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Los Pujol, en el cajón de salida

  • La Fiscalía mantiene las peticiones de pena para la familia Pujol, que van desde los ocho hasta los 29 años de cárcel
  • La Abogacía del Estado también mantiene las mismas peticiones de cárcel que al principio, menos a un empresario
Jaime Campaner (en el centro), abogado de Josep Pujol Ferrusola, a su llegada a la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares, Madrid, este lunes.
Jaime Campaner (en el centro), abogado de Josep Pujol Ferrusola, a su llegada a la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares, Madrid, este lunes. EFE/Fernando Villar

Nada relevante ha cambiado en seis meses, desde que empezó el juicio el 24 de noviembre del año pasado. Jordi Pujol fue exonerado por el tribunal el 27 abril, cierto. Y este lunes la fiscalía ha retirado formalmente la acusación contra él. Como era lógico. Y el tribunal, en consecuencia, ha dictado el sobreseimiento libre. Absuelto. Pero que Jordi Pujol iba a quedar fuera del procedimiento era una apuesta a caballo ganador. Tres informes médico-forenses, diferentes y previos, ya habían sentenciado: es un hombre incapacitado para ser sometido a un procedimiento judicial. Y otro reconocimiento médico lo volvió a certificar hace 15 días. Palabra de médico.

Fiscalía también ha retirado la acusación contra el empresario Carles Vilarrubí. Falleció en diciembre pasado y su responsabilidad penal quedó extinguida. Por lo demás, estamos donde estábamos, unas cuarenta sesiones de juicio después, tras escuchar más de 200 testigos y un buen número de peritos. Y tras las declaraciones de los 17 acusados, que justo han acabado hoy.

El fiscal Fernando Bermejo insiste en pedir 29 años de cárcel para Jordi Pujol Ferrusola, el primogénito, Júnior, al que seguramente mejor le cae la frase que viralizó Gerard Piqué: “contigo empezó todo”. Es el primero de la familia al que la UDEF echó el lazo (siguiendo con el símil equino). Desde 2012 le investigaban por sus negocios, tras la denuncia de la que entonces era su amante, Vicky Álvarez. Es la testigo del juicio renunciada a la que todos los periodistas hemos echado de menos. La que dijo que Júnior llevaba bolsas repletas de billetes a Andorra, en sus coches de lujo. La que explicó sus intimidades en una conversación grabada conocida como el caso de La Camarga. La que vivió a costa de fondos reservados que le facilitó Villarejo, según las defensas. La que Villarejo, un hombre con una memoria muy selectiva y sibilina, ya no recuerda. 

El fiscal acusa a Jordi Pujol Ferrusola de asociación ilícita y blanqueo de capitales, como a toda la familia. Y le suma delito fiscal, falsedad documental y frustración de la ejecución. La abogacía del estado, por su parte, le mantiene la petición de 25 años.

Jordi Pujol Ferrusola confrontó bien el interrogatorio de Bermejo. Sus abogados salieron contentos tras su declaración. Tenía todas sus operaciones, transferencias, inversiones (y no eran pocas) y todos los números, cifras algunas astronómicas, muy presentes. Y no dejó pregunta sin respuesta. Solo eludió la que se refería a su exmujer, en actitud respetuosa, como padre de sus hijos. Pero el fiscal no da crédito a sus explicaciones. Ninguno. Este martes sabremos por qué.

El legado del abuelo Florenci

Su exmujer Mercè Gironès habría incurrido en tantos delitos como él. Tanto parece ser así que hasta las dos acusaciones coinciden en pedir la misma pena: 17 años. La diferencia con los hijos de Pujol es que ella no era beneficiaria de la supuesta herencia, la “deixa” del abuelo Florenci, a la que todos atribuyen el origen de los fondos de sus cuentas andorranas. Por su parte, Josep Pujol se enfrenta a los mismos 14 años que le pedía el fiscal en noviembre. Y a los mismos cinco que le pedía el abogado del estado, José Ignacio Ocio.

Los otros cinco hermanos (Oriol, Marta, Mireia, Pere y Oleguer) siguen enfrentándose a una petición de ocho años. Oriol se deshizo del dinero de Andorra en 2012. En ese momento su carrera política ya no era de fondo sino que estaba en el esprint final, a punto de plantarse en la línea de meta, al frente de los convergentes. Los otros cuatro hermanos regularizaron el dinero andorrano acogiéndose a la amnistía de Montoro antes de la confesión de su padre, el expresident. La diferencia de estos cinco hermanos con Jordi y Josep es que sobre ellos no pesa ninguna acusación de la abogacía del estado.

