Enlaces accesibilidad

Trump promete un acuerdo nuclear con Irán mejor que el de Obama, aunque de momento Teherán mantiene su programa

  • Sesenta días para negociar un acuerdo nuclear con Irán
  • Mientras, Israel continúa los ataques en el Líbano
Quién gana y quién pierde en el acuerdo entre EE.UU. e Irán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha prometido lograr un acuerdo nuclear con Irán mejor que el alcanzado por uno de sus predecesores, el demócrata Barack Obama (2009-2017), aunque de momento se mantiene el statu quo del programa atómico de la República Islámica y el diálogo depende de la voluntad de Israel de no seguir atacando el Líbano.

Este fin de semana, está previsto que EE.UU. e Irán lleven a cabo la primera ronda de negociaciones en un resort de lujo de la localidad suiza de Bürgenstock dentro del plazo de sesenta días que se han fijado tras la firma del acuerdo preliminar. Este texto inicial tiene catorce puntos, entre los que figuran el fin de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano; el levantamiento del bloqueo estadounidense de los puertos de Irán; la reanudación del tránsito de barcos comerciales por el estrecho de Ormuz durante sesenta días sin peajes; y financiación de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción de la República Islámica.

El presidente iraní, Masud Pezeshkian (segundo dcha), visita exposición sobre los logros nucleares en Teherán Presidencia iraní a través de AP

Sobre el programa nuclear, la República Islámica se compromete en el memorando de entendimiento a no adquirir ni desarrollar armas atómicas, mientras que con EE.UU. acordará cómo deshacerse del uranio enriquecido almacenado, rebajando su potencia in situ y bajo supervisión del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

Hasta que se resuelva el problema del material enriquecido, las dos partes aceptan mantener el statu quo del programa nuclear, lo que significa que EE.UU. no impondrá nuevas sanciones y se concederán exenciones a Irán para la exportación de petróleo y sus derivados, así como para transacciones bancarias y el transporte.

En paralelo, Washington se compromete a levantar las sanciones de todo tipo y a desbloquear los fondos y activos congelados pertenecientes a Irán, conforme las negociaciones progresen hacia un pacto definitivo.

Ante las críticas suscitadas dentro de EE.UU. de que la Administración de Trump ha hecho demasiadas concesiones, el vicepresidente JD Vance aseguró el jueves que no queda nada en pie del programa para lograr un arma atómica en la República Islámica, porque ha sido "completamente destruido" por los ataques estadounidenses.

El tiempo para dialogar los detalles del desmantelamiento de ese programa, 60 días, dista de los casi dos años que tomaron las conversaciones para alcanzar el acuerdo nuclear logrado durante la Administración de Obama y conocido por sus siglas en inglés JCPOA, que no solo fue rubricado por EE.UU. e Irán, sino por el llamado Grupo 5+1 (las cinco potencias del Consejo de Seguridad de la ONU -EE.UU, Francia, el Reino Unido, Rusia y China- más Alemania, y el apoyo de la Unión Europea).

El acuerdo de 2015 establecía la supervisión del OIEA

Dicho pacto, del que Trump se retiró unilateralmente en 2018 reimponiendo las sanciones a Irán, establecía topes al enriquecimiento de uranio estableciendo un máximo del 3,67 %, el nivel necesario para reactores civiles, además de limitar el inventario total acumulado a 300 kilogramos y reducir a una única instalación iraní el uso de centrifugadoras. También fijaba mecanismos detallados de supervisión por parte del OIEA, con acceso diario a las plantas de enriquecimiento y la posibilidad de agendar visitas a determinadas instalaciones.

El exdiplomático iraní Seyed Hossein Mousavian, portavoz de Irán en las negociaciones nucleares con la comunidad internacional entre 2003 y 2005, considera, en declaraciones a RTVE Noticias, que la parte más importante del principio de acuerdo actual son sus "tres primeros principios fundamentales", es decir, el cese de la violencia, el respeto a la soberanía nacional de ambos y la no interferencia en los asuntos internos del otro.

"Si el acuerdo final se basa en estas disposiciones, es posible que veamos avances significativos para asegurar la paz, la estabilidad y la seguridad en la región, así como en el futuro de las relaciones EE.UU.-Irán", apunta quien fuera director del Comité de Relaciones Exteriores del Consejo de Seguridad Nacional de Irán y actualmente investigador en la Universidad de Princeton.

Aun así, en lo que respecta al dosier nuclear, el exdiplomático y experto del Middle East Institute (MEI) Alan Eyre, que formó parte del equipo estadounidense que llevó a cabo conversaciones nucleares desde 2010 hasta el JCPOA de 2015, ve "improbable" que su país e Irán puedan concluir las negociaciones para limitar y supervisar el programa nuclear de Irán en 60 días, "o incluso que puedan terminarlas en absoluto".

En declaraciones a RTVE Noticias, subraya que con el memorando de entendimiento que se firma este viernes, la Administración Trump "simplemente ha pospuesto el tema nuclear, no existe compromisos reales por parte de ninguna de las partes, más allá de negociar sobre la cuestión nuclear".

"Para que el presidente Trump consiga un acuerdo mejor que el JCPOA de 2015, tendría que hacer algo más que limitar el programa nuclear iraní a cambio de una flexibilización de las sanciones estadounidenses", añade el que fuera el primer portavoz en farsi del Departamento de Estado.

El analista Daniel Bashandeh recuerda a RTVE Noticias que la principal diferencia respecto a las conversaciones que acabaron en la firma del tratado de 2015 es que "llegan tras un conflicto bélico y con un liderazgo emergente en Irán".

"Para quienes negocian con EE.UU., son una oportunidad para consolidar un nuevo equilibrio de poder, priorizando el alivio económico sobre la cuestión nuclear para reforzar su posición dentro del sistema y dar respuesta a los problemas económicos del país. Si bien estas negociaciones están supervisadas por las Guardias Revolucionarias, los nuevos interlocutores tienen una agenda propia y en las negociaciones reside su oportunidad", medita.

Mousavian no descarta que un eventual pacto en materia nuclear esté vinculado con la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en julio de 2015 y por la que se refrendó el acuerdo de entonces sobre el programa nuclear de Irán.

Un nuevo sistema de seguridad para el Golfo

No obstante, este exresponsable iraní advierte de que el acuerdo final solo podría llevar a un paz duradera si, por un lado, ambas partes entablan un diálogo directo sobre los asuntos espinosos y logran pactos satisfactorios para ambos; y, por otro, si los ministros de Exteriores de los ocho países del Golfo inician negociaciones dentro del marco para "un nuevo sistema de cooperación colectiva y de seguridad", lo que supondría asumir la responsabilidad colectiva de defender la seguridad en la región, al tiempo que se establece una cooperación integral similar a la que existe en la UE.

"Israel hará todo lo posible para sabotear el proceso de paz entre EE.UU. e Irán", reflexiona Mousavian, por lo que otra condición que en su opinión debe cumplirse para que el acuerdo final llegue a buen puerto es que tanto "Israel como Irán pongan fin, a través de la mediación estadounidense, a sus amenazas mutuas militares, de seguridad y existenciales que ha definido su relación durante décadas".

Desde la revolución islámica de 1979 en Irán, la República Islámica ha estado en el punto de mira de Israel, así como de algunos aliados de EE.UU. en la región, por lo que "todo presidente estadounidense ha mantenido esta opción sobre la mesa", recuerda el experto, quien indica que Trump ha sido el único mandatario de EE.UU. que ha estado dispuesto a aceptar el riesgo de lanzar un ataque contra el país persa.

La opción militar ya no es alternativa

Y subraya que "grandes medios de comunicación estadounidenses informaron también de que Israel le había asegurado que una ofensiva militar llevaría al colapso de Irán". Sin embargo, la resistencia que ha mostrado Irán ha terminado con las teorías de "la opción militar" y "el cambio de régimen en Irán", además de haber reforzado el papel del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, pese a los rumores sobre su estado de salud. "Este memorando de entendimiento sirve como documento de autoridad y señala su capacidad para tomar grandes decisiones sobre el futuro de Irán", dice Mousavian.

Para Bashandeh, la cuestión del Líbano va a ser un punto de fricción constante porque Israel va a continuar con sus operaciones en el país.

"Esto significará que la confrontación entre la República Islámica e Israel continuará y será aprovechada tanto por parte de Irán como de Israel para desgastar a Trump —afirma el experto—. La confrontación solo beneficia a Israel e Irán. En Irán, concretamente, a las Guardias Revolucionarias, debilitando a los sectores más pragmáticos en esta etapa y, por ende, a cambios graduales dentro del sistema".

Eyre cree que es posible que EE.UU. e Irán acepten "un cierto nivel de hostilidades" entre Israel y el grupo chií libanés Hizbulá, pero reconoce que hay "un riesgo real" de que la guerra entre ambos frustre cualquier acuerdo entre Washington y Teherán.

"No olviden: Israel se opone a cualquier pacto negociado entre EE.UU. e Irán y trabajará para reavivar el conflicto armado", zanja.