesia está en contra de esas uniones".

"Recibamos al padre Jacinto Yepes".

-Lo que faltaba, un cura.

Bueno, esto es el colmo.

Coño, ¿pero qué saben ellos de matrimonios? ¿Eh?

-Paco, por favor.

-"Buenas tardes".

-Buenas tardes, Estrellita.

-¿Está de acuerdo la iglesia católica con el matrimonio homosexual?

-No, en absoluto.

Este es el resultado de la depravación

el libertinaje y la degradación

con la que se vive actualmente en la sociedad.

-Pero, padre...

¿Usted está diciendo entonces que nuestro invitado

es un depravado y un libertino?

-Indudablemente, necesita ayuda espiritual.

-Este cura es un huevón, hombre.

-Ya está, se acabó.

Terminemos la comida en paz.

-Mira, Diego, eh...

Este amigo tuyo,

el... el médico, ¿cómo es que se llama?

Fabrizio.

¿Cómo está?

Bien. Bien.

Qué raro que él con esa edad no se haya casado, ¿verdad?

Precisamente se va a casar.

¿Ay, sí? ¿Con quién?

Conmigo.

Tío...

¿Tú eres maricón?

-Aquí está el postre, ¿alguien quiere?

(Teléfono)

-¿Aló? Sí, buenas tardes. Joyería Platini.

¿Cómo está, señora? ¿Cómo le va?

Sí, sí, claro que la recuerdo.

Usted vino con su esposo la semana pasada.

(Pitido)

(CONTESTADOR) "Diego, aquí estoy enredada con el estreno".

"Necesito las fotos".

"Mañana al mediodía paso por tu casa para recogerlas".

"Un beso".

(Pitido)

(Vibración)

¿Aló?

"Diego".

Soy Valentina.

"Te iba a llamar ahora".

Ya.

Llevo llamándote todos estos días y tú nada que respondes.

En fin, mira, no puedo hablar mucho ahora.

Escúchame una cosa.

La semana que viene me voy para Londres

para lo del máster que te comenté.

"Qué bien".

No, "qué bien" nada.

Todo se complicó y no me puedo llevar a Armandito,

así que...

se tiene que ir para allá.

¿Qué?

Pero...

No, ¿cómo es eso?

¿Y no se puede quedar con alguien en Madrid?

"Diego, tú eres su papá".

Ya no eres el carajito de 15 años

que dejó preñada a una compañera en el colegio.

"Sabes que el niño está acostumbrado a vivir allá".

Además, este país es un pedo.

"Pues se tendrá que acostumbrar porque no queda otra".

Yo ahora no tengo tiempo para nada,

y menos para estar criando a un chamo.

Diego, por favor...

Esto es una oportunidad muy importante para mí.

(HABLA EN JAPONÉS)

-Mira, además, a Armandito le va a venir muy bien

pasar este tiempo contigo.

(HABLA EN JAPONÉS)

-Ya va.

(HABLAN EN JAPONÉS)

(HABLAN EN JAPONÉS)

Valentina, dile a esos chinos que se esperen un momento, coño.

"No son chinos, son japoneses".

Es la misma vaina.

(HABLAN JAPONÉS)

-Mira, Diego, te tengo que dejar.

No te puedo seguir hablando. Escúchame una cosa.

"A ver, tu mamá ya lo sabe,

pero espero que seas tú quien lo va a ir a buscar".

"Armandito ya está montado en el avión

y llega a las siete de la mañana".

¿Qué?

¿Los pasajeros que vienen de Madrid también salen por aquí?

De Madrid, de México, de Colombia, de todas partes.

Por aquí salen todos.

Los de Madrid ya han salido, ¿eh?

¿Armandito?

Armando, que ya no soy un crío.

¡Si has crecido, mi pana!

¿Cómo estás?

¡Papá, papá!

Deja, deja, que yo puedo.

Este salón también lo utilizo como estudio fotográfico.

Aquí está la cocina.

Más atrás el cuarto del laboratorio.

En esta área se retocan las fotos.

Ese lugar tiene una luz para las fotos...

No sabes lo que me ayuda.

En el fondo, mi habitación.

Esta habitación es para ti.

El baño de visitas...

Es un poco pequeño. Si quieres compartimos el mío.

Prefiero el de visitas.

Esa foto te la hice en Madrid hace...

cuatro años.

Cinco.

No me he vuelto a sacar fotos desde entonces

porque como nunca salgo bien.

Entonces te voy a hacer unas bien finas.

No quiero fotos.

¿Vale?

Vale.

(TELÉFONO) "No, mira".

"Él parecerá que está molesto todo el rato,

pero... la cosa es que es muy tímido".

"Pásamelo un momento".

Se está bañando.

"Vale, bueno, dile que lo llamo luego".

"Por favor, hay que estar pendiente de que coma,

si es por él no come nunca, se la pasa haciendo dietas".

Que sí, Valentina, quédate tranquila.

Ahora mismo le estoy preparando una pasta.

"¿Qué dices, tú cocinando?".

(Timbre)

Sí. Te dejo que está sonando el timbre.

Vale.

Niño,

ayer te mandé hasta señales de humo, y nada que ver.

Estuve toda la tarde fuera y me quedé sin batería.

Toma.

Las fotos.

¿Qué te pasa?

Nada, es que...

Vas a venir a verme esta noche. Me lo prometiste.

Discúlpame. No sabía que estabas acompañado.

Él es Armando, mi hijo.

Ella es Delirio, una amiga.

Ah, sí, bueno...

En realidad, mi nombre es Alejandra.

Mi nombre artístico es Delirio, Delirio del Río.

Como Dolores, pero Delirio.

Claro, que antes de llamarme Alejandra,

me llamaba Alejo,

pero luego me operé y me cambié el nombre.

¿En qué quedamos entonces?

¿En Delirio, Alejandra o Alejo? Delirio.

Es que yo era bailarín, pero luego quise ser bailarina,

y mientras estaba en el cambio y no era ni una cosa ni la otra,

me llamaban Delirio y así me quedé.

