Las huelgas generales en España: de las reformas laborales de PSOE y PP a las guerras en Irak o Palestina
- Un paro de todo el día, en todos los sectores y todo el territorio ha ocurrido otras 10 veces en la historia de la democracia
- La primera fue en 1985, siete años después de que el derecho se consagrara en la Constitución
El 11 de noviembre de 2026 se celebrará en España una huelga general impulsada por la crisis de la vivienda. Las protestas del Sindicato de Inquilinas en todo el país, tras una mecha que se prendió con el desahucio de Maricarmen, fallecida en el hospital, se transforman en un paro de 24 horas, en todos los sectores y en todo el territorio.
Esto —una huelga de 24 horas, en todos los sectores y en todo el territorio— ha ocurrido otras 10 veces antes en la historia de la democracia española, aunque no todas las convocatorias fueron igual de mediáticas. Además, se dieron una huelga general de media jornada y varios paros de unas horas por motivos eminentemente políticos y no laborales: en 1981, contra el intento de golpe de Estado del 23F y, en 1991, contra la guerra del Golfo.
En esta ocasión, los sindicatos reclaman "subir salarios, reducir la jornada, mejorar la salud de los trabajadores y erradicar la precariedad", pero los precios de la vivienda y el hartazgo por la especulación inmobiliaria están en el centro del debate social.
A continuación, repasamos las últimas huelgas generales en España: desde la primera en 1985 hasta la última, hace justo un año, por el genocidio en Palestina.
Cuatro legislaturas de Felipe González, cuatro huelgas generales
La primera huelga general de la democracia sucedió el 20 de junio de 1985, siete años después de que el derecho se consagrara en la Constitución. La convocó CCCO contra la reforma de la Seguridad Social que, entre otras cuestiones, aumentaba los años cotizados para poder cobrar una pensión. UGT no apoyó la movilización contra el Gobierno de Felipe González, pero sí otros sindicatos como USO, CNT o el vasco ELA y la Intersindical gallega.
El ministro de Economía y Hacienda, Miguel Boyer, dimitió dos semanas después de este paro, aunque su salida no se vinculó directamente con las protestas contra sus políticas de ajuste y liberalización de la economía. El político alegó que estaba cansado y la prensa de la época recogió también pulsos políticos en el seno del Ejecutivo.
La gran movilización contra el Gobierno de Felipe González llegó tres años más tarde, el 14 de diciembre de 1988, en la que se ha considerado una de las huelgas generales más secundadas en la historia reciente. En esta ocasión, además de CCOO, la UGT impulsó el paro contra las políticas económicas del PSOE y evidenció su fractura con el partido afín. El secretario general del sindicato entonces, Nicolás Redondo, había sido diputado socialista hasta solo dos años antes, cuando renunció al escaño porque las partidas para pensiones y salarios de los funcionarios en el proyecto de Presupuestos le parecían insuficientes.
"La huelga general paralizó ayer España", tituló El País la crónica publicada el día después. Sin embargo, González volvió a lograr una mayoría absoluta en las elecciones de 1989 y aún revalidaría una vez más, aunque con mayoría simple, en 1993.
La transmisión desde el centro de Navacerrada de RTVE se cortó a las 00.00 horas del 14 de diciembre de 1988 por la huelga general EFE/J.M.Pastor/aa
Poco antes de que comenzara esa cuarta y última legislatura de Felipe González, el Gobierno socialista enfrentó otra huelga general. Fue el 28 de mayo de 1992, con la particularidad de que CCOO y UGT convocaron los paros durante media jornada, en lugar de las 24 horas habituales.
Se protestó contra el denominado "Decretazo" de reforma del desempleo, que recortaba la cuantía de la prestación y ampliaba el mínimo exigido para tener derecho a ella. El Ejecutivo buscaba arreglar el "desequilibrio financiero" del sistema y lo enmarcaba en su "Plan de Convergencia" para acercar la economía española a las exigencias del Tratado de Maastricht de la Unión Europea y poder entrar en el euro.
Ya en la última legislatura de González, el 27 de enero de 1994, CCOO y UGT convocaron la última huelga general contra su política económica y social. Fue "la puntilla para el Gobierno del PSOE, según algunos analistas políticos", apuntó el diario El Mundo en un especial de 2002.
CCOO recuerda el paro con "tanta participación o más que el 14D de 1988, pero con una mayor agresividad mediática y política contra los sindicatos", mientras que El País defendió entonces que la huelga se había quedado "a medio camino", por el escaso seguimiento en el campo y algunos servicios.
Bolsas de basura sin recoger en las calles de Madrid durante la jornada de huelga general del 27 de enero de 1994 EFE/ M.H. de León
Contra la reforma del desempleo de Aznar y la guerra en Irak
De nuevo, el subsidio de desempleo llevó a España a una huelga general convocada por CCOO y UGT. Fue el 20 de junio de 2002 y paró la actividad en todo el país para protestar también contra la reforma laboral del Gobierno de José María Aznar. Un mes después, el presidente cesó al ministro de Trabajo de entonces, Juan Carlos Aparicio.