Todos afirmaron que el origen del dinero de las cuentas de Andorra era el legado de su abuelo, al que alabaron por su actividad empresarial. Florenci Pujol, no es un secreto ni está desmentido, era un contrabandista de divisas. Y uno de los fundadores de Banca Catalana, que era “su perla”, según explicó una de sus nietas.

Son nueve los empresarios que han compartido banquillo hasta el final con los hermanos Pujol. Cuatro de ellos han cerrado las declaraciones de hoy y tampoco han convencido a las acusaciones. Han coincidido en que Jordi Pujol Ferrusola era el consultor, el intermediario, el conseguidor de inversiones. Y en que facturaron más con adjudicaciones de administraciones del tripartito (“los socialistas”) que con los de CiU. Luis Delso, de Isolux, no ha dudado en poner datos concretos sobre la mesa. Ha asegurado que entre 2000 y 2010 no recibió 400 millones en adjudicaciones de obra pública, como dice el escrito de acusación. Ha aclarado que en realidad fueron muchos más, 881 millones. Pero que de esos, ha afirmado, “solo 105 en los años de CiU. Y en los del tripartito, 776” 

Fiscalía mantiene la petición de cinco años de cárcel para los nueve empresarios por blanqueo y falsedad documental. La abogacía les pide dos años a todos por el segundo delito. A excepción de a Francesc Robert, al que excluido de su acusación (pero el fiscal la mantiene). Este empresario y periodista económico, como se define, llamó la atención (al menos de los periodistas) en los interrogatorios, cuando explicó que su abuelo le dejó 20 millones en edificios. Que podía haberse jubilado a los 30 años y ser rentista, pero que se acabó dedicando a las inversiones. Y que era amigo de Júnior. Este martes o miércoles sabremos por qué Ocio ya no le acusa.

Entre estos empresarios estaba el fallecido Carles Vilarrubí. Y está el mexicano Bernardo Domínguez Cerecedes, que lleva años diciendo que no fue él, sino su padre, el que hizo negocios con Jordi Pujol Ferrusola. Lo repitió en el juicio, pero en el banquillo sigue sentado. Incluso remató su declaración afirmando que, con la relación empresarial de su padre con Júnior, les salió “más caro el caldo que las albóndigas”. Y también está entre los empresarios Josep Cornado, de Copisa, que ha vuelto a repetir que los tratos con el hijo mayor de los Pujol no los llevaba él. Y sigue en el banquillo. Y está Carles Sumarroca, el hijo del Carlos Sumarroca que fundó CDC con el expresident Pujol.

Las defensas han insistido en pedir la absolución. Y si no, como mal menor, algunas sugieren al sentenciador que les apliquen la atenuante de dilaciones indebidas (12 años para llegar a juicio).

En la sesión de mañana sabremos porqué las acusaciones mantienen las mismas peticiones de penas para los acusados. Algunos, a la salida de la sesión de hoy, en una lectura rápida de lo acontecido, aventuraban que, en una causa que era inicialmente de la fiscal Belén Suárez, el fiscal Bermejo no habría querido asumir riesgos. En todo caso, él mismo deberá argumentar y justificar en qué pruebas presentadas en la vista oral (o en la documental reproducida) basa los delitos que imputa y las penas que llevan asociados. Lo mismo deberá hacer Ocio, el abogado del estado.

Entre el miércoles y el jueves deberán defender su petición de absolución los abogados de los acusados. Es la última oportunidad, en el juicio, de convencer a estos magistrados.

Luego llegará el turno de última palabra de los acusados, que pueden ejercer o no. Dos empresarios ya han renunciado y el tribunal les ha excusado de personarse el jueves. Pero el resto, entre ellos todos los hermanos Pujol, están obligados a asistir a la sesión. Aunque sea para decir que no quieren decir nada.

Y luego ya, 12 años de instrucción después y tras 6 meses de juicio, el visto para sentencia. Si no hay imprevistos. Imprevistos como cuando se atasca el cajón en la salida de la carrera de caballos y es tu purasangre el que se queda en la línea de salida.