Ahora soy coreógrafa

porque como bailarina soy tan alta que no tengo posibilidades.

Es una historia un poquito larga.

Demasiado larga, diría yo.

¿Y tú cómo te llamas?

¿Yo? Armando Martínez. Y ya.

¡Ay, Martínez! ¡Igual que Diego!

Ay, claro... Qué pendeja soy.

Armando, vístete, que vamos a comer.

No tengo hambre.

¿Tenías que soltarle toda esa parafernalia al chamo?

Huele como a tomate chamuscado.

¡Coño, los espaguetis!

¿Aló, mamá?

Sí, ya estoy con Armandito en casa.

Vamos para allá.

¡Mi pana!

Esas son las llaves de la casa. Son para ti.

Esta noche, después de que el abuelo te lleve a casa,

me llamas al celular para saber que llegaste bien.

Tengo un compromiso y creo que voy a llegar un poco tarde.

Por mí puedes llegar a la hora que quieras,

que ya eres mayorcito.

Y no me digas: "Mi pana",

que no soy tu pana, soy tu hijo, por si no te acuerdas.

(Puerta)

¡Abuela!

¡Armandito!

¡Pero si ya está más alto que el padre!

Qué guapa. Ay, qué bello.

-¡Pero si estás hecho todo un hombre, tío!

¡Venga, un abrazo, coño!

(RÍE)

-Es normal que esté molesto.

Si lo oyeras...

Es como si fuera otro chamo.

Pero habla con él.

Ya es hora de que tengas

esa conversación que has estado evitando.

Mira.

Y a ti también te llegó la hora.

(RÍE) -Gracias a Dios.

(RÍE)

Todo es mucho más fácil cuando son pequeños.

Vamos a ver.

Ajá. ¿Lista?

-Sí, lista. -¿Sí? Ok.

Yo sé que eso del compromiso no va contigo,

pero, cuando se trata de un hijo, no queda otra.

-Háblele a su hijo.

No le tenga miedo.

Mire, este es ya mi tercer bebé.

Cuando hay amor, no hay diferencias que no se puedan arreglar.

Háblele.

Gracias. De nada.

Eh, doctor.

Dígame.

He estado pensando en lo que me dijiste.

Ajá. En lo de Mérida.

Ah, ¿sí? Sí.

No...

Esta noche te digo.

(Música techno)

(Grifo)

¡Por fin!

La cola del baño está larguísima.

Creo que me levanté el tipo ese que está ahí.

Está buenísimo.

¡Cristóbal!

¿Cómo va todo? Bien, ¿y tú?

Bien.

¿Y Fabrizio?

Ya está por llegar.

Bueno, nos vemos luego. Seguro.

Qué lástima...

Si crees que vas a conseguir aquí al hombre de tu vida,

estás perdiendo tu tiempo.

Además, ¿tú no tienes novio?

¿Iván?

Terminamos.

Y ahora sí es definitivo.

Sí, claro.

(Vítores)

(Silbidos)

¡Delirio!

# La herida de un hombre

# no es una novedad.

# La gente juzgará cruzando piñones.

# Empiezo otro día.

# Un par de kilómetros más.

# Sin horizonte,

# sin nadie que le importe.

# Dejando mis sueños

# en el cuarto de cualquier motel,

# con la cara cubierta, # con la vida revuelta.

# Marcaste mi vida.

¡¿Qué pasa?!

(GRITA)

# Sacrificio absurdo.

# ¿Y cómo recordarte ahora?

# No soy una señora

(GRITA)

# de una conducta intachable en la vida.

# No soy una señora

# luchando y perdiendo una guerra # que se hace mi vida.

# Oh, no.

# Oh, no.

# Yo creía en tus sentimientos # y vivía solo para ti.

# Preferiste seguir al viento # sin pensar en mí.

(Quejidos)

# Y qué triste se sentía.

# Me usaste como un maniquí.

# Una horrible aventura.

# Una historia absurda.

# Dejé de ser tuya.

# Fui de otro como fui de ti.

# Y olvidé cómo amarte.

# No quiero recordarte ahora.

# No soy una señora.

¿Aló? ¿Qué pasa?

Es Fabrizio, pero no se oye nada.

Espérame, que voy a salir.

# No soy una señora

# luchando y perdiendo una guerra # que se hace mi vida.

# No soy una señora.

(Quejidos)

Déjalo ya. Vámonos.

# Oh, no.

¿Aló?

¿Fabrizio?

# Oh, no.

(CONTESTADOR) "Hola, soy Fabrizio..."

Coño, Pradilla.

# No soy una señora

# de una conducta intachable # en la vida. #

(Música tensa)

(Música tensa)

100 miligramos de furosemida.

¿Sí?

Dale, César, dale.

Señor, no puede pasar. Espérese aquí.

César. Diego.

Logramos estabilizarlo.

Lo que me preocupa son las lesiones internas

por los tremendos golpes que recibió.

¿Y se le puede ver? No, mejor que no.

Está en terapia intensiva con respiración asistida,

inconsciente.

(SUSPIRA)

Tranquilo.

¿Avisaste a su familia?

Sí, ya los llamé.

Bueno, yo voy a estar todo el tiempo con él,

así que no te preocupes.

Y cualquier cosa que necesites, me llamas, ¿sí?

Vamos.

(SUSPIRA)

¡Ay!

(LLORA)

¡Diego!

¿Dónde está?

En terapia intensiva.

¿Pero qué fue lo que pasó? No lo sé.

Lo encontré inconsciente al lado de su carro.

¿Dónde carajo estaban ustedes metidos?

Diego, ¿qué pasó?

¿Y Fabrizio?

(Música triste)

(SUSPIRA)

(Música triste)

Mientras más lo pienso,

menos entiendo por qué le hicieron esto.

Lo importante ahora es que Fabrizio se recupere.

¿Usted ya lo vio? Sí.

Todavía sigue inconsciente.

