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Villarejo se presenta como víctima de las "cloacas" de Leire Díez sin aclarar si se vieron: "Se han dedicado a destruirme"

  • El excomisario afirma, a su llegada a la Audiencia Nacional, que "las cloacas ya existían en 2017"
  • En la primera parte de su declaración, Villarejo dijo que la Kitchen fue una operación legal
El excomisario José Manuel Villarejo atiende a los medios a su llegada a la Audiencia Nacional
El excomisario José Manuel Villarejo atiende a los medios a su llegada a la Audiencia Nacional EFE/ Sergio Pérez

La Audiencia Nacional ha retomado este martes el juicio de caso Kitchen con la declaración del excomisario José Manuel Villarejo, uno de los acusados, del que ha trascendido que, según la Guardia Civil, mantuvo "varias reuniones" con la exmilitante del PSOE Leire Díez en el verano de 2024.

A su llegada al tribunal, el excomisario se ha presentado como víctima de las "cloacas" de Díez, aunque no ha aclarado ante los periodistas si se reunió con ella o si ésta le ofreció un pacto -como piensan los investigadores de la Guardia Civil-, unas respuestas que quiere reservar para el juez Santiago Pedraz en caso de que le cite: "Por respeto a Pedraz, cuando me cite le contestaré", ha dicho.

Villarejo ha señalado que estas "supuestas cloacas" existirían desde 2018 y que desde entonces le han estado persiguiendo y abriendo piezas, con audios aportados por otro de los supuestos implicados en la trama de Leire Díez, el empresario investigado Javier Pérez Dolset, que por ejemplo aportó a la Justicia tres grabaciones que obran en el juicio del caso Kitchen. "El señor Dolset no ha tenido empacho en decir que los obtenía comprándolos o en el internet profundo, y el juez instructor ha ido abriendo piezas para acusarme con esos audios", se ha lamentado, "y ni siquiera me han permitido personarme".

Villarejo ha mostrado su indignación por las noticias publicadas tras conocerse la investigación de la UCO en el caso de Leire Díez, donde los investigadores consideran que esta exmilitante ofreció al excomisario un acuerdo con la Fiscalía para que no entrara en la cárcel a cambio de conseguir información. Y ha recordado que el PSOE está personado en causas en su contra, como Kitchen y que la Fiscalía ha presentado como prueba los archivos llevados por Pérez Dolset a la Justicia y ha apuntado que una parte del Ministerio Fiscal "persigue a las supuestas cloacas y otra parte de la Fiscalía Anticorrupción aceptan los audios que le da".

"Entonces resulta que todo el tiempo que se han dedicado a destruirme, ahora resulta que yo hago un acuerdo con ellos, porque claro, la ciudadanía tiene que enterarse de que todo esto es un montaje contra mí", ha insistido Villarejo, que se ha enfrentado con un informador y ha acusado a los medios de intentar distraer la atención.

Villarejo resta credibilidad a los "papeles de Bárcenas"

Ya en el interior de la Audiencia Nacional, Villarejo, que es uno de los diez acusados en el caso Kitchen, ha afrontado su segunda jornada de declaración ante el tribunal que juzga el presunto operativo parapolicial para espiar al extesorero del PP y sustraerle documentación que habría sido comprometedora para el partido.

En la primera parte de su interrogatorio, el pasado lunes, argumentó que 'Kitchen' fue una operación legal que buscaba el dinero de Bárcenas en el extranjero, como ha sostenido durante todo el procedimiento. La Fiscalía reclama para el comisario jubilado la pena más alta, 19 años de prisión por presuntos delitos de encubrimiento, malversación, contra la intimidad y por cohecho pasivo propio.

Durante esta segunda jornada de declaraciones ha restado credibilidad a los llamados "papeles de Bárcenas", ya que dice, formaba parte de la "estrategia" del extesorero "elaborar documentos, presentarlos como genuinos y enseñarlos a determinados medios de comunicación". El objetivo de Bárcenas, que según Villarejo tenía una "estrategia muy bien lograda", habría sido "maniobrar en beneficio de su defensa o para negociar cualquier acuerdo".

