Juzgar a Bachar al Asad o cómo cerrar las heridas de la guerra en Siria
- Nueve exresponsables sirios, entre ellos Bachar al Asad, están siendo juzgados
- Todos los acusados están siendo procesados en rebeldía menos Atef Nayib, el primo de Al Asad
Mouawiya Syasneh tenía 15 años cuando pintó junto a sus amigos un grafiti en los muros de su colegio en Deraa, en el sur de Siria, con el mensaje "Llegó tu turno, doctor". Era febrero de 2011 y las revueltas populares de la primavera árabe habían derrocado los regímenes de Egipto y Túnez, pero en la hermética Siria de Bachar al Asad, dentista de profesión, de ahí lo de doctor, todavía no habían prendido. El dibujo tuvo terribles consecuencias: Syasneh y sus amigos fueron detenidos y torturados. A su salida de prisión se encontraron un país encendido por las protestas, que fueron reprimidas violentamente y derivaron en un conflicto armado que duró casi 14 años, con cientos de miles de muertos.
Tres lustros más tarde, Syasneh se ha encontrado cara a cara con uno de sus torturadores, el que fuera jefe de la Seguridad Política de Deraa Atef Nayib, primo de Al Asad, en el primer juicio contra un responsable del antiguo régimen en territorio sirio, donde también está siendo juzgados en rebeldía el propio expresidente y su hermano Maher, huidos a Rusia, así como otros seis ex altos funcionarios, entre los que figura el antiguo ministro de Defensa Fahd al Freich. Todos afrontan cargos relacionados con la represión de las manifestaciones de 2011.
Syasneh, apodado 'el niño del grafiti', explica a RTVE Noticias que su pintada era solo "un juego".
De una revolución a tomar las armas
"No sabíamos el significado de 'llegó su turno, doctor', alguien nos escribió la frase, la vimos y la copiamos, no sabíamos que nos iba a llevar a la cárcel o algo así", rememora este vecino de Deraa al Balad, que esos días en prisión recibió descargas eléctricas y fue colgado de un gancho en la pared. A su salida de la cárcel se encontró con las calles incendiadas por las protestas hasta que el Ejército actuó contra los manifestantes y la situación evolucionó de "una revolución a tomar las armas". Él se unió a los rebeldes, hasta que decidió refugiarse en el norte de Siria y de allí escapar a Turquía hasta que regresó a casa, donde se casó y tiene dos niños pequeños, Taufiq y Taisir.
Ahora, ha podido ver a Nayib encerrado en la jaula de los acusados, después de que fuera arrestado en la provincia mediterránea de Latakia, antiguo bastión de Al Asad. de mayoría alauí, el mismo credo chií que profesa la familia del exmandatario, tras haber vuelto a su país desde el Líbano.
"Dos montañas nunca se encuentran, pero los seres humanos sí, mira las vueltas que da la vida, hace quince años yo estaba encarcelado bajo su mando y hoy es él quien está bajo nuestro control", afirma Syasneh.
En foto (izda) Syasneh durante el juicio a Atef Nayib, en la foto (dcha) Syasneh en una protesta tras su liberación Cedida por Mouawiya Syasneh
En las primeras sesiones del juicio, iniciado en abril, Nayib ha defendido que es inocente y que no hubo ningún menor detenido. "Pero yo estuve encarcelado bajo su mando, lo vi en la oficina, estuve sentado con él cara a cara", asegura su antigua víctima.
El escrito de acusación describe el comportamiento de los nueve imputados como parte de una campaña sistemática de ataques contra la población civil y clasifica algunos de los actos cometidos por las autoridades como crímenes de guerra. Esto incluye órdenes de abrir fuego contra manifestantes pacíficos y, en el caso de Nayib, instrucciones para el despliegue de francotiradores en edificios públicos, impedir que los heridos fueran evacuados, arrestos y torturas, y encubrimientos del asesinato de varias personas en la Mezquita Omari, escenario de protestas antigubernamentales.
Hasta un niño sabía quién era Atef Nayib
El que fuera jefe de la Seguridad Política de Deraa "controlaba Siria junto con el monstruo de Bachar al Asad, Nayib estaba a cargo de todo Al Hauran y Deraa, hasta un niño pequeño conocía quién es Atef Nayib", se queja Syasneh.
