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Entrevista en RNE

Luis Manuel Otero Alcántara, disidente cubano: "Cuando cumplí los cinco años en prisión me llevaron a una casa preso"

  • El artista cubano denuncia que muchos opositores sólo recuperan la libertad si aceptan el exilio
  • Otero llegó a Miami tras cinco años en una cárcel de máxima seguridad y una semana de incertidumbre sobre su paradero
Luis Manuel Otero Alcántara, disidente cubano: "Cuando cumplí los cinco años en prisión me llevaron a una casa preso"
Luis Manuel Otero Alcántara a su llegada a Miami exiliado desde Cuba. afp

Luis Manuel Otero Alcántara forma ya parte de la comunidad de exiliados cubanos en Estados Unidos. El artista plástico y fundador del Movimiento San Isidro llegó a Miami el pasado 19 de julio, tras permanecer cinco años detenido y después de obtener un permiso humanitario para salir del país.  

Su salida de la isla vuelve a poner el foco sobre una denuncia recurrente de opositores y organizaciones de derechos humanos: algunos presos políticos sólo recuperan la libertad cuando aceptan marcharse. Otero denuncia que las autoridades cubanas no le permitieron recuperar su vida en la isla una vez cumplida su condena. "Cuando cumplí los cinco años en prisión me llevaron a una casa preso", explica que permaneció bajo vigilancia, mientras esperaba la autorización para abandonar Cuba.

Desde esa nueva condición de exiliado, cuenta a Hora América, de Radio Exterior de España (RNE), cómo ha pasado estos años de privación de libertad, en los que se ha refugiado en el arte; reflexiona sobre la situación actual y lo que queda de aquellas protestas de 2021 que sacudieron el país. Cree que el cambio democrático dependerá de la presión de los propios cubanos y del respaldo de la comunidad internacional.

Hora América - Otero Alcántara: "En Cuba el peaje de la libertad es el exilio"

Otero, fundador del Movimiento San Isidro, fue detenido en 2021 antes de las protestas del 11 de julio, las mayores manifestaciones contra el Gobierno cubano en décadas. Fue condenado por delitos como desórdenes públicos y ultraje a los símbolos patrios. Su caso fue denunciado entonces por organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, que reclamaron su liberación y señalaron la persecución contra su activismo y su obra artística.

"Fue un shock salir después de cinco años encerrado"

"Primero de todo, muy difícil, muy difícil el shock", relata el artista sobre sus primeros días en libertad. "Vienes de cinco años encerrado en una celda de cuatro por seis metros, sin caminar menos de cien metros diarios. Salir a la realidad así, de pronto, fue un shock", explica. 

Otero asegura que uno de los momentos más emotivos fue reencontrarse con sus seres queridos, muchos de ellos ya instalados fuera de Cuba. "Más del 80% de mis amigos están aquí, en el exilio", cuenta sobre su llegada a Miami, donde reside una importante comunidad cubana que ha tenido que huir de la isla. Esa libertad llega acompañada de una pérdida personal, porque deja atrás su país, su familia y, en definitiva, su vida, explica.

La condena impuesta terminó en julio, pero no pudo regresar a su domicilio mientras esperaba la salida del país. “Yo estuve alrededor de once días preso en una casa. Ellos, cuando cumplieron los cinco años, no me dejaron volver a mi domicilio. De la prisión me llevaron de nuevo preso", señala.

El artista considera que esta situación refleja una estrategia de control sobre aquellos opositores con capacidad de movilizar a la sociedad. "A las personas que pueden tener un tipo de movilización de la conciencia colectiva en Cuba no se les permite caminar por las calles", sostiene.

4.000 obras de arte en prisión

Otero pasó su condena en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, a unos 30 km de La Habana. Para sobrevivir emocionalmente al encierro se refugió en el arte, que fue una herramienta fundamental para seguir: "Todos los sentimientos negativos, toda la experiencia negativa, te dan ansiedad, te dan depresiones, te dan situaciones sumamente difíciles. En mi caso particular, primero me apoyé en mis amigos que estuvieron pendientes de mí y, en segundo lugar, en el arte".

Durante su estancia en prisión realizó alrededor de 4.000 dibujos y pinturas que ahora han salido de Cuba junto a él. Para Otero, esas obras son mucho más que una producción artística, suponen el “testimonio del sufrimiento” que ha vivido en estos años.

El artista prepara ahora una residencia artística en Estados Unidos, donde pretende mostrar esas obras al público para que puedan servir como reflexión sobre el encierro y la situación de los presos en Cuba.

El 11 de julio de 2021: "Cuba ese día fue libre"

Cuando piensa en las protestas del 11 de julio de 2021 ve una ruptura en la historia reciente de la isla. Ese día intentó sumarse a las manifestaciones, pero fue detenido antes de llegar al Malecón de La Habana. "Primero creía que se acababa la dictadura", rememora. “Aunque me maten, ha pasado algo”, pensó después, cuando vio tanta gente en la calle. Para el artista, aquel día representó una pérdida de control del Gobierno sobre la sociedad. "Cuba ese día fue libre. Después, por estructuras y por cosas, no sé, la dictadura siguió en el poder, pero ese día Cuba fue libre", afirma.

"Si un poder no acepta una voz contraria, eso es una dictadura"

Preguntado por el argumento del Gobierno cubano de que los opositores exiliados son utilizados por Washington para desestabilizar la isla, Otero responde que su crítica nace de su propia experiencia: "Yo vengo de Cuba. Yo no nací en Miami". A su juicio, que no existan voces contrarias dentro de Cuba demuestra que el sistema no permite la discrepancia. "Si ese poder no acepta una voz contraria, eso es una dictadura", sentencia.

Sobre el embargo estadounidense, una de las principales causas que el Gobierno cubano atribuye a la crisis económica de la isla, Otero considera que el problema cubano va más allá de las sanciones y que el problema no es solamente económico, es mucho más profundo. "En los últimos 70 años ha habido represión de todo tipo", apunta.

El artista señala que la principal responsabilidad de la situación actual corresponde a la gestión de la crisis del Gobierno y al deterioro de los servicios públicos, que repercute directamente en el pueblo que, lamenta, “está pasando por una de las peores condiciones que pueda pasar un país".

Sobre el futuro político de la isla, Otero considera que cualquier cambio dependerá principalmente de la sociedad cubana, aunque reconoce la necesidad del apoyo internacional y en especial de EE.UU.