Aludiendo a problemas de salud, en esta ocasión el excomisario ha respondido únicamente a las preguntas de su abogado defensor. Un interrogatorio en el que ha insistido en que fue Ignacio Cosidó quien le encargó que hablase con el DAO, Eugenio Pino, que le iba a hacer "un encargo o una petición". Pino le solicitó que tratase "de captar una fuente humana" con la que habían que habían fracasado anteriormente, en referencia a Sergio Ríos, exchófer de los Bárcenas.

Según Villarejo, cuando le hicieron ese encargo, le transmitieron que "existía una cantidad importante económica que Bárcenas había sustraído a la acción de la justicia y que además disponía de una información que podía afectar a altas instancias del Estado". La función que le encomendaron, ha insistido, fue "localizar el dinero de Bárcenas que no apareció".

Sin embargo ha señalado que "jamás" le encargaron buscar grabaciones de Rajoy y Arenas: "Quedaría algún audio o alguna anotación mía de la época. Jamás se me encargó tal cuestión", ha dicho.

Y tampoco le pidieron "jamás" intervenir en la vigilancias a Rosalía Iglesias ni coordinar nada: "Yo era un agente cometa, un agente volante, donde sus funciones están al margen de la estructura oficial. Por eso yo jamás coordiné nada".

El excomisario ha restado relevancia a las anotaciones de sus agendas, que en gran medida han servido para construir esta causa. Frente a sus informes oficiales y notas de inteligencia, que es lo que "tenía validez", el acusado ha contrapuesto "lo que en mis diarios personales yo valoraba o consideraba, o anotaba por lo que oía", describiendo esas anotaciones como "bien elucubraciones mías o simplemente mi forma de actuar para captar información".

Villarejo ha negado haber comprado una pistola a Sergio Ríos, y dice que no conocía a nadie del tribunal que le examinó en la oposición a Policía. Tampoco participó, ha asegurado, en el volcado de los móviles de Bárcenas, ni en la detención del hácker Isidro.

Vio a Cospedal "obsesionada" con anotaciones sobre "M.Rajoy"

Respecto a sus conversaciones con María Dolores de Cospedal, ex secretaria general del PP, Villarejo ha dicho que estaba preocupada por que se filtraran a los medios las libretas de Bárcenas, que la vio "obsesionada" con las anotaciones de extesorero sobre "M.Rajoy": "Yo le seguía la corriente" pero no le pidió que se hiciera con ellas. "Estaba convencida de que yo podía impedir que ciertas cosas se publicaran".

Además, asegura que en otra ocasión se quejó a la exministra de Defensa porque se sentía acosado por el CNI: "al director del CNI no le gustaba mi independencia", ha dicho, para continuar más adelante, "le dije que no entendía porqué iban a por mí y que porqué no hablaba con el señor este para que me dejase tranquilo": "Hay por ahí alguien con la mala intención de fastidiarme que creo que filtró ese audio", ha concluido.

El exjefe de Asuntos Internos se desvincula de la Kitchen

Tal como hiciera en 2021, el exjefe de Asuntos Internos de la Policía, Marcelino Martín Blas, se ha desmarcado de la Operación Kitchen: "Yo de esto de Bárcenas no supe nada hasta que no se me imputó", ha dicho este martes en su declaración ante el tribunal. También ha negado rotundamente haber hablado con el exDAO, Eugenio Pino, sobre Luis Bárcenas ni haber ordenado vigilancias sobre Rosalía Iglesias.

Martín Blas ha calificado de "mentira ridícula" la declaración como testigo del exjefe de la Unidad de Vigilancias de Asuntos Internos Jesús Vicente Galán, que sostuvo que Martín Blas le había hecho ese encargo porque la esposa del extesorero estaba en peligro, y la de dos agentes que dijeron haber participado en las vigilancias.

El expolicía ha señalado que el resultado de las vigilancias "no pasaba por mis manos", pero sí debería haber "rastro" en los equipos de la unidad, y ha aludido a una enemistad con Galán, que llegó a estar imputado durante la instrucción, y que según Martín Blas ha hecho lo posible "para fastidiarle".

La Fiscalía pide para Marcelino Martín Blas, ya jubilado, dos años y medio de prisión, la menor pena de los diez acusados.