Se estima que 580.000 personas murieron durante la guerra en Siria, donde millones de personas tuvieron que desplazarse fuera de sus hogares dentro y fuera del país, según los cálculos de la ONU. Al Asad huyó del país a Rusia en diciembre de 2024 cuando grupos rebeldes e yihadistas tomaron el control de Siria y crearon un nuevo Gobierno liderado por el presidente Ahmad al Sharaa, antiguo jefe del Frente al Nusra, rama de Al Qaeda en Siria, poniendo así fin a 50 años de gobierno de la familia Al Asad (primero Hafez y luego Bachar).
La abogada de la Fiscalía, Maraam Abazeed, que representa legalmente a Syasneh y al resto de los 56 denunciantes en este caso, resalta la importancia de que los responsables del antiguo régimen que sean procesados reciban "un juicio justo". "Queremos que los sirios sientan que la justicia se aplica a todos por igual sin excepción y sin mirar la religión o el credo, por ejemplo", remarca la abogada, para quien la etapa actual por lo que pasa el país está sirviendo para sentar las bases para un Estado de derecho y establecer instituciones donde el poder judicial sea la referencia a la hora de resolver las disputas entre personas y hacer valorar los derechos.
"Tenemos gran confianza en la capacidad del poder judicial sirio y de sus profesionales para gestionar estos juicios con eficiencia y competencia", reflexiona en una entrevista con RTVE Noticias. Aparte de abogada, ella es también demandante a título personal en esta causa y testigo presencial de lo ocurrido en Deraa Al Balad en los albores de las protestas.
"Tengo la condición de testigo directo por ser residente de Deraa al Balad, específicamente del barrio de Al Arbaín, donde se encuentra la Escuela al Arbaín. Fue en los muros de este colegio donde se escribieron las consignas que más tarde se conocerían como algunas de las primeras chispas de la revolución", apunta la letrada, quien destaca que en ese barrio hubo redadas y detenciones de menores, así como masacres como la perpetrada contra miembros del clan Al Abazeed, vecinos de esa área.
La estrategia de la fiscalía se basa en demostrar la responsabilidad penal de Nayib a través de órdenes que emitió de forma directa o de actos cometidos bajo su supervisión, dado que él era el responsable de las operaciones de seguridad, en base al testimonio de testigos, algunos de ellos bajo protección, y documentos, telegramas y correspondencia oficial, junto con las declaraciones de las víctimas.
Acusación de crímenes de guerra y de lesa humanidad
Otro de los abogados de la acusación, Suleiman Aqrafan, subraya a RTVE Noticias que el caso estuvo en manos de un juez de instrucción cerca de cuatro meses hasta que otro magistrado emitió una acusación por "crímenes de guerra, de lesa humanidad, asesinato y tortura".
Sin embargo, en el Código Penal sirio, que data de 1949, no están tipificados los crímenes de guerra ni de lesa humanidad.
"Tenemos el artículo 535 del Código Penal, que contempla el delito de asesinato o la incitación al mismo, por lo que la pena puede llegar a ser la ejecución", detalla Aqrafan, que añade que el país árabe puede también juzgar bajo la Convención contra la Tortura, suscrita por Siria, y la Convención sobre los Derechos del Niño. En ese sentido, el juez de instrucción se respaldó en esos tratados para redactar la acusación.
En paralelo, está en el Parlamento a la espera de que sea aprobado un proyecto de ley para una Justicia de Transición. Si el borrador recibe el visto bueno de la cámara y es sancionado como ley mientras aún se desarrolla el juicio, "pediremos que se aplique la nueva norma, para que se rindan cuentas por todos los crímenes de guerra, de lesa humanidad y tortura", avanza Aqrafan.
El tribunal ante el que están siendo juzgados Nayib y el resto de acusados está integrado por jueces disidentes, muchos de los cuales desertaron del régimen de Al Asad y se dispersaron por Europa y Turquía y han vuelto ahora al país.
Un cartel roto del expresidente sirio Bachar Al Asad en Damasco junto con casquillos el 8 de diciembre de 2024 EFE/Antonio Pedro Santos
Aqrafan calcula que debe haber unos 6.000 detenidos a la espera de ser procesados bajo la futura ley de justicia transicional y no descarta que el número aumente. "Hemos notado que el Ministerio de Justicia ve con buenos ojos la cooperación con los países de la Unión Europea", indica el abogado, quien ve posible que en algún momento pueda haber tribunales mixtos integrados por magistrados sirios y extranjeros.