Voy a verlo. Lo siento, Diego.

Mi marido no quiere que entre nadie. Solo él y yo.

¿Qué? ¿Cómo?

Que no quiero que lo vean ni tú ni los depravados con los que andas.

Yo no ando con depravados

y yo lo voy a ver aunque usted no quiera.

Tú no eres nada de mi hijo.

Tú tienes la culpa de todo lo que pasó.

-Por favor, no discutan.

Fabrizio y yo somos pareja

y apenas salga de aquí, nos vamos a ir a vivir juntos.

Antes prefiero que se muera.

Usted es igual que los hijos de puta que jodieron a Fabrizio.

Igual.

(SUSPIRA)

¡Hombre!

No paras por casa, ¿eh, papá?

¿Siempre es así o porque estoy yo aquí?

No, lo siento, la verdad es que... No pasa nada.

Estoy acostumbrado.

¿Tienes hambre? No.

Ya me he comido un bocadillo.

¿Y qué tal estás?

¿Qué has hecho hoy?

Nada.

Bueno, sí.

Sí que he hecho, sí.

Estaba tratando de averiguar si eso tan importante

que te ha mantenido tan ocupado durante estos cinco años...

Apaga eso. ¿Qué pasa?

¿Te avergüenza que sepa que eres maricón?

¡Apaga eso! Porque eres maricón, ¿no?

Escúchame, hijo.

Escúchame. Sí soy maricón.

Y también soy tu papá.

Y me he mostrado tal cual soy, sin estar escondiendo nada.

No me importa lo que hagas con tu vida,

no me importa, ¿te enteras?

A mí sí me importa porque...

porque te quiero, coño.

Y tengo miedo.

Tengo miedo a que no lo entiendas. ¿Qué tengo que entender, papá?

¿Qué tengo que entender? ¿Que pasas de mí?

¿Eso es lo que tengo que entender? ¿Eh?

¡Cinco años!

Cinco años han pasado

y me has llamado unas cuantas putas veces.

Y ahora dime qué has hecho.

¡Dime qué has hecho!

Dejarme tirado como un perro

y restregarme que te gustan los tíos.

¿Por eso dejaste que nos fuéramos?

¿Fue por eso?

¡Joder! No, no, no.

Escúchame.

Tu mamá se quiso ir para allá porque allá tenía más oportunidades.

A mí me pareció bien porque tú tendrías un futuro mejor

Hijo mío, ¿me entiendes?

Tienes un futuro mejor.

Yo he estado buscando el mío,

pero es como las fotos, ¿sabes?

Lo que tú crees que va a salir, a veces no sale.

Yo no tengo la culpa.

¿Y yo?

¿Y yo qué culpa tengo, papá?

(LLORA)

¿Nunca te diste cuenta de que tu hijo te echaba de menos?

¿De que te necesitaba?

¡Joder!

(SUSPIRA)

(Música)

Ahí, eso es, eso es, del otro lado.

Bien.

Eso es, Toni, sonriendo, sonriendo mucho.

Del otro lado.

Perfecto.

Ahora... ahora soy malo.

Cara de malo.

Bien, Toni. Listo.

Cambiamos. Ahora voy contigo.

Eso es.

A ver, Ana.

Eso, moviendo la cintura.

Del otro lado, sí.

Listo, descansen.

(Para la música)

(Timbre)

Armando, ¿puedes abrir la puerta?

No puede ser, ¿tú eres Armandito? Armando.

Yo soy Perla Marina. ¿Perla qué?

Perla Marina.

Ah, nombre artístico.

No, ¿por qué?

Suena a culebrón.

Ah, pues con mi vida podría hacerse, no un culebrón,

sino una boa constrictor de mil capítulos.

Dame un abrazo.

Ay, qué bello eres. Eres igualito a tu papá, igualito.

Ay, por cierto, menos mal que estás aquí,

para darle apoyo.

Lo que le hicieron a su pareja fueron cosas horribles.

Una desgracia, una tragedia.

Ok, chicos, ¿retomamos?

Tengo que ponerme las pilas.

Buenos días. Ya son buenas tardes.

Ay, Dieguito... No me digas nada.

(Música melancólica)

Yo sé que el papá no quiere, pero necesito decirle algo.

Total, no te va a escuchar.

Me da igual. Dame cinco minutos. Lo siento, no puedo.

Pero si sabes que voy a entrar igual.

Coño, Diego, me vas a meter... ¡César, no me jodas, mi pana!

Mira...

Si Fabrizio estuviera consciente, ¿qué diría?

(Respirador)

¿Cómo está la cosa?

No te preocupes porque esto va a salir bien.

Te queda más fin este corte de pelo.

Cuánto te extraño.

(SOLLOZA)

Las cosas con Armando... no van.

Yo sé que la cagué, pero...

me gustaría tanto recuperar su cariño...

Nos llevábamos tan bien...

Bueno...

Me tengo que ir ya.

Solo quería decirte que...

lo de Mérida sí va.

Así que levántate de ahí antes de que me eche para atrás.

Que no, mi pana, que es broma.

Yo por ti espero todo el tiempo que haga falta.

Te traje esto,

para que no se te olvide.

Te lo iba a dar aquella noche, pero... tú no llegaste.

Estamos tomando declaración a algunos jóvenes

con la descripción que usted nos dio.

Es él, él es el tipo.

¡Hijo de puta!

¡Eh! ¡Eh!

¡Suéltame! ¡Suéltame!

¡Es él! Señor Martínez, por favor.

¡Es él!

Pase acá, señor.

Yo mismo.

Es el mejor idioma...

que existe.

¡Hola!

¿Tienes cámara?

Ah, qué lástima...

¿Te gusta la música?

Sí.

¿Y bailas?

Ah, está bien.

¿Y bailas tango?

Claro.

¿En serio?

¡Yo amo bailar tango!

(Teléfono)

Ok.

¿Sí?

Armando, ¿estás ahí?

Sí, está aquí.

Te lo pongo, ¿vale?

