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Un tribunal de apelaciones de EE.UU. bloquea el proyecto de Trump para su salón de baile en la Casa Blanca

  • Las obras de demolición en el Ala Este comenzaron en octubre de 2025
  • El proyecto ha subido su presupuesto inicial de 200 a 400 millones de dólares
Un tribunal de apelaciones de EE.UU bloque el proyecto de Trump para su salón de baile en la Casa Blanca
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Despacho Oval de la Casa Blanca Alex Brandon AP / Alex Brandon
RTVE.es

Donald Trump lleva tiempo insistiendo en construir un salón de baile en la Casa Blanca, un proyecto de 400 millones de dólares. Ahora un tribunal federal de apelaciones ha ordenado a su Gobierno que detenga su construcción en el Ala Este del edificio presidencial, que ya fue demolida en 2025. Con esta decisión la autoridad del presidente estadounidense se ha puesto a prueba.

Se trata de una medida cautelar obtenida por el National Trust for Historic Preservation (Fideicomiso Nacional para la Preservación Histórica), que el año pasado presentó la demanda después de que el Ejecutivo de Trump derribase el Ala Este y comenzase las obras para la estancia, de unos 8.360 metros cuadrados, sin previa solicitud al Congreso.

Esta suspensión da al mandatario dos semanas para apelarla ante la Corte Suprema de Estados Unidos. Trump ya ha recurrido esta decisión en otra ocasión, cuando el juez federal de distrito, Richard Leon, bloqueó, hasta en dos ocasiones, la construcción sobre el suelo —aunque sí permitió la continuación de las obras subterráneas—.

Este magistrado, nombrado por George W. Bush, dictaminó que ninguna ley federal "se acerca siquiera a otorgar al presidente" la autoridad que necesita para construir el salón de baile sin tener la autorización del Congreso.

El salón de baile, una idea ambiciosa

Este proyecto es uno de los más ambiciosos de Donald Trump. Busca un salón de baile que serviría para grandes eventos formales, para garantizar la seguridad de la Casa Blanca y que sería, para Trump, "su legado" presidencial. Lo cierto es que no es el único proyecto que ha tenido en mente o que ha comenzado: los pasillos y salones históricos o el Jardín de las Rosas han sido reformados y redecorados al gusto del mandatario y durante una cena en este jardín, anunció el el Arc de Trump, inspirado en el Arco del Triunfo de París, que querría situar al final del puente Memorial, entre el centro de Washington y Arlington.

El pasado 16 de junio un juez ordenó la retirada del nombre Trump de la fachada del Kennedy Center (centro de artes escénicas).

Yaakov Roth, abogado del departamento de Justicia, declaró el 5 de junio que los tribunales no tienen competencia para evaluar el proyecto del salón de baile, financiado con fondos privados del propio Trump y otros magnates, y que habría sido indebido bloquearlo en cualquier otro momento. Argumentó que "la preferencia arquitectónica" del National Trust —la organización que se dedica a la preservación del patrimonio—, no es motivo que deba prevalecer sobre la preocupación por la seguridad nacional, alegando, en una alineación con Trump, que la configuración del Ala Este dejaba tanto al presidente como a otras personas del edificio principal —la Casa Blanca— vulnerables ante posibles ataques.

Por el contrario, Thaddeus Heuer, abogado del grupo de preservación, aseguró que el motivo era que "simplemente no quieren acudir al Congreso". El coste del salón de baile ha aumentado de 200 millones a 400 millones de dólares, un aumento que Donald Trump defendió con el tamaño y calidad superior al diseño original de la obra, que para él, "será magnífico y seguro".

Alarmas entre expertos desde los inicios

Expertos y defensores del patrimonio alzaron la voz cuando el mandatario estadounidense comenzó con las renovaciones. El instituto Americano de Arquitectos llegó a expresar su "profunda preocupación" por los cambios estructurales que conllevaba para la Casa Blanca y solicitó a la Comisión Nacional de Planificación de la Capital una revisión a fondo del proyecto.

El dilema entre Trump y juristas y urbanistas es la existencia de una ley de 1964 que da autorización al presidente para realizar modificaciones que sean "estéticas y funcionales" en la residencia oficial, pero se teme que este proyecto vulnere el marco jurídico.