Desde Alemania, el abogado Anwar al Bunni, fundador del Centro Sirio para Estudios Legales e Investigación, se muestra escéptico ante este y otros juicios, mientras la legislación nacional no tipifique como delitos los crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Juicios a exresponsables del régimen fuera de Siria
Al Bunni, defensor desde hace décadas de los derechos humanos en su país, estuvo en prisión y fue torturado por el régimen de Al Asad hasta que acabó emigrando a Alemania en 2014. En el país europeo, el abogado logró llevar a prisión a uno de sus torturadores, el agente de la Inteligencia siria, coronel Anwar Raslan, a quien había conocido durante su arresto en 2006 y con quien se encontró por casualidad un día ocho años después en Berlín, a donde había desertado.
Raslan, que acabó siendo el primer procesado en un juicio internacional contra un miembro del régimen sirio, fue condenado en 2019 por un tribunal de Coblenza, en Alemania, que lo halló culpable de 27 asesinatos, así como de delitos de lesiones físicas graves, violación y abusos sexuales, y secuestro, entre otros. El proceso se desarrolló según el principio de Justicia universal, al que Alemania se adhirió en 2002.
Desde su exilio en el país europeo, Al Bunni está siguiendo el proceso contra Nayib y el resto de responsables y deplora que bajo la ley actual no se puedan juzgar crímenes de guerra en Siria. Además, "no se puede investigar la cadena de mando según la legislación siria, solo se juzga a quien cometió el crimen directamente, por lo que no podemos juzgar al nivel superior, que es quien dio la orden o supervisó el delito o lo encubrió o lo apoyó económicamente, por lo que muchos criminales van a escapar del castigo", comenta a RTVE Noticias.
A esto se suma que la ley actual tiene prescripción de delitos, por lo que si se aplica a todos los crímenes previos a 2025, estos van a prescribir. "La ley siria no es apta para realizar estos juicios", resume Al Bunni.
En su opinión, habría que formar tribunales especiales y estos no deberían depender del poder judicial sirio si este sigue bajo la autoridad del Ministerio de Justicia, porque existe el riesgo de incurrir en juicios de venganza. "El Ministerio de Justicia es parte del Gobierno y no es un organismo independiente como para decir que está haciendo juicios justos", indica este activista, para quien la solución es que el recién establecido Organismo Nacional de Justicia Transicional desempeñe ese rol.
Desde la organización de este abogado sirio, se dedican a investigar y sentar en el banquillo a antiguos miembros del régimen de Al Asad en Europa, al tiempo que dan talleres en Siria para capacitar a letrados para que puedan llevar la Justicia al país. Dentro del territorio sirio, el presidente del Organismo Nacional de Justicia Transicional, Abdelbaset Abdelatif, tiene ante sí una tarea mastodóntica, pero le guía la convicción de lo importante que es su labor para el futuro del país y para que se cierren las heridas.
La institución que dirige ha trabajado en la elaboración del borrador de ley para la Justicia de Transición y para ello han colaborado con la Universidad de Damasco, los colegios de abogados y organizaciones de sociedad civil. Con este texto, se podrán juzgar violaciones graves definidas por las convenciones de Ginebra, como el genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad, el uso de gases tóxicos, el desplazamiento forzado y la desaparición forzada. Contempla, además, una sección especial sobre la reparación de daños, ya sea material o moralmente.
Pasar de un Estado en guerra a uno civil y democrático
El organismo ha empezado escuchando a los familiares de fallecidos, además de reunirse con organizaciones de la sociedad civil y activistas de derechos humanos. "El objetivo es construir una estrategia de trabajo en el camino hacia una Justicia de transición para transformar el Estado sirio de una situación de guerra, conflicto y desplazamiento a la realidad de un Estado civil y democrático, en que vivan los sirios con pleno goce de sus derechos", dice Abdelatif.
En sus manos tienen varios casos abiertos, como el de Nayib, que es el primero en ser llevado a juicio, mientras trabajan en otras causas como la masacre en el barrio de Al Tadamon en Damasco, donde cientos de civiles fueron ejecutados a sangre fría por las fuerzas del régimen y arrojados a una fosa común en 2013; las matanzas de Al Yura y Al Qusur, en la provincia nororiental de Deir al Zur, donde soldados llevaron a cabo ejecuciones sumarias y decenas de personas fueron quemadas vivas en sus casas en septiembre de 2012; o los ataques químicos en Guta, en las afueras de la capital, y en Jan Shijún, en el norte del país.