(SUSURRA) Mi madre. Ah.

¿Aló, Valentina?

Un momento.

Traje pizza. Vale.

Sí, cuéntame, ¿cuándo te vas para London?

Hola.

Eres muy lindo.

Gracias.

¿Y tu pareja, papá?

No hace falta ser adivino.

Está hospitalizado, en coma.

Unos tipos le dieron una paliza.

¿Por qué?

No sé.

Quizás odian todo lo que les recuerda lo que son.

Papá.

¿Desde cuándo te gustan los chicos?

Desde siempre, tu mamá fue alguien especial

y sigue siéndolo.

Tus abuelos dicen que nos parecemos mucho.

Yo no veo el parecido, ¿tú?

¿Qué crees?

Armando, ayúdame con esto.

De estas dos, ¿cuál te gusta más?

¿Esta o esta?

Esa. Bien.

¿Y de estas dos?

Esa.

Qué raro, ¿entonces por qué pusiste esta en tu perfil?

Joder, papá, eres un cotilla, coño. ¿Cotilla yo?

Ay... ¿Y quién estuvo revisando todas mis cosas ayer? ¿No fuiste tú?

Quizás tus abuelos tienen razón,

tú y yo nos parecemos más de lo que creemos.

Entre ella y él, ¿con quién te quedarías?

Lamento desilusionarte, lo lamento, de verdad,

pero no nos parecemos porque a mí solo me gustan las chicas.

Ok, y ahora que sabemos lo que nos gusta a los dos

deja de marear la pizza y cómetela de una puta vez.

(SUSPIRA)

¿Y ese anillo?

Yo no se lo había visto antes.

-Quítaselo.

Se lo das al papá cuando venga para que se lo guarde.

"Quien tuvo la suerte de asistir, presenció una hora estelar".

"La impecable fuerza interpretativa de los bailarines

junto a la genialidad coreográfica

le dan al espectáculo una audaz y vibrante composición".

Ya está.

¿Eso es todo?

Tantos meses de trabajo para que venga un huevón

a escribir cinco líneas que ni su madre entiende.

Definitivamente, voy a cerrar la compañía de danza

y me voy a dedicar a otra cosa.

La crítica me parece buena. Me da igual.

Yo no hago esto para que escriban cosas bonitas

sino para remover a la gente.

Como Estrellita Mata, que dice cosas tan interesantes en su show.

Esa bruja es capaz de ridiculizar los problemas de la gente

con tal de ganar audiencia.

Yo conduciría ese programa mil veces mejor que ella.

Delirio.

¿Tú podrías enseñarle a Armando algunos pasos de tango?

¿Y eso? Mira, papá, déjame en paz, ¿vale?

Es que conoció a una chica por internet que baila tango.

¡Ay, qué bello!

El primer amor.

Yo también me enamoré en San Felipe cuando era una niña.

¡Eh! Bueno, un niño, tú me entiendes.

Me enamoré de Luis Fernando y él también estaba enamorado de mí,

aunque no lo quería reconocer.

Un día nos dimos un beso y el me apartó asustado

y me dijo que solo podríamos tener algo si yo era una mujer.

Luego me vine a Caracas porque quería ser bailarina,

claro, que primero fui bailarín y luego bailarina,

pero como era tan alta...

Sí, ese punto ya lo sabemos.

¿Qué pasó con Luis Fernando? No lo sé, le perdí la pista.

Ay, no puede ser, Delirio.

Ahora que sí podría hacerse realidad ese amor...

Vaya culebrón.

Bueno, ¿qué? ¿Le enseñas sí o no?

Papá, que no quiero y punto, déjalo ya.

Tú, cuento tres y llevo dos.

(Música de tango)

Abraza a la chica a la altura del sostén.

Es importante que tu cuerpo esté hacia allá.

Dame tu mano.

Ofrécele a la chica...

El codo tiene que estar así, formando un triángulo,

y cierras tus dedos y este también,

y ahora...

la abrazas, cambias el peso,

y ya cuando quieras.

¡Muy bien!

¡Si este es un dios!

Dos, tres, cuatro, cinco, seis,

siete, ocho, nueve, diez, para atrás.

Y un, dos, tres, cuatro, cinco, seis,

siete, ocho, nueve, diez.

Ay, ay, ay.

Sigue inconsciente.

Partida de sinvergüenzas, eso es lo que son.

Hacerle eso a Fabrizio, ese pobre muchacho

que lo único que ha hecho es ayudar a traer vidas a este mundo.

Es que no hay derecho, Diego, no hay derecho.

¡Venga, coño, venga! ¡Vamos, Vinotinto!

Mi amor, tú sabes que tu papá es un bruto

que no sabe decir las cosas, pero él te adora.

Él te adora y va a estar contigo en lo que sea.

Yo también, mi amor, los dos.

¡Gol! ¡Gol!

¡Abuelo! ¡Me cago en los muertos, abuelo!

¡Ay, ay!

-¡Paco, Paco! -¿Qué?

-¡Deja el sobresalto! ¡Que te va a dar una broma, viste!

¡Vamos, Vinotinto!

Cóncholes, desde que llegó Armandito esto es un desastre.

¡Ándale tú a tú a Armandito! Como si fuera un chaval también.

-¡Venga, árbitro, pita el final, que empieza Estrellita!

-¡Eh, eh, Paco! -¿Qué?

-¡Coño! ¡Ya! -¿Qué?

-Joder.

Mi muchacho no quiere salir con los amigos,

no quiere ir a fiestas como cualquier muchacho de su edad.

Ay, ya yo no sé qué hacer, Estrellita, estoy desesperada.

Se la pasa todo el día metido en su cuarto

frente a la computadora jugando a la PlayStation.

-Chico, ¿pero a ti no te gustaría conocer a una muchacha?

¿Tener una novia?

Mi amor, tienes que ponerte las pilas.

-Es que las muchachas no se fijan en mí.

-¿Y cómo se van a fijar en ti si tú no sales de tu madriguera?

