Las escuelas infantiles también deberán garantizar los menús saludables: más fruta, verdura y pescado y menos frituras
- El Gobierno extiende a los niños de 0 a 3 años las pautas que ya decretó en 2025 para el resto de niveles escolares
- Además, los centros deberán adoptar medidas para promover la lactancia materna
El Gobierno ha anunciado este lunes que, como ya decretó en el resto de niveles escolares hace poco más de un año, va a blindar también la alimentación saludable en el primer ciclo de Educación Infantil, en las escuelas para niños y niñas de 0 a 3 años.
La norma extiende así las pautas del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles, emitido en abril de 2025 y por el que se garantiza que los niños tengan cinco comidas saludables a la semana en los centros escolares: asegurando el consumo de fruta y verdura fresca a diario, más pescado y legumbres, agua y leche como únicas bebidas y las limitaciones de las frituras y precocinados.
Esta decisión, según ha informado el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, se sustenta en el Documento de consenso sobre la alimentación saludable y sostenible en el primer ciclo de Educación Infantil, elaborado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición y consensuado con las comunidades autónomas.
Los menús servidos en las escuelas infantiles quedan así sujetos al mismo estándar nutricional y de sostenibilidad que ya rige desde el segundo ciclo hasta el bachillerato y la Formación Profesional, "con las particularidades aplicables a este grupo de edad", según la cartera.
Las pautas de alimentación
Entre las pautas que deberán asegurarse en las escuelas infantiles están ofrecer fruta y verdura fresca a diario, con al menos un 45 % de las raciones de temporada. También establecer frecuencias mínimas obligatorias de legumbres y pescado, alimentos básicos de la dieta mediterránea que, según el Ministerio, en muchos centros se servían "de forma muy desigual".
Los menús tendrán que contar con cereales integrales como opción preferente -excepto en el caso del arroz para este grupo de edad-, frente a las versiones refinadas; agua como única bebida -además de la leche- y eliminar los refrescos y bebidas azucaradas y edulcoradas. Se impondrá un "límite estricto" a los precocinados, con una ración al mes como mucho -pizzas, croquetas, empanadillas, rebozados y similares-.
Asimismo, las frituras quedarán limitadas a una vez por semana como máximo y se priorizarán técnicas culinarias "más saludables", ya sea al horno, al vapor, a la plancha o hervido. Como mínimo se habrá de garantizar del 5 % del coste total de adquisición de alimentos de producción ecológica, o alternativamente dos platos principales ecológicos al mes, junto al impulso de "canales cortos de distribución" que conectan los comedores con la producción agraria, pesquera y ganadera de proximidad.
Se supervisarán los menús por profesionales con formación acreditada en nutrición humana y dietética con información mensual y detallada a las familias. La regulación incorpora además las recomendaciones y pautas de seguridad alimentaria específicas de los primeros años de vida, como, por ejemplo, no ofrecer alimentos no introducidos previamente en el entorno familiar, dar arroz siempre blanco hasta los 3 años, o velar por que alimentos con riesgo de atragantamiento se ofrezcan siempre molidos o partidos de forma segura.
Al aprobar el Real Decreto en 2025, el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, explicó que se buscaba asegurar que todos los niños y adolescentes tuvieran acceso cada día a "una alimentación sana, nutritiva y variada en los comedores escolares, con independencia del nivel de renta de sus familias y su código postal".
"Se ha demostrado que este periodo tiene un impacto no solo en los niveles de desarrollo y salud, también sobre sus resultados académicos, laborales y el nivel de ingresos a lo largo de toda la vida", afirmó entonces Bustinduy sobre la medida, que alcanza desde entonces a centros públicos, concertados y privados que imparten educación infantil (segundo ciclo) -ahora se suma también el primero-, educación primaria, educación especial, Educación Secundaria Obligatoria, bachillerato o ciclos de formación profesional de grado básico o medio.
Según el último estudio Aladino, el 36,1% de los niños y niñas que viven en España de entre 6 y 9 años tiene exceso de peso, entre sobrepeso y obesidad. “Hemos bajado 4,5 puntos respecto a 2019, y eso es una buena noticia. Pero hay una trampa en ese dato: esa mejora no ha llegado a quienes más lo necesitan”, ha indicado este lunes la ministra de Sanidad, Mónica García, al intervenir en Madrid en la III Jornada de Escuelas Promotoras de Salud: construyendo red y comunidad.
La ministra ha advertido de las desigualdades vinculadas a este problema: “En los hogares con ingresos inferiores a 18.000 euros anuales, la prevalencia de la obesidad infantil se ha mantenido prácticamente sin cambios desde 2011. La obesidad infantil entre las familias de menor renta duplica a la de las familias de rentas superiores: un 23,6% frente a un 10,9%. Y ésa es una desigualdad que no podemos permitirnos normalizar”.
Promover la lactancia materna
Según la nueva normativa, los centros deberán adoptar también, "en la medida de lo posible", las medidas necesarias para promover la lactancia materna tanto de forma presencial -habilitando espacios reservados para las madres que opten por amamantar en el centro- como de "forma diferida", garantizando las "condiciones adecuadas de recepción, conservación, manipulación y administración de la leche materna extraída".
El propósito es cumplir con la recomendación de los organismos sanitarios nacionales e internacionales sobre la importancia de la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida y hasta los dos años o más junto con otros alimentos complementarios.