La norma obligaba a los parados de más de un año a aceptar cualquier trabajo que se les ofreciese a 30 kilómetros o dos horas de desplazamiento, y abarató el despido improcedente al eximir a las empresas de seguir pagando el salario desde la fecha del despido hasta la sentencia judicial. Cinco años más tarde, fue declarada inconstitucional por considerar que no estaba justificada la urgencia con la que se tramitó.
El piquete sindical recorre las principales zonas comerciales de Alicante el 20 de junio de 2002 EFE/MORELL/bal
En la segunda legislatura de Aznar, los sindicatos volvieron a llamar a la movilización, pero esta vez el motivo fue más político que económico: la guerra de Irak, donde España mandó tropas para apoyar a Estados Unidos y Reino Unido. La CGT y la CNT convocaron la huelga general el 10 de abril de 2003 durante todo el día, pero las organizaciones mayoritarias no se sumaron. UGT promovió, en cambio, un paro de dos horas, que apoyaron algunas federaciones de CCOO, pero no la ejecutiva estatal.
Las huelgas de la crisis y los recortes
Pasaron más de siete años hasta la siguiente huelga general en España. El socialista José Luis Rodríguez Zapatero ya era el presidente del Gobierno, había estallado la burbuja inmobiliaria y el país navegaba las consecuencias de la crisis financiera global con cuatro millones y medio de parados.
En ese contexto, el 29 de septiembre de 2010 se celebró la huelga general contra la reforma laboral que abarataba el despido y aumentaba las exigencias para percibir la prestación por desempleo. UGT y Comisiones Obreras enraizaban así con las movilizaciones internacionales contra los recortes del gasto público y las políticas de austeridad que marcaron a Europa.
Un cartel en un edificio del centro de Barcelona, durante la jornada de huelga general del 29 de septiembre de 2010 EFE/Andreu Dalmau
Estas dos organizaciones de trabajadores mayoritarias no se sumaron meses después, el 27 de enero de 2011, a la huelga que los sindicatos nacionalistas del País Vasco, Navarra, Galicia y Cataluña convocaron en contra de la reforma de las pensiones. Fue un paro general, en tanto que apeló a todos los sectores, pero no estatal. Y es que CCOO y UGT estaban negociando con el Gobierno socialista y la patronal CEOE un gran pacto que incluía esa cuestión y otras de carácter laboral, de política energética e innovación, como contó entonces RTVE Noticias.
La crisis continuaba, pero el Gobierno había cambiado. La reforma laboral de Mariano Rajoy valió una nueva huelga general el 29 de marzo de 2012, solo tres meses después de la investidura. La convocaron CCOO y UGT, pero también el resto de sindicatos nacionalistas y otros como CGT, CNT y USO, porque abarató el despido, aumentó la flexibilidad de las empresas para cambiar las condiciones laborales y previó la posibilidad de despedir a los funcionarios. Aquel día, se paralizó la industria, aunque no tanto el comercio y los servicios.
Sentada en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona contra los recortes sociales, el 14 de noviembre de 2012 EFE/Jesús Diges
Con todo, las protestas continuaron en la primera legislatura de Rajoy. El 14 de noviembre de 2012, España se sumó a una huelga general e internacional contra los recortes de gasto público. "Millones de trabajadores se han unido a la huelga en los países del sur de Europa", dio cuenta El Mundo.
La política económica del PP continuó adelante por siete años más, pero la reforma laboral fue de las primeras grandes cuestiones que señaló el Gobierno de coalición progresista al llegar al poder en 2018. Se acabó modificando en 2021, dando prioridad al contrato indefinido para reducir la temporalidad, pero no se derogó por completo como pedían las fuerzas más a la izquierda. Entre otras cosas, se han mantenido los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) a los que se recurrió a menudo durante la pandemia para evitar despidos.
Una histórica huelga feminista
De nuevo, un salto temporal. Seis años después, la huelga general no se dirigió tanto al Gobierno como al sistema. Se convocó contra el patriarcado. Con lemas como "Sin nosotras, se para el mundo", el 8 de marzo de 2018, el movimiento feminista y la Comisión 8M organizaron un paro general de todas las mujeres trabajadoras.
De forma oficial y para ajustarse a la legalidad española, CGT y CNT convocaron la huelga de 24 horas contra la brecha salarial, el techo de cristal y la violencia de género, mientras que los sindicatos mayoritarios UGT y CCOO promovieron paros de dos horas.
Aquello también fue más allá de lo laboral. Las organizadoras también llamaban a una huelga de cuidados, estudios y consumo para reivindicar la igualdad de género y evidenciar la discriminación que sufre la mitad de la población del planeta.
Manifestación bajo el lema de "Paramos para cambiarlo todo" en Barcelona coincidiendo con la huelga del 8 de marzo de 2018 EFE/Marta Pérez
Dos huelgas generales pero minoritarias por Palestina
Las dos últimas huelgas generales en España han podido pasar más desapercibidas, por ser minoritarias, pero se convocaron en todo el país, para todos los sectores, durante todo el día y contra "el genocidio y el apartheid en Palestina".
Organizadas por el sindicato CGT, se celebraron el 27 de septiembre de 2024 y el 15 de octubre de 2025, con peticiones como romper las relaciones diplomáticas, comerciales y militares con Israel o priorizar las inversiones en política social frente al aumento del gasto militar.