"Nuestro programa de hoy:

'Me veo en el espejo y me siento horrible'".

"José Manuel, nuestro invitado,

dice que no sale a la calle porque es feo".

"También tenemos a Choni, su desesperada madre".

"Doctor Blanco, ¿qué nos puede decir?".

-"Estrellita, estamos ante un caso de trastorno dismórfico corporal".

-Pues sí que está jodido el chaval.

(SISEAN)

-"Baja autoestima, que se encuentran aisladas y deprimidas,

porque no se consideran atractivas".

"Esto está ocurriendo con mucha frecuencia

entre los adolescentes de hoy".

-"Mi amor, ¡pero con lo bello que eres!".

-"Precisamente".

"Los jóvenes que sufren este trastorno

poseen una percepción equivocada de su imagen real".

-"¡Qué horror!".

"¿Como la anorexia?".

(SORPRENDIDA) -"¡Ay!".

-"De hecho, anteriormente, se trataba como la anorexia,

pero desde hace muy pocos años

ya se trata como una patología independiente".

Déjate de chorradas, ¿vale?

No me vengas con que tengo el trastorno ese porque no.

¿Y por qué tienes puesto en tu perfil la foto del modelo?

¡Que no te metas en mis cosas, papá! ¡Respóndeme!

¡No lo sé! No lo sé, tío.

Para gustarle a la chica, supongo.

Escúchame.

Yo no sé lo que piensas de ti mismo,

pero te aseguro que eres un chico muy guapo, mi pana.

¡Que no soy tu pana! ¡Ni yo tu tío!

¿Por qué te escondes?

Puede que no seas un modelo,

pero tienes atractivo e inteligencia suficiente

como para gustarle a cualquier chica.

Así que quítate esa pendejada de la cabeza.

(CANTA ÓPERA)

Uno, me alejo, dos, se alejan, tres, nos alejamos, voy.

Disparo.

(CANTA ÓPERA)

(CANTA ÓPERA)

(Teléfono)

¿Aló?

(GRITA)

"Hacemos contacto con Sergio López".

"Él está en la fiscalía, con una noticia de última hora".

"Sergio, adelante".

-"A un mes del fallecimiento del médico Fabrizio di Giacomo,

su presunto asesino fue absuelto

porque el testimonio del testigo no es concluyente".

"Hablemos con la abogada de defensa". "Abogada".

-"La fiscalía considera que no hay elementos del juicio

para procesar a mi defendido, ya que el testigo...".

-No presenció el hecho en sí,

sino que presume que fueron estos muchachos

por estar cerca del lugar donde se encontró a su... amigo.

Fueron ellos.

Tiene que haber alguna manera de probarlo.

No pierda su tiempo, no va a encontrar nada.

Eso está por verse.

Señor Martínez.

¡Señor Martínez!

(Teléfono)

¿Sí?

Espere un momento, por favor.

Papá, son de la agencia otra vez.

¿Oiga?

Que no se puede poner en este momento.

Sí, yo se lo digo.

Gracias.

Papá, esta gente lleva ya semanas llamándote por lo de las fotos.

Soltaron a los tipos que mataron a Fabrizio.

Mira, papá, esta gente, tarde o temprano,

van a acabar en la cárcel, ¿vale?

Déjalo ya, no merece la pena. Claro que merece la pena.

(Música dramática)

"Que lástima, me gustaría verte".

(Golpe)

(Teléfono)

¿Aló?

"Perla Marina, soy Armando". Armando, ¿qué pasa?

"Es mi padre, que ha salido hace un rato de casa

y no sé nada de él, ¿sabes algo?".

"No, no sé nada".

El bar donde actúa Delirio, ¿dónde queda?

"En la calle Las Palmas, ¿por qué?".

¿Armando?

¿Armando?

¿Quién carajo es Armando?

(Música de fiesta)

Hola, Diego, ¿qué te pongo?

Lo de siempre.

Sí, va.

Ves esta calle que está aquí, ¿no? (ASIENTE)

Te vas hasta el final, final y ahí está el bar ese.

¿Por qué no me lleva hasta allí?

No, "man". ¿No ves que esta calle es flecha?

¿Qué quieres, que dé ese vueltón? Sí.

No, "man", no. Yo estoy apurado.

Además está ahí mismito.

Venga, vale, ¿cuánto es? 50.

¿Bolívares? No, no, no, "man". Son 50 euros.

Mira, ¿qué pasa, "man"?

¿Te crees que soy gilipollas o qué?

Marica es lo que eres tú, gallego de mierda.

Güisqui en las rocas.

-Ponme uno igual.

-Yo invito. -Sí, va.

Gracias.

¿Qué tal estás?

Bien.

Supe lo de Fabrizio.

Lo siento mucho.

¿Cómo va la fotografía?

-Otro güisqui en las rocas.

-Gracias.

Salud.

Perdón.

¿Alguno de vosotros sabe dónde está el Sixty Nine?

Me voy, pana.

No, espéreme.

Termino el trago y te acompaño al carro.

(RÍE) Vale, miren al pana.

Tan seriecito que se ve y es tremendo maluco.

Tranquilízate que yo no te he dicho nada, ¿eh?

-Tío... -Coño.

-Qué cantidad de maricos hay en tu puto país, españolito.

Déjalo ya, ¿no?

Te voy a descoñetar.

Pero primero te voy a arrancar el culo,

a ver si te sigue gustando la mariquera.

¡Suéltame, joder!

¡Suelta, suelta, joder!

¡Déjalo!

Llegó la otra mariquita.

Déjale en paz, hijo de puta.

¡Quieto, hijo de puta!

Así te quería ver.

¿Por qué lo hiciste?

Respóndeme, ¿por qué?

¿Qué pasa, machote? ¿Te has cagado?

¿Cagado? Cagado estaba el marido tuyo.

Parecía una carajita.

Arrodíllate, hijo de tu madre.

Arrodíllate y me ruegas porque no te mate aquí mismo.

