BSW, el partido autodenominado de izquierdas que puede impulsar el primer Gobierno de ultraderecha en Alemania
- En los extremos opuestos del espectro ideológico, BSW comparte con la AfD cuestiones clave como la antiinmigración
- La extrema derecha se ha quedado a tres escaños de la mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt
El primer Gobierno de extrema derecha en Alemania desde el nazismo está muy cerca de materializarse y, por paradójico que resulte, la llave de su ascenso la tiene una alianza populista y prorrusa minoritaria que se define de izquierdas. Tras arrasar en las elecciones del estado de Sajonia-Anhalt, los ultras de Alternativa para Alemania (AfD) han encontrado un posible socio en la Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW), cuyo líder en la región ha adelantado que no participará en el cordón sanitario que desde hace años mantiene a la ultraderecha alejada de las instituciones.
"No participaremos en una coalición basada en una barrera de contención contra AfD", ha afirmado en una entrevista en la radio pública alemana Thomas Schulze, uno de los candidatos de BSW en Sajonia-Anhalt (es una candidatura doble junto Claudia Wittig). Después de que su partido haya entrado en el Parlamento regional, Schulze se ha mostrado abierto a dialogar con todas las fuerzas y se ha comprometido a sacar adelante las propuestas de su formación que, en muchos casos, coinciden con las prioridades de la AfD. Wittig, por su parte, antes de los comicios se mostró abierta a una posible colaboración con AfD y aseguró que excluirles del Gobierno en caso de victoria sería "antidemocrático".
La Alianza Sahra Wagenknecht hace alusión al nombre de su fundadora, que creó el partido en 2024 tras una ruptura con su anterior formación, la izquierda radical de Die Linke, el principal partido de extrema izquierda en Alemania y heredero del antiguo Partido Comunista de Alemania Oriental. El BSW combina algunas de las señas de identidad tradicionales de la izquierda —como una mayor intervención del Estado o la redistribución de la riqueza— con otras que le acercan a la AfD, como un claro componente antiinmigración y una postura favorable a Rusia y contraria a la prestación de ayuda a Ucrania.
Dos extremos que se atraen
El BSW se define a sí mismo como "conservadurismo de izquierda" y, entre otras cuestiones, defiende que "no hay espacio" para todos en Alemania, por lo que es muy crítico con cuestiones como la inmigración irregular y el derecho al asilo. Estos elementos hacen que un pacto entre AfD y BSW sea "coherente, aunque parezca que no", ha explicado en Europa Abierta de RNE el doctor en Comunicación de la Universidad de Berlín Franco Delle Donne, que lo ve posible gracias a ese componente "profundamente xenófobo" que comparten las dos formaciones.
El analista subraya, además, la posición de ambos con respecto a Rusia y recuerda que se trata de partidos muy cercanos al presidente ruso, Vladímir Putin. Ambos se niegan a posicionarse del lado de Ucrania y comparten la idea de que una Rusia amiga "habilitaría precios mas baratos para la energía", tal y como se había estructurado Alemania hace diez año gracias a los gaseoductos de mar Báltico.
"Nada asegura que eso volvería a ser así" en caso de un acercamiento a Moscú, ha matizado Delle Donne, pero este tipo de fuerzas "tiene la capacidad de simplificar debates políticos muy complejos al nivel de que puedan ser transmitidos en un vídeo de TikTok".
El fin del cordón sanitario
Tras los comicios, la fundadora de BSW, Sahra Wagenknecht, ha asegurado en un mensaje publicado en su cuenta de X que "la política del cordón sanitario ha terminado" y ha dicho que espera que, tras los comicios, "haya mayoría" en el Parlamento de Magdeburgo (la capital de Sajonia-Anhalt) para sacar adelante algunas de sus prioridades. Entre ellas, un cambio en la política energética o "el fin de las sanciones a Rusia".
Wagenknecht ha dejado claro, además, que "el perdedor de la CDU (el partido del canciller alemán, Friedrich Merz) debe ser remplazado". Lejos queda el acercamiento de BSW y la CDU a finales de 2024, cuando se unió a una coalición de la CDU y los socialdemócratas en Turingia. Allí, la AfD también quedó en primer lugar en las elecciones regionales, pero se quedó muy lejos de la mayoría y no logró convencer a otras fuerzas para formar un Gobierno.
La fundadora de BSW defendió que su formación nació para contrarrestar algunas de las carencias de su anterior partido, por ejemplo, al no establecer como prioridad el freno a la desindustrialización en determinadas zonas del país. Wagenknecht acusaba a Die Linke de poner el foco en temas propios de élites urbanas liberales, como la atención a las minorías o el cambio climático.
De hecho, BSW centra parte de su relato en la defensa de las zonas de la antigua República Democrática Alemana (RDA) y denuncia los agravios que la reunificación alemana trajo para el Este del país. Esto se relaciona de alguna manera con su apoyo a un acercamiento a Moscú, ya que la visión de la población alemana hacia Rusia es menos crítica según la región.
Una encuesta de ARD-DeutschlandTREND realizada en septiembre arroja que el 59% de los habitantes del Oeste considera a Rusia una amenaza fuerte o muy fuerte; un porcentaje que se reduce al 42% en el Este, donde el 47% considera que supone poca o ninguna amenaza.
Una victoria indiscutible
La Afd, encabezada por Ulrich Siegmund en Sajonia-Anhalt, se ha quedado a solo tres escaños de conseguir la mayoría absoluta, lo que significa que, pese a ser una victoria indiscutible, necesitará de pactos. Pese a que BSW haya abierto la puerta a una abstención y vea "inconstitucional" aplicar el cordón sanitario al ganador de las elecciones, Siegmund aseguró el domingo por la noche que el BSW "no forma parte de la solución, sino del problema". Además, un eventual apoyo de la formación izquierdista a la ultraderecha también puede traer consigo escisiones en el seno del partido.
"BSW es un partido joven, todavía no está muy estructurado y, aunque ha cosechado muy buenos resultados, no ha logrado entrar en el Parlamento federal alemán", ha explicado al Canal 24 Horas el profesor de Historia de la Universitat Autònoma de Barcelona Steven Forti. Apoyar a una fuerza como AfD "son palabras mayores" y puede derivar en "escisiones y conflictos profundos" para una "fuerza muy minoritaria" como es el partido de Sahra Wagenknecht.
Mientras tanto, Merz ha admitido que la CDU está "conmocionada" tras este batacazo electoral que, según medios alemanes "sacude" a la formación "hasta sus cimientos". Ha descartado, además, cualquier cooperación con la AfD, que en estos comicios ha obtenido 23 puntos más que hace cinco años. En el aire está el que sería el primer Gobierno de la extrema derecha alemana desde el 1945.