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El asedio a las batas blancas en Gaza: "Hicimos lo que pudimos, recordadnos"

  • Durante dos años, el sistema de salud gazatí ha sufrido ataques que atentan contra el derecho internacional
  • RTVE ha accedido a un documental inédito de MSF que reconstruye estas agresiones sistemáticas
Dos años de ataques a hospitales en Gaza
Ebbaba Hameida / DatosRTVE / VerificaRTVE

"Quien se quede hasta el final, contará la historia. Hicimos lo que pudimos, recordadnos", escribió el doctor Mahmoud Abu Nujaila con una caligrafía apresurada y nítida en una de las pizarras de planificación de cirugías del Hospital Al-Awda, en el norte de Gaza. Lo hizo apenas un mes antes de que las bombas silenciaran su voz el 21 de noviembre de 2023.

Desde el comienzo de la ofensiva israelí el 7 de octubre de 2023, en respuesta a los atentados de Hamás, el sistema sanitario gazatí ha sido desmantelado pieza a pieza. En los primeros siete meses de la campaña militar, 32 de los 36 hospitales de la Franja sufrieron daños directos o indirectos, fueron asaltados por el Ejército israelí o quedaron fuera de servicio. En este contexto, la labor médica ha dejado de ser una profesión para convertirse en un acto de rebeldía.

RTVE Noticias publica un documental inédito de Médicos Sin Fronteras (MSF) que revela cómo, a lo largo de estos dos años de ofensiva, los centros de salud y sus profesionales se han convertido en objetivo de guerra. Los equipos de Datos y VerificaRTVE han geolocalizado los impactos y cruzado los registros hospitalarios con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que deja un rastro hasta la fecha, de más de 1.700 sanitarios asesinados. Una realidad que las organizaciones humanitarias consideran que viola sistemáticamente las leyes de la guerra.

Trabajadores humanitarios asesinados en la guerra de Gaza

Datos hasta el 8 de abril de 2026

DatosRTVE, InfografíaRTVE Fuente: OCHA, Ministerio de Salud de Gaza, Defensa Civil Palestina y Sindicato de Periodistas de Palestina

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Algunos ataques se han justificado como "errores"; en otros, las fuerzas armadas alegaron que las instalaciones médicas habían "perdido su protección". Según el derecho internacional humanitario, se presume que las instalaciones médicas son de carácter civil, y cualquier pérdida de su condición de protección debe ser claramente demostrada por la parte que lleva a cabo el ataque y comunicada con antelación a cualquier acción militar. Cuando un hospital deja de ser un espacio seguro, la supervivencia de los pacientes se vuelve una cuestión de azar. Para comprender la magnitud de este colapso, analizamos dos casos que actúan como espejos de una misma tragedia.

La destrucción en Gaza no da tregua a los hospitales

DatosRTVE, InfografíaRTVE Fuente: Análisis de daños a partir de los datos del satélite Copernicus Sentinel-1, por Corey Scher (CUNY) y Jamon Van Den Hoek (Universidad Estatal de Oregón). OCHA.

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El Hospital Al-Awda, en el norte de Gaza, se convirtió en el epicentro de un asedio directo donde el personal resistió semanas sin suministros básicos y donde la destrucción de sus quirófanos cercenó definitivamente la capacidad quirúrgica en la zona más castigada por los ataques.

Paralelamente, en la clínica de MSF de la Ciudad de Gaza, la situación extrema obligó a los sanitarios a improvisar puntos de cura con medios mínimos, trabajando bajo una parálisis total de movimientos y el ataque sistemático contra los vehículos de la organización. Para los supervivientes de ambos centros, se da un patrón evidente: "Los hospitales no han sido víctimas colaterales, sino el centro mismo de la estrategia de guerra".