Por favor, papá. ¡Arrodíllate!

Quién está cagado ahora, ¿eh? Maricón de mierda.

(Disparo)

Se acabó.

Tú, tú y tú.

Si los vuelvo a ver por aquí me los voy a raspar,

uno a uno.

¡Muévanse!

¿Cuál fue la parte que no entendieron?

¡Váyanse de aquí, mamahuevos!

(Disparo)

Estamos pendientes, transformista.

Ay...

¿Qué te pasa?

Yo a los tipos como tú los conozco muy bien.

No te hagas el pendejo.

Tú de hombre tienes bien poquito.

Ni esto.

Y apúrate.

Si no quieres que te vuele la cotufa esa

que tienes entre las piernas.

Y te advierto...

que si hay algo que tengo,

es buena puntería.

¡Váyanse de aquí!

¿Qué están esperando?

¡Muévanse!

¡Cuidado!

Pues ahora te aguantas, pendejo.

Menos mal que hace tiempo hice un curso de belleza

y reconstrucción facial.

Pues qué quieres que te diga, yo muy reconstruido no me veo.

Tú eres un inconsciente, tu papá un inmaduro y tú...

un encanto.

Gracias.

Bueno, se me van los tres.

Me tengo que cambiar, vamos.

Por mí no te preocupes, ¿eh?

Salen los tres, yo soy una dama.

Sí, pero allí afuera se te salió la clase.

¡Fuera!

# Él es la ley

# en tierra de ciegos,

# el tuerto es el rey

# y piensas que no

# que cuando te mira

# te hace un favor.

# Vacua tus manos

# si de esa manera

# cansa el poder

# mas no pide manos

# porque a él no le atrapa # ninguna mujer.

# Tú las tienes

# a punto de caramelo.

# Jura que es

# la última gota de agua

# en el desierto.

# Que está con él

# en la sucursal del cielo

# y ni si quiera es infeliz por él,

# es solo un pobre infeliz. #

Yo no tengo mucha hambre.

Además, las arepas engordan.

Qué vas a estar engordando, si todavía estás creciendo.

Tú vas a desayunar y punto.

(Timbre)

¿Quién será?

Dieguito.

¿Tú crees que me pueda quedar en tu casa por unos días?

Me siento como en una película del lejano Oeste,

John Wayne, Clint Eastwood y Frances Fisher.

¿Y tú? ¿La doctora Quinn?

Sí, ríanse, no los vuelvo a curar.

¿Y a ustedes qué les pasó? ¿Qué les va a pasar?

Que estos locos se cayeron a golpes con los tipos estos que...

No te preocupes, ya tienes suficiente con lo tuyo.

Armando.

¿Sigues chateando con la muchacha esa?

¿Cómo es que se llama?

Laura.

Chateamos todos los días.

¿Y dónde vive? En Mérida.

¿Mérida, España?

Mérida, Venezuela.

¿No hay Mérida en España? Pero qué inculta eres.

Deberías leer menos revistas de chismes y más libros.

Sí, lo que usted diga, doctora Quinn.

Laura me ha invitado a una milonga esta noche.

¿Qué se hace allí?

Bailar tango.

¿Qué día es hoy?

Sábado 25.

¿Vas a ir?

A la milonga no.

¿Por qué?

No soy lo que ella cree.

Nos vamos a Mérida.

"Chica, pero ¿cómo es posible que tu marido te dé tremenda paliza

y tú te quedes tan tranquila?". Buenas.

"Caballero, pero qué cosa más grande".

-"Él después se arrepiente y me suplica que lo perdone".

"Dime qué hago yo con ese hombre, Estrellita".

-"Pégale tú también, 'mijita'".

Qué buena es Estrellita.

Permiso, disculpen.

"El programa de hoy...".

-Díganme.

¿Tienen habitaciones?

En 30 minutos, se desocupa una habitación.

¿Damos un paseo?

Vamos.

Que noche tan hermosa.

Nunca había visto tantas estrellas.

Si ven una estrella fugaz, no olviden pedir un deseo.

¿Y si vemos un ovni? También.

Lo importante es pedirle al universo, a los marcianos...

o a quien sea que esté allí arriba.

Acabo de ver una.

¿Un qué?

Una estrella fugaz. ¿Dónde?

Ah no, es Delirio, me confundí.

Mamahuevo.

# Yo vi de una garza mora

# dándole combate a un río.

# Así es como se enamora # tu corazón con el mío.

# Yo vi de una garza mora

# dándole combate a un río.

(TODOS) # Así es como se enamora...

# Así es como se enamora # tu corazón con el mío.

# Tu corazón con el mío.

# Luna,

# luna llena y menguante.

# Luna, luna,

# luna llena

# y menguante. #

Bellísimo.

No está mal.

Pues hace mucho tiempo que no toco.

El día que Valentina me dijo que estaba embarazada,

me asusté.

Tanto que me meé encima.

En serio.

El día que naciste fue el mejor día de mi vida.

Eras tan...

tan pequeñito que me daba cosa cargarte.

Pero lo hice, te cargué.

Tú te measte.

Debe ser algo de familia.

Feliz cumpleaños.

Muchas gracias.

¿Qué? ¿Hoy es tu cumpleaños?

Hoy es 25.

¡Ay, qué emoción!

Feliz cumpleaños, dame un beso. Muchas gracias.

Estoy embarazada. ¿Qué?

¿Ustedes me quieren matar de un susto?

Niña, qué horror.

Bueno, qué horror no, es que ya ni sé lo que digo.

Sí, un horror.

Precisamente ahora que decidí dejar a Iván.

¿Cómo estoy?

Más bueno que comer con los dedos. No seas ordinaria.

No habrá chica que se te resista.

Sé tú mismo.

Estoy seguro de que le gustarás.

(Música de tango)

Lo siento.

Está todo lleno.

Disculpe, gentil caballero.

Hemos venido especialmente desde Caracas para este encuentro.

¿Existe alguna posibilidad, por pequeña que sea,

de que esto se arregle?

