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Australia no ha sufrido un aumento de casos de cáncer por las vacunas contra el coronavirus

Australia no ha registrado un aumento de casos de cáncer por las vacunas contra la covid-19
Mensaje que difunde el bulo de que los casos de cáncer han aumentado en Australia por las vacunas contra el coronavirus / Imagen de archivo (Getty) VerificaRTVE

En redes sociales circula un vídeo en el que un hombre afirma que las vacunas contra la covid-19 administradas en Australia contienen "ADN residual nocivo" y que han incrementado los casos de cáncer y han provocado trastornos genéticos. Es un bulo. El aumento de casos de cáncer en Australia no ha registrado cambios notables desde los años 80 y no hay pruebas de que las vacunas contra el coronavirus guarden relación con este incremento.

"El desgarrador momento en el que el profesor Ian Brighthope rompe a llorar frente a miles de personas en Perth (Australia) cuando se da cuenta de que se han administrado 60 millones de vacunas mortales a australianos inocentes, lo que ahora causa muerte y cáncer" leemos en un mensaje compartido más de 5.000 veces en la red social X desde el 17 de mayo. La publicación adjunta un video de 2 minutos y 18 segundos de duración que muestra al profesor Ian Brighthope afirmando en inglés que "los 60 millones de vacunas contra la covid-19 administrados en Australia contenían ADN residual nocivo", lo que estaría provocando "un aumento de casos de cáncer y alteraciones genéticas" en la población.

No hay evidencia científica que respalde que la vacuna contra la covid-19 haya provocado un aumento de los casos de cáncer en Australia. A través de una búsqueda inversa de imagen hemos comprobado que el vídeo que circula en redes es antiguo, corresponde a una conferencia celebrada en el Centro de Convenciones y Exposiciones de Perth (Australia) el 29 de noviembre de 2024.

Los últimos datos disponibles en esa fecha del Ministerio de Salud de Australia revelan que en 2023 se diagnosticaron unos 165.000 casos de cáncer, con una tasa de incidencia de 503,1 casos por cada 100.000 habitantes. Tal y como señala este ministerio, la tendencia al alza se ha mantenido similar desde 1982, cuando se diagnosticaron 386 casos por cada 100.000 habitantes. Por ejemplo, se registraron 507 en 2008 y 496 casos por cada 100.000 habitantes en 2019.

En VerificaRTVE, hemos contactado con el epidemiólogo exdirectivo de la Organización Mundial de la Salud, Daniel López Acuña. Nos asegura que Australia ha registrado un ligero "aumento de cánceres "acorde con la tendencia observada desde los años 80, sin relación con la vacunación. El experto recuerda que "el ligero incremento de incidencia de cáncer que se observa en Australia desde los años 80 se observa también en muchas otras partes del mundo".

Un aumento sin relación con las vacunas covid

El cáncer no figura como uno de los efectos secundarios de la vacuna contra el coronavirus, según explica el Instituto del Cáncer de Estados Unidos. El epidemiólogo Daniel López Acuña explica a VerificaRTVE que "no hay hasta ahora evidencia alguna de que exista ARN residual potencialmente peligroso en las vacunas aplicadas en Australia". Según este exdirectivo de la OMS, "los niveles de ADN residual, que son trazas de ADN que pueden quedar como resto del proceso de fabricación de algunas vacunas, están regulados y se consideran seguros".

Ian E. Brighthope, cuya biografía informa de que se graduó en Ciencias Agrarias en 1965, ha sido desmentido en varias ocasiones por sus afirmaciones sobre las vacunas. En este artículo del equipo de verificación de la agencia australiana de noticias AAP FactCheck aclaran que no hay evidencia científica de que las inyecciones covid provoquen "turbo cáncer". Este concepto, no reconocido por la medicina, se utiliza como parte de las narrativas antivacunas, un extremo que han aclarado por equipos de verificación como el de Reuters.

Las vacunas contra la covid-19 son objeto recurrente de desinformación. En VerificaRTVE, hemos contado anteriormente que las vacunas contra la covid-19 han pasado controles estrictos de seguridad y que los bulos sobre supuestos efectos graves, como cáncer o alteraciones genéticas, se repiten sin respaldo científico.