Lamerd, la ciudad iraní marcada por misiles prohibidos
- Irán acusa a Estados Unidos de haber cometido crímenes de guerra: "Probaron armas prohibidas contra civiles"
- Washington no ha asumido oficialmente la responsabilidad por el ataque a Lamerd
El polideportivo de Lamerd, en el sur de Irán, fue uno de los primeros objetivos alcanzados por los misiles de Estados Unidos e Israel. Era la tarde del 28 de febrero y, como cualquier otro día, los niños jugaban al fútbol. No sabían que la guerra había comenzado ni que, en cuestión de segundos, su ciudad se convertiría en escenario de uno de los peores ataques del conflicto.
Entre ellos estaba Mahdia Nayafi, de 11 años. Recuerda haber escuchado una fuerte explosión en el aire. Corrió a esconderse. Cuando el ruido cesó, salió para buscar a uno de sus amigos.
"Oí la explosión y corrí. Cuando paró el ruido fui a ver a mi amigo. Notaba un dolor en el cuello y en la mano. Cuando llegué a donde estaba él, me decía: 'Ayuda, ayuda'. Pero yo no podía ayudarlo. Era mi amigo del alma y ahora está muerto".
Mahdia sobrevivió, pero lleva todavía las consecuencias de aquel día. Un fragmento de metralla permanece alojado en su cuello. "Quiero olvidarme de todo aquel dolor, pero no lo consigo", nos dice. Le siguen gustando el fútbol, el Barça y Lamine Yamal.
Sus padres hablan del ataque con desconcierto y dolor. Su padre recuerda cómo fue buscando a su hijo por los hospitales: "Cuando lo encontré, estaba muy nervioso y lloraba, pero trataba de que Mahdia no lo notara y le di un abrazo".
Su madre asegura que no entiende por qué les atacaron: "En la ciudad no había instalaciones militares, no entiendo por qué tenían que atacar el polideportivo y a todos los que estaban allí”.
Polideportivo de Lamerd. Víctor García Guerrero/TVE
Cada misil contenía 180.000 pellets de tungsteno
La dimensión del ataque se aprecia también en los daños materiales en varios puntos de la ciudad. Los cuatro misiles que, según las autoridades iraníes, mataron a 21 personas —entre ellas cuatro niños— no dejaron los cráteres habituales de un impacto convencional. Su efecto se produjo principalmente mediante la dispersión de una enorme cantidad de fragmentos de metralla.
Según la denuncia iraní, cada uno de estos proyectiles contenía alrededor de 180.000 pellets de tungsteno. Una pared de una vivienda ha quedado completamente agujereada: decenas de impactos quedaron incrustados en la superficie. Detrás estaban Zahra y sus hijos. "Es un milagro que haya sobrevivido", dice Zahra, que se escondió en un armario con sus pequeños. Tampoco entiende por qué les atacaron, y por qué tuvo que morir su vecino, que iba a trabajar.
Fragmentos de metralla de los misiles. Víctor García Guerrero
Todas las víctimas son recordadas en el polideportivo: sus fotos, sobre ataúdes cubiertos con la bandera de Irán. Hay todavía muchos fragmentos de la destrucción y el techo está caído. Por allí hace fotos Alireza, que tomó imágenes de los primeros momentos del ataque: confusión, caos y destrucción en lugares donde no se ven armas ni militares. Sí se ven en el asfalto junto al campo de fútbol cientos de marcas, picaduras tétricas de los fragmentos del misil.
Irán acusa a EE.UU. de haber cometido crímenes de guerra
El patrón de daños ayuda a entender por qué este tipo de armamento puede resultar especialmente letal cuando se emplea en zonas donde hay población civil. Los fragmentos se dispersan cientos de metros alrededor del punto de explosión.
Irán acusa a Estados Unidos de haber cometido crímenes de guerra. Esmail Baghaei, portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, sostiene que se utilizaron armas diseñadas para aumentar el número de víctimas entre la población.
"Probaron armas prohibidas contra civiles, un tipo de explosivo de fragmentación que maximiza el número de víctimas, es un crimen que no puede quedar impune", afirma Baghaei a TVE.
Washington no ha asumido oficialmente la responsabilidad por el ataque a Lamerd, aunque medios como The New York Times y Airways, citando fuentes independientes, dejan poco lugar a las dudas.
Además, el Pentágono ha ordenado aumentar la producción de este tipo de proyectiles después del ataque de Lamerd. Concretamente, ha aprobado un contrato de 8.700 millones de dólares para que Lockheed Martin fabrique más misiles de este tipo, los llamados Precision Strike Missles (PrSM). El Reino Unido, por su parte, ha mostrado interés en adquirir los misiles que aterrorizaron Lamerd.