(SE CRUJE LOS DEDOS)

¿Qué desean tomar?

Champán para comenzar.

El mejor. Ya se lo mando.

No te vayas a rascar.

¿Cuándo me has visto tú borracha?

No me respondas, por favor.

Papá, está allí.

Invítala a bailar.

No puedo, estoy acojonado.

Sí puedes. Acércate.

Cuando estés conversando con ella, mírale los labios en algún momento,

como quien no quiere la cosa.

¿Qué sabrás tú ligar con una tía?

Créeme, funciona con las tías y con los tíos.

Dale pues.

¡Eh!

No te vayas a mear encima.

¡Papá!

Buenas noches. Hola.

¿Bailamos?

Lo siento, es que estoy esperando a alguien.

¿A tu novio? No, a un amigo.

Mientras lo esperas, podrías bailar conmigo.

Es que... no sé. No creo que a ese amigo le importe.

Además, hoy es mi cumpleaños.

Felicidades.

Veo que lo has celebrado con ganas.

Es largo de explicar.

¿Qué me dices?

Lo siento, pero no.

Gracias.

(Música de tango)

Disculpa que insista,

pero este es mi tango favorito y me gustaría bailarlo contigo.

¿En serio? El mío también.

Qué casualidad, ¿no?

¿Podrías regalarme este baile?

Claro, ¿por qué no?

¿Qué fue, "mijita"?

Nada de lágrimas, vamos a bailar.

Qué bien, tengo sed.

Permiso.

Tengo...

la sensación de que la conozco de algún sitio.

Ah, ¿sí?

A mí también me parece cara conocida.

Mucho gusto.

Luis Fernando Rivas.

Encantada.

Delirio del Río.

¿Del Río?

Como Dolores, pero Delirio.

Yo soy de San Felipe. ¿De San Felipe? Igual que yo.

Seguramente, de ahí nos conocemos.

A lo mejor.

Aunque yo me fui desde muy pequeña para Caracas.

Yo me vine hace como 15 años a Mérida.

Porque mi pareja es de aquí, por eso me vine.

Ah, claro. El amor.

Sí.

Precisamente ahí viene.

-Hola, por fin te encuentro.

-Aquí, conversando con una paisana.

Ella es Delirio, él es Víctor, mi pareja.

-Un placer.

Mucho gusto.

Nada, quería pedirte las llaves porque dejé el teléfono en el carro.

Dale, nos vemos ahora.

Encantado. Igual.

Qué sorpresa, no sabía que eras... Ya, ya.

Ya sé por qué creo que te conozco.

Porque te pareces muchísimo a un amigo mío de la infancia.

Alejo Duarte.

Claro, es que yo soy...

su hermana.

¿Sí?

Pero qué coincidencia.

¿Y qué es de su vida?

Murió.

Hace mucho tiempo.

Un ron seco.

¿Un ron?

No tomes más, eso no le hace bien al bebé.

No lo voy a tener.

¿Por qué no?

Porque no quiero volver con Iván.

Ese niño sería una excusa para no terminar.

La única que está poniendo excusas eres tú, no él.

Piensa bien lo que vas a hacer.

No hay nada que pensar, ya lo tengo decidido.

Mi amigo debe estar por llegar.

Quizás ya no venga.

Vendrá, estoy segura.

Y espero que baile tan bien como tú.

¿Yo bailar bien?

Para nada.

El tango es superdifícil.

Lo que pasa es que tú haces que parezca fácil.

Gracias.

Y... ¿de qué parte de España eres?

Yo nací en Caracas.

Pero cuando era muy pequeño me fui a Madrid.

Ah...

Bueno, yo soy... De aquí de Mérida, lo sé.

Claro, debe ser que tengo el acento.

Tienes...

todo lo que a mí me gusta en una chica.

Besas tan bien como bailas.

La verdad es que...

quería conocerte, Armando.

Y ver la verdadera cara de la mentira.

Me gustas más que el chico ese.

Lástima que no te mostraste tal como eres porque además me caes bien.

Mira, Laura, pensarás que soy un tonto,

pero puse la foto de ese chico en mi perfil porque tenía miedo.

Tenía miedo de que me rechazaras.

Lo siento, es tarde, me voy. Te acompaño.

No, mejor no.

¡Laura!

Por favor, Laura.

Laura.

Mira, hay algo dentro de mí que no puedo controlar,

pero que me hace sentir inseguro.

Y entiendo que estés molesta conmigo,

pero perdóname, por favor.

Es que yo no tengo nada que perdonarte.

Y de verdad espero que soluciones tu problema.

Laura, lo estamos pasando superbién, vamos a olvidar esto, ¿quieres?

Permíteme que sigamos conociéndonos.

Por favor, déjame arreglar este enredo.

Por favor.

Adiós. Laura.

¡Laura!

¡Laura!

(Música triste)

Te voy a extrañar mucho, hijo.

Y recuerda siempre que te quiero.

Yo también te quiero mucho, mi pana.

Abuelo.

No discutas tanto con la abuela, ¿vale?

Armandito... es la única distracción que tengo.

Abuela.

Ay, mi niño, mi niño...

Cuídate mucho.

Mira que ahí hay mucho golfo y mucha lagarta, ¿eh?

Tranquila, abuela, que yo sé cuidarme, ¿vale?

Cuídate, te amo, te amo. Y yo.

Venga, venga.

Deja la lloradera, mamá.

Deja que me desahogue, Dieguito, que estoy muy estresada.

Ha sido un verdadero placer conocerte, Perla Marina.

Bueno, conoceros.

De verdad.

Cuídate mucho, ¿vale? Tú también.

Y no nos olvides.

Nunca.

Bueno...

Te llamo.

No llores más, coño.

Que estás haciendo que llore la pobre Alga Marina.

-Paco, déjame ser, coño.

¿Delirio dónde estará metida?

Suelta esa hoja por ahí, por favor.

Delirio, cuéntanos algo, no sé.

