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OPINIÓN: Apuntes de la semana

Zapatero, imputado y el PSOE, desolado: el monográfico de la semana

  • Pedro Sánchez muestra su confianza en la justicia y su apoyo al expresidente, también Felipe González
  • Enésima petición de Feijóo para que se adelanten las elecciones
Zapatero, imputado y el PSOE, desolado: el monográfico de la semana
Un cartel electoral del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, en la sede de los socialistas castellanoleoneses en Valladolid. EFE/ Nacho Gallego

Hermetismo, esa es la actitud del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ante el recorrido judicial que tiene por delante y tras publicar un video casero en el que se defendía de cualquier acusación. Desde entonces, ha reducido al mínimo sus contactos y guarda silencio casi absoluto.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no duda de la inocencia del expresidente y así se lo hacía llegar a todos los miembros de la Comisión Ejecutiva del PSOE en un mensaje en cuanto saltó la noticia. "Hay que defender el buen nombre del presidente Zapatero", les decía. Y el cierre de filas entre los socialistas es contundente. Incluso el otro expresidente socialista, Felipe González, tan alejado de su partido, ha dado la cara por Zapatero, por el que decía tener "un profundo sentimiento de tristeza". Y también el siempre díscolo presidente de Castilla-La Mancha, García Page, mostraba su respaldo.

En privado nos decían fuentes socialistas: "Yo, como Santo Tomás". Un alto dirigente que, al conocer la imputación, afirmaba "quiero pruebas" y descartaba que se pudiera comparar con el caso de Cerdán y Ábalos.

"Quien pueda hacer que haga". Era, en un primer momento, la cita de la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró. Reproducía una frase del expresidente José María Aznar cuando pedía que se actuara, desde todos los ámbitos, para sacar de Moncloa a Pedro Sánchez. Una sugerencia de 'lawfare' que pocas horas después dejaban de usar. Eso sí, sin dar un paso atrás en su seguridad sobre la honradez del expresidente.

El PSOE sigue noqueado por las noticias que siguen saliendo

La procesión va por dentro. La desolación entre la dirección y la militancia socialistas es evidente en privado, por mucho que Sánchez saliera al ataque frente a Alberto Núñez-Feijóo en la sesión de control del Congreso el pasado miércoles. El líder del PSOE pretendía insuflar ánimos a sus compañeros de partido, pero sabe que es difícil conseguirlo.

En estos días, a Zapatero se le ha llamado "tótem", "faro", "emblema" y otros muchos calificativos de lo que su figura supone para los socialistas. Y lo cierto es que sí, sin duda es un referente del partido por quien siempre ha estado dispuesto a trabajar en todo lo que se le ha pedido. Así que siguen creyendo en "el compañero Zapatero" por encima de todo.

Pero la investigación sigue adelante en varias piezas y tiene vertiente internacional. Y es que el juez ha enviado una comisión rogatoria a las autoridades de Washington dentro de una pieza separada y secreta que indaga la red de la trama en el extranjero. Eso, hasta el momento en el que escribimos esta crónica y con todo abierto.

Desde el minuto cero, Zapatero aseguraba en ese vídeo al que nos referíamos: "Jamás he realizado ninguna gestión ante ninguna administración pública en relación con el rescate de Plus Ultra".

Fuentes próximas al expresidente nos aseguraban que lo que más le preocupa es el daño que puede hacer este caso a sus hijas, que tienen una empresa también ahora investigada.

Pero la desolación sigue en la dirección y la militancia socialistas por el auto judicial. Ochenta y ocho páginas, en las que se habla de José Luis Rodríguez Zapatero como el "vértice" de una trama para cobrar comisiones supuestamente ilegales.

El PP pide elecciones y el PSOE le reta a una moción de censura

Desde la oposición, el PP se lanzaba a degüello contra el Gobierno. "Los capos de la trama empiezan a caer" decía el secretario general del PP, Miguel Tellado, en un mensaje en X. El objetivo, reconocía en el mismo mensaje, es relacionar cualquier hipotético delito de Zapatero con el Gobierno de Sánchez. 

De nuevo, Feijóo pedía elecciones y descartaba la moción de censura que le piden desde Vox. Las escenas se repiten.

Mientras, los apoyos parlamentarios del Gobierno mantienen su confianza en el Ejecutivo de coalición pero cada vez con más prudencia y exigencias de explicaciones conforme pasan los días y se van conociendo más informaciónes.

Y en esas estamos, como en una ruleta sin fin. Por una parte, la enésima petición de Feijóo para que se disuelvan las Cortes y se convoquen las urnas. La respuesta de Sánchez es la misma de siempre, no habrá elecciones hasta 2027. Es más, desde las filas socialistas retan a Feijóo a que presente una moción de censura. Pero el líder de los 'populares' contesta una y otra vez que sin tener garantizados los votos sería "infantil" plantearla.

Hagamos memoria. En 1980 Felipe González, entonces secretario general del PSOE, presentó la primera moción de censura de la recuperada democracia contra Adolfo Suárez. Sabía que la perdía pero su, entonces, buen olfato político le decía que seria útil. ¡Y tanto!. En las siguientes elecciones generales, unos dos años después, el PSOE consiguió 202 diputados, el grupo parlamentario más numeroso que hemos conocido tras la vuelta de la democracia. Mayoría absoluta sobrada.

Otra cita del pasado. Pedro Sanchez tampoco tenía garantizado que fuera a ganar la moción de censura que presentó contra el presidente Mariano Rajoy en 2018 tras la condena al PP por corrupción por el caso Gürtel. Cuando Sánchez subió a la tribuna del Congreso, no tenia suficiente respaldo para ganar. El PNV no le garantizó su respaldo por adelantado, no decidió su voto, su sí hasta escuchar la intervención del líder del PSOE. Sánchez salió del hemiciclo como presidente del Gobierno.

Antecedentes para que Feijóo aproveche y nos explique su proyecto hay. Sus argumentos para no hacerlo tienen poco peso. Sería su oportunidad con el Reglamento del Congreso a su favor, con los tiempos y las formas a su disposición. Lo peor que podría pasarle es que se quedara como está, en la oposición, pero si le saliera bien, sería presidente del Gobierno y sin pasar por las urnas.

Zapatero guardará silencio hasta comparecer ante el juez

Hermetismo. Esa es la actitud del expresidente después de que publicara ese video casero del que hemos hablado. En la misma declaración, aseguraba que daría explicaciones ante la prensa, así que todo medio de comunicación que podía o tenía algún contacto próximo a Zapatero se lanzaba a la caza de esa exclusiva. Es más, el exlíder del PSOE casi tenía cerrada una agenda de entrevistas pero finalmente ha frenado ese impulso.

Según nos contaban fuentes próximas a Zapatero, y por recomendación de sus abogados, el expresidente del Gobierno no volverá a hablar hasta después de comparecer ante el juez que le ha citado para el 2 de junio. Después, veremos.

Y mientras Zapatero sigue siendo la apertura, desarrollo y conclusión en todos los informativos, ¿a que parece que llevamos muchos días centrados en este monográfico?. Pues no, todo saltaba el martes pasado. Va para largo.

Del desastre electoral de María Jesús Montero en Andalucía nadie se acuerda.

Y en la agenda judicial de los próximos 15 días: además de la declaración del expresidente ante el juez, también tienen fecha el juicio del hermano de Pedro Sánchez, la sentencia del exministro José Luis Ábalos y la investigación sobre el patrimonio del ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. Un calendario judicial que, como mínimo, logrará opacar cualquier gestión política del Gobierno. Los tribunales marcarán la agenda política.