Hospital Al Awda: el refugio que se vuelve trampa

Antes de que el norte de la Franja se convirtiera en un desierto de escombros, la vida de Rami Abu Jaser gozaba de cierta normalidad. A sus 46 años, este enfermero y director de servicios médicos de Médicos Sin Fronteras (MSF) era el sustento y pilar de una familia en Jabalia. Tenía un apartamento, un coche y la rutina de un profesional que regresaba cada tarde con su esposa y sus dos hijos, pese a que vivían bajo la sombra de un bloqueo férreo. Gaza, un territorio de apenas 365 kilómetros cuadrados, ha permanecido bajo un cierre por tierra, mar y aire impuesto principalmente por Israel, con restricciones adicionales en la frontera con Egipto, desde junio de 2007. Sin embargo, para Rami, el verdadero colapso comenzó en 2023. Su casa fue reducida a escombros y su lugar de trabajo, ubicado en el campo de refugiados de Jabalia, en una ratonera de sangre y fuego.

El asedio al Hospital Al-Awda comenzó con la privación de lo más básico. Abu Jaser recuerda con precisión a las 250 personas atrapadas: médicos, enfermeros, pacientes y cuidadores. "Durante semanas no había comida, ni agua potable, ni para el personal, ni para los pacientes", relata. El ataque a los depósitos de agua fue el primer aviso; la sed se convirtió en una patología más. Mientras, el peligro acechaba en cada pasillo del centro. "Uno de mis colegas fue asesinado por un francotirador mientras caminaba de un servicio a otro", denuncia. No había lugar seguro, ni siquiera el trayecto entre dos salas de consulta.

El 21 de noviembre el hospital se desbordó. Las casas del barrio se derrumbaron sobre familias enteras y cientos de heridos llegaban cada hora. Rami estaba en el quirófano, pero la presión era tal que bajó a realizar el triaje de urgencia. Fue entonces cuando todo el edificio tembló. Un impacto directo alcanzó la tercera y cuarta planta, precisamente donde se encontraba el servicio de hospitalización de MSF. El centro sanitario se transformó en un cementerio de hormigón y batas blancas.

Fuente: MSF

En ese ataque murieron tres médicos: el Dr. Mahmoud Abu Nujaila, el Dr. Ahmad al-Sahar y el Dr. Ziad al-Tatari. El director del hospital Al-Awda detalló ese mismo día en una entrevista con Al Jazeera que "dos de ellos pertenecían a la organización MSF y el tercero era trabajador del hospital de Al-Awda" (minuto 00:31). "También han muerto algunas de las personas que se refugiaban en el hospital que llevaban 30 días viviendo en el hospital", lamentaba. El Telediario de TVE (minuto 15:56) informó de este mismo ataque, que el equipo de VerificaRTVE geolocalizó en este hospital situado en el norte de Gaza. La gravedad del incidente reside en los registros de seguridad: sus coordenadas GPS habían sido compartidas con las autoridades israelíes apenas 24 horas antes del bombardeo. Sabían que estaban allí. Sabían que estaban operando.

Para Rami, enterrar a sus colegas se convirtió en un trámite doloroso antes de volver a empuñar el bisturí: "No hay nada más duro que enterrar a un compañero con tus propias manos y volver minutos después a trabajar porque los heridos seguían llegando".

La imagen de sus compañeros sepultados bajo los escombros es una fotografía de terror que, a día de hoy, asegura no poder borrar de su cabeza. "Hasta el día de hoy, la imagen de los médicos sigue conmigo, especialmente la crueldad con la que fueron asesinados. La brutalidad de su aspecto tras ser asesinados", dice.  

El interrogatorio: descalzos sobre cristal

Tras el impacto y la posterior ocupación del hospital por parte del Ejército, llegó la humillación sistemática. Todo el personal fue obligado a abandonar el centro. Los esposaron, les vendaron los ojos y los trasladaron a una zona desierta en pleno invierno. "El suelo estaba cubierto de los cristales rotos de las ventanas del hospital y estábamos descalzos sobre ellos", describe Rami. Bajo un frío punzante, las preguntas de los interrogadores no buscaban información militar, sino cuestionar su ética profesional:

— "¿Por qué no fuisteis al sur?"

— "Os pedimos que evacuarais"

Para este trabajador de MSF, el mensaje era claro: seguir atendiendo a los pacientes en el norte era, a ojos de los interrogadores, un delito. "Solo querían hacernos sentir miedo". 

