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Madres y recién nacidos, las víctimas más invisibles de la hambruna en Gaza

  • Una de cada cuatro madres atendidas en unidades de cuidados intensivos en Gaza presentaba cuadros de desnutrición
  • Un nuevo informe de MSF revela el impacto que la desnutrición ha tenido sobre las mujeres y los bebés gazatíes
Gaza: madres y recién nacidos, las víctimas más invisibles de la hambruna
Una madre con un bebé en brazos en Gaza. Anadolu / Getty Images
ESTELA ANDRÉS*

Tras casi dos años de ofensiva militar israelí sobre la Franja de Gaza, el 22 de agosto de 2025 la ONU declaró oficialmente la hambruna en la región palestina.

Desde entonces, organismos humanitarios y expertos internacionales han advertido de que el bloqueo a la entrada de alimentos y suministros básicos se ha convertido en una herramienta de guerra que golpea especialmente a la población civil. Entre las principales víctimas están las mujeres embarazadas, las madres lactantes y sus hijos recién nacidos.

Un nuevo análisis de datos de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras revela ahora el profundo impacto que la desnutrición ha tenido sobre las mujeres y los bebés gazatíes durante los momentos más duros del asedio israelí, especialmente a mediados de 2025, y que sigue afectando a día de hoy.

Según los datos recopilados, una de cada cuatro madres atendidas en unidades de cuidados intensivos presentaba cuadros de desnutrición. Esta situación provocaba que sus bebés tuvieran mayores probabilidades de nacer prematuramente, con bajo peso y con una tasa de mortalidad dos veces superior a la media observada antes de la guerra.

El informe, publicado este jueves, recoge información de cuatro centros de salud gestionados o apoyados por MSF entre finales de 2024 y principios de 2026. Los equipos médicos detectaron un incremento alarmante de partos prematuros, abortos espontáneos y mortalidad neonatal entre madres afectadas por la falta de alimentos.

“Antes de la guerra, la desnutrición en Gaza era prácticamente inexistente”, explica Mercè Rocaspana, referente médica de la unidad de emergencias de MSF. “El bloqueo sistemático de la ayuda humanitaria ha restringido el acceso a alimentos y agua potable”.

La organización atribuye directamente esta situación al bloqueo israelí de bienes esenciales y a los ataques contra infraestructuras civiles, incluidas instalaciones médicas y redes de abastecimiento de agua.

Las madres, las principales víctimas

Abasan al-Kabira, una mujer palestina de 32 años que dio a luz hace tres meses, es una de las madres que ha sufrido las consecuencias de la hambruna en Gaza, según ha recogido el informe de Médicos Sin Fronteras. Tuvo que desplazarse cuando comenzaron los bombardeos en octubre de 2023 y, durante la huida, resultó herida por metralla en un pulmón.

Durante los primeros meses de embarazo fue diagnosticada con desnutrición. “No hay suficiente comida”, relata. Explica que su familia recibe un paquete de alimentos apenas cada seis meses y que su bebé no obtiene suficiente leche materna debido a su estado físico. Ante esa situación, se ha visto obligada a recurrir a leche de fórmula, un producto cada vez más escaso en la Franja. “Solo me queda una lata”, asegura.

La crisis alimentaria también ha alterado profundamente la vida cotidiana de las familias palestinas. En un contexto de hambre extrema, muchas familias se han visto obligadas a establecer prioridades al repartir los escasos alimentos disponibles. Según MSF, en numerosos hogares se realizaban mecanismos de supervivencia en los que se daba preferencia a hombres, niños y niñas antes que a las madres.

Las consecuencias psicológicas sobre las mujeres también han sido severas. Muchas embarazadas y madres lactantes han vivido bajo niveles extremos de estrés y ansiedad, no solo por los bombardeos y desplazamientos forzosos, sino también por el riesgo constante al que se exponían sus familiares varones al intentar conseguir comida. Los equipos médicos de MSF documentaron casos de abortos espontáneos en los que el estrés fue señalado como un factor determinante.

"Promover y apoyar la lactancia materna puede salvar vidas"

Charlotte Oliveira, responsable de análisis de la Unidad de Evaluación de MSF en Viena, advierte además de los riesgos asociados a la alimentación infantil en un contexto de colapso humanitario. “Promover y apoyar la lactancia materna puede salvar vidas”, señala. “En situaciones de emergencia, el uso de sustitutos de la leche materna, como la leche de fórmula, debe seguir directrices muy estrictas, ya que la escasez de suministros y la falta de agua potable pueden hacer que su uso sea arriesgado”.

Pese al alto el fuego parcial anunciado en los últimos meses, la situación sigue siendo extremadamente frágil. MSF reclama a las autoridades israelíes que permitan la entrada inmediata y sin obstáculos de ayuda humanitaria, alimentos, agua potable y suministros médicos.

Para la organización, lo ocurrido en Gaza no responde únicamente a una consecuencia indirecta de la guerra, sino a una estrategia deliberada. “Las decisiones tácticas de Israel en la entrada de alimentos, la instrumentalización de los corredores y puntos de distribución de ayuda y los ataques dirigidos contra infraestructuras esenciales han creado un entorno en el que el hambre se utiliza deliberadamente como un medio de control sobre la población”, denuncia Mercè Rocaspana.

Mientras tanto, miles de mujeres continúan enfrentándose cada día a una maternidad marcada por el hambre, la incertidumbre y la supervivencia en medio de la devastación.

*Estela Andrés es alumna del Master de Reporterismo Internacional de RTVE y Universidad de Alcalá. Este artículo ha sido supervisado por Daniel Rivas Pacheco, editor de RTVE Noticias.