Importantes disturbios en Bruselas durante las protestas contra los ajustes económicos del Gobierno belga
- Al menos una veintena de personas han sido detenidas en los enfrentamientos con la policía
- El Ejecutivo quiere recortar 10.000 millones de euros hasta 2029 y los sindicatos amenazan con huelga general
Decenas de miles de trabajadores, estudiantes y docentes se han manifestado este viernes en Bruselas contra las políticas de ajuste impulsadas por el Gobierno federal de Bélgica. Los sindicatos amenazan con convocar una huelga general a finales de noviembre si el Ejecutivo mantiene en la negociación presupuestaria medidas como la reforma de la indexación automática de los salarios, la subida del IVA, el cómputo anual de la jornada laboral o nuevos recortes que afecten al sistema de pensiones y a las prestaciones sociales.
La manifestación, convocada por los principales sindicatos del país, ha reunido según la policía a unas 30.000 personas, mientras que la Federación General del Trabajo de Bélgica (FGTB) ha elevado la cifra hasta 50.000. La protesta ha recorrido el centro de Bruselas desde la Estación Central hasta la Estación del Midi, en medio de una tensión social en aumento por los planes de ahorro del Gobierno del primer ministro Bart De Wever.
Rechazo al ajuste presupuestario
Las movilizaciones coinciden con las negociaciones para elaborar los presupuestos federales, con los que el Ejecutivo busca obtener alrededor de 10.000 millones de euros adicionales para sanear las cuentas públicas. Bélgica debe además presentar su plan presupuestario a la Comisión Europea antes del 15 de octubre.
Los sindicatos denuncian que el Gobierno pretende trasladar el coste del ajuste a trabajadores, pensionistas y beneficiarios de prestaciones sociales. La FGTB y la CSC (Confederación de Sindicatos Cristianos) defienden, en cambio, una mayor contribución fiscal de las grandes fortunas y las rentas del capital, así como la reducción de gastos públicos considerados ineficientes.
"¡Fuera de nuestros bolsillos!", ha sido uno de los lemas más repetidos durante la jornada. Los representantes sindicales advirtieron de que ya existe un mandato para convocar una huelga general durante la semana del 23 de noviembre si el Gobierno traspasa esas líneas rojas.
El sector educativo se suma a las movilizaciones
A la protesta también se han incorporado centenares de estudiantes y docentes contrarios tanto al ajuste federal como a las reformas educativas previstas por la Federación Valonia-Bruselas. Los manifestantes denuncian el aumento de la carga lectiva del profesorado sin mejoras salariales, los recortes en programas sociales como las comidas gratuitas en las escuelas y el incremento de las tasas de matrícula en la enseñanza superior no universitaria. Los estudiantes denuncian que estas medidas dificultan el acceso a la educación superior y agravan las desigualdades sociales.
La movilización ha transcurrido mayoritariamente de forma pacífica, aunque se han registrado incidentes en las inmediaciones de las estaciones Central y Midi. Grupos de jóvenes encapuchados han lanzado adoquines, botellas y petardos contra la policía, además de incendiar papeleras y bicicletas utilizadas para levantar barricadas. Las fuerzas de seguridad han respondido con cañones de agua y gases lacrimógenos y aseguran que actuaron de forma selectiva contra los responsables de los altercados. Fuentes policiales han informado de que han sido arrestadas, al menos, 21 personas, de las que al menos 13 son menores de edad.
La protesta, la cuarta gran movilización nacional de este año, coincide además con paros en el transporte que han provocado la cancelación de unos 140 vuelos en el aeropuerto de Bruselas. Para el lunes también están previstas huelgas en el ferrocarril y otros servicios públicos. El conflicto social se ha intensificado en las últimas semanas, especialmente en las regiones francófonas, donde las protestas estudiantiles han provocado cierres de centros educativos y numerosas detenciones.