Lo vivido por el equipo de Al-Awda es el reflejo de una cifra que estremece: al menos 300 trabajadores sanitarios de Gaza han sido detenidos por el Ejército israelí desde el 7 de octubre de 2023, según datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El caso del Dr. Obeid, cirujano de MSF detenido el 26 de octubre de 2024 en el Hospital Kamal Adwan, es el rostro de una crisis de desapariciones forzosas y a pesar del acuerdo de alto el fuego, Obeid aún no ha sido liberado.

Este hostigamiento ha sido una constante en la caída de los grandes centros. El equipo de VerificaRTVE ha rastreado patrones similares en el asedio al Hospital Nasser y el Hospital Al-Shifa, donde el personal médico fue sometido a tratos degradantes similares antes de ser trasladado a centros de detención. Hay imágenes secretas verificadas por la BBC que muestran a personas detenidas después de una redada de las Fuerzas de Defensa de Israel en el hospital Nasser. Las imágenes fueron grabadas en febrero y la investigación publicada el 12 de marzo.

El mecánico que aprendió a curar

Suhail Zaki Habib tiene 52 años y una lealtad que no entiende el peligro. Trabaja como mecánico para Médicos Sin Fronteras desde 2008, pero en esta guerra, cuando la mayoría del personal se vio forzado a desplazarse al sur, él se quedó. "La Ciudad de Gaza nos necesitaba", recuerda con una voz clara. Rehabilitó la oficina de MSF para que funcionara como clínica sin herramientas ni repuestos; todo el equipo técnico se había ido en la evacuación. "MSF nos enseñó la humanidad. Teníamos que trabajar con lealtad a pesar de los peligros. Nunca pensé en dejarlo", confiesa.

Zaki Habib vivía en la propia clínica con su esposa, sus ocho hijos y sus padres. Trabajaba de día y dormía allí mismo de noche, rodeado de su familia, acostumbrándose al estruendo constante de las bombas. Bajo la tutela de las enfermeras, el mecánico aprendió a preparar yodo estéril, a cortar gasas y a asistir en los vendajes. En sus propias palabras, era mecánico, conductor, vigilante nocturno y auxiliar de enfermería. "Todo a la vez", dice con una sonrisa.

Fuente: MSF

A medida que el cerco sobre la Ciudad de Gaza se cerraba, la logística se convirtió en un acto de fe. Sin combustible, ni electricidad, ni agua, el sistema sanitario tuvo que retroceder décadas para seguir operando. Ante el corte de suministro de agua, Suhail localizó a un vecino con un pozo, conectó un motor y tiró 200 metros de manguera por la calle para abastecer a la clínica y a los civiles que hacían cola fuera. Cuando el combustible se agotó, los traslados de heridos dejaron de hacerse en ambulancias para recurrir a carros tirados por burros, tuk-tuks o cualquier vehículo que no necesitara gasolina. Durante el punto más crítico del cerco, diez familias se quedaron atrapadas 15 días dentro de la clínica. "Bombardeaban los edificios contiguos, estábamos aterrorizados", recuerda Suhail.

Ruta de evacuación Médicos Sin Fronteras

Trayecto de ida y vuelta seguido por el convoy de MSF en el que murió el médico Alaa Al Shawa

DatosRTVE, InfografíaRTVE Fuente: Médicos sin Fronteras.

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"Mientras trabajes en el ámbito médico, eres un objetivo. No había inmunidad ni garantía", sentencia Zaki Habib. Relata en un tono pausado cómo sobrevivió de milagro cuando un tanque disparó contra su casa mientras estaba dentro. Atribuye su suerte a su "complexión pequeña", recurriendo al humor en medio de una entrevista que destila cansancio. Actualmente vive en la Línea Amarilla de la calle Salah Al Din, en una zona donde los disparos no cesan.

Ataques a la atención sanitaria en Gaza

Total de ataques entre el 7 de octubre de 2023 y el 15 de abril de 2026

DatosRTVE, InfografíaRTVE Fuente: OCHA

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Foto tomada el 24 de noviembre de 2023, cuatro días después de un ataque contra cinco vehículos de MSF aparcados frente a la clínica de MSF en la ciudad de Gaza

Foto tomada el 24 de noviembre de 2023, cuatro días después de un ataque contra cinco vehículos de MSF aparcados frente a la clínica de MSF en la ciudad de Gaza Foto cedida por MSF

Foto tomada el 20 de noviembre, el mismo día de un ataque contra cinco vehículos de MSF aparcados frente a la clínica de MSF en la ciudad de Gaza. Foto cedida por MSF

Foto tomada el 24 de noviembre de 2023, cuatro días después de un ataque contra cinco vehículos de MSF aparcados frente a la clínica de MSF en la ciudad de Gaza.

Foto tomada el 24 de noviembre de 2023, cuatro días después de un ataque contra cinco vehículos de MSF aparcados frente a la clínica de MSF en la ciudad de Gaza. Foto cedida por MSF

Los coches y la clínica estaban claramente identificados con el logotipo de MSF. Esto ocurrió mientras 21 personas, entre ellas un miembro del personal de MSF y sus familiares, se refugiaban en la clínica y más de 50 personas se encontraban en la casa de huéspedes al otro lado de la calle. Los coches destruidos eran los que se utilizaron en la evacuación frustrada del personal de la organización y sus familiares el 18 de noviembre, en la que murieron dos personas. Algunos de los miembros del personal que se refugiaron en las instalaciones de MSF ese día fueron testigos del incidente. Las fotos anteriores corresponden al ataque del 20 de noviembre y sus consecuencias.

Alaa: cronología de una emboscada

No todos sobrevivieron. Alaa Al Shawa era un joven médico de 25 años cuya vocación lo mantuvo en la primera línea hasta el final. Trabajaba en los quirófanos del Hospital Al-Shifa cuando el norte de la Franja se convirtió en un campo de batalla. Junto a su madre, Zahwa Hilmi Shawa, de 54 años, y sus dos hermanos, buscó refugio en las instalaciones de MSF en el barrio de Al-Nasr, llegando entre disparos y bombardeos.

Hombre con cabeza rapada, bigote y barba corta, viste camisa amarilla y gafas Ray-Ban. Fondo con camino, banco y rocas.

Alaa Al Shawa era un joven médico de 25 años cuya vocación lo mantuvo en la primera línea hasta el final. Imágen cedida por MSF

El 18 de noviembre, a las siete de la mañana, la esperanza tomó forma de orden de evacuación. "Preparaos. Ahora hay un camino despejado, debéis marcharos", les comunicaron sus colegas. Después de semanas de asedio, la autorización obtenida por MSF —tras coordinar el movimiento y seguir el itinerario indicado por el Ejército Israelí— parecía la única salida. Sin embargo, la realidad en el puesto de control de Netzarim fue un muro burocrático y militar.

El convoy con la autorización oficial y a las cuatro de la tarde, tras nueve horas de espera bajo el sol, el Ejército israelí les ordenó el regreso. "No hay camino despejado para vosotros. Volved por donde habéis venido", ordenaron los soldados. El retorno de un convoy identificado y autorizado no fue un repliegue protegido, sino una cacería. Zahwa relata cómo, mientras desandaban el camino hacia la clínica, se vieron rodeados por tanques y el zumbido constante de los drones. "Alaa fue asesinado. Le dispararon de inmediato. La bala entró por detrás y le alcanzó en la cabeza. Alabado sea Dios, murió al instante", explica. 

Fuente: MSF

Mientras los médicos de MSF intentaban lo imposible por salvar a su compañero en mitad de la calle, el convoy seguía siendo blanco de francotiradores apostados en los edificios. Alaa no murió en un hospital, murió en el asfalto de una ruta que le habían prometido segura.

El regreso a la clínica no trajo la paz. El edificio de MSF estaba bajo el fuego de proyectiles y los vehículos que debían servir para evacuar a los heridos habían sido quemados. En ese escenario, Zahwa tuvo que enfrentarse a la última crueldad: la imposibilidad de enterrar a su hijo con dignidad.

Su testimonio confirma la denuncia central de esta investigación: en Gaza, llevar una bata blanca no ha funcionado como protección, sino que ha servido para identificar a quienes, al negarse a abandonar a sus pacientes, se convirtieron en el objetivo final de la ofensiva. 

*VerificaRTVE ha verificado durante estos dos años varios ataques a hospitales en Gaza. En este artículo analizaron con imágenes de satélite en qué estado habían quedado cinco de los principales hospitales de la Franja.