Lo que tú quieras, lo que te dé la gana.

Me llamo Delirio del Río.

Como Dolores, pero Delirio.

Hace muchos años me llamaba Alejo y me enamoré de Luis Fernando,

pero a él le gustaban las chicas.

Después, me operé, me cambié el nombre

porque una mujer que se llame Alejo suena como raro.

Ahora soy una chica,

pero a Luis Fernando le gustan los chicos.

Es una historia un poquito larga, pero tranquilos, no estoy apurada.

(Música disco)

Listo.

Me costó convencerlo.

Cristóbal, tú estás seguro de que no te está jodiendo, ¿verdad?

Confía en mí.

Llevo tiempo detrás de él.

-Tráele un güisqui doble a Diego. -Ok.

-Lo vas a necesitar.

Esa noche yo venía del trabajo,

vi que era una pelea entre ellos y no quise meterme.

Se me ocurrió grabar el vídeo porque bueno...

uno nunca sabe.

(Gritos y golpes)

No quiero problemas con esa gente ni con la policía...

¿Cuánto quieres?

Cinco palos.

Señor Martínez, no puede entrar sin avisar.

Déjalo ahí.

¿Cómo te sientes, mi amor?

Iván, espero que te haya quedado claro

que yo no pienso volver contigo.

Perdóname ya, chica.

Yo cambié ya.

¿Qué pasa?

Perla, yo no puedo vivir sin ti.

Créeme, por favor.

Pues tendrás que hacerlo.

Podrás ver al niño.

Eres su padre y lo serás siempre, pero tú y yo hemos terminado.

¡Ni se te ocurra ponerme un solo dedo encima!

Disculpen, disculpen.

Acompáñale a la puerta que ya se va.

No, no hace falta, Margarita, no hace falta.

Bueno, me avisas cuando nazca el niño.

¿Y esos escarpines rosados?

¿Qué pasa? ¿No te gustan? No es eso, mi amor.

Son lindos, pero si resulta que tienes un varón,

no le vas a poner escarpines rosados.

No sé quién inventó eso

de que el azul es para los varones y el rosa para las hembras.

Me gustan los dos.

Hubiera sido más fácil si el doctor te dice el sexo del bebé.

Tú estás empeñada en no querer saber

No importa, yo lo voy a querer igual sea hembra o varón.

¿Cuál es la diferencia?

Claro que es diferente, porque si es una hembrita

yo le compro unos zarcillitos de oro bien bonitos,

como cuando tú naciste. ¡Ay, mamá!

¿Qué, qué?

Creo que ya. ¿Qué?

¡Ya! ¡Ay, Dios mío!

¡Ay! El moisés sin terminar.

(Teléfono)

¿Aló?

Ajá.

¿Aló?

¿Quién es?

Ah, hola, señora, ¿cómo está?

¿Cómo está ella?

¿Qué? ¿Ya?

Tranquila, ya viene.

Todo va a salir bien.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Todo va a estar bien.

(GRITA)

(Llanto de bebé)

Felicidades, es un niño.

¿Cómo lo van a llamar?

Fabrizio.

Se va a llamar Fabrizio.

Sí.

Dale un beso muy muy fuerte de mi parte, ¿vale?

Sí.

El que se tiene que portar bien eres tú.

A ver si encuentras un chico que te quiera y sientas cabeza,

¿oíste?

Vale, yo se lo doy.

Venga, sí.

Chao.

Hola, mamá. Papá te manda saludos.

¿Ah, sí? ¿Y cómo está? Bien.

¿Sabes que Perla Marina ha tenido un niño?

Perla Marina.

Madre mía, es nombre de culebrón.

Más bien de boa constrictora.

¿Qué vas a hacer hoy?

Pues esta tarde he quedado con una chica.

Ah, bueno...

Mamá, ¿por qué no comemos algo que me ha entrado hambre?

Ok.

¿Y qué quieres comer?

"Por motivos personales, Estrellita Mata

no podrá seguir conduciendo su programa".

¡Coño!

"A partir de hoy, comienza un nuevo espacio".

"Muy buenas noches, esto es 'Noches de Delirio'".

(Música melancólica)

(Teléfono)

¿Aló?

"Dieguito, hijo".

¿Qué pasó, mamá?

Tranquilízate.

Mira, hijo, Delirio, tu amiga que está en el...

-Tu amiga la transformista

está presentando el programa de Estrellita.

Joder, papá, que no es transformista.

"Que sí, que es ella, coño".

Está bien, luego los llamo. "Pon la tele".

"¿Cuántas veces señalamos a otras personas

porque son diferentes?".

(Timbre)

"Diferentes en su forma de pensar,

en su forma de caminar,

en su forma de vestir,

de hablar o de amar".

"Maltratamos a otras personas porque las consideramos inferiores,

o menos inteligentes,

o porque tienen un color de piel diferente".

Fabrizio, te presento a tu tía Delirio.

Una mujer con un par de tacones.

"Hacemos chistes pesados de algunos

porque pertenecen a otras culturas

y tienen otras costumbres y creencias".

"Nos sentimos con derecho a juzgar a otros

solo porque tienen una opción diferente a la nuestra".

"Y nos olvidamos que vivimos en una sociedad plural,

donde todos tenemos cabida

y donde todos debemos ser escuchados".

Y más aún las minorías que han sido marginadas

y que hoy sufren una silenciosa discriminación.

"Hoy, en 'Noches de Delirio',

un programa sobre la diversidad:

'Soy como soy, ¿y qué?'".

Recibamos a nuestro primer invitado.

Somos cine - Azul y no tan rosa

10 may 2021

Diego es un chico como cualquier otro. Tiene una familia común y corriente y sus amigos no tienen nada de especial. Pero hay algo que lo hace diferente. Tiene un hijo... heterosexual. Un padre, un hijo. Ambos tendrán que arreglar sus diferencias. Azul y no tan Rosa. Todo depende de cómo se mire.

Contenido disponible hasta 24 de noviembre de 2027.

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