Su tarea no solo se limita a los juicios, ya que la meta es que haya un sistema interconectado que incluya el esclarecimiento de la verdad, la justicia, la rendición de cuentas y la reparación del daño, la preservación de la memoria, el impulso a una reconciliación nacional y una reforma institucional.
"Los caminos no funcionan de forma aislada —señala Abdelatif—. Por ejemplo, el esclarecimiento de la verdad, genera conocimiento, datos y testimonios que alimentan la rendición de cuentas, la reparación, la memoria y las reformas válidas".
Una visión similar comparte la organización no gubernamental "La justicia para todos funciona", que trabaja por una rendición de cuentas en Siria. Su portavoz, Hazem Dakel, detalla a RTVE Noticias que se centran en la documentación de violaciones, el monitoreo del discurso de odio y la incitación; y el respaldo a las víctimas, además de contribuir al debate sobre una justicia de transición.
"Creemos que la rendición de cuentas no va solo de hacer juicios, sino también de averiguar la verdad, documentar, la participación de las víctimas, reparaciones y garantías de que no se va a repetir —medita—. Sin estos elementos, Siria se arriesga a reemplazar la Justicia por venganza o a sustituir la rendición de cuentas por acuerdos políticos".
Campo de refugiados palestinos de Al Yarmuk, en Damasco, el 24 de mayo de 2018 EFE/ Youssef Badawi
Importancia de verificar y preservar las pruebas
Dakel hace énfasis en la importancia de la verificación y la preservación de documentos, vídeos filtrados y testimonios: "Esto significa conservar el material original, documentar la fuente y la cadena de custodia, comprobar los metadatos cuando es posible, comparar el material con otras pruebas, identificar localizaciones y fechas, y evitar el uso público del material de forma que pueda poner en peligro a testigos o víctimas", enumera.
El inicio de los juicios contra exresponsables abre una ventana de esperanza, pero todavía parece remoto que algún día se pueda sentar presencialmente en la jaula de los acusados a quien gobernó Siria con puño de hierro durante 24 años, Bachar al Asad.
Syasneh lamenta que esté bajo la protección de Rusia y critica que la comunidad internacional no haya hecho nada para evitarlo.
"Si hubieran querido que hubiese sido juzgado, no lo habrían dejado salir de Siria para que fuera juzgado aquí", opina Syasneh, a quien le gustaría que el exmandatario fuera entregado a la justicia del país, aunque cree que esto no va a pasar. "Porque este asunto es más grande que nosotros, hay intereses de muchos países, estuvimos años en guerra, el pueblo sirio fue destruido por completo y nadie nos miró ni ayudó, solo hubo bombardeos y aviones. ¿Y qué fue lo que hicimos nosotros? Solo pedir libertad para tener un poco de dignidad, fue una revolución por la dignidad".
Abdelatif está seguro de que algún día Al Asad rendirá cuentas: "Bachar al Asad es un criminal, cometió masacres en su país, desplazó a los sirios por todo el mundo, destruyó ciudades y pueblos. Las demandas no terminarán hasta que se lleve ante la Justicia a este criminal, y me refiero ante tribunales transparentes, donde la ley esté presente". Al Bunni no tiene "ninguna duda" de que tanto el expresidente como su hermano Maher, que estuvo al frente de la 4.ª División Blindada de élite del Ejército sirio, acabarán en la cárcel, aunque avisa de que si no se sigue el camino "correcto" para que haya juicios justos, es posible que escapen del castigo, para lo que es necesario modificar la legislación en Siria.
Entretanto, Syasneh se siente feliz, pese a estar desempleado y los problemas que arrastra el país.
"Actualmente la vida en Siria es más hermosa que la de antes, tal vez es el apego al lugar donde estás, nosotros como pueblo sirio vivimos como los peces, si sacas al pez del agua, muere", resume.
"Esta revolución de nosotros fue una revolución de destrucción, quince años, —rememora— y nuestra destrucción no se borra, pero nosotros trabajamos para la generación que viene después de nosotros, porque esta generación vivirá en libertad, con seguridad y en paz".