Las vacunas no contienen células de fetos abortados, es un bulo
- VerificaRTVE recibe el reconocimiento especial Biotech 360º de AseBio por su labor divulgativa en biotecnología
- Envíanos consultas al 659 800 555 o a verificartve@rtve.es
Nos habéis consultado a través de nuestro servicio de WhatsApp si es cierto que algunas vacunas contienen "células de fetos abortados". Es falso. Las vacunas no contienen células de fetos abortados. Es un bulo recurrente que circula en redes sociales e internet desde la pandemia del coronavirus, en 2020.
Un bulo que confunde las células con las líneas celulares
El Comité Asesor de Vacunas e Inmunizaciones de la Asociación Española de Pediatría ya desmintió en 2020 que se usen fetos abortados para fabricar vacunas. Argumenta que, en ocasiones, se usan "cultivos de células de origen humano cuyo origen remoto fueron tejidos pulmonares de dos únicos fetos producto de abortos (uno en 1962 en Suecia y el otro en 1966 en el Reino Unido) efectuados de acuerdo con la legislación vigente entonces". "Después, algunas células se han reproducido mediante métodos naturales en el laboratorio y, por lo tanto, lo usado para la fabricación de vacunas son nuevas células creadas en laboratorio, y no células de fetos abortados", concluyen.
Lo que se usa para la fabricación de vacunas no son las células sino las denominadas 'líneas celulares', lo que implica "utilizar cultivos, copias o desarrollos de una célula original incluso muchos años después de su obtención". Lo explica Isabel Sola, investigadora científica en Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC), en esta noticia de VerificaRTVE publicada en junio de 2020.
La especialista señalaba entonces que las líneas celulares parten de lo que "muy probablemente sean células que tienen un origen humano, que se han inmortalizado [son las que se pueden dividir indefinidamente en el laboratorio] y que se disponen de forma continua y permiten crecer virus en ellas". "En el laboratorio trabajamos con células inmortalizadas que vienen de un tumor de hígado, de células de pulmón, etc..", exponía.
Robert F. Kennedy Jr. difundió este bulo en 2025
El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy, aseguró en abril de 2025 en una entrevista con la cadena News Nation que la vacuna triple vírica "contiene restos de fetos abortados". Se trata de una afirmación engañosa porque este suero contra el sarampión, la rubeola y las paperas también utiliza una línea celular en su fabricación. Lo han aclarado varios verificadores, entre ellos Verificat, asegurando que ni esta ni ninguna otra vacuna aprobada en Europa o Estados Unidos contiene células de fetos abortados. Aclara que estas vacunas utilizan "células originadas hace décadas a partir de fetos abortados legalmente y que se han clonado repetidamente, por lo que hoy en día ya no guardan ninguna relación con su origen".
La primera vacuna creada a partir de cepas celulares humanas fue la de la rubeola en 1960, derivada del riñón de un embrión abortado legalmente en Filadelfia, en Estados Unidos. En cambio, las células de las vacunas actuales no tienen ninguna relación con este origen, porque han sido clonadas repetidamente desde entonces. Isabel Sola recalca que "hay una gran distancia entre las células humanas originales y las derivadas que se utilizan actualmente".
Bulo relacionado con las vacunas contra la COVID-19
Durante la pandemia por la COVID-19 circuló este bulo. En especial, después de unas declaraciones de Antonio Cañizares, por aquel entonces cardenal arzobispo de Valencia, que afirmó durante una misa dominical que "una de las vacunas que se investiga en estos momentos se fabrica a base de células de fetos abortados".
En este contexto, algunas compañías farmacéuticas usaron para las vacunas contra la COVID-19 la línea celular conocida como HEIK 293. Esta línea celular fue creada en 1973 a partir del riñón de un feto abortado legalmente. Otra línea empleada fue la PER.C6, cuyas células fueron originalmente aisladas de un aborto en 1985. Al igual que ocurre con la vacuna triple vírica, las células de estas vacunas no tienen relación con su origen por la clonación repetida.
En VerificaRTVE ya hemos desmontado anteriormente falsedades sobre las vacunas. Desmentimos, por ejemplo, el bulo que sostiene que Australia ha sufrido un aumento de casos de cáncer por las vacunas contra el coronavirus y también te hemos explicado cómo el hantavirus revive los bulos sobre las vacunas de Pfizer contra la COVID-19.