La Policía aplaca los disturbios antiinmigración en Belfast con cañones de agua
- Más de 200 manifestantes se han congregado en varios puntos de la ciudad norirlandesa por segunda noche
- Este miércoles no se han reproducido las escenas de domicilios sociales ardiendo
La Policía ha utilizado cañones de agua este miércoles para aplacar la segunda noche de disturbios en Belfast y sus alrededores, escenario de violencia racista localizada tras un ataque con cuchillo por el que un refugiado sudanés ha sido acusado.
En total, más de 200 manifestantes se han congregado en varios puntos de la ciudad norirlandesa, algunos de forma pacífica. Sin embargo, la situación se tornó tensa al anochecer en una calle de Glengormley, al norte de la capital, donde se desplegó un gran contingente policial.
Los manifestantes han lanzado piedras y botellas contra la Policía, que trataba de contenerlos, y un camión de limpieza ha resultado incendiado, así como numerosos neumáticos utilizados de barricadas.
Neumáticos quemados en las calles en varios puntos de Belfast DPA vía Europa Press DPA vía Europa Press
La multitud tenía la intención hostil de allanar el Hotel Chimney Court, lugar donde suelen alojarse los inmigrantes a la espera de que se resuelva su solicitud de asilo político. La Policía de Irlanda del Norte (PSNI, en inglés) ya había alertado horas antes de que se han compartido datos de contacto y señalado viviendas donde habitan inmigrantes, incitando a nuevas protestas, tras haber recibido llamadas de familias, propietarios, vecinos y otros miembros de la comunidad local "que están angustiados como consecuencia de esta actividad irresponsable".
Sin embargo, este miércoles no se han reproducido las escenas de vandalismo de la noche del martes, cuando los manifestantes —al igual que esta noche, mayoritariamente jóvenes encapuchados— quemaron varios domicilios sociales donde suele acogerse a inmigrantes, obligando a varias familias a abandonarlos rápido.
En previsión de lo que podría suceder, numerosos comercios en la provincia cerraron sus puertas antes de tiempo, algunas empresas recomendaron el teletrabajo y también los servicios de transporte público cancelaron a partir de cierta hora varias líneas de tren y autobús.
El origen de los altercados
La noche del lunes, Stephen Ogilvie, de unos 40 años, fue brutalmente atacado en el norte de Belfast sin motivo aún aparente por un refugiado sudanés. Al poco, en las redes sociales empezaron a aparecer vídeos gráficos del incidente.
Las imágenes mostraban al agresor sentado sobre la víctima, que estaba tendida en el suelo sangrando, golpeándolo repetidamente y tratando, al parecer, de decapitarlo.
Ogilvie se encuentra hospitalizado con heridas graves en el cuello y espalda y ha perdido el ojo izquierdo, según la Policía de Irlanda del Norte, mientras que el atacante ha sido identificado por las autoridades como Hadi Alodid, de unos 30 años. Se trata de un refugiado sudanés con un permiso de residencia válido hasta 2028. Según el jefe de policía de Irlanda del Norte, Jon Boutcher, llegó al Reino Unido en 2023, vía París y luego Dublín.
Alodid ha comparecido este miércoles por videoconferencia ante un tribunal de Belfast, donde ha sido acusado de intento de asesinato mediante apuñalamiento, de proferir amenazas de muerte a otra persona y de posesión de un arma blanca con intenciones homicidas.
El juez le ha denegado la libertad bajo fianza al alegar que los riesgos eran "demasiado grandes" y aceptar la posición de la Policía norirlandesa, que ha advertido que su puesta en libertad provisional podría